IRÁN: DE AGRESIÓN MILITAR A IMPONER CONDICIONES.
¿UN MEGAESTADO SIONISTA EN ASIA OCCIDENTAL?
Un cálido abrazo a toda la querida
audiencia de EL CLUB DE LA PLUMA. Otro día más, nos encontramos aquí en este
espacio de reflexión compartida.
A finales de febrero de 2026, Donald
Trump, otro títere más del Estado Profundo, lanzó lo que describió
altaneramente como una “pequeña excursión” contra Irán, una agresión militar a
gran escala que, según predijo, concluiría con el derrocamiento de la República
Islámica de Irán en un plazo de cuatro semanas. Siete meses después, la
realidad está a la vista de todo el mundo. La guerra no provocada e ilegal contra Irán se ha
convertido en un atolladero para la maquinaria bélica estadounidense, que ha
gastado decenas de miles de millones de dólares, agotado las reservas militares
estadounidenses, desestabilizado los mercados energéticos mundiales y, lo más
importante, no ha logrado ninguno de los objetivos declarados. Lo que ha
surgido, en cambio, es un escenario estratégico en el que Irán, objetivo de la
agresión militar, las sanciones y el bloqueo estadounidenses, es ahora quien
dicta las condiciones para poner fin a la guerra.
El
régimen de los Estados Unidos en connivencia con sus aliados árabes y europeos
busca reanudar una agresión militar a gran escala contra Irán. Como se advirtió
desde el cuartel general operativo de las Fuerzas Armadas de Irán, cualquier
error o acción hostil desencadenará una contundente respuesta y que todas las
bases, posiciones militares e intereses estadounidenses en la región serán
objetivo de ataques continuos, efectivos y dolorosos, sin ninguna restricción
ni consideración. Esto ocurrió después de las siete condiciones comunicadas a
Washington por el general Mohsen Rezai, secretario del Consejo Supremo de
Seguridad Nacional de Irán, que representan las condiciones de una parte que
tiene la ventaja.
La
agresión de los Estados Unidos lejos de revertir la posición dominante de Irán,
paradójicamente, la ha consolidado, en los planos militar, diplomático y
estratégico. Las declaraciones del país persa han dejado de manifiesto que el
enemigo persigue un espejismo. Desde los primeros días de la guerra, Irán
demostró que se había preparado, precisamente, para este escenario. Sus misiles
balísticos de corto y medio alcance y sus drones de ataque, dispersos en
búnkeres subterráneos y cuevas de montaña. Más importante aún, Irán tomó
inmediatamente la iniciativa estratégica al asumir el control del Estrecho de
Ormuz, por la que transita aproximadamente una quinta parte del suministro
energético mundial.
Para
septiembre de 2026, los precios del petróleo se han disparado hasta acercarse a
los 110 dólares por barril, la inflación está aumentando de forma alarmante en
las principales economías. Los costes materiales para los Estados Unidos han
sido enormes. La maquinaria bélica gastó miles de interceptores Patriot (más de
la mitad de sus existencias) y cientos de interceptores THAAD, además de al
menos 1000 misiles Tomahawk. Reponer estas municiones llevaría años de
producción y costaría cientos de miles de millones de dólares. Los estadounidenses
siguen guardando silencio sobre las cifras reales de bajas mortales, pero se
cree que ascienden a cientos.
Después
de más de siete meses de guerra el régimen de Estados Unidos ha demostrado que,
incluso con una abrumadora superioridad aérea y naval, no puede obligar a un
adversario decidido a no retirarse. Después de más de siete meses de guerra,
Estados Unidos no logró ninguno de sus cuatro objetivos principales: el llamado
cambio de “régimen”, poner fin al enriquecimiento de uranio, destruir la
capacidad de misiles balísticos de Irán y desmantelar su red de aliados
regionales. Siete meses después, Estados Unidos se encuentra ahora
diplomáticamente aislado y su aliado sionista ha sido completamente marginado.
Irán, por su parte, ha surgido como la nueva superpotencia regional. Muchos
países se negaron a apoyar la propuesta de Trump de sanciones destinada a
estrangular la economía iraní. China y Rusia rechazaron la medida por
inaceptable. Incluso, Pakistán, Irak y Turquía, sus vecinos, indicaron que no
aplicarían las sanciones ilegales. Lo que ha perdido Estados Unidos es
considerable. Ha alejado a aliados clave y ha demostrado al mundo que su poder
militar es un mito.
El panorama estratégico del Golfo
Pérsico se ha transformado irrevocablemente por los cambios sísmicos de esta
guerra. Lo que surgió de la guerra impuesta no fue simplemente una reafirmación
de las capacidades defensivas de Irán, sino una reordenación fundamental de la
dinámica de poder que los Estados árabes del Golfo Pérsico parecen, en el mejor
de los casos, reacios a reconocer y, en el peor, activamente tratando de
socavar.
Las
posturas individuales y colectivas de estos Estados, la imprudente y unilateral
incursión de Omán, el intervencionismo atípico de Qatar, la detención de
personal militar iraní por parte de Kuwait y la intensificación de la represión
interna de Barein contra los ciudadanos proiraníes no son incidentes aislados
de torpeza diplomática. Constituyen una estrategia desesperada y miope que
busca poner a prueba los límites de un nuevo orden regional, al tiempo que
intentan apaciguar a unos Estados Unidos que buscan desesperadamente restaurar
su influencia erosionada mediante la presión indirecta sobre Irán. Hay un claro
fracaso de la arquitectura de seguridad occidental para garantizar la seguridad
de las petromonarquías.
Esos
Estados son vecinos de Irán y durante esta guerra están experimentando de
primera mano que su seguridad colectiva es indivisible y cualquier amenaza a la
seguridad de Irán pone en peligro directamente la suya propia. Durante los
ataques de represalia de Irán contra bases y activos militares de Estados
Unidos, los funcionarios iraníes enfatizaron repetidamente que estos países
debían distinguirse de Estados Unidos y que el objetivo eran las bases
estadounidenses, no su territorio.
La
situación en Líbano constituye una prueba crucial para esta reorganización
regional. La persistencia del régimen sionista en sus ataques al sur de Líbano
es un mensaje político de Estados Unidos e Israel dirigido a Irán.
Antes de finalizar, los invitamos a
olvidar lo que escucharon antes y les sugerimos otra hipótesis totalmente
diferente: la agresión ilegal contra Irán es sólo una excusa para dominar y
colonizar de alguna manera como enclaves a todas las petromonarquías del Golfo
Pérsico, bajo la influencia de Israel y Estados Unidos, inclusive a Arabia
Saudí. El objetivo no sería derrotar solamente a la República Islámica de Irán,
sino someter a todos los Estados del Golfo Pérsico bajo dominio sionista. Sería
otra guerra proxy más como la de Ucrania contra Rusia, cuyo objetivo es el
desmembramiento de la Federación Rusa y la destrucción económica de la Unión
Europea, que implicaría perjudicar enormemente a China que es su principal
socio comercial y, de la misma manera, ese dominio sionista sobre los Estados
del Golfo Pérsico, perjudicaría directamente a China que depende de los
hidrocarburos.
Cómo
nos ha cambiado en unos segundos nuestra mirada sobre estos dos focos bélicos,
¿no? “Ser enemigo de Estados Unidos es peligroso; ser amigo, es letal.” Y si
recordamos de la columna anterior, la ofensiva de los hutíes contra Arabia
Saudí, el ataque innecesario saudí contra el aeropuerto de Yemen y las
maniobras hutíes en el Estrecho de Bab el -Mandeb, en el Mar Rojo, esas
acciones cobrarían otra dimensión: estarían ayudando, implícitamente, a la
construcción de un megaterritorio sionista en Asia occidental. La idea es que
todos los Estados del Golfo Pérsico queden destruidos, con sus economías inútiles
para beneficio del sionismo, que queden expuestos para ser colonizados.
Recordemos que cuando Arabia Saudí le pidió ayuda a los Estados Unidos para
atacar a los hutíes, se la negaron. Arabia Saudí está en las últimas.
Y
como reflexión final en tanto columnista, de tanto bucear en la historia
universal que no te cuentan, podemos afirmar que el Tercer Reich no terminó con
la Segunda Guerra Mundial. Los primeros mandatarios de la OTAN fueron nazis,
dimos nombres y apellidos. El nazismo continúa a través de la OTAN y sus
lacayos y permanece absolutamente vivo; en Argentina, a través de su presencia
en las Islas Malvinas y de la política cruel e inhumana del gobierno de Milei
contra el pueblo argentino.
La
OTAN es la prolongación nazi en todo el planeta con sus planificaciones
maléficas. Son terroristas y asesinos y entrenan a otros terroristas.
¡Cómo
olvidar las masacres contra civiles iraníes en una escuela, en un pabellón
deportivo donde murieron como mártires muchos niños y en la boda!
Lo
vemos, también, cotidianamente en Ucrania. ¿Recuerdan LOS EJÉRCITOS SECRETOS DE
LA OTAN DURANTE LA GUERRA FRÍA? EL MAL EXISTE Y SE DISFRAZA DE MIL MANERAS A
TRAVÉS DE CRIMINALES PSICÓPATAS. Y NO DEBEMOS OLVIDAR, TAMPOCO, LAS RELACIONES
DE ZELENSKY CON EL RÉGIMEN SIONISTA.
En Europa, nos están dirigiendo
escandalosamente a la guerra contra Rusia, manipulando a las masas todos, todos
los días, de una manera abrumadora.
Si
la OTAN y los estadounidenses tuvieran un poco de honor, no se hubieran
apartado de los acuerdos de Anchorage, Alaska; si Europa no los hubiera alejado
de esos acuerdos, ya llevaríamos un año viviendo sin guerra. Es un hecho
evidente. Los líderes de la Unión Europea, quienes deciden por sus ciudadanos
son también descendientes directos de los nazis. ¿Quién nos salvará?
Me despido de nuestra querida
audiencia, agradeciendo su amable atención e invitándola a otra nueva emisión
de EL CLUB DE LA PLUMA, el próximo domingo.
¡Palestina
libre! ¡Hasta la victoria siempre, compañeros!
PROF.
VIVIANA ONOFRI –
Desde Islas Canarias –
Profesora en Letras
ex catedrática de la Universidad Nacional de
Mar del Plata

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