RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

viernes, 17 de abril de 2026

AMPLIAR LA TEORÍA CRÍTICA DEL IMPERIALISMO A MODO DE CONCLUSIONES - PROF. FRANCISCO “PACO” BAUER

 AMPLIAR LA TEORÍA CRÍTICA DEL IMPERIALISMO

 A MODO DE CONCLUSIONES

 


Hoy continuando con la Columna: LA DESCOLONIZACIÓN DEL SABER EUROCENTRICO, saludo a la audiencia, a los columnistas del Club de la Pluma y a sus conductores Norberto Ganci y Gabriela Fernández.

 

Continuamos con la columna que lleva por título: Ampliar la teoría crítica del imperialismo Subtítulo: A modo de Conclusiones

 

            Desde una perspectiva antropológica, histórica y de la filosofía de la liberación, los imperios fueron y son productos socioculturales, históricos fundados en modelos, matrices y/o patrones culturales que tienen origen en los diversos etnocentrismos desde tiempos de los sumerios, acadios y egipcios, es decir aproximadamente cinco mil años antes del presente.

 

            El etnocentrismo fue y es la creencia y sentimiento de superioridad que condicionó y alimenta la vida de los imperios, fueron causas de crear modos de producción esclavista, y de justificaciones para conquistar territorios, pueblos, cobrar tributos, extraer riquezas materiales ajenas. En otras palabras, culturas opresoras y oprimidas.

 

            Durante la modernidad colonialidad, los imperios español, portugués holandés, inglés y francés actuaron de otro modo distinto a los imperios antiguos, y tuvieron un alcance geográfico por primera vez a todo el planeta, con el oro plata de las colonias desarrollaron las economías modernas en Europa, inventaron la economía de plantación en las colonias, de algodón, de arroz, de caucho, de azúcar, de Bananas, de té, aplicadas en América, Asia, África y Oceanía. En el ámbito de la cultura dieron lugar a un proceso ideológico de aculturación de alcance planetario, con el sello cultural de cada imperio.

 

            El filósofo Enrique Dussel señaló la relevancia de la contradicción cultural vigente en la actualidad, generada a escala planetaria por la expansión europea. Los imperios modernos produjeron la contradicción entre la Cultura moderna europea y la diversidad cultural del resto de la humanidad como el mayor inclusor de todas las contradicciones, por lo tanto, contiene a las demás contradicciones económicas, sociales, políticas, religiosas, culturales y ambientales. Por tal motivo, los imperios justificaron el conflicto entre civilizaciones, entre etnocentrismos, que supo tomar la forma de Civilización europea opuesto a Barbaros y salvajes.

 

            El imperialismo fase superior del capitalismo, definido por Lenín, marca una transformación del sistema capitalista, que indica el aumento de la concentración y centralización de la riqueza, en unos imperios en detrimento de otros imperios derrotados en las guerras mundiales. Creando instituciones internacionales para controlar el mundo, tales como la Sociedad de las Naciones, luego la Organización de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial de Comercio y la Organización Internacional del Trabajo. En todos los casos la superioridad etnocéntrica imperial está presente, ya sea con poder de veto en la ONU, o haciendo sentir su importancia porque paga para sostener la institución.

 

            Antropológicamente el modo de producción capitalista al desplegarse por todo el planeta tierra, se conectó con todos los pueblos y sus culturas, impactando y en consecuencia destruyendo los otros modos de producción no capitalistas, trastornando, desorbitando la diversidad cultural de los pueblos de gran parte de la humanidad, y generando lo que denominan antropoceno y perdida de sustentabilidad de la vida y contaminación planetaria y espacial extraplanetaria. Finalmente, el modo de producción capitalista siendo un subsistema del sistema cultural moderno europeo, termina subsumiendo a los demás subsistemas de la cultura propia, reemplazando lo propio de cada subsistema cultural por el interés de lucro en los componentes de los universales de la cultura que son: la educación, salud, religión, ciencia y tecnología, arte, lenguaje, política, etc. 

 

            La superación de todos los etnocentrismos es un postulado y condición, condicionante para la convivencia respetuosa y pacífica de las naciones, es posible porque el etnocentrismo y las culturas son dinámicas, siempre están cambiando, ya sea como costumbre, o paradigma o matriz cultural. La superación del eurocentrismo y de todo etnocentrismo ya fueron planteados por otros autores antes que yo lo hiciera.

 

            El tema del conocimiento científico en los últimos doscientos cincuenta años, se tornó muy importante, estratégico, al punto que Estados Unidos tiene aproximadamente 4.599 universidades entre públicas y privadas. Estos conocimientos permitieron la innovación tecnológica en la industria, en la producción de armas, en la administración, en medios de comunicación de todo tipo y transporte, afirmando su poder de dominación a escala internacional.  

 

            Finalmente podemos afirmar, que sin etnocentrismo los imperios como los conocemos no existirían, porque no son necesarios. Las naciones al recuperar su autonomía, sus culturas recuperarían la posibilidad creativa de buscar sus propias soluciones a los problemas de nuestro tiempo.

 

            Bien me despido hasta un próximo programa, en que continuaremos hablando desde la perspectiva de la descolonización del saber y el sentir, y así seguir compartiendo con la audiencia un pensar alternativo e inclusivo para el cambio civilizatorio en curso.     

                                                                        

PROF. FRANCISCO “PACO” BAUER

Docente Escuela de Historia Facultad de Filosofía y Humanidades –UNC

 

 

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UN GOBERNADOR ASESINO Y CÍNICO - PEDRO RODRIGUEZ

 

UN GOBERNADOR ASESINO Y CÍNICO

 


 

 El trágico hecho ocurrido en la ruta nacional Nº 34 que se conoció el día 12 de abril pasado en donde, en un choque frontal contra un camión, murieron cuatro integrantes -padre, madre y dos niños de entre 6 y 3 años- de una familia de cinco personas que transitaban en una pick up, devela otro de los crímenes silenciosos que genera la política del gobierno de la burguesía.

 

La mencionada ruta es conocida en la zona como “la ruta de la muerte”, debido al estado de destrucción que presenta por la falta de mantenimiento, la obsoleta estrecha dimensión de la cinta asfáltica, a lo que hay que sumarle el intenso tránsito de camiones que convergen hacia la zona portuaria de Rosario y los que, desde dicha ciudad, se desplazan hacia el noroeste del país.

Claro que no es la única ruta nacional y/o provincial que presenta falta de mantenimiento, ahuellamiento profundo, baches que son verdaderos “cráteres”, etc. que las transforman en intransitable.

 

En condiciones similares, por referirnos sólo a las vías cercanas a la nombrada, se encuentran la ruta 11, la ruta provincial 21, la A012, y varios tramos de la ruta Nº 9 de Buenos Aires a Córdoba.

 

En épocas de cosecha, como la actual, convergen todas hacia los puertos de “zona Rosario”, que abarca unos 100 kms. desde Arroyo Seco hasta Timbúes, a donde llegan más de 7.000 equipos (camión y acoplado) diarios para descargar granos, a los que debemos sumar los que trasladan por la misma zona otro tipo de mercaderías, combustibles, materias primas, etc.

 

Los automóviles, camionetas, combis de traslados de personas, y ómnibus que transitan por las mismas, se ven obligados a esquivar, metro a metro, no sólo a los camiones, sino también a los vehículos similares que circulan realizando el mismo periplo.

A pesar del segmento impositivo incluido en el precio de los combustibles el cual debiera estar destinado al mantenimiento de las rutas, el gobierno de turno a cargo de Milei, ha decidido no destinar NI UN PESO a la obra vial, haciendo caso omiso a la cantidad de muertes que produce. Sólo en la provincia de Santa Fe, más de un muerto por día, según datos oficiales dados a conocer por el gobernador Y ASESINO Pullaro (luego tomaré este tema).

 

En medio de la impostada “euforia” del presidente quien se ufana del crecimiento de la economía, capitaneada por la producción de hidrocarburos, minería, agroindustria, servicios financieros, exportaciones, cosecha récord de granos valuada en unos US$35.000 millones y de la afirmación del ministro Caputo que “nos esperan los próximos mejores 18 meses de la historia”, la recaudación de dólares por parte del BCRA que suma una reserva de unos US$45.000 millones para pagar “deuda” a la oligarquía financiera, los crímenes silenciosos por las muertes evitables en accidentes viales se siguen sucediendo sin que se atienda a una de las más importantes causas que los originan.

 

Estos crímenes hay que sumarlos a los cientos y miles de despidos que significan dejar sin posibilidades de subsistencia a los cesanteados y eliminar, a la vez, la posibilidad de acceso a nuevos postulantes; la disminución del valor adquisitivo de los salarios, jubilaciones y pensiones, ingresos de monotributistas y autónomos; caída de alimentos y bebidas del 7,2% que es expresión del menor consumo de lo indispensable para la vida; disminución a la mitad del ingreso de los médicos de PAMI en proceso de vaciamiento provocado; eliminación de la gratuidad de cientos de medicamentos para jubilados; elevación de índices inflacionarios; recortes a los presupuestos de ANDIS, educación, salud y viviendas.

 

Esto muestra la mentira del discurso del derrame y las terribles consecuencias para los trabajadores y el pueblo oprimido que genera esta política burguesa.

Los intereses materiales de la burguesía florecen a costa de los intereses materiales que se marchitan de la mayorías trabajadoras y oprimidas.

 

Hablé del trágico incidente, pero si nos quedamos en la zona veremos que no es la única tragedia. A muy pocos kilómetros de ahí en San Cristóbal, se produjo la muerte de un niño a manos de un compañero de escuela, hecho que ha escandalizado a todo el país. El mismo Pullaro, que pide con fervor la baja de edad para la imputabilidad penal,EL MISMO  quemató a "Javier Eduardo Romero  el 6 de septiembre de 1989, después de dispararle un balazo en la cabeza. Silvina Romero, la hermana, contó que Javier estaba con un chico de la misma edad, Pedro Torres, y salieron a tomar un helado. En la heladería se encontraron con Pullaro, quien los invitó a jugar en su casa.

No estaban los padres, ni los hermanos. “Pullaro sacó un arma que estaba sobre un ropero, un revólver calibre 22, y lo cargó con una bala. Según el relato de Torres, "se puso a jugar a la ruleta rusa con mi hermano y gatilló varias veces hasta que salió la bala y quedó alojada en la cabeza de Javier”."

 

No nos detendremos en ello, porque tenemos además la quiebra de una histórica empresa láctea nacida en Sunchales, también sobre la ruta 34.

SANCOR nació como la unión de 16 cooperativas de Santa Fe y Córdoba para defender a los productores. Enfrenta un concurso preventivo desde febrero 2025 y una solicitud de quiebra, con una drástica reducción en la cantidad de plantas operativas y empleados.

 

En sus mejores años, SanCor procesó cerca de 4 millones de litros diarios de leche. En la actualidad, esa cifra cayó por debajo de los 500.000 litros. En ese proceso, la empresa vendió activos y marcas históricas como Las Tres Niñas, transferida a Adecoagro, con el objetivo de generar liquidez. También perdió participación en el mercado lácteo. Un conflicto gremial que se extendió durante ocho meses profundizó la crisis y afectó el funcionamiento de la firma, que hoy cuenta con unos 850 empleados. Desde Atilra afirmaron que la empresa adeuda ocho meses de salarios, además de aguinaldos. El gremio cuestionó la demora en reconocer la situación crítica y sostuvo que el pedido de quiebra "no agrega ni quita nada" frente al escenario existente. "El estado de cesación de pagos e insolvencia patrimonial ya estaba probado", indicó el sindicato en un comunicado firmado por su secretario general, Etín Ponce.

 

La solicitud de quiebra se incluyó en el orden del día de una asamblea extraordinaria convocada para el 30 de abril en Sunchales.

Viajo con regularidad de Rosario a Santiago por esa ruta, me he salvado de romper vehículo o chocar sólo por recorrer tramos a paso de hombre, ví morir a un joven en un choque frontal cerca de Rafaela y conocidos que laburan en Sancor. La catástrofe empezamos a vivirla en carne propia.

 

PEDRO RODRIGUEZ

 Desde Rosario- Militante Social

 

 

DE LA DICTADURA A MILEI LOS CAMINOS DIVERGENTES DE LA REALIDAD Y EL DISCURSO - PROF. LIDIA INÉS RODRIGUEZ OLIVES

 

DE LA DICTADURA A MILEI

 LOS CAMINOS DIVERGENTES

 DE LA REALIDAD Y EL DISCURSO

 



Desde Buenos Aires, saludo a los que escuchan El Club de la Pluma

Los argentinos tenemos la dudosa virtud de tropezar no una sino varias veces con la misma piedra. Todavía parece no haber madurado una crítica social profunda que ponga el foco en un electorado que vota, una y otra vez, un modelo de destrucción. Sin duda Carlos Menem mintió en 1989, pero ya en 1995 quedaba claro que su modelo económico era una profundización del de Martínez de Hoz. No obstante, ganó las elecciones. También lo hizo Macri en 2015, aunque ningún argentino medianamente informado puede alegar desconocimiento ni de su prontuario ni de las principales medidas que conformaban su plan de gobierno. Para rematar, en 2023 ganó Milei y acá estamos, soportando otra vez el fracaso de políticas que se remontan a 1976. Cumplidos ya 50 años, la Dictadura no debería ser analizada como un hecho puntual sino como el inicio de un proceso que se profundiza en cada gobierno neoliberal.

El modelo que impusieron (aceptado acríticamente por gran parte de la sociedad) se justificó en un discurso que contiene tanto un diagnóstico como un conjunto de recomendaciones. Afirmaron antes y afirman ahora que la intervención estatal impide que la iniciativa privada despliegue su vocación creativa y de inversión. Por lo tanto, menos Estado y más mercado es el camino al desarrollo. Para que haya inversión, debemos fomentar el ahorro; es decir, dejar de despilfarrar en consumo. También, debemos achicar el Estado y recortar sus gastos como único camino para derrotar definitivamente la inflación. A sabiendas del impacto social negativo que estas políticas acarrean, el discurso neoliberal aporta un toque de esperanza para los golpeados y excluidos: el sacrificio presente es la garantía del bienestar futuro. O “hay luz al final del túnel”; o “estamos mal, pero vamos bien”. El andamiaje discursivo que acepta la sociedad incluye una promesa que justifica el desolado presente: con menos intervención, más mercado, menos regulación, mucha privatización, bastante apertura y menos pretensiones de distribución del ingreso, vendrá primero la inversión, después el crecimiento y, finalmente, la distribución, es decir, el desarrollo. Como expresó Milei en su campaña: “en 15 años seremos Italia o Francia; en 20, Alemania; y si me dan 35, EEUU”. Parece que ni a la sociedad ni al neoliberalismo les preocupa demasiado la célebre frase de Keynes: “A largo plazo, estaremos todos muertos”. Aunque puede que lo estemos antes como efecto de la sífilis, la lepra, la viruela y la tuberculosis, enfermedades medievales que están avanzando con el ajuste libertario.

Pero también parece que, a pesar de tanto diagnóstico y recomendaciones repetidos hasta el hartazgo, una persistente y no menos tozuda realidad se niega a convalidarlos. ¿Qué pasa si confrontamos todo ese discurso con los resultados?, actividad intelectual más que pertinente si tenemos en cuenta que el presidente acaba de afirmar que su programa está respaldado por la evidencia empírica.

Pese a los sucesivos recortes y al desfinanciamiento que el modelo implica para sectores clave (como educación, salud y ciencia y tecnología), la realidad nos dice que ninguno de estos experimentos (salvo durante la Convertibilidad, que ya sabemos cómo terminó) ha logrado controlar la inflación. En los 15 años anteriores al Golpe del 76, la tasa anual acumulativa promedio de aumento de los precios al consumidor se ubicó en el 34,3%. En los 15 años posteriores, en 169,7%. Y hoy, después de haber dejado sin presupuesto a nuestros científicos, a nuestras universidades y a los profesores; de haber puesto a las provincias al borde de la bancarrota; de hambrear a los jubilados y desproteger la discapacidad; de ajustar a los trabajadores y destruir la industria; de rifar empresas y recursos naturales…Después de toda esta destrucción los números de inflación que se proyectan para 2026 serán similares al promedio anual de los 15 años que van de 1960 a 1975, y muy lejos del 8,5% promedio anual de la presidencia de Néstor Kirchner.

También la realidad se muestra esquiva ante la promesa de una “lluvia de inversiones”. Desde Martínez de Hoz hasta Caputo, todos los ministros de economía neoliberales (o, más bien, neoconservadores) han tenido el mismo discurso: “La inversión se retrasa porque los salarios son excesivos”; o, “no puede haber inversión con aumentos irresponsables de salarios”; y también “Nadie está dispuesto a invertir cuando los salarios crecen demasiado”. Pero desde 1976, con cada aplicación de este modelo, los salarios caen y la inversión no aparece. En 1993, el salario real era 50,9% menos que en 1975. Y al asumir Milei, en 2023, una devaluación que implicó una suba del 118% en el valor del dólar, pulverizó el poder adquisitivo de los salarios, marcando una caída mensual sin precedentes en los últimos 30 años: 10% en un solo mes. Hay que remontarse a la hiperinflación de fines de los 80 o al estallido de la Convertibilidad, en 2001, para encontrar cifras similares. Sin embargo, entre 1976 y 1993 tanto el Producto Bruto por habitante como la tasa de inversión cayeron. El menemismo exhibe las privatizaciones como un ejemplo de que el retroceso del Estado y la caída de los salarios incentivan la inversión privada.

 Omite decir que el negocio quedó acotado a la compra de esas empresas a precio de remate y que la inversión posterior no existió, motivo por el cual bajó la productividad y su tecnología terminó obsoleta. Recordemos que la falta de inversión de Repsol, que puso en riesgo nuestra soberanía energética, fue la principal causa de su reestatización en 2012. En este extremo, tampoco Milei (a pesar del RIGI) puede mostrar éxito alguno en el campo de las inversiones. Según un informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (por tomar un área relevante para el crecimiento y el desarrollo), desde que asumió, el nivel de empleo en este sector privado cayó 2,2%, contrastando notablemente con la gran expansión registrada entre 2019 y 2023, donde creció un 35%.

 Y con una tozudez que parece empecinada en contrariar el discurso libertario, la realidad muestra que esa caída del empleo se produjo en paralelo a la reducción de salarios. En 2025, los salarios de este rubro se encontraban 2,1% por debajo del promedio anual de 2023. A la vez, la inversión privada del sector se ubicó en el 0,14% del PBI en 2024, retrocediendo respecto del año anterior y posicionando al país muy lejos del promedio de la OCDE. También cayeron las exportaciones de sectores intensivos en conocimiento, que no lograron contrarrestar el avance de las importaciones.

 Queda claro, entonces, que ni los salarios “desbocados” ni las “pretensiones redistributivas” son la causa de la caída de la inversión, como tampoco lo son de la caída del producto por habitante, de la baja productividad ni de la profundización del atraso.

Otra de las afirmaciones presente en todos los gobiernos neoliberales (desde la Dictadura hasta el actual) es que hay que frenar las pretensiones distributivas (léase, el aumento de salarios) porque primero hay que crecer para después distribuir. Con diferentes formatos discursivos (hay que agrandar la torta para después repartirla; o hay que sacrificar el bienestar presente para aumentar el bienestar futuro) se está diciendo lo mismo: no habrá mejora en el ingreso de la mayoría de la población mientras se desarrolla el plan que nos llevará (con suerte, en 50 años) a un futuro maravilloso.

 Asombra el grado de adhesión boba que en la sociedad tiene esta afirmación, que no percibe que, mientras se desarrolla el modelo, se redistribuye y mucho. Entre 1976 y 1993, el 10% más rico se quedó con el 34,8% del ingreso global, un 28,9% más que en 1974. En cambio, la clase media redujo su participación un 11,2%, mientras que el 30% más pobre se quedó con un 27,6% menos que en 1974. Hoy, mientras se quitan impuestos a los autos y embarcaciones de lujo y se bajan hasta la inexistencia los que afectan la propiedad, se condena a miles de trabajadores a viajar como ganado dejando de pagar los subsidios al transporte. Bajo el lema “no hay plata” se incumplen la Ley de Financiamiento Universitario y la de Emergencia en Discapacidad. Pero sí hay plata para que el Estado, a través de un banco público, otorgue créditos de privilegio a funcionarios que acumulan varias propiedades. Y la diferencia entre la tasa que los bancos pagan por depósitos y la que cobran por créditos no es otra cosa que una brutal transferencia de riqueza desde los clientes y ahorristas hacia el sector financiero.

A pesar de declamar una y otra vez su incondicional adhesión a la ortodoxia liberal, cuando se trata de distribuir el ingreso olvidan la “mano invisible” y no dudan en recurrir a la intervención estatal. La “promoción industrial”, los sobreprecios en las compras estatales (que incluye desde los caños de Paolo Rocca hasta la trama de corrupción en la ANDIS), las licitaciones a medida para algunos jugadores y la “socialización” de las deudas privadas de las empresas fueron y son algunos de los mecanismos que, desde el Estado, “ayudan” a la mano invisible a concentrar la riqueza y distribuir la pobreza. Parece entonces que, cuando dejar las cosas en libertad no satisface el deseo desmedido de acumulación de aquellos que apoyan a estos gobiernos, no resulta tan importante tener libertad ni tan perjudicial intervenir en el mercado.

Paul Samuelson afirmó que, en una economía moderna, los individuos están sometidos a dos coacciones: la del Estado y la del mercado. Y, siguiendo a Galbraith, en épocas de capitalismo oligopólico, reducir la coacción del Estado no significa otra cosa que aumentar la coacción económica de las grandes empresas. No es libertad entonces lo que ofrece la ortodoxia liberal sino la sujeción de los individuos a los intereses del gran capital. Este es el hilo conductor que vincula a Milei con la Dictadura. Comprender esta continuidad y votar en consecuencia resulta entonces vital para frenar a esta banda de delincuentes que, siguiendo el mandato de una clase depredadora, está dispuesta a arrebatarnos hasta la vida.

Desde Buenos Aires, les mando un gran saludo a todos los que escuchan El Club de la Pluma.

 

PROF. LIDIA INÉS RODRIGUEZ OLIVES

Profesora de Historia - Posgrado en Ciencias sociales por FLACSO

DESMITIFICANDO LA LEYENDA NEGRA RUSA ANTISOVIÉTICA. ¿STALIN FUE EL MONSTRUO “PINTADO POR LOS ANGLOSAJONES”? Tercera parte - PROF. VIVIANA ONOFRI

 

DESMITIFICANDO LA LEYENDA NEGRA RUSA ANTISOVIÉTICA. ¿STALIN FUE EL MONSTRUO “PINTADO POR LOS ANGLOSAJONES”? Tercera parte

 

 


         


Un cálido abrazo a toda la querida audiencia de EL CLUB DE LA PLUMA. Otro día más, nos encontramos aquí, en este espacio de reflexión compartida.

 

          Esta nueva columna será la continuidad de una temática que comenzó hace unas semanas: iremos desmontando la leyenda negra anticomunista, para lo cual utilizamos el artículo escrito por el Dr. Mario Sousa, publicado en 1998: “Mentiras de la Unión Soviética de Hitler a Robert Conquest y Aleksandr Solzhenistsyn”. Sousa investigó los archivos secretos de la Unión Soviética, abiertos por Gorvachov en 1998, antes de la caída de la URSS que fue en 1991 y fue capaz de dar información en forma de datos concretos sobre el número auténtico de presos, los años que pasaban en prisión y el verdadero número de los que murieron y de los condenados a muerte en la Unión Soviética de Stalin. Como recordarán, la creación de la leyenda negra rusa antisoviética, comienza con Hitler, continúa con Goebbels, William Radolph Hearts, Robert Conquest hasta llegar a Aleksandr Solzhenistsyn y como diría Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler: “Cualquier mentira repetida mil veces, acaba convirtiéndose en verdad”. La apertura de los archivos secretos de la URSS mostró la falsedad de los datos que forman parte de la guerra sucia contra la Unión Soviética.

 

 En la columna pasada, desmontamos la idea de Solzhenistsyn de que 66 millones de muertos fueron el resultado desde la colectivización de la agricultura hasta la muerte de Stalin, en 1953 y 44 millones de rusos habían muerto en la Segunda Guerra mundial, algo que no se sostiene de ninguna manera. Y aquí llegamos a los 110 millones de personas, víctimas del socialismo soviético. El impacto de todas esas falsedades, manipulaciones y mentiras fue tan grande que hoy en día, gran parte de la población de los países capitalistas, sigue creyéndose esas cifras fabulosas, después de más de 30 años de la caída de la Unión Soviética, no sea cuestión de que resucite el inmenso torbellino rojo. Estamos en la Segunda Guerra Fría y China que sufre su propia leyenda negra, también es el enemigo a abatir, por eso, hay que recuperar los 100 millones de muertos de la época de Stalin y hay que seguir manejando la idea del fracaso económico de la URSS. Recordemos que, una vez abiertos los archivos de la URSS, de repente, quienes especulaban que confirmarían esas cifras desmesuradas, se quedaron mudos y ocurrió algo extraño: perdieron todo interés en los archivos secretos. No convenía al poder político mediático capitalista que se conozcan los datos verdaderos. Hubo muchas investigaciones tanto en Estados Unidos, como en Francia, de catedráticos de prestigio, no comunistas, no socialistas, no marxistas, pero ese contenido no se hizo público, quedó prácticamente desconocido en el ámbito de las universidades y para el público en general. Y así estamos como estamos.

 

          Y la semana pasada, llegamos al momento de explicar que en la Unión Soviética había dos bandos antitéticos: el representado por Stalin y el que representaba Trotsky dentro del Partido Comunista, que fue obligado a exiliarse en 1929, pero que continuó saboteando el proyecto soviético desde el exterior. Recordemos que la URSS en 1930 se hallaba sumamente amenazada por potencias extranjeras y que, además de tener que desarrollar sus fuerzas productivas, estaba inmersa en los preparativos de defensa. En 1941, la Alemania nazi y sus aliados, la invadieron, con un saldo de entre 25 y 27 millones de muertos. Y volvamos a Trotsky, el principal papel de la oposición a Stalin y la acción de los contrarrevolucionarios, es decir, quienes querían subvertir el régimen soviético. Los años 1937 y 1938, conocidos como el Gran Terror, es el período de las purgas de Stalin. La década de 1930 coincidió con los planes quinquenales que convirtieron a la Unión Soviética en el Estado de mayor crecimiento económico, porcentual, anual de toda la historia de la humanidad, en menos de 15 años y, paralelamente, comenzó el sabotaje industrial de los contrarrevolucionarios: traición, terrorismo, corrupción de oficiales y todo se dirigía desde el extranjero: querían ganar el poder con la violencia organizada contra el Estado y esperaban el momento propicio para un Golpe de Estado y asesinar a Stalin. ¿De dónde se obtenía el dinero para esas actividades contrarrevolucionarias? Algunos generales y oficiales pasaban presupuestos inflados de obras de personas extranjeras, utilizando materiales de menor categoría y ese dinero lo enviaban a la organización de Trotsky. Utilizaban los cargos dentro del Partido Comunista para robar el dinero del Estado y, en 1938, hubo un acuerdo entre la oposición trotskysta y la Alemania nazi, por la cual los rusos entregarían a los nazis territorios de la URSS y Ucrania: ese era el precio a cambio del apoyo a los contrarrevolucionarios.

 

 El peligro nazi crecía, ya incendiando Europa desde 1939 y Stalin tenía que ganar tiempo, de ahí el pacto Ribbentrop-Mólotov, entre la Alemania nazi y los comunistas, pacto de no agresión mutua que fue quebrado por los nazis y las purgas de 1937 y 1938 para aniquilar a los contrarrevolucionarios que no habían renunciado nunca a su ideología prozarista, y sólo esperaban la oportunidad para luchar. Quizás si no hubiera sido por ese pacto y las purgas, la Unión Soviética jamás hubiera ganado la Segunda Guerra mundial. Y aquí siguen las mentiras de Conquest, hablando de las purgas del ejército rojo, diciendo que el 50% fueron detenidos y ejecutados o encarcelados de por vida en campos de trabajo. No hay un ápice de verdad histórica. El número de oficiales era de 144.300 en 1937 y de 283.000 en 1939. Durante las purgas del 37 y 38 muchos fueron expulsados por motivos políticos, no ejecutados y 11.596 ya habían sido rehabilitados y vueltos a sus puestos de trabajo y 22.705 fueron despedidos. Sólo el 7,7% de todos los oficiales y comisarios fueron condenados a muerte y muchos fueron devueltos a la vida civil; no era el 50% como afirmó Conquest.

 

La Unión Soviética era un Estado cercado externamente y, en su interior, tenía enemigos contra el propio poder soviético que conspiraba con la Alemania nazi para entregarle lo que querían: Europa oriental sería el granero del Imperio nazi, teniendo como modelo a la India de los siglos XVIII y XIX del imperio inglés. Acerca del sistema penal soviético se tejieron libros con cientos de mentiras y Hollywood es la mayor fábrica de leyenda negra de la historia. Deberían considerarse falsas todas las afirmaciones, mientras no se demuestre lo contrario. Y la derecha liberal sigue con su leyenda histórica falsa y aparecieron, nuevamente, libros con nuevos formatos que apoyan la leyenda negra antisoviética, libros astutamente preparados, llenos de la primera hasta la última página de mentiras sobre el comunismo, para combatir a los comunistas que quedan hoy en día. Los mismos embustes de antaño se reproducen una vez más para que los trabajadores no tengan ninguna alternativa al capitalismo y al liberalismo. Continúan con las mismas falsedades, refutadas por la desclasificación de los archivos secretos del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética.

 

          A ver si nos enteramos un poco y dejamos de considerar a la Unión Soviética como un territorio de genocidio y podamos llegar a comprender desde lo geopolítico, lo histórico, lo económico y lo social, las circunstancias que la rodearon tanto desde el exterior, como en su interior. Como habíamos dicho: no romantizamos a la URSS, pero intentamos abrir una mirada más justa de la mano del Dr. Mario Sousa a partir de la apertura de los archivos secretos y, así, también, desnudar la mentira.

 

          El tema musical que hemos escogido no es casual; su nombre es: “Llamas de Stalingrado”, que recuerda la resistencia de los soviéticos durante el sitio nazi, resistido ferozmente por el pueblo y el ejército rojo. La defensa más brutal y heroica de la Segunda Guerra mundial. Esta canción no sólo narra una batalla: reconstruye la resistencia humana llevada al límite, cuando retroceder no era opción y cada calle se convertía en trinchera. Los ecos de tanques, pasos sobre la nieve, disparos entre ruinas y voces de soldados se mezclan con una explosión sonora que celebra la fuerza, el sacrificio y el espíritu indomable de quienes defendieron la ciudad hasta el último aliento. Esta canción es un recordatorio de que incluso en los momentos más oscuros, una chispa humana puede iluminar el mundo entero y que la historia está escrita por aquellos que se negaron a caer. Que esta melodía te acompañe cuando sientas que no quedan fuerzas, porque igual que Stalingrado, tú también puedes resistir.

 

          Me despido de nuestra querida audiencia, agradeciendo su amable atención e invitándola a una nueva emisión de EL CLUB DE LA PLUMA, el próximo domingo.

 

 ¡Hasta la victoria siempre, compañeros! ¡Palestina libre! ¡Irán, presente!

 

 

PROF. VIVIANA ONOFRI

 Desde Islas Canarias

 Profesora en Letras, ex catedrática de la Universidad Nacional de Mar del Plata

CONCEPTOS Y DISTORSIONES “MODELO SIGLO 21” - MAURICIO IBÁÑEZ

 

CONCEPTOS Y DISTORSIONES “MODELO SIGLO 21”

 


Queridos compañeros, amigos y oyentes de El Club de la Pluma, desde Colombia los saluda Mauricio Ibáñez, con un fuerte abrazo por la libertad de Palestina, la paz en Oriente Medio y la Unidad Latinoamericana.

 

Hace poco más de un año, Norberto y Gaby me encontraron divagando por Bluesky y me invitaron a hacer parte de este proyecto maravilloso, en el que he aprendido muchas cosas y he tenido la oportunidad aportar un granito de arena. En mi primera columna de este espacio, titulada “palabras perdidas en la memoria rota”, hicimos una revisión de varios conceptos cuyo significado se ha perdido por el camino de las interpretaciones y manipulaciones, en especial el concepto de Democracia, que ha sido secuestrado, violentado y torturado por la ultraderecha global, especialmente por los gobiernos de los Estados Unidos, uno tras otro, hasta dejarlo irreconocible.

 

Hoy vamos a hablar de cuatro conceptos que están enredados en un caldo confuso de ideas mezcladas, historias manipuladas, interpretaciones ciertas y erradas, visiones borrosas y definiciones acomodadas: Izquierda, Derecha, Liberalismo y Conservatismo.

 

Hace muchos años, éramos capaces de diferenciar todos estos conceptos y establecer límites definidos entre ellos, al punto que asumir una posición política era más o menos claro. Se podían identificar, incluso, las posiciones extremas, las moderadas y las de los que los griegos identificaban como “idiotas”, es decir, aquellos que no tenían ningún interés de participar en las decisiones sobre el destino de los ciudadanos. Aclaro que, en tiempos de la democracia griega, “idiota” no era un insulto sino una definición que identificaba a quien no participaba en política.

 

La imagen más primitiva de la distribución de poderes y derechos se forjó a partir de quién quería gobernar a quién, y esto estaba estrechamente relacionado con quién asumía el monopolio del conocimiento, el manejo del miedo y la culpa a través de la idea de lo divino o lo espiritual (los sacerdotes) y la acumulación de riquezas en una sola dirección y no para el colectivo: de la unión de conocimiento y religión surgió un modelo de dominio capaz de reclutar la fuerza bruta y someter al resto de la población, convenciéndola incluso de que nunca tendría la oportunidad de asumir el poder para manejar su propio destino.

 

El miedo a la muerte, la soledad, el abandono, la falta de reconocimiento, la intrascendencia, la no existencia después de la muerte, fueron cuidadosamente manejados por los corruptos “sacerdotes” del pasado para establecer, a través de la culpa, alianzas con los acumuladores de riquezas, y generar dinastías de poder y fuerzas opresoras capaces de dominar pueblos enteros y llevarlos, incluso, a pelear sus guerras para conquistar territorios y acumular mas riquezas que nunca beneficiarían al común de la gente, siempre ayudados por sus respectivos “sacerdotes” y el control de la culpa y el miedo. Eventualmente, el cansancio de los oprimidos se convirtió en revoluciones, muchas de ellas sangrientas, donde los opresores tuvieron que revisar sus modelos de poder y otorgar algunas “concesiones” para apaciguar los ánimos. Pero el problema de fondo nunca se solucionó, y sobre esas bases se configuró toda la historia de la humanidad.

 

El origen de los términos “izquierda” y “derecha” no fue ideológico sino espacial y accidental: en 1789 el pueblo francés convocó a una asamblea nacional constituyente para decidir cuánto poder debía conservar el rey Luis XVI, quien en ese tiempo tenía poder de veto absoluto sobre cualquier ley que aprobara el parlamento, lo cual había generado un fuerte descontento en la ya atribulada población francesa.

 

Para facilitar el conteo de votos, la asamblea fue separada en dos grupos: a la derecha de su presidente se sentaron los miembros de la nobleza y el clero, que apoyaban al rey, con su poder de veto, y a la iglesia, por supuesto. A la izquierda se sentaron aquellos que buscaban cambios radicales en el modelo de gobierno, se oponían al veto real y apoyaban la idea de la soberanía popular.

 

La entonces denominada “derecha” era fácilmente identificable, primero por su composición: los ricos, las élites herederas, los grandes comerciantes, la monarquía y la corte, los militares de alto rango, la iglesia, en fin, los poderosos. Ellos no deseaban ningún cambio en el orden establecido y, por el contrario, buscaban conservar sus privilegios. Allí fue tomando forma lo que hoy conocemos como la ideología “conservadora”: un estado fuerte opresor, la defensa de la propiedad privada, la preservación de las “tradiciones”, y la restricción total del acceso de las “clases bajas” a oportunidades de generación de riqueza, salvo en los casos en que los emprendimientos industriales o comerciales beneficiaran o enriquecieran a las élites.

 

La llamada “izquierda” no era tan fácil de identificar o encapsular en un solo grupo ideológico, porque era mucho más amplio y variado. En las épocas de la constituyente y la revolución francesa, su composición era muy heterogénea: había burgueses de mentalidad progresista, intelectuales, defensores de los beneficios sociales y una ciudadanía ávida de la aplicación de una democracia directa y participativa.

 

La ideología progresista tomó una serie de vertientes y variables que estaban más relacionadas con las coyunturas socio políticas de cada continente, y reaccionaban al ejercicio del poder por parte de estados y religiones opresoras. El liberalismo, como su nombre lo indica, favorecía la evolución del pensamiento y su aplicación en una política fuertemente dinámica, sensible al aprendizaje conceptual, a los nuevos conocimientos, capaz de adaptarse a novedosos métodos de interpretación del mundo, las relaciones, los comportamientos, las ideas, y de cuestionarlo todo.

 

Del liberalismo y la amplitud de su espectro de acción surgieron conceptos e ideas de desarrollo social, cultural y económico que derivaron en nuevas ideologías que iban desde propuestas de pequeñas variaciones o cambios moderados para “insertar” los derechos sociales y la participación ciudadana mediante el ejercicio democrático, pasando por cambios más profundos planteados a través de las mayorías incuestionables del voto popular, hasta revoluciones radicales producto del cansancio ante gobiernos opresores y asesinos que ahogaban cualquier tipo de manifestación popular mientras mantenían, a la fuerza, sus sistemas de gobierno y su economía de la desigualdad.

 

También el conservatismo adquirió, por lo menos, dos matices que podemos identificar hoy: la derecha moderada y la ultraderecha. Colombia, por citar el ejemplo más cercano, ha sido gobernada por una derecha con apariencia de “moderada” durante 200 años de vida republicana, donde los ciudadanos hemos visto cómo la violencia contra la sociedad, la opresión, la corrupción y el reparto de poder han estado siempre disfrazados de una aparente “democracia representativa” que nos ha llevado, históricamente, a ser el país más desigual (mayor distancia social entre ricos y pobres) de América Latina.

 

El segundo matiz, el de la “ultraderecha”, se manifestó en nuestro país de forma mucho más evidente y descarada, con la llegada al poder del narcotráfico y el paramilitarismo, de la mano de los presidentes Julio Cesar Turbay Ayala y Alvaro Uribe Vélez, como reacción al surgimiento de movimientos que reclamaban justicia social desde escenarios políticos, y de grupos radicales que vieron en la movilización armada la alternativa de solución del cansancio popular contra los constantes abusos de los poderosos y sus gobiernos.

 

Hoy en día hay una confusión conceptual donde la “ultraderecha” se llama a sí misma “liberal”, exige la reducción de los estados y el desmonte de la regulación para ejercer sin restricciones la extracción de recursos naturales sin importar las consecuencias para el medio ambiente. Se llaman a si mismos “libertarios” para eliminar el estado de derecho, desmontar la democracia participativa, reducir al mínimo los derechos y garantías laborales, y están montados en una plataforma supuestamente “conservadora” donde defienden unos valores fabricados desde la religión, basados en la culpa y el miedo, para mantener un statu-quo que sólo beneficia a las élites y no tiene ningún interés en acabar la pobreza, proteger el medio ambiente ni evitar el cambio climático en el que, además, no creen. Es una ideología con visión de corto plazo y ninguna preocupación por el futuro. Es como los deportes extremos de los jóvenes de ahora, donde “si nos matamos, no importa”.

 

Pero desde la democracia de verdad seguimos y seguiremos insistiendo en nuestra revolución pacífica y masiva, porque somos más. Cada vez más.  

 

Hasta la próxima semana compañeros, un fuerte abrazo.

  

MAURICIO IBÁÑEZ 

 Desde Colombia -Biólogo

Especialista En Estudios Socio-Ambientales