RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

viernes, 20 de febrero de 2026

AMPLIAR LA TEORÍA CRÍTICA DEL IMPERIALISMO SIMILITUDES Y DIFERENCIAS ENTRE LOS IMPERIOS - PROF. FRANCISCO “PACO” BAUER

 

AMPLIAR LA TEORÍA CRÍTICA DEL IMPERIALISMO

SIMILITUDES Y DIFERENCIAS ENTRE LOS IMPERIOS

 


 

Hoy continuando con la Columna: LA DESCOLONIZACIÓN DEL SABER EUROCENTRICO saludo a la audiencia del Club de la Pluma y a sus conductores Norberto Ganci y Gabriela Fernández.

 

            Partimos de una pregunta ¿Qué tienen en común los imperios antiguos y modernos y qué los diferencian?

 

            La historia como filosofía primera toma el o los datos históricos seleccionados verificados como referencia para la interpretación y reflexión de su significado para ser explicado. En este caso la filosofía de la liberación revisa el pasado histórico desde los acontecimientos humanos y ambientales. Los historiadores de hoy no ponemos palabras nuestras en boca de los actores históricos, reproducimos lo que los actores dijeron y quedó registrado en documentos libros o la prensa. El dato histórico nos dice lo ocurrido, descripto y la filosofía reflexiona desde el presente interpretando o reinterpretando el pasado con los conceptos y métodos actuales para explicar y ampliar los saberes. La historia es punto de partida, provee la base de la reflexión.

 

            El etnocentrismo es un concepto importante que todavía puede dar lugar a nuevas implementaciones, como es nuestro caso aplicado al campo de los imperios. Nos permite hacer observaciones cualitativas que caracterizan costumbre comunes a los imperios antiguos y modernos como son las actitudes y sentimientos de superioridad consciente e inconsciente sobre los demás,  entiéndase, otros pueblos y culturas que antes denominaban barbaros o salvajes, como términos más conocidos en relación a este tema, ahora denominamos diversidad cultural, pueblos no europeos. La política imperial de conquista del Otro se explica por la costumbre, la conducta etnocéntrica que le subyace como matriz de pensamiento y sentimiento, que en su devenir histórico toma forma de instituciones, metrópoli, sobre otras jurisdicciones provincias de menor jerarquía sometidas. El etnocentrismo de los imperios y demás pueblos eran ininteligibles, inexplicables. Ahora podemos afirmar sin lugar a dudas, que los imperios tienen por matriz o fundamento común de su imperar, el etnocentrismo. Los imperios se justificaban a si mismo sintiéndose superiores a los demás por sus armas, su religión, sus mitologías, su lengua, su número de población, por sus costumbres. Estas son observaciones comunes a todos los imperios antiguos y modernos. Podemos mencionar algunos casos: los egipcios, romanos, islámicos, turcos otomanos, el imperio chino, Japonés, español, portugués, inglés, holandés, francés y norteamericano.

 

            También podemos considerar el etnocentrismo como una causa que generó los modos de producción esclavistas tanto en los egipcios, griegos, romanos, imperios antiguos y en los imperios modernos aplicada la esclavitud con otras particularidades en el ámbito colonial racista en América, el Caribe, África o Asia.    

 

            El Imperio Romano acompañó su modo de producción esclavista con el derecho de conquista (Uti Possidetis) un invento que justificaba ante propios y extraños la esclavización del Otro o de los Demás, por entonces sin importar el color de piel. Algo semejante al Derecho de Extraterritorialidad que emplea el gobierno de Estados Unidos sobre el resto del mundo, como lo hicieran los otros imperios eurocéntricos anteriormente.

 

            Las instituciones de gobierno, la religión, la lengua y la mentalidad expansionista se extendían por todo el territorio que abarcaba el imperio, fueron pautas comunes empleadas por los imperios antiguos.

 

            Las diferencias entre los imperios antiguos y los imperios modernos eurocéntricos son aquellos en que los primeros abarcaban territorios extensos regionales, y los segundos, llegan a todo el planeta, a todos los continentes por primera vez, en el imperio español nunca se ponía el sol, esta expresión no necesita ser explicada. Los imperios modernos europeos eurocéntricos tienen dos periodos bien marcados, el primero con los imperios mercantilistas hasta alrededor del año 1900, en que se forma el segundo periodo de lo que se dio en llamar el imperialismo fase superior del capitalismo que continua hasta el presente como modo de producción capitalista impuesto a todo el mundo. Así dio lugar a una contradicción intercultural entre Europa y el resto del mundo que llamaron: Civilización y Barbarie injustamente hasta el presente. El etnocentrismo atraviesa todas estas ideas y más, todos los conflictos interimperialista entre potencias europeas son guerras en el fondo por causas etnocéntricas de superioridad. Hasta el principio mismo de que la guerra es el padre de todas las cosas enunciado por Heráclito, ya es hora de superarlo dejándolo de lado. En aquellos tiempos ni siquiera se sospechaba que el etnocentrismo permitiría explicar la superioridad de una cultura sobre otras, incluso justificar la guerra. Se trata de un concepto muy trabajado en todo el mundo que nos permite entender y reinterpretar el pasado histórico y el presente del imperialismo como actores históricos que fueron y son innecesarios para la convivencia humanidad, ya que ningún pueblo necesita ser esclavizado o sometido por otro Estado Nación; la ambición de riqueza y poder intenta justificar todos los abusos e injusticias y horrores cometidos, pero no sirve como fundamento ético de ningún imperio, sino todo lo contrario. Pregunto: ¿La ambición de poder y riqueza a costa del Otro dominado? ¿No es un comportamiento etnocéntrico? Entiendo que sí lo es.

 

            Los imperios modernos mercantilistas crearon en las colonias: a) Las unidades productivas denominadas Plantaciones (de caña de azúcar, de café, de cacao, de caucho, de arroz, de algodón, de bananas, etc.) b) Los puertos para ingreso de mercadería industrial y salida de materias primas, complementadas con los ferrocarriles para transporte de tropas y mercancías que destruían los modos de producción de economías locales. c) Tomo forma teórica y práctica la División Internacional del Trabajo entre el centro industrial imperialista y la periferia colonial proveedora de minerales y productos agrícolas. d) Desde el centro de la estructura mundial se aculturó a los pueblos de la periferia, Así el colonialismo cultural racista avanzó destruyendo en gran medida la diversidad cultural de la humanidad. e) En este proceso la naturaleza funcionó como depósito de materias primas para explotar y saquear, la ecología no les importó y,  f) el capitalismo central produjo un capitalismo periférico subordinado, dependiente en ciencia, tecnología, capitales industriales y bancarios, etc. En toda esta construcción está presente, como el aire que se respira, el etnocentrismo, eurocentrismo moderno, colocándose como modelo único a imitar, al mismo tiempo impidiendo todo proyecto alternativo y reprimiendo violentamente cualquier rebelión contra el imperio. 

 

 

 

            Bien me despido hasta el próximo domingo, en que continuaremos hablando desde la perspectiva de la descolonización del saber y el sentir, y así seguir compartiendo con la audiencia un pensar alternativo e inclusivo para la crisis civilizatoria.

 

 

PROF. FRANCISCO “PACO” BAUER –Docente de la Escuela de Historia de la Facultad de Filosofía y Humanidades –Universidad Nacional de Córdoba

 

Bibliografía

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LA ANESTESIA SOCIAL - PEDRO RODRIGUEZ

 

LA  ANESTESIA SOCIAL

 


 

Hoy vamos a ayudarnos con algunas ideas de Byung Chul Han, hablando en principio de lo que se llama vulgarmente "autoayuda". Quien les habla conoce hace mucho tiempo el mercado del libro, y asegura haber visto crecer de manera exponencial las ventas de libros de temática repetida y títulos con gancho. Pero no se agota en esto el fenómeno. En la sociedad del rendimiento las negatividades, tales como las obligaciones, las prohibiciones o los castigos, dejan paso a positividades tales como la motivación, la autooptimización o la autorrealización. Los espacios disciplinarios son sustituidos por zonas de bienestar. El dolor pierde toda referencia al poder y al dominio. Se despolitiza y pasa a convertirse en un asunto médico.

 

La nueva fórmula de dominación es «sé feliz» , dice Byung Chul Han, y olvidó seguramente completar la frase: "¡sea feliz, infeliz!".  La positividad de la felicidad desplaza a la negatividad del dolor. Como capital emocional positivo, la felicidad debe proporcionar una ininterrumpida capacidad de rendimiento. La automotivación y la autooptimización hacen que el dispositivo neoliberal de felicidad sea muy eficaz, pues el poder se las arregla entonces muy bien sin necesidad de hacer demasiado. El sometido ni siquiera es consciente de su sometimiento. Se figura que es muy libre. Sin necesidad de que lo obliguen desde afuera, se explota voluntariamente a sí mismo creyendo que se está realizando. La libertad no se reprime, sino que se explota. El imperativo de ser feliz genera una presión que es más devastadora que el imperativo de ser obediente.

 

En el régimen llamado neoliberal también el poder asume una forma positiva. Se vuelve elegante. A diferencia del represivo poder disciplinario ,el poder elegante no duele. El poder se desvincula por completo del dolor. Se las arregla sin necesidad de ejercer ninguna represión (salvo que, por supuesto, "haga falta" como en las luchas de obreros y jubilados). La sumisión se lleva a cabo como autooptimización y autorrealización. El poder elegante opera de forma seductora y permisiva. Como se hace pasar por libertad, es más invisible que el represivo poder disciplinario. También la vigilancia asume una forma elegante. Constantemente se nos incita a que comuniquemos nuestras necesidades, nuestros deseos y nuestras preferencias, y a que contemos nuestra vida. La comunicación total acaba coincidiendo con la vigilancia total, el desnudamiento pornográfico acaba siendo lo mismo que la vigilancia panóptica. La libertad y la vigilancia se vuelven indiscernibles.

 

El dispositivo neoliberal de felicidad nos distrae de la situación de dominio establecida obligándonos a una introspección anímica. Se encarga de que cada uno se ocupe solo de sí mismo, de su propia psicología, en lugar de cuestionar críticamente la situación social. El sufrimiento, del cual sería responsable la sociedad, se privatiza y se convierte en un asunto psicológico. Lo que hay que mejorar no son las situaciones sociales, sino los estados anímicos. La exigencia de optimizar el alma, que en realidad la obliga a ajustarse a las relaciones de poder establecidas, oculta las injusticias sociales. Así es como la psicología positiva consuma el final de la revolución.

 

Los que salen al escenario ya no son los revolucionarios, sino unos entrenadores motivacionales que se encargan de que no aflore el descontento, y mucho menos el enojo: «En vísperas de la crisis económica mundial de los años veinte, con sus extremas contradicciones sociales, había muchos representantes de trabajadores y activistas radicales que denunciaban los excesos de los ricos y la miseria de los pobres. Frente a eso, en el siglo XXI una camada muy distinta y mucho más numerosa de ideólogos propagaba lo contrario: que en nuestra sociedad profundamente desigual todo estaría en orden y que a todo aquel que se esforzara le iría muchísimo mejor. Los motivadores y otros representantes del pensamiento positivo traen una buena nueva para las personas que, a causa de las permanentes convulsiones del mercado laboral, se hallan al borde de la ruina económica: dad la bienvenida a todo cambio, por mucho que asuste, vedlo como una oportunidad».

 

También la voluntad de combatir el dolor a toda costa hace olvidar que el dolor se transmite socialmente. El dolor refleja desajustes socioeconómicos de los que se resiente tanto la psique como el cuerpo. Los analgésicos y ansiolíticos, prescritos masivamente, ocultan las situaciones sociales causantes de dolores. Reducir el tratamiento del dolor exclusivamente a los ámbitos de la medicación y la farmacia impide que el dolor se haga lenguaje e incluso crítica. Con ello el dolor queda privado de su carácter de objeto, e incluso de su carácter social. La sociedad paliativa se inmuniza frente a la crítica insensibilizando mediante medicamentos o induciendo un embotamiento con ayuda de los medios. También los medios sociales y los juegos de ordenador actúan como anestésicos. La permanente anestesia social impide el conocimiento y la reflexión y reprime la verdad. En su Dialéctica negativa escribe Adorno: «La necesidad de prestar voz al sufrimiento es condición de toda verdad. Pues el sufrimiento es objetividad que pesa sobre el sujeto; lo que este experimenta como lo más subjetivo suyo, su expresión, está objetivamente mediado».

 

El dispositivo de felicidad aísla a los hombres y conduce a una despolitización de la sociedad y a una pérdida de la solidaridad. Cada uno debe preocuparse por sí mismo de su propia felicidad. La felicidad pasa a ser un asunto privado. También el sufrimiento se interpreta como resultado del propio fracaso. Por eso, en lugar de revolución lo que hay es depresión. Mientras nos esforzamos en vano por curar la propia alma perdemos de vista las situaciones colectivas que causan los desajustes sociales. Cuando nos sentimos afligidos por la angustia y la inseguridad no responsabilizamos a la sociedad, sino a nosotros mismos. Pero el fermento de la revolución es el dolor sentido en común. El dispositivo neoliberal de felicidad lo ataja de raíz. La sociedad paliativa despolitiza el dolor sometiéndolo a tratamiento medicinal y privatizándolo. De este modo se reprime y se desbanca la dimensión social del dolor. Los dolores crónicos que podrían interpretarse como síntomas patológicos de la sociedad del cansancio no lanzan ninguna protesta. En la sociedad neoliberal del rendimiento el cansancio es apolítico en la medida en que representa un cansancio del yo. Es un síntoma del sujeto narcisista del rendimiento que se ha quedado desfondado. En lugar de hacer que las personas se asocien en un nosotros, las aísla. Hay que diferenciarlo de aquel cansancio colectivo que configura y cohesiona una comunidad. El cansancio del yo es la mejor profilaxis contra la revolución.

 

El dispositivo neoliberal de felicidad cosifica la felicidad. La felicidad es más que la suma de sensaciones positivas que prometen un aumento del rendimiento. No está sujeta a la lógica de la optimización. Se caracteriza por no poder disponer de ella. Le es inherente una negatividad. La verdadera felicidad solo es posible en fragmentos. Es justamente el dolor lo que preserva a la felicidad de cosificarse. Y le otorga duración. El dolor trae la felicidad y la sostiene. Felicidad doliente no es un oxímoron. Toda intensidad es dolorosa. En la pasión se fusionan dolor y felicidad. La dicha profunda contiene un factor de sufrimiento. Según Nietzsche, dolor y felicidad son «dos hermanos, y gemelos, que crecen juntos o que […] juntos siguen siendo pequeños». Si se ataja el dolor, la felicidad se trivializa y se convierte en un confort apático. Quien no es receptivo para el dolor también se cierra a la felicidad profunda: «La abundancia de especies del sufrir cae como un remolino inacabable de nieve sobre un hombre así, al tiempo que sobre él se descargan los rayos más intensos del dolor. Solo con esta condición, estar siempre abierto al dolor, venga de donde venga y hasta lo más profundo, sabrá estar abierto a las especies más delicadas y sublimes de la felicidad».

 

PEDRO RODRIGUEZ

 Desde Rosario- Militante Social

 

 

MÁS HISTORIA PARA COMPRENDER QUÉ ESTÁ PASANDO - PROF. LIDIA INÉS RODRIGUEZ OLIVES

 

MÁS HISTORIA PARA COMPRENDER QUÉ ESTÁ PASANDO

 


Desde Buenos Aires, saludo a los que escuchan El Club de la Pluma

A fines de enero, el Ministro de Justicia Cúneo Libarona fue recibido y elogiado en Israel, en el marco de la Conferencia Anual contra el Antisemitismo, en Jerusalén. Según sus palabras, fue un “evento espectacular”, al que asistieron representantes de países y organizaciones de todo el mundo para tratar el combate a “toda forma de discriminación”. Y el mismo Netanyahu calificó a Milei de “increíble amigo”, remarcando las coincidencias ideológicas que entre ambos existen. Mientras tanto, miles de Palestinos siguen siendo masacrados por un Israel genocida ante la pasividad, indiferencia o complicidad de muchos de los que se reunieron allí, demostrando una vez más que esa lucha que encarnan no alcanza a todos; que algunos deben ser protegidos mientras hay consenso para que otros sean eliminados.

Algunos autores ven el surgimiento del capitalismo en las pujantes ciudades italianas del Renacimiento. Para Jacques Le Goff, por ejemplo, los Médici comandaban, en Florencia, verdaderas empresas capitalistas. Pero de lo que no hay duda es que, a pesar del discurso liberal basado en una distorsionada lectura de Smith, nunca en estos largos siglos de existencia, el capitalismo derramó riqueza. Muy por el contrario, y como lo muestran diversas investigaciones (entre ellas la de Maddison), su tendencia fue hacia una profunda concentración, concentración que se acentúa desde los inicios del SXXI. En 1820, Inglaterra era el país más rico y su PBI per cápita era 3,3 veces superior al de Pakistán, en ese momento el país más pobre. Para 1913, la diferencia entre los extremos ya era de 9,9 veces. Entre EEUU, el país más rico en 1992, y Etiopía, el más pobre, la diferencia fue de 71,85 veces. Hoy, entre Luxemburgo, que tiene un PBI per cápita de D109.602 y Afganistán, con un PBI per cápita de sólo D445, la diferencia ya es de 246,20 veces. Y en historiadores sociales ingleses (como Hobsbawm) encontraremos abundante información sobre otra característica que el capitalismo ha mantenido en su avance y en todas sus metamorfosis a lo largo de los siglos: para acumular y crecer, mata. Lo hizo en la América española y portuguesa, donde miles de nativos murieron por la explotación y la conquista; lo hizo en las fábricas inglesas, explotando al proletariado hasta la extenuación y la muerte; lo hizo también en África, en su etapa imperialista, donde consumió la vida de miles de personas para acrecentar la fortuna de unos pocos. Y lo sigue haciendo hoy, bajo otras modalidades, en su etapa actual, que Pilar Calveiro denomina de capitalismo criminal.

Tanto el nazismo como el fascismo y el estalinismo de la primera mitad del SXX, se caracterizaron por la implementación de prácticas tanatopolíticas y biopolíticas organizadas y dirigidas desde el Estado, que tuvieron como víctimas a minorías frágiles y debilitadas, como demuestran las purgas, las persecuciones y los campos de concentración, todas ellas formas explícitas de administrar la muerte. La población se organizó en base a una clasificación jerárquica de las personas y gran parte de ella fue considerada amenazante y, por ello, desechable. Perdida la condición de sujeto jurídico, las prácticas de aislamiento comunicacional y control social permitieron hacer cualquier cosa sobre una población indefensa.

La Historia es un ejercicio de la memoria que se interroga no sólo por el sentido de lo vivido sino también por sus conexiones con el presente. Y es ese ejercicio de la memoria el que nos permite establecer que las soluciones totalitarias aplicadas en la primera mitad del SXX, desarrolladas por un Estado policíaco en permanente ilegalidad, que se propuso el control político, social y hasta del pensamiento de los individuos, con un bombardeo permanente de propaganda que ya no permitía distinguir la verdad de la mentira, se han reciclado en nuevas modalidades que, sobreviviendo a sus orígenes, mantienen plena vigencia en la actualidad. Al igual que lo hizo antes, el capitalismo neoliberal mata, aunque de una manera más sofisticada, porque su expansión sin límites se sostiene sobre la destrucción de la vida misma, amparado por un Estado fragmentado, penetrado y condicionado por los intereses de las grandes corporaciones.  

Con la Dictadura del ´76 se clausuran, en Argentina, las prácticas vinculadas a los totalitarismos clásicos, donde fue el Estado el que, de forma directa, se encargó de seleccionar y eliminar a todo el que consideró “enemigo”. Es decir, a todos aquellos que, de una manera u otra, entorpecían sus planes de control y el logro de sus objetivos económicos. A partir de allí y en cada experiencia neoliberal, el Estado fue cambiando paulatinamente su manera de organizar y administrar la muerte. Sin renunciar al ejercicio de la violencia directa, la muerte se administra hoy a largo plazo, por abandono y exclusión.

Según los datos del anuario “Estadísticas vitales” que publica el Ministerio de Salud, por primera vez en 20 años subió la tasa nacional de mortalidad infantil. También sufrió un salto considerable la mortalidad materna. Estos datos se combinan con una dramática caída de la tasa de natalidad y de embarazos. No hay que tener un Master en Harvard o en Bolonia para establecer la relación que este deterioro de las cifras oficiales guarda con el desfinanciamiento que el Ministro Lugones hace en áreas claves para la salud. En el Programa de Cardiopatías Congénitas se prevén 1370 intervenciones menos que en 2024. Los hospitales públicos han perdido el 12% de su personal, a la vez que se recortaron fondos para la prevención de transmisión de enfermedades sexuales, y el Plan Nacional de Prevención del embarazo no intencional adolescente fue desfinanciado en un 80%. Tampoco hacen falta títulos para comprender que la salud está indefectiblemente relacionada con determinantes sociales, como los ingresos económicos, la nutrición, la educación y las condiciones de vida. Y deberíamos preguntarnos cuántos adultos mayores morirán por falta de acceso a medicamentos que antes les proveía el PAMI. O cuántas vidas se perderán por el incumplimiento de la Ley de emergencia en discapacidad. O cuántos trabajadores, considerados carne a explotar hasta el más absoluto agotamiento por una Reforma Laboral hecha a medida de los empresarios, quedarán en el camino. O cuántos serán devorados por la trata, los cárteles de la droga y la prostitución, en la búsqueda desesperada de alguna forma de supervivencia.

Pero en paralelo, el gobierno resigna cada vez más recursos para beneficiar a grandes corporaciones y a los sectores más ricos, cuya carga impositiva se redujo considerablemente. No duda en asignar fondos y otorgar un contrato millonario a la esposa de un Ministro para dar cursos de inglés en Cancillería, actividad que, convertida hoy en gran negocio para los amigos, estuvo hasta el gobierno neoliberal de Macri a cargo de Instituto de Enseñanza Superior en Lenguas Vivas, Juan Ramón Fernández, prestigiosa institución pública, pionera en la formación en lenguas extranjeras. Tampoco duda en abonar con fondos del Estado la miserabilidad política de aquellos que hacen posible sus leyes destructivas, responsables todos de la crisis de representación de los partidos políticos que allana el camino para el ascenso de la derecha criminal; para la subordinación de la política a la economía y del Estado a la empresa.  

Una sucesión de gobiernos neoliberales en Argentina, han hecho que hoy supervivencia y capitalismo sean posibilidades por completo antagónicas. Ampararon y amparan a grandes corporaciones que, en su búsqueda de ganancias ilimitadas, provocan incendios que convierten espacios de vida en negocios rentables; consumen el agua de pueblos enteros para aumentar la acumulación de empresas mineras. Representan a un capitalismo brutal que considera a parte de la humanidad irrelevante, excedente, prescindible y la deja excluida de toda ciudadanía y de la práctica de cualquier derecho. Que se ha abrogado la potestad de decidir qué población merece estar viva y cuál debe morir; quiénes vivirán a costa de la vida de otros.

Pero la motosierra de Milei no es sólo económica. También es social, política y cultural. A través de la crueldad y la violencia, que ya no son la excepción sino la norma, avanza hacia el aniquilamiento de la sociedad como espacio de organización y acción colectiva, hacia el repliegue del individuo sobre sí mismo. Fragmenta el tejido social fomentando el odio de unos contra otros. Porque la clave de su éxito reside en que el común de la gente no haga recaer la culpa por su situación en Paolo Rocca sino en el vecino que trabaja en blanco. Y que sus energías se destinen no a que Paolo pierda sus privilegios sino a que mi vecino pierda sus derechos. Sólo en una sociedad que ha olvidado el “nosotros”, fundamental para la comprensión misma de lo que está ocurriendo, se puede dejar morir frente a la indiferencia y el silencio cómplice que diluye responsabilidades.

Debemos entonces romper el aislamiento como parte de nuestra resistencia. Debemos comprender que estas prácticas biopolíticas que matan se sostienen en el contexto de una gobernabilidad que lo permite, donde todos saben lo que está ocurriendo, pero miran para otro lado; en una sociedad insensible y dopada. Más que defender al Estado, se trata hoy de defender a la sociedad misma, como retícula de organización y acción colectiva. Y para ello es imprescindible volver a ser “comunidad”. Es ahora. Porque el capitalismo criminal avanza y si no actuamos hoy, puede que ni siquiera nos deje un mañana.

Desde Buenos Aires, saludo a los que escuchan El Club de la Pluma

 

 

PROF. LIDIA INÉS RODRIGUEZ OLIVES

Profesora de Historia - Posgrado en Ciencias sociales por FLACSO

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VIVAS DONDE VIVAS, EL DIABLO ESTÁ ENTRE NOSOTROS. SIGNIFICACIÓN DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL. LA NORMALIZACIÓN ÉTICA DETRÁS DE EPSTEIN. - PROF. VIVIANA ONOFRI

 

VIVAS DONDE VIVAS, EL DIABLO ESTÁ ENTRE NOSOTROS. SIGNIFICACIÓN DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL.

LA NORMALIZACIÓN ÉTICA DETRÁS DE EPSTEIN.

 



 

          Un cálido abrazo a toda la querida audiencia de EL CLUB DE LA PLUMA. Otro día más, nos encontramos aquí en este espacio de reflexión compartida. ¡Quédate, que lo de hoy, también te va a interesar!

 

          Y en una inversión de urgencias, comenzaremos con Argentina, que, aunque no sea el ombligo del mundo, como dice el compañero Norberto Ganci, forma parte de este planeta tan complejo. Y como los archivos no resisten demasiadas contradicciones, recordemos lo dicho por el malvado Milei durante el gobierno de Macri. “Haga bien o mal el ajuste, va a caer la actividad económica, no va a haber aumento de inversión, va a caer el empleo y va a haber pérdida del salario real de los trabajadores, va a subir la indigencia y la pobreza y como todo esto es fruto de la estupidez de Marcos Peña, va a haber más inflación”. Milei sabe que está destruyendo al pueblo; es muy consciente de su crueldad y su maldad. Y aquí unimos la sentencia que hemos utilizado como metáfora desde la columna pasada: “El mejor truco del diablo ha sido convencer al mundo de que no existe, porque entonces así puede actuar con total impunidad y, sobre todo, está entre nosotros.

 

 Pero no olvidemos que Milei es un espejo de una buena parte de la argentinidad, siguiendo las líneas del libro de Adrián Cangi y Ariel Pennisi, “Diario de la Argentina de Milei”. Los dos filósofos y ensayistas hacen una lectura de las gramáticas del poder: cómo el lenguaje ha pervertido la mente de buena parte de los argentinos. Y así estamos como estamos... Todo empieza y termina con las palabras... Parece mentira que algo que parece tan sutil como el uso del lenguaje, las palabras que parecen tan inocentes, modela la sensibilidad y el raciocinio de los argentinos, ¿no? Y aquí traemos la idea que subyace a la Ventana de Overton, cómo las ideas y políticas públicas pueden ganar aceptación y volverse aceptables para las sociedades. Se representa como una ventana que se abre y se cierra, permitiendo que ciertas ideas y políticas entren o salgan de la discusión pública. La ventana se inicia en una etapa que comienza en lo inaceptable, hasta convertirse en lo inevitable. ¡Una ley de trabajo regresiva y esclavizante!¡Fuertísimo! La Ventana de Overton es un modelo útil para comprender cómo las ideas y políticas públicas pueden ganar aceptación y cómo influyen en el debate público y modelan y pervierten las mentes de los ciudadanos.

 

          Y continuamos con ciertas reflexiones sobre el caso Epstein en el cual esa desclasificación no es un lavado de conciencia de las élites. ¡Por favor! El poder que ha ocultado pruebas durante décadas, siglos, de repente, parece que despertó con una vocación de honestidad. Pero la pregunta no es quién o quiénes aparecen en esas listas, sino por qué ahora y, sobre todo, qué efecto produce entre los ciudadanos del mundo. Porque el verdadero campo de batalla está en nuestras mentes. Es otra guerra psicológica más. El concepto esencial es que lo que ayer parecía impensable, hoy se discute y lo que hoy se discute se normaliza y termina integrándose en la estructura moral de la sociedad.

 

 Y volvemos a Argentina: hoy se ha normalizado la quita de derechos conquistados por la clase trabajadora. Todo está relacionado con todo. Y el shock del primer momento termina integrándose y la indignación se transforma en combustible y el combustible principal del sistema contemporáneo es llamar la atención, porque la atención es energía psíquica y quien controla la atención, controla el sistema emocional de los habitantes. Pero, ¿qué queda fuera del foco? La mente se concentra en un estímulo y deja de permitir otras cosas. Nos sólo nos dan información, sino que nos direccionan emocionalmente. Pero el caso Epstein no deja de ser un espejo de nosotros mismos. Los archivos más allá de los nombres, muestran un espejo oscuro donde se mezcla con la perversión, el deseo de espectacularidad, donde la moral pública contrasta con prácticas privadas. Y esto no es un accidente, sino que es estructural. Y ese espejo no sólo los muestra a ellos, sino también algo de nosotros. Nos atrapa lo prohibido y la necesidad de encontrar monstruos para simplificar. Es un sistema complejo porque el ser humano necesita narrativas, porque si todo el mal puede concentrarse en ciertas figuras, se sacrifica a algunos. También puede ser un mecanismo para que el asombro desaparezca.

 

 Cuando el horror se vuelve cotidiano, la sensibilidad ni se inmuta, desaparece. Lo que antes provocaba náuseas, se convierte en tema de conversación. El ciudadano medio experimenta ansiedad y entonces busca protección y entonces estamos dispuestos a entregar nuestra libertad como el 11 de septiembre. Tienes que entregar todos tus datos. Son patrones muy antiguos del poder: caos, miedo y pedir control, vigilancia, más control y ahí, cedemos espacio El sistema nervioso social está agotado de información. La mente se satura y comienza a reaccionar, pero la reacción es muy fácil de manipular. ¿Qué hacen con nuestra percepción del mundo? Lo que hemos hablado tantas veces: dirigir nuestra atención como lo hace el Instituto Tavistock. Nosotros miramos el espectáculo que las élites quieren que miremos o no se dieron cuenta. Y aquí empieza el camino interior, porque lo que nadie puede quitarnos es la pérdida de nuestra humanidad.

 

 El sendero comienza por dentro. El morbo no eleva nuestra conciencia. Y ¿por qué ahora? Esa es una señal de fractura interna de las élites. Es una guerra interna del establishment. Se trata de corrientes estratégicas. La información se destapa por la moralidad. Aquí se muestra el debilitamiento civilizatorio. Cuando la moral pública se une con lo privado, el sistema entra en fase de desintegración. No lo hacen por ética, sino que están en lucha. El equilibrio de fuerzas de las élites se ha alterado. Y es evidente que las élites saben algo que nosotros desconocemos: siempre fue así. La respuesta es comprender la verdad histórica y cómo sobrevivir. Nuestra guía es la ética honrada por el bien de todos: la solución es la comunidad organizada, la organización consciente y no quedar atrapados en lo cotidiano.

 

          Y saltamos a algunas reflexiones sobre la Inteligencia Artificial, porque nos quieren vender que es el nuevo poder contemporáneo Como dijo Larry Fink: “El dinero deja de ser dinero, la economía deja de ser economía.” Y nosotros agregamos: y el ser humano deja de ser un ser humano. Pero el error de fondo no es la velocidad, los datos, los algoritmos, no es sólo una cuestión técnica ni geopolítica: es un acontecimiento antropológico, un espejo que refleja al ser humano. Es una pérdida de orientación metafísica, una pérdida de trascendencia en la que la clave es teológica y antropológica. La Inteligencia Artificial es un acontecimiento antropológico que ocurre en un momento histórico determinado de fragmentación, de pérdida de orientación metafísica, sin sed de trascendencia.

 

 La Inteligencia Artificial repite las estructuras profundas del pensamiento religioso, vaciándolo de su contenido moral, como la Torre de Babel en la cual el pecado fue creer que la trascendencia se podía alcanzar con la técnica. Babel no niega a Dios, sino que busca la transformación por la perfección del sistema. La Torre ahora es invisible. No es que el ser humano asciende a lo Divino, sino que lo divino es lo que desciende por el LOGOS que se hace carne. Un lenguaje técnico sin transformación moral no produce trascendencia, produce caos.

 

 La Inteligencia Artificial es una Babel reconstruida. Es algorítmica, global. Pero la redención ocurre con la transformación del ser humano, no por la perfección de los sistemas y la Inteligencia Artificial propone lo contrario. Nos promete una ascensión hacia una inteligencia casi divina, pero sin la transformación interior. Las máquinas no cargan con la responsabilidad moral, prometen eficiencia, pero no sabiduría. Reduce el ser humano a datos, patrones de conducta, probabilidades. Aísla la inteligencia humana como una función técnica y extrae el alma. No hay juicio, no hay distinción entre lo justo y lo injusto, entre la verdad y la mentira. No es que se ha perdido la ilusión en Dios o como deseen llamarlo, sino en la capacidad humana de transformación moral. La Inteligencia Artificial amplifica lo que somos. Una mente confundida se convierte en mente caotizada.

 

 El peligro no es que la máquina piense, sino que el ser humano renuncie a pensar. La inteligencia consiste en formular crítica, criterios, en distinguir el bien del mal. Y el recurso más escaso hoy es el ser humano pensante. Pensamiento sostenido, orientación metafísica, pero constantemente existe distracción constante, aceleración, agotamiento.

 La Inteligencia Artificial no es nuestro destino, sino que es nuestra prueba que debemos superar. La respuesta final es la humana. La Inteligencia Artificial no nos va a salvar, sino que refleja hoy quienes somos.

 

 Para concluir, reiteramos, el peligro no es que la máquina piense, sino que el ser humano renuncie a pensar.

       

  Me despido de nuestra querida audiencia, agradeciendo su amable atención e invitándola a otra nueva emisión de EL CLUB DE LA PLUMA el 15 de marzo.

 

¡Hasta la victoria siempre, compañeros! ¡Palestina Libre!

 

 

 

PROF. VIVIANA ONOFRI

 Desde Islas Canarias

 Profesora en Letras, ex catedrática de la Universidad Nacional de Mar del Plata

ANÁLISIS DEL DISCURSO DEL PRIMER MINISTRO DE CANADÁ EN DAVOS 2026 - MAURICIO IBÁÑEZ

 

ANÁLISIS DEL DISCURSO DEL PRIMER MINISTRO DE CANADÁ EN DAVOS 2026

 


 

Queridos compañeros, amigos y oyentes de El Club de la Pluma, desde Colombia los saluda Mauricio Ibáñez, con nuestro acostumbrado abrazo por la unidad latinoamericana.

 

Durante las últimas tres semanas dediqué esta columna a transcribir literalmente el discurso pronunciado por el Primer Ministro de Canadá, el Sr. Mark Carney durante el Foro Económico Mundial 2026 celebrado en Davos, Suiza entre el 19 y el 23 de enero pasados bajo el lema “Un Espíritu de Diálogo”.

 

El día 20 de Enero, en el espacio “Discursos Especiales”, reservado para jefes de estado en sesión plenaria, el Sr. Carney realizó una presentación que fue viral en su momento y fue considerada como una de las intervenciones más significativas del foro: habló con franqueza sobre cómo se ha dado una ruptura del orden internacional basado en reglas, y de cómo las potencias medias y las naciones menos favorecidas deben enfrentar esta nueva realidad. 

 

Por tratarse de un discurso largo, dividí su lectura en tres partes, que transmití en tres sesiones de este programa, pero que a la vez constituyen tres momentos diferenciables de esta pieza que, espero, no se olvide fácilmente pues nos provee de algunas claves del presente y para el futuro.

 

Primera parte: la ruptura del orden mundial

 

Carney dijo lo que se tenía que decir y en el escenario donde había que decirlo: era hora de reconocer que la idea de que existía un “orden mundial” basado en reglas que todos creíamos sólidas y vigentes no era real, que veníamos mintiéndonos unos a otros y que estábamos participando en un baile de máscaras, donde las potencias hegemónicas, los supuestos “guardianes” de tales reglas, podían romperlas cuando les pareciera, y aplicarlas cuando les conviniera, especialmente para salvaguardar sus intereses, o peor aún, los intereses de sus élites. ¿A quien se refería Carney como “grandes potencias”? – a países que dominan la geopolítica global y son capaces de usar la integración económica como herramienta de coerción, y tienen el poder económico y militar que les permite imponer sus propias reglas. 

 

Esto es algo que las naciones pequeñas o “pobres” en la escala del G-20 sabemos desde hace años, pero que se ha puesto de manifiesto en forma clara con la guerra de aranceles declarada por el dictador de la democracia más falsa del planeta, los Estados Unidos, seguidos por las reacciones de Rusia, China y el bloque de países europeos. Como países menores, tenemos claro que nos encontramos bajo la suela de sus zapatos y no nos extraña que nos pisoteen, aunque nos duela. No podemos hacer nada al respecto.

 

Las potencias medias, aquellas que podrían sostenerse solas, tienen poder regional y capacidad para construir coaliciones. De este bloque hacen parte Canadá, Australia, Corea del Sur, Países Bajos, España, Turquía, Brasil, México, etc, y son a quienes esta retórica de la ruptura global ha tomado con mayor sorpresa, pues estaban – o al menos fingían estar, según Carney – sostenidas en la falsa seguridad que las reglas internacionales les brindaban. Eran una sociedad de masturbación colectiva que estaba conforme con su pequeño teatro de apariencias. Ellas han sido las más afectadas por esta ruptura, y son las llamadas a responder.

 

Segunda parte: la reacción de las potencias medias

 

Las potencias medias se habían venido apoyando en instituciones multilaterales como la Organización Mundial del Comercio, las Naciones Unidas, la COP, las cuales cayeron en la trampa financiera que los volvió dependientes de los Estados Unidos y ahora, cuando éstos les dieron la espalda bajo la administración de Trump, quedaron muy debilitadas y sin capacidad de coerción. Por increíble que parezca, esto las tomó totalmente por sorpresa y a estas alturas no han sabido qué hacer. Como siempre, ante un bully, un abusador, el mundo se paraliza.

 

¿Qué propone Carney? Que las potencias medias se concentren, primeramente, en la consolidación de sus propias fortalezas mediante la eliminación de restricciones comerciales internas y regionales. Canadá comenzó eliminando las barreras comerciales entre sus propias provincias y, al no tener países vecinos mas allá de los Estados Unidos, inició una serie de acuerdos con China, India, Qatar y Europa. Lo que busca es romper su interdependencia comercial con su vecino en forma definitiva, o por lo menos hasta que pase este tiempo de incertidumbre.

 

Esta reacción es un mensaje claro a Europa, para que el bloque vaya más allá de la unidad política y monetaria, empiece por eliminar las barreras comerciales entre países próximos y se fortalezca como una gran potencia unificada que rompa de una vez por todas su dependencia comercial y financiera con los Estados Unidos. ¿Dónde está su principal obstáculo? – en lo militar, la OTAN, un engendro que debió desaparecer hace muchos años porque pasada la guerra fría, esta institución ya no cumplía ninguna función más allá de servir de guardián servil de los Estados Unidos contra las pretensiones comerciales de Rusia sobre el mar mediterráneo. Y para poder continuar existiendo, la OTAN hizo lo impensable: utilizar a los políticos corruptos de Ucrania para provocar a Rusia. Europa cometió el error fatal de creer en la manipulación de la organización, y se dejó meter en una guerra en la que no sabe qué hacer. Donde la diplomacia no ha logrado cumplir función alguna, han optado por darles armas para que se maten entre ellos. Un desastre.

 

India, China, Rusia, Sudafrica y Brasil optaron por la conformación del BRICS, un bloque de países con economías emergentes que está tomando cada vez más fuerza y en 2024 se expandió al invitar a Egipto, Etiopía, Irán y los Emiratos Árabes Unidos. El mayor temor de los EEUU ha sido la perspectiva de que, bajo este modelo, el dólar deje de ser la moneda hegemónica mundial.   

 

Tercera parte: las economías “menores”

 

Estamos ante una realidad incuestionable, y es que los países con economías pequeñas estamos al vaivén de los acontecimientos. En esta parte, Carney deja escapar un poco del famoso “ego canadiense” y habla de lo felices, perfectos, prósperos y preparados que son, lo cual tampoco es un dogma. Sabemos que Canadá tiene esqueletos ocultos en el closet en materia de derechos humanos, pero no discutiremos eso acá. De hecho, prestaremos poca atención a esta parte de su discurso.

 

Los países pobres y las economías en vías de desarrollo sólo podemos buscar, por las vías diplomática y comercial, dos caminos: unirnos como región (algo que es posible hacer en América Latina con México, Centroamérica, El Caribe y Sur América) y que se ha intentado con Mercosur, el CEELAT y otras iniciativas que, por supuesto, son continuamente torpedeadas por los Estados Unidos en lo comercial, lo financiero y lo político. México y Brasil cuentan con el músculo financiero que haría posible una unión sin dependencias, y Colombia ha asumido un interesante liderazgo desde sus resultados internos y desde lo político.

 

Enfrentamos un reto formidable, y es la combinación de corrupción política, crimen organizado y narcotráfico que están enquistados en la política regional y en la cultura popular, y que ha hecho que seamos países violentos y anárquicos a diferentes escalas. Algo que el mafioso brasileño Marcola definió como “estar en el centro de lo insoluble”. Algo de lo que creemos que nunca podremos salir.   

 

Pero ¿qué pasaría si plantásemos las primeras semillas de una revolución ética y democrática en américa latina?

 

Con avances y retrocesos, en Argentina, Brasil, Chile, Venezuela, Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia hemos tenido la oportunidad de abrir puertas al progresismo en el ejercicio pleno de la democracia, y lo hemos hecho de manera ejemplar, para bien o para mal, ya sea que gane la izquierda o la derecha. Los procesos democráticos han funcionado en países donde alguna vez hubo dictaduras militares. Hemos probado que es posible generar masas electorales alrededor de ideas y debates. También hemos tenido que enfrentar el fraude, la intromisión extranjera, la corrupción, pero es mucho lo que hemos aprendido en el camino.

 

Una cultura puede cambiar, y quizás tome generaciones enteras, pero nunca cambiará a menos que demos con valentía los primeros pasos, en la educación de las nuevas generaciones, en el ejercicio de la democracia, en la persistencia del comportamiento ético, en la afectación de nuestros pequeños círculos de influencia. Es clave que nunca, nunca, perdamos la esperanza porque eso es lo que ellos, los poderosos, los hegemónicos, los del norte, quieren.

 

Tres elementos clave: Primero, las potencias medias harán lo suyo. Unirse y aislar al dictador anaranjado mientras este cae ya sea por los archivos de Epstein o por cuestiones de salud, lo que ocurra primero. En segundo lugar, potencias medias unirán esfuerzos a escala regional con países pequeños en condiciones más justas, y en tercer lugar nosotros, los excluidos, debemos trabajar contra la inmensa corriente y unir fuerzas para educarnos unos a otros e iniciar una revolución ética desde abajo, a brazo partido, en una gran minga regional.

 

Como bien dice nuestro amigo columnista Fernado Lizama Vado desde México, “hasta la victoria, siempre”. Un fuerte abrazo compañeros.

 

MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

Especialista En Estudios Socio-Ambientales

 

 

PARA SABER MÁS

 

Video discurso del PM Mark Carney en Davos 2026 - Enlace

https://www.youtube.com/live/uStuQ-TbL9k?si=VDjx0lTObsZwBRQW

 

Texto del discurso del PM Mark Carney en Davos 2026 - Enlace

https://legrandcontinent.eu/es/2026/01/21/construir-algo-mejor-el-discurso-completo-de-mark-carney-en-davos-x/

 

Página oficial del Foro Económico Mundial 2026 - Enlace

https://es.weforum.org/meetings/world-economic-forum-annual-meeting-2026/