RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

sábado, 7 de febrero de 2026

CIERRE EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 8-2-2026 “Ministerio De La Verdad = Ministerio De La Vergüenza”

 

MINISTERIO DE LA VERDAD = MINISTERIO DE LA VERGÜENZA

 




 

Estamos llegando al final de otra emisión más de El Club de la Pluma, nuestra trinchera comunicacional de integración y resistencia que transmitimos por nuestra radio web y la red de radios compañeras, amigas que lo hacen en directo, en diferido, a quienes volvemos a agradecer con un abrazo enorme hacia la distancia por posibilidad de que las voces de la patria grande fuera de ella se puedan escuchar en otras regiones. Gaby, para la despedida.

 

 Para la despedida les quiero contar, por si aún no se han enterado, que el presidente lanzó la Oficina de Respuesta Oficial, plantó, lanzó, dije, bueno, para desmentir la mentira y desenmascarar mentiras y operaciones de los medios.

 

En pleno escándalo por el INDEC el gobierno estrena otro espacio para unificar el discurso de respuestas oficiales frente a cualquier controversia. Por si faltaba un espacio para reacomodar las partes del relato oficialista que se contrapone con la realidad, la administración del sujeto abrió un lugar más, su virtual Ministerio de la Verdad. En la red social X lanzó la Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina, una cuenta gubernamental que tendrá el objetivo de desmentir la mentira, valga la redundancia.

 

Servirá para desenmascarar mentiras y operaciones de los medios, celebró el propio Jefe de Estado en su cuenta oficial que republicó el posteo lanzado por el esfuerzo intestino de su ejército de militantes virtuales que opera desde las oficinas de la Casa de Gobierno. Es necesario desmentir con claridad y sin rodeos, solo con informar no alcanza si la desinformación avanza sin respuesta, dice el texto inaugural, que no solo no clarifica el sentido de la frase, sino que tampoco aclara por qué utiliza las comillas en el primer verbo. Como si faltaran cuentas desde las que el gobierno se vale para imponer su relato, la Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina se sumará a la matrioska de usuarios oficiales dentro del Virtual Ministerio de la Verdad Mileísta en X, Oficinal Presidente, Vocería Presidencial, Casa Rosada y las personales del Jefe de Gabinete Manuel Adorno y del propio presidente.

 

Eso sí, Respuesta Oficial tendrá una función distinta, desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política, según dice el anuncio. Por su intento de confrontar la información pública y hacer que la verdad vuelva a ser información, la Oficina de Respuesta Oficial será de alguna manera una parodia del Ministerio de la Verdad, aquel organismo de la novela en 1984 que George Orwell publicó en 1949 encargado de reescribir la verdad, alterando el pasado y omitiendo datos desfavorables del régimen de gran hermano que todo lo ve. Eso o algo similar.

 

Esto probablemente haya sucedido porque la renuncia del ex titular del INDEC dio lugar a múltiples versiones cuyas contradicciones fueron in-crescendo según el funcionario que hablase con el periodismo mileísta. Digo, todo esto tomado de Página 12, una nota que dice que el texto intenta dejar claro que la apertura de respuesta oficial es para sumar una voz, que en su criterio sería algo así como lo contrario a la censura. Y por si faltara un aporte más a la confusión general, resalta que la nueva cuenta de X existe para que la desinformación no quede sin respuesta y para que la verdad vuelva a ser información.

 

Bueno, primero, y disculpen a aquellos que lo utilizan, X o Twitter termina siendo una cloaca. Una cloaca donde confluyen miserables como todos estos, desde el gobierno nacional de Miley para abajo, confluyen todos los miserables para intentar o seguir manipulando la conciencia, los pensamientos, las decisiones, las actitudes, las acciones de las personas quienes siguen creyendo en el discurso oficialista. Un discurso que está plagado de mentiras y de falsedades y ellos ahora han creado este ministerio de la verdad.

 

 

Algunos opositores, entre comillas, le consignan el título de ministerio. Este sí es el ministerio de la venganza, una venganza discursiva, pero que tiene sus efectos y efectos muy muy perjudiciales para la sociedad, que la misma sociedad se niega a percibir o a darse cuenta de que es así. Porque hay un sector grande de la sociedad que niega la realidad, niega la inflación, niega el costo de vida altísimo, niega la desocupación, niega el hambre, la miseria, niega absolutamente todo el desastre que está conduciendo esta administración nacional.

 

Y bueno y necesitan, aparte para justificar los altísimos sueldos, desproporcionados sueldos que reciben estos militantes virtuales, para contrarrestar lo que algunos en alguna medida tratan de visibilizar como la realidad. Una realidad que, bueno, en algunos lugares es palpable, en otros por ahí no tanto. O se trata también de lo que hablamos al principio del programa, de una anomia colectiva.

 

Una anomia vinculada con algo de locura, con algo de irracionalidad. Es probable, es probable, es probable. Con algo también vinculado con, y muy tirado de los pelos puede ser, ¿no? Con aquello denominado el síndrome de Estocolmo, donde el secuestrado se vincula con el secuestrador hasta desde un lugar emocional y ya no lo ve como un enemigo, lo ve con afecto.

 

Bueno, parece que quienes están secuestrados en esta sociedad argentina ven con afecto y simpatía el hambre, la miseria, la desocupación, el desamparo, la intemperie, las muertes, casi por goteo, no tan por goteo, un genocidio por goteo. Porque ya nos olvidamos las muertes por fentanilo, ya nos olvidamos de las muertes por no acceder a los medicamentos oncológicos, ya nos olvidamos por las muertes de ancianos que no pueden acceder a una medicación que les permita prolongar su existencia.

 

 Yo realmente mucho más no tengo para aportar sobre este ministerio de la vergüenza.

¿No era así? De la venganza. ¿De qué era? De la falsedad, de la información, la desinformación. Es el ministerio de la vergüenza.

 

Vergüenza nos debería dar seguir sosteniendo a estos miserables en los lugares donde están. Ojalá que alguna vez podamos revertir esta historia, ojalá. Y ojalá que no dependamos de una oposición que no se opone, ojalá que no dependamos de gremios que no se movilizan y no paran.

 

Porque una movilización solamente para manifestarse en contra de una reforma laboral no alcanza. Ya hemos visto que las movilizaciones que ha encarado la CGT, pocas, escasas movilizaciones, no han logrado frenar la destrucción de la patria. Hacen falta medidas más contundentes, más reactivas, más importantes.

 

No esa pantomima de una movilización que termina siendo absolutamente nada ante la irracionalidad gobernante. Ojalá que cambie la historia, ojalá que recuperemos la conciencia militante y nos revelemos ante estos miserables.

 

 Fuerte abrazo revolucionario. Hasta la victoria siempre.

 

 

NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción

Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción 

 

(Transcrito por TurboScribe.ai. Actualizar a Ilimitado para eliminar este mensaje.)

APERTURA EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 8-2-2026 “Diagnóstico: Anomia Global”

 

DIAGNÓSTICO: ANOMIA GLOBAL

 




 

En su trabajo “el concepto de anomia, una visión en nuestro país” la dra. En derecho y ciencias Sociales Hilda Eva Chamorro Greca De Prado hace una investigación sobre el origen del término “anomia”, su utilización y evolución a lo largo del tiempo, observando, asimismo, en varios períodos, la ausencia del mismo.

 

Destaca que el término tiene unos 23 siglos de uso, pasando a la posteridad por la obra de historiadores, el primero de ellos fue Heródoto de Halicarnaso.

En este trabajo cita a Tucídides diciendo que para él la anomia se producía por la descomposición de la sociedad como un producto directo de la descomposición del hombre.

 

En Grecia se debatía sobre la anomia para referirse a la justicia y sobre todo a la injusticia y hasta llegó a usarse para abarcar la cultura.

Para platón el término anomia representaba la anarquía e intemperancia.

 

En el siglo XVII los ingleses usaron el término anomia para referirse a los aspectos legales, en 1635 el jurista isabelino William Lambarde que le dio el significado de "sin reglas o normas" o sin ley.

 

En el siglo XIX Emile Durkheim estudió el suicidio como un hecho provocado por la estructura social y no por el psiquismo individual. Creó la tipología de suicidio egoísta, altruista, anómico. Ellos demostraban el grado de vinculación de los comportamientos de diferentes grupos con la sociedad global.

 

El suicidio anómico se producía porque la crisis que experimentaba la sociedad se reflejaba en su orden normativo o ante su debilitamiento y entonces no regulaba el comportamiento de los individuos.

La quiebra del control social era la consecuencia de la falta de reglas y normas en caso de cambios rápidos o la total ausencia de cambios sociales.

 

En esos cambios sociales entra el tema de las leyes, y afirma en su trabajo la dra. Chamorro greca de prado que: las leyes o normas pueden estar mal definidas o ser inadecuadas a los tiempos porque han cambiado las circunstancias que las originaron; o pueden ser contradictorias entre si, aunque estas razones dificultan su cumplimiento no es justificativo para no tenerlas en cuenta.

 

Afirma también que: la anomia social necesariamente incluye a la anomia política, lo que hace que se considere a las acciones política como ineficaces, lo que, en cierto modo influye en la participación política. Los grupos asignan status y roles a los individuos cuando éstos son claros y en sus aspectos dinámicos (roles) se cumplen cabalmente, la sociedad está relativamente organizada. Cuando sucede lo contrario se presenta la desorganización social.

La desorganización puede manifestarse a nivel individual, en la persona, como también en los grupos, en la familia, en la comunidad local, en las instituciones, en la nación y aún en la sociedad global.

 

Es muy frecuente oír comentarios en nuestra realidad social que no se respetan los valores. En forma indirecta y en el lenguaje común se están refiriendo a la anomia social.

 

Es decir, cuando a las normas y a su cumplimiento no se las considera importantes, o cuando las normas o las reglas no están claramente establecidas, o cuando se produce una falta de consenso de cuáles son las reglas importantes o como deben interpretarse.

 

También es común que la opinión pública general y los medios de comunicación, en particular, se refieren no a la existencia o la falta de normas o reglas, sino que no se ejerce el control sobre cumplimiento de las normas existentes.

 

Algunos autores han seguido el significado primigenio que dio Karl Marx, cuando se refería al fenómeno que se originan en la explotación del hombre por el hombre y que lo lleva a no tener el sentido de su propia identidad por la inseguridad moral y material.

 

Por la producción permanente de objetos el individuo se convierte en un mero engranaje de una enorme organización35. La alienación de origen personal emana del horizonte psicológico del sujeto y éste puede tener comportamientos opuestos a los deseados racionalmente.

 

Frente a este tipo de reacciones están los que sostienen que la alienación no es de carácter individual sino social y cultural.

 

Las fuentes de la alienación social se originarían por la falta de adhesión a los valores significativos para la cultura de cada sociedad, por la falta de adhesión a las normas o a la conformidad con ellas.

 

También coadyuvaría el incumplimiento de los diferentes roles, los que pondrían en evidencia un nivel de irresponsabilidad social que llevaría a que cada uno tenga un sentimiento de soledad e individuación aun cuando se viva en una sociedad multitudinaria y compleja.

 

En el año 1997 la politóloga argentina Carlota Jackisch escribió un ensayo sobre la anomia una patología social argentina donde dice: "no cumplir con la ley en todas sus formas ya es más que una “avivada” en nuestro país, se ha considerado una cultura fuertemente arraigada que sólo conduce a la desorganización social ".

 

“que valor puede otorgar una sociedad al incumplimiento de las normas si la institución cuya función es asegurar ese cumplimiento no es confiable, sus atribuciones no son cumplidas cabalmente, sus acciones no son justas y para pertenecer al cuerpo requieren en algunos casos, otras condiciones que las relacionadas con la función.

 

Evidentemente este hecho produce anomia, pero también nuestra anomia es la propia institución judicial”

 

Se rescata en este trabajo lo que el Arzobispo de la Provincia De Santa Fe, Zaspe, expresara:

 

La argentina se construirá cuando supere su crisis de sinceridad: cuando cada uno diga lo que haya que decir y pueda decirlo; cuando cada ciudadano y cada institución haga lo que deba hacer; cuando la iglesia evangelice, el gobierno gobierne, las cámaras legislen, la universidad enseñe, los colegios eduquen, los estudiantes estudien y los trabajadores trabajen;

 

 cuando la capital sea sólo capital y las provincias algo más que administraciones, cuando la patria valga más que un partido y el partido actúe en clave de patria; cuando la denuncia sea investigada y el sinvergüenza castigado; cuando la realidad desplace al ensueño y la creación al slogan;

 

 cuando las instituciones sirvan al país, las leyes se apliquen a todos y la justicia sea pareja para todos. La argentina puede salvarse, pero desde la sinceridad de la verdad, la objetividad de la justicia y la energía del amor.

 

 Me he tomado la libertad de seleccionar algunas partes de este trabajo que he citado al principio de esta apertura, porque me pareció atinente aplicarlo a lo que se viene observando no solamente en nuestra patria, en la Argentina, sino también en la patria grande, en todo el globo. La ausencia de valores, la ausencia de respeto a las leyes, a los códigos, a los tratados.

 

Si nos ponemos a mirar y recorrer las noticias, aquellas que nos permiten conocer, porque hay mucho que se oculta, podemos darnos cuenta de cómo se vienen violando todos esos acuerdos, esos pactos, esas leyes. Hay una cuestión muy importante que es el respeto por la vida, y eso, el respeto por la vida, parece que viene siendo ignorado en distintos ámbitos a nivel global y local. Si, como dije, miramos las noticias que nos permiten llegar, podemos darnos cuenta de eso.

 

Hoy, como siempre, antes eran los territorios para poder asegurar la alimentación para un sector, para un grupo social. Era invadir, asesinar, esclavizar, someter para explotar y poder aprovisionarse y seguir subsistiendo. En la actualidad son los recursos, el petróleo, aquello que llaman tierras raras, que uno termina sin entender a qué se refiere, el litio, el oro, la plata, el coltan, etc.

 

Y pareciera ser que la apetencia por esos recursos excede el respeto por la vida humana. Por supuesto que exceden para ellos el respeto por la vida humana si no lo estarían asesinando, como vienen asesinando desde hace tanto tiempo. Las invasiones a territorios hoy no tienen nada que ver con procurar la alimentación para su población.

 

Hoy tienen que ver con acaparar los recursos necesarios para poder seguir dominando a nivel global. Pero también se aprovechan de todo esto de la vigencia realmente alarmante de este término, la anomia, que es global. Es casi como una crisis terminal.

 

Fíjense, por ejemplo, en nuestra Argentina, desde el Estado Nacional, se vienen violando derechos y garantías y no contamos con un sistema judicial, un poder judicial que defienda los derechos y garantías de la población argentina. Estamos hablando de una anomia local, regional. No hay respeto por las leches, no hay respeto por los derechos, no hay respeto por las garantías.

 

Hoy un uniformado tiene toda la libertad para apalear a un manifestante cuando alguien está manifestándose y haciendo uso de su derecho constitucional a la manifestación, a la protesta. Pero se violan las leyes constitucionales creando códigos para reprimir la protesta. Aun así, sin códigos, también se ha venido reprimiendo la protesta.

 

La anomia regional también refiere a la ausencia del Estado en defensa de derechos que tienen que ver con la vida. Por ejemplo, no actuar como corresponde para defender la naturaleza y evitar los incendios como se vienen provocando en el sur argentino. Ya hemos hablado en algunos editoriales, en algunas aperturas de programa que están preparando el terreno para que el nazisionismo imperial pueda ocupar, explotar y someter y lograr la balcanización de la República Argentina.

 

No es una locura pensarlo de esa manera. Es algo que puede suceder. Ignorarlo sería también una forma de anomia social.

 

Anomia social y global también está vinculada a lo que hablábamos en este rescate de ese trabajo citado por la manipulación mediática. Hoy el vaso armado del nazisionismo imperial Norteamérica con Donald Trump a la cabeza en este tiempo, porque pueden cambiar las figuritas, pero las intencionalidades van a ser siempre las mismas. Se arrogan el derecho de invadir naciones, de someterlas, imponerles condiciones para no ser asesinadas su población.

 

Y hay una clara violación a normas internacionales, al derecho. ¿Tantos derechos? ¿Cuántos derechos? ¿Cuántos juristas? ¿Cuántos letrados podrían dar cuenta de estas violaciones? La anomia es global y estamos en una crisis terminal. Una crisis terminal que está vinculada con la posibilidad de que el polvorín estalle por todos lados y casi nadie esté a salvo.

 

No son caprichos, ¿eh? Porque alguien habla de caprichos imperiales, no son caprichos. Ante la propuesta de la multipolaridad, ante la propuesta de la diversidad, por ejemplo, de los BRICS, se quiere seguir imponiendo la hegemonía a través de las amenazas y las agresiones. En Medio Oriente se han concertado una infinidad de recursos bélicos para amenazar a ese mismo Medio Oriente, porque no es solamente Irán.

 

Amenazan con toda la estabilidad global. Y eso es mucho más que preocupante, es alarmante. Porque en cualquier momento se les puede ocurrir, como hicieron en Venezuela, invadir, someter.

 

Una invasión, no diríamos que fue a la vieja usanza, sino consideremos los resultados. Ahora, con esta reforma a la ley de hidrocarburos en Venezuela, se le ha abierto la puerta a todas las multinacionales para ingresar y explotar los recursos. Algo que el comandante Chávez y Nicolás Maduro habían impedido hasta el presente.

 

No se doblegaban ante las exigencias imperiales. Bueno, parece que la historia ha cambiado en Venezuela. Por ahí me equivoco.

 

Alguien debería corregirme si eso es así o no. Estamos arriba de un polvorín, pero también estamos arriba de un polvorín que es producto de la anomia global. De la falta de respeto a las leyes, a las normas, a los acuerdos, a los pactos y la ausencia absoluta de la racionalidad global.

 

Las sociedades no se comprometen. No luchan por sus derechos, por sus garantías. No intervienen, no participan, no investigan, mucho menos.

 

Por eso seguimos afirmando que el diagnóstico es anomia global. Ahora, quienes estamos viendo de esta manera o estamos interpretando la realidad social global, tendríamos, tal vez, que recurrir a mayores esfuerzos para tratar de despertar las conciencias. ¿En cómo? Calculo que, entre quienes lo estamos viendo, podemos llegar a encontrar algún camino.

 

No será la solución, pero al menos no seremos cómplices de esta anomia global. Al menos no seremos cómplices del estallido que nos habrá de llevar puesto a todos. De nosotros depende, de quienes tenemos la posibilidad de analizar y ver la realidad alejado de caprichos políticos, comerciales, imperiales.

 

Lo hacemos desde el llano, desde donde las miradas no están en connivencia con la irracionalidad.

 

 Bienvenidas, bienvenidos, bienvenides a la trinchera comunicacional de integración y asistencia del Club de la Pluma, transmitiendo por nuestra radio web y la red de radios compañeras y amigas que lo hacen en directo en diferido a quienes agradecemos a la distancia con un abrazo enorme la posibilidad de poner las voces de la patria grande y fuera de ella en otras regiones. Le damos los muy buenos días a la profesora Gabriela Fernández pidiéndole disculpas por tan extensa apertura.

 

Buenos días Norberto, buenos días a toda la audiencia de El Club de la Pluma, a todos aquí presentes en la trinchera comunicacional y venimos a qué, a preguntarnos, creo que eso es lo que nos toca, preguntar, preguntarnos a nosotros mismos, tener la libertad de preguntarnos cuál es el rol, cuál es el rol que nos han asignado, si nos lo han asignado, cuál es el rol que hemos asumido, si es que lo hemos asumido y ver qué futuro tiene el playing, el juego de roles que estamos jugando, cuán cerca o cuán lejos está de nuestro verdadero ser más allá del rol. Digo porque si hay una palabra que ha sido bastardeada en estos últimos tiempos es la palabra libertad, la libertad de qué, de desconectarnos de nuestra responsabilidad social. Entonces me dan ganas de preguntarme y de que nos preguntemos para respondernos quizá juntos y colectivamente, cuál es el rol que queremos desempeñar en el mundo social que nos rodea, porque si levantamos la vista de las pantallas vamos a ver que hay un social que está esperando por nosotros, por todos nosotros, porque en algún momento vamos a tener que darnos cuenta de que nos tocaba y que no nos dimos cuenta porque estábamos en una pantalla, estábamos scrolleando, nos tocaba y no le vamos a poder echar la culpa a otros, a otras de lo que decidimos no hacer.

 

Por eso creo que es bueno que estemos en esta trinchera reflexionando con nuevos atravesamientos teóricos y con nuevas maneras de conectar con otros intelectos, con otros seres sentipensantes, con los que podamos construir una comunidad no sólo de resistencia, sino de empoderamiento para poder dejar de ser lo que cualquier sistema nos asigne. Sí, lo decíamos antes, lo decimos en cada editorial, en cada apertura de nosotros, depende transformar las realidades desde el análisis, desde la discusión, desde la participación, la militancia y desde la resistencia social, colectiva, contra todo aquello que viene por destruir aquello que hemos construido durante tanto tiempo, aquello que hemos recuperado y aquellas nuevas conquistas que logramos. De nosotros depende, de nuestras acciones, desde lo individual a lo colectivo, enfocando siempre hacia lo colectivo, porque en soledad es muy difícil batallar contra todas las injusticias, es muy difícil.

 

Pero hay que despojarse de muchas actitudes egoicas, de muchas actitudes personalistas y enfocarse en que, en la diversidad, inclusive el disenso, se pueden construir alternativas posibles, potables, que nos conduzcan a recuperar aquello que nos han robado, aquello que nos han impedido ejercer, que es la libertad, esa libertad que tanto pregonan pero que han secuestrado. De nosotros depende, de nuestras acciones y ojalá que podamos concretarlo.

 

Bienvenidos al Club de la Pluma. 

 

NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción

Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción

 

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