RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

sábado, 18 de julio de 2026

LA MÁQUINA DE NACIONALIDAD - PEDRO RODRIGUEZ

 

LA MÁQUINA DE NACIONALIDAD

 


 

No podemos sustraernos al tema que domina hoy en Argentina: el fútbol, y queremos hacer una serie de consideraciones que creemos necesarias. Esta columna será producida ANTES de la final con España, por lo que no contaremos con ese resultado para abordar el tema, NI IMPORTA DEMASIADO, ya verán por qué.

· Dos cuestiones serán tratadas: una que puede parecer regionalista pero sólo intenta dar información: el impactante desarrollo de la actividad en nuestra provincia de Santa Fe: reconocida como un semillero mundial de fútbol, destacándose por su histórica aportación de talento a la Selección Argentina.  La provincia es la que más jugadores aportó per cápita a la selección nacional para los mundiales, un dato estadístico que subraya su impacto desproporcionado en el fútbol global, al punto de llamársele SEMILLERO MUNDIAL. Diecisiete jugadores de élite, y disculpen que los nombre, es puro homenaje:

· Leopoldo Jacinto Luque (Santa Fe de la Vera Cruz)

· Daniel Killer (Rosario)

· Nery Pumpido (Monje)

· Oscar Ruggeri (Rosario)

· Jorge Valdano (Las Parejas)

· Ricardo Giusti (Albarellos)

· Pedro Pasculli (Santa Fe de la Vera Cruz)

· Marcelo Trobbiani (Casilda)

· Nestor Clausen (Arrufó)

· Sergio Almirón (Rosario)

· Héctor Zelada (Maciel)

· Lionel Messi (Rosario)

· Ángel Di María (Rosario)

· Giovanni Lo Celso (Rosario)

· Ángel Correa (Rosario)

·  Maxi Rodriguez (Rosario)

· Franco Armani (Casilda)

Además: 5 técnicos presentes en este mundial 2026: Lionel ScaloniMarcelo BielsaMauricio PochettinoGustavo Alfaro (Rafaela) y Sebastián Beccacece.

Y lo que muchos ni conocen, por tratarse de un asistente casi anónimo, con apariencia burocrática, sentado en el equipo de ayudantes de Scaloni:  Matías Manna, nacido en San Vicente (Santa Fe), que conoce al detalle el movimiento de cada jugador y de cada equipo y que ha brindado conocimiento profundísimo para decidir planteles y cambios. No hay azar ni imporvisación en la selección nacional, tal vez la más "científica" de todas, y hasta diríamos la más INTELIGENTE, incluyendo la acepción militar de éste término, claro. Y sobre todo: LA AUTÉNTICAMENTE COLECTIVA, fruto de un trabajo en el que el cerebro es decenas de veces más grande que el individual.

Hasta aquí lo regional. Pasemos ahora a un análisis que podría llamarse "Fútbol y Nación", o "Fútbol y Patria", y que está formulado en lo esencial por Pablo Alabarces en sus trabajos sociológicos. Su propuesta inicial está en "Lo que el estado no da, el fútbol no lo presta: los discursos nacionalistas deportivos en contextos de exclusión social". Miembro del  CONICET lo presentó en 1998. Desde entonces ha continuado con su tesis central describe al fútbol como una "máquina cultural" (y a veces referida como "MÁQUINA DE NACIONALIDAD") que suplió a las instituciones tradicionales del Estado. Y, por favor, que se entienda que por el espacio de que disponemos haremos una muy breve reseña, ya que los textos de Alabarces son mucho más extensos y profundos, por lo que recomendamos buscarlos (están disponibles para su lectura en internet)

La tesis de la "Máquina de Nacionalidad"

Alabarces sostiene que, a partir de la crisis de las instituciones modernas (la escuela pública, el Estado, los partidos políticos y la iglesia) desde mediados del siglo XX, el fútbol asumió el rol de principal operador de identidad nacional

· Relevo Institucional: Mientras la "máquina escolar" dejaba de ser el único espacio de integración y construcción de ciudadanía, la "máquina futbolística" comenzaba a producir narrativas nacionales coherentes y eficaces. 

· Identidad en Crisis: En un contexto de exclusión social y descreimiento en la política, la Selección Argentina se convirtió en el único símbolo que logra aglutinar a todas las clases sociales, definiendo "lo argentino" incluso más que la historia oficial o los próceres tradicionales. 

· Narrativas Hegemónicas: Esta máquina no es neutral; produce relatos que suelen alinearse con las narrativas estatales de cada época (como se vio claramente en el Mundial de 1978), transformando el éxito deportivo en legitimidad política y cohesión social. 

 

El análisis está desarrollado principalmente en su libro "Fútbol y Patria.  El fútbol y las narrativas de la nación en la Argentina" (publicado originalmente en 2002 y reeditado varias veces, la última en 2022), donde documenta cómo este deporte se convirtió en la "religión secular" que ordena la identidad argentina moderna.

Y terminamos con esta idea “Queda bastante poco de lo que la Argentina fue como nación. Las instituciones que producían nacionalidad se han deteriorado o han perdido todo sentido. Pasan a primer plano otras formas de nacionalidad, que existieron antes, pero que nunca como hoy cubren todos los vacíos de creencia. En el estallido de identidades que algunos llaman posmodernidad, el fútbol opera como aglutinante: es fácil, universal y televisivo. No es la nación, sino su supervivencia pulsátil. O, quizás, la forma en que la nación incluye hoy a quienes, de otro modo, abandona.”

 

 

PEDRO RODRIGUEZ

 Desde Rosario- Militante Social

 

 

Pablo Alabarces  -  Fútbol y Patria: el fútbol y (la invención de) las narrativas nacionales en la Argentina del siglo XX 

https://ojs.ehu.eus/index.php/papelesCEIC/article/view/12187/11109

 

 

DEL PALACIO A LA CALLE - Víctor de Currea-Lugo (Transcripción por Mauricio Ibáñez)

DEL PALACIO A LA CALLE


 
Víctor de Currea-Lugo (Transcripción por Mauricio Ibáñez) - Colombia














Apreciados compañeros y amigos de El Club de la Pluma, saludos desde Colombia. Hoy traigo la transcripción de un texto del médico, periodista y escritor Víctor de Currea Lugo, publicado en las redes sociales y en su página de internet, y que considero muy pertinente para los tiempos que estamos viviendo.

 

Después de mirar el gobierno desde el palacio y pensar en la derrota, creo que ha llegado la hora de volver a la calle. Porque el futuro de la izquierda no se decidirá primero en las urnas, sino en su capacidad de reconstruirse entre la gente.

Seguiremos mal si les hacemos caso a esas voces tibias que no se la jugaron por las reformas en el gobierno de Petro y ahora salen a llamarnos a fijarnos única y exclusivamente en las elecciones regionales.

 

Es como si las personas de la izquierda no pensaran, sino que fueran simplemente votos para llamarlos antes de las elecciones. No es así. Las elecciones son importantes, pero las organizaciones que solo existen durante las elecciones ya empezaron a perder las siguientes.

 

La gente no es un depósito de votos. La gente no aparece cada cuatro años ni cada vez que alguna dirigencia necesita cubrir plazas, cuidar mesas o poner la cara en los territorios. No se puede llamar ahora a mirar las elecciones regionales sin antes abrir un debate de fondo.

 

Precisamente porque queremos volver al gobierno en 2030, no podemos saltarnos las discusiones difíciles. Creer que se puede pasar directamente a candidaturas, avales y alianzas regionales, sin discutir previamente la organización, la agenda, el sujeto político y la democracia interna, es el primer paso para asegurar la derrota de 2030. Y después, por supuesto, vendrán los análisis brillantes que dirán que la culpa fue de la gente.

 

Considero fundamental tener los siguientes debates:

 

Reconstruir la herramienta

 

¿Es el Pacto Histórico la organización más adecuada? Estamos en el momento de pensarnos y es en este momento. El Pacto no es más que una suma de fuerzas, que no es poca cosa, pero no ha tenido un congreso fundacional que lo trascienda y lo identifique mucho más allá de la mera suma de intereses.

 

Esa coalición es un conjunto de buenas, pero también de malas prácticas políticas con las que se llegó a enfrentar a las elecciones pasadas. Eso implica que discutamos, por ejemplo, si ese nuevo partido es lo suficientemente sólido como organización para gestionar el proceso o si apenas estamos cambiando de nombre para seguir haciendo lo mismo.

 

Hay que discutir si queremos un partido, un movimiento o una simple coalición electoral. Porque no es lo mismo una herramienta para ganar elecciones que una organización para construir poder popular. No es lo mismo una lista que un proyecto. No es lo mismo una sigla que una militancia. Y tampoco es lo mismo una organización que una maquinaria electoral.

 

¿Quiénes son los líderes? Hay que preguntarse cuál será el régimen democrático dentro de ese partido y si será un partido realmente democrático o si se repetirán las viejas prácticas clientelares de las que la izquierda no es ajena.

 

Hay que preguntarse también si va a haber derecho a la autocrítica, porque si se impone el silencio como norma y la complacencia estalinista, es muy difícil avanzar y hablar de un partido realmente democrático. También habría que preguntarse cómo evitar que el partido termine por reemplazar a la sociedad que pretende representar. La organización debe ser un instrumento del cambio, no el fin del cambio.

 

También vale la pena discutir cuáles son los mecanismos de rendición de cuentas de esa nueva bancada ante las bases que la eligieron. Eso es fundamental para entender qué tipo de organización se tiene para enfrentar, desde la oposición y de manera decente, lo que corresponde.

 

Hay que hablar de burocratización, aunque a algunos les moleste. Porque una cosa es construir organización y otra muy distinta es convertir la política en el reparto de puestos, cuotas, direcciones y pequeñas vanidades.

 

La izquierda no puede denunciar la politiquería de los demás para después practicarla con lenguaje progresista. Una organización política debe medirse menos por la cantidad de cargos que controla y más por la cantidad de sociedad que es capaz de organizar.

 

También hay que retomar la formación de cuadros. La izquierda se acostumbró demasiado a las redes sociales, a la administración pública y a los cargos, pero descuidó el estudio, la discusión de ideas, la pedagogía política y la formación de nuevos liderazgos. No basta con tener influenciadores, funcionarios o candidatos; se necesita gente formada para pensar, organizar y resistir.

 

Los cuadros no se forman en las oficinas ni en las redes sociales. Se forman en los barrios, las universidades, los sindicatos, las veredas y las discusiones con la gente. Esa tarea debió resolverse antes de llegar al Gobierno. Si no es así, resulta fácil decepcionar a la gente.

 

Resolver lo de la agenda

 

Hay una agenda pendiente del gobierno de Petro que hay que analizar de manera crítica y profundizar ahora desde la oposición, tanto en las calles como en el congreso. Y eso implica, primero, la identificación de esa agenda y la coherencia entre lo que dice la calle y lo que dicen la bancada y el partido. Una agenda no puede ser el producto de los despachos; debe ser el resultado de una conversación permanente con la sociedad.

 

Porque es muy difícil avanzar si, como en el paro nacional de 2021, las bases, los muchachos y la gente de la calle iban por un lado mientras la dirigencia, en ese caso, del Comité Nacional del Paro, iba por otro.

 

Esa agenda implica discutir con rigor las grandes reformas sociales, no para defenderlas acríticamente ni para abandonarlas, sino para corregir sus errores y fortalecer sus aciertos. Pero también implica discutir el trabajo cotidiano de millones de personas, el acceso a la tierra, la educación, el transporte, los servicios públicos, el abandono de las regiones y el futuro de los jóvenes. Eso no requiere tecnicismos; requiere escuchar.

 

Los debates sobre paz y seguridad también son urgentes. El debate de la seguridad urbana, del señor al que le roban el celular, de la señora a la que asaltan en su tiendita no son problemas de la derecha. No podemos evadir estos asuntos sangrantes por estar solo pensando en los temas identitarios.

 

Eso también es un problema de la izquierda y, en buena parte, no se puede responder simplemente hablando de la paz total o de abstracciones que no cogen cuerpo. Es decir, si la seguridad humana no coge carne en las propuestas cotidianas de la gente, no deja de ser un discurso. La seguridad también consiste en que la gente pueda caminar tranquila por su barrio. Renunciar a ese debate es regalárselo a la derecha.

 

Otro debate es el de la política exterior. Ya se ha dicho claramente que estamos en contra del genocidio. El problema es que, dentro del gobierno de Petro, desafortunadamente —y hay que admitirlo—, la burocracia de la Cancillería no permitió avanzar en un proyecto de solidaridad real.

 

La política exterior del país ahora sí que va a estar mucho más a favor del sionismo, en parte porque tampoco hicimos la tarea de solidaridad internacional que había que hacer en la dimensión que se necesitaba, por ejemplo, con Cuba, con Haití o con la misma Palestina.

 

Otro debate muy complejo es el de las Fuerzas Armadas. No son las Fuerzas Armadas del cambio. Se requiere la capacidad de analizar la doctrina militar, el vínculo reportado desde el territorio entre militares y paramilitares y, por supuesto, la influencia de los Estados Unidos.

 

Mientras no seamos capaces de enfrentar a las Fuerzas Armadas no como enemigo estructural, porque todos los Estados tienen Fuerzas Armadas por definición, sino como aliadas de unas élites, entonces no vamos a avanzar en el proceso democrático porque, la verdad, a veces el poder no hay que buscarlo tanto en el Palacio de Nariño, sino en los clubes de las élites y en el Ministerio de Defensa.

Y también hay que preguntarse cómo someter el poder militar al control efectivo de la democracia, porque no hay república posible cuando las armas terminan teniendo más poder que los ciudadanos.

 

Y, por supuesto, el debate sobre impuestos, porque se requieren recursos y ese debate tributario debe ser claro, pero el pueblo lo debe tener aún más claro para estar informado de por dónde dar los debates.

 

Fijémonos en que los análisis que aparecen muestran que, en las elecciones pasadas, la gente votó con perspectiva de clase y fue la clase la que determinó la agenda. Fueron los sectores más pobres quienes votaron y quienes no votaron, desde la cotidianidad, no desde la intelectualidad.

 

Entonces la agenda que se construya, sea la que sea, debe reflejar la postura de clase de quienes votaron. Y eso nos mete en otro debate: el del sujeto político.

El desafío no es escoger entre la lucha de clases y las demás luchas, sino construir un proyecto político capaz de articularlas sin que ninguna pretenda borrar a las demás. Como decía aquel famoso multimillonario estadounidense, la lucha de clases existe y lo que pasa es que los ricos la van ganando, lo cual es diferente.

 

Eso del sujeto político hay que mirarlo en función de si se quiere hablarle al país o a un sector. No es el obrero de Marx, porque además el grado de sindicalización en Colombia es muy bajo y nuestra economía es profundamente informal. Tampoco es el campesino de Mao, pero mucho menos el indígena de los zapatistas.

 

El sujeto político no está dado de antemano. Se construye. No es una identidad, una profesión ni una categoría social; es una mayoría capaz de reconocer intereses comunes y organizarse para defenderlos.

 

Y solo después, hablar de elecciones

 

Sin duda, las elecciones regionales y locales son importantes. La pregunta que hay que hacerse es si esas elecciones van a recoger la agenda regional y local, porque estamos ante una izquierda que no tiene propuestas regionales concretas y sigue montada en un modelo centralista.

 

La selección de candidatos debe partir de las bases, porque son esas las que finalmente van a movilizar al electorado, porque sienten identidad y porque han elegido a alguien de los suyos. Porque el problema no es simplemente ganar unas regionales. El problema es si estamos construyendo un proyecto político capaz de volver al gobierno.

 

Claro, entonces, por lo menos para mí, el debate no tiene nada que ver, simplemente, con quién ponemos de candidato regional, sino con quemar unas etapas necesarias, entre las cuales la primera es permitir la evaluación crítica de lo que pasó.

 

La evaluación crítica no es una concesión que las dirigencias hagan a las bases. Es una obligación democrática. Evaluar no es hacer rabieta. Criticar no es sabotear. Pensar no es traicionar. Una organización que teme a la crítica termina temiendo también a su propia militancia.

 

Una campaña hecha fundamentalmente por la gente en la calle le corresponde y le pertenece a la gente, y es a ella a quien se debe oír, y no a nadie con nombre propio. La verdad es que el poder no siempre está en el Palacio de Nariño. Y por eso, para volver al gobierno, primero hay que volver a la calle.

 

Una izquierda que confunde la lealtad con el silencio o reemplaza el debate por la cancelación, termina pareciéndose demasiado a aquello que dice combatir. Si no somos capaces de defender la libertad de expresión, el debido proceso y el derecho a la crítica dentro de nuestras propias organizaciones, difícilmente podremos convencer al país de que sabemos defenderlos para todos.

 

Hasta la próxima semana compañeros, un fuerte abrazo.

  

MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

Especialista En Estudios Socio-Ambientales

 

 

PARA SABER MÁS   

 

·      El autor: Víctor de Currea-Lugo: enlace

https://victordecurrealugo.com/  

 

 

TEMA MUSICAL DE LA SEMANA

 

Gabriela Guicchi: Soy de la Tierra - Enlace

https://www.youtube.com/watch?list=RDloEvGYNEOAg&v=loEvGYNEOAg&feature=youtu.be

martes, 14 de julio de 2026

CIERRE EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 12-7-2026 - “DEFENDER LA ALEGRÍA”

 

 

 

CIERRE EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 12-7-2026

 

“DEFENDER LA ALEGRÍA”

 




 

Estamos llegando al final de otra emisión más de El Club de la Pluma, nuestra trinchera comunicacional de integración y resistencia que transmitimos por nuestra radio web y la red de radios compañeras, amigas, que lo hacen en directo, en diferido, a quienes volvemos a agradecer con un abrazo enorme a la distancia por posibilitar que las voces de la patria grande y fuera de ella se puedan escuchar en otras regiones.

 

Y hablando de la independencia, como lo veníamos planteando en el editorial de apertura, también hay términos como los que ya mencionamos de libertad, revolución, hay otros términos que se nos ocurren, que están siendo mancillados, que están siendo manipulados, tergiversados… otro de esos términos es democracia.

 

Sobre la democracia muchos han hecho sus exposiciones en algunos momentos, desde las definiciones, desde el origen griego del mismo término, desde la práctica.

Yo recuerdo que hace muchísimos años, bueno… muchísimos… unos cuantos años atrás, planteaba el término democracia y decía, claro, sí se emplea perfectamente en el desarrollo político de nuestras naciones, porque es el gobierno de unos pocos sobre las mayorías, sin importar inclusive la opinión de las mayorías más allá de los eventos eleccionarios, del depositar el voto en una urna, porque los resultados después van mostrando que el término democracia no significa el ejercicio de la voluntad del pueblo, sino la voluntad de esa minúscula porción de la sociedad, si es que el término le cabe, que domina, que decide, que determina.

 

Vos fíjate cómo funciona el poder judicial…

Un poder judicial, al menos en la Argentina, y calculo que en varias naciones de nuestra región ocurre casi lo mismo, que responde a poderes que están por fuera del poder judicial y que no solamente son los políticos, sino más bien aquellos que tienen incidencia en la vida, el desarrollo de las naciones.

Entonces, cuando hablamos de este tema sobre la democracia, ponemos en duda, al menos desde nuestro lugar, si un acto eleccionario realmente refleja la voluntad popular, porque en definitiva los resultados que vienen después son, como los que estamos padeciendo, lamentables, muy lamentables.

 

Y en algún momento hemos planteado esto que significa democracia, que son las elecciones.

 

Creo que en el editorial de la semana pasada habíamos hablado sobre que cuestionamos la legitimidad del hecho eleccionario ocurrido, por ejemplo, en Colombia. También lo ha ocurrido en Perú y en otras naciones.

 

Y nos cuesta creer, por ejemplo, que gobiernos progresistas, populares, mejoran la calidad de vida de sus compatriotas, y la respuesta es un voto a la derecha.

Y un voto a la derecha por un mínimo margen.

 

Y yo les planteaba, ¿no les parece curioso esto de que sea tan mínimo el porcentaje de diferencia entre un candidato y otro y termine ganando la derecha?

 

Y bueno, el tema del fraude está ahí.

 

Y habíamos planteado también en ese editorial anterior que aquí en Argentina había ocurrido lo mismo cuando ganó el macriato, donde la diferencia fue mínima.

 

Y uno plantea, ¿el pueblo es desagradecido con aquellos dirigentes que le mejoran la calidad de vida?

 

Y Juan Pablo Feinman, en uno de los separadores que ponemos en el programa, habla de cómo va discurriendo la clase media entre el populismo y la derecha. Cuando ve afectados sus intereses, se ve afectada en su calidad de vida, entonces reclama el regreso de un gobierno nacional, popular, y cuando se encumbra en mejores condiciones de vida, ahí vuelve a apostar por la derecha.

Y yo no sé si eso es tan significativo en esto de los procesos eleccionarios.

 

Tal vez sí, pero lo que más está afectando en estos últimos tiempos es la manipulación del hecho eleccionario. Entonces creo que además del término independencia, el término libertad y el término democracia, habría que poner en tela de juicio la legitimidad.

 

¿Qué es legítimo? ¿Es legítimo que un pueblo apueste por su propia destrucción?... Tengo dudas...

 

¿Los pueblos realmente se auto inmolan? ¿Los pueblos se suicidan?

 

Había alguna vieja frase que decía que los pueblos nunca se suicidan, y últimamente estamos en duda ante los resultados.

 

También recuerdo que en una época, que casi me abuchean en masa, cuando planteaba ante la lucha en defensa por el agua aquí en Argentina, les planteaba en una reunión de compañeras y compañeros que no había que descartar si en algún momento se debía volver a recurrir a las armas para defender la patria, no teníamos que dudar en hacerlo. Les puedo asegurar que casi me eliminan.

 

Y yo, viendo los conflictos que hay alrededor del globo y los pueblos, aquellos pueblos que realmente defienden su independencia, su soberanía, su libertad, su democracia, su legitimidad, terminan recurriendo las armas.

 

Y como citaba y referenciaba en la apertura de este programa, Gaby, el ejemplo del pueblo boliviano. El pueblo boliviano, que está defendiendo sus derechos, sus conquistas, fundamentalmente durante el gobierno de Evo Morales, han salido no solamente a protestar y manifestarse, sino han salido a defender esos derechos y a reconquistarlos a través de las armas, a través de la fuerza, porque en definitiva es la única...

 

Mira, durante bastante tiempo, en eso de la manipulación de los mensajes, de la manipulación de la historia, la manipulación de todo, bueno, nos habían impuesto de que no, no, ya los derechos no se conquistan a través de las armas, no.

Y ahora la cosa es el diálogo, el consenso, la disputa dialéctica…

 

Ni siquiera hay disputa dialéctica, porque si vos te pones a escuchar a los que tenemos enfrente, menos que infradotados, y están conduciendo, entre comillas, un país hacia la destrucción, evidentemente.

 

Entonces, ¿qué es lo que nos queda a nosotros como sociedad?

 

Yo no estoy diciendo que, oh no, ¿por qué Apologista de agarrar las armas? Y mira, no sé, no sé… ¿Qué se yo?

 

Yo tengo dudas de cómo debemos responder ante tanto avasallamiento, ante tanto atropello, ante tanta destrucción, ante tanto genocidio silencioso, porque también eso hemos hablado en muchas oportunidades, de las muertes evitables.

 

Bueno, no sé, vos Gaby, ¿qué opinas?

 

Yo creo que más que genocidios silenciosos, lo que hay son genocidios evidentes tapados por mucho ruido, cada vez más ruido, cada vez más volumen en los espectáculos, cada vez más invasión sonora, visual, cada vez más impacto emocional, sin darle tiempo al ser, pongámosle humano, a procesar tanto estímulo y a usar la razón, a volver a darse cuenta de cuáles son sus propios intereses.

 

Usted me trajo a la memoria una frase que dijo Kicillof en su momento, aprendan a no dar por muertos los procesos populares, no los damos por muertos.

 

Lo que vemos es que es tan vertiginoso todo, que da la sensación de que hay que volver a la fuente, que es la acción directa, la acción directa en todos los frentes.

 

Manifestación, sí, y si no alcanza, bueno, organización defensiva, y si no alcanza, ataque, porque las formas de territorializar a lo largo de la historia demuestran un patrón, lo que pasa es que ahora no nos dan tiempo ni de leer la historia, ni de comprender cómo fueron estos procesos, y vamos rebotando de estímulo en estímulo, sin tiempo a procesar racionalmente casi nada.

 

Yo no quiero cerrar con la idea de la esperanza deshilachada, pero me está costando cerrar este programa de otra manera.

 

Los pueblos necesitamos, como ya dije al comienzo, esperanza y necesitamos alegría. Necesitamos defender la alegría como una trinchera, pero también necesitamos preguntarnos qué están tapando con tanta alegría empenderada.

 

Es necesario despertar, y es urgente, es necesario dejar de estar distraídos y concentrarnos en la realidad que todo el pueblo está padeciendo, y que, si no despertamos, nuestro futuro será casi inexistente, ya no tendremos.

 

Quienes gozarán del futuro serán, como siempre, las clases privilegiadas, y el grueso del pueblo muriendo, padeciendo.

Ojalá reaccionemos a tiempo.

 

Fuerte Abrazo Revolucionario. Hasta La Victoria Siempre.

Esto fue El Club de la Pluma.

 

 

NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción

Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción

  

NUESTRA RADIO WEB

https://elclubdelapluma.esenvivo.com.ar/

https://elclubdelaplumaradio.blogspot.com/

 

(Transcrito por TurboScribe. Actualizar a Ilimitado para eliminar este mensaje.)

 

 

 

APERTURA EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 12-7-2026 - “¿QUÉ INDEPENDENCIA?”

 

APERTURA EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 12-7-2026

 

“¿QUÉ INDEPENDENCIA?”

 




 

Cuando llegan estas épocas, en el mes de julio, se suelen utilizar términos, palabras y a veces se alejan las mismas de análisis profundos, o simplemente observar qué es lo que cada una o cada uno significa.

Estamos hablando de lo que se conmemoró, entre comillas, el pasado 9 de julio en la Argentina, que le llaman Día de la Independencia… recordar la Declaración de la Independencia y se suele decir la Independencia Argentina y ahí ya tenemos un error de concepto porque para esa época el término Argentina no era utilizado al menos en forma oficial.

 

Repasemos un poquito algunas cuestiones…

 

Primero, para comenzar con el término o la denominación, el nombre Argentina tiene una historia mucho más larga que nuestro país, al menos desde los registros que se tienen, y comenzó a utilizarse cartográficamente en 1554, bastante lejos de 1816, pero figuraba como Terra Argentea y su uso escrito se popularizó allá por 1602 gracias al poema épico de la argentina del clérigo Martín del Barco Centenera, también seguimos lejos de 1816….

Así que, cuando hablan si estamos festejando la Independencia Argentina, el término Argentina todavía no era utilizado de forma oficial.

 

¿Saben cuándo se comenzó a adoptar el término Argentina? Fue por primera vez en la Constitución de 1826, diez años después de la Declaración de Independencia… pero no era de la Argentina esa Independencia.

 

El presidente Santiago de Derqui decretó definitivamente el uso legal de ese nombre allá por 1860, también alejado.

 

Tanto el origen o supuesto origen del término Argentina como la institucionalización de ese término están alejados del 9 de julio de 1816.

 

¿Pero qué ocurre allá por 1816?

En 1816 sí, se reúnen en un congreso en Tucumán para declarar una independencia.

 

¿Pero la independencia de quién? ¿O quiénes se declaraban independientes?

 

Según el acta proclamada el 9 de julio de 1816, que inicia expresando:

 “Nos, los representantes de las Provincias Unidas de Sudamérica, reunidos en Congreso General, declaramos solemnemente a la faz de la tierra que es voluntad unánime e indudable de estas provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueran despojados e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópolis...”

 

 Habla de la nación libre referida a las provincias de Sudamérica, no de Argentina, no mencionan a Argentina en esa declaración, no es menor este detalle.

 

Las Provincias Unidas de Sudamérica abarcaban gran parte del territorio del antiguo virreinato del río de la Plata, que incluían lo que conocemos como República Argentina, no toda… no toda, parte del actual territorio de Uruguay, Bolivia, entonces conocido como Alto Perú y la provincia de Chile.

 

En aquellos tiempos El Litoral y la Banda Oriental comprendía las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y la hoy actual Uruguay, esta región formó parte de la Liga de los Pueblos Libres y tuvo administraciones autónomas lideradas por José Gervasio de Artigas, manteniéndose separadas del Congreso de Tucumán de 1816…

 

¿Vas tomando nota de que no era toda la República Argentina que conoces la que declaraba la independencia?

 

 ¿Por qué yo quiero destacar esto? Ya te voy a decir por qué.

 

San Martín en esa época tuvo mucha incidencia en lo que fue la declaración de la independencia del 9 de julio de 1816, para luego comenzar su gesta independentista con sus campañas a partir de 1821 más o menos.

 

¿Por qué quiero rescatar todo esto? No es caprichoso.

Fíjate que cuando se escribe la historia oficial se empiezan a manipular los datos históricos para generar diversos efectos en quienes reciben ese mensaje, esa imposición.

 

Si vos les preguntás a chicos de la escuela que se festeja el 9 de julio, te dicen la independencia de Argentina y ya tienen un error de concepto, porque no saben lo que comprendían las Provincias Unidas de Sudamérica, que comprendían parte de Bolivia, por ejemplo, y estos chicos lo desconocen.

 

¿Qué hacemos o qué se logra?

Desconociendo que, por ejemplo, una parte de Bolivia era integrante de esas Provincias Unidas de Sudamérica…y bueno, es desconocer de que somos pueblos hermanos.

 

Es desconocer que la independencia tocaba a muchos pueblos que hoy no están integrando lo que conocemos como República Argentina.

 

Y cuando se habla sobre la independencia en aquel tiempo era respecto a la Corona Española y sus descendencias y su metrópolis. No hablaba de otra independencia, de quién más se podría ser independiente.

 

¿Por qué? Porque en aquellos tiempos quienes tuvieron una importante incidencia en qué es lo que ocurría en nuestro país o lo que se estaba formando como país era la corona británica, que como de costumbre, muy sigilosa y silenciosamente, siempre metía sus cuñitas para lograr algo.

 

¿Por qué?

 

Fíjate que luego fueron instalando conflictos en la región para ir controlándola, como siempre hacen los verdaderos imperios. Fue así que crearon la República Oriental del Uruguay, un estado tapón que impedía la unificación territorial.

 

Fue así que después, con el tiempo, más adelante, condujeron a que se concretase lo que algunos historiadores lo denominan La Guerra De La Triple Infamia, como Norberto Galasso, que era la guerra del Paraguay.

 

Que no era la guerra del Paraguay, era la guerra de Brasil, Uruguay y Argentina contra el Paraguay. ¿Y qué pasaba en aquel momento? Era un país independiente, era una nación independiente Paraguay.

 

Entonces la corona británica no podía permitir que se desarrollase esa nación de forma independiente, soberana, porque tenían un avance industrial formidable. Se estaban convirtiendo en una potencia y estaba yendo en contra de los intereses de la corona británica. Entonces metieron ahí la cuña para que, vergonzosamente, Argentina, Uruguay y Brasil vayan contra el pueblo paraguayo.

 

De ahí sale también la conmemoración del Día del Niño, por si no lo sabías. Los asesinatos de todos los niños en Paraguay…

 

Pero esas cositas, esos detalles, no te lo cuenta la historia oficial.

 

Y hay sectores de docentes en historia, me estoy refiriendo a los niveles primarios, secundarios, que tampoco profundizan en eso. Porque si no deschavas quiénes fueron los reales responsables de todo lo que uno va padeciendo después.

 

Porque la Argentina, nuestro país, no tiene los conflictos que tiene hoy por generación espontánea. Son consecuencias de algo.

 

Y eso viene de arrastre de toda la historia que venimos acumulando. Y aquello que fue la Declaración De La Independencia De Las Provincias Unidas De Sudamérica, que no era Argentina, tenía una connotación importante que abarcaba a otras naciones hoy hermanas, pero no había que reconocerlas. En la historia oficial no había que reconocerlas.

 

No son datos menores, son detalles muy importantes, porque siempre han promovido la no integración de la región.

Lo que nosotros denominamos la Patria Grande, esa Patria Grande que también soñaban San Martín y Bolívar, entre otros, era contraria a los intereses imperiales.

 

¿Por qué te crees que San Martín se tiene que exiliar? No era solamente una rencilla que había entre él y el nefasto Rivadavia, el primer endeudador de la República Argentina. Era porque iban en contra de los intereses imperialistas. Por eso no se les rinden los necesarios homenajes, al menos aquí en nuestro país, porque no se trata solamente de poner un feriado, poner la bandera, un desfile, qué sé yo.

 

Homenajear, por ejemplo, al real Padre De La Patria que tendríamos que estar festejando ese día, sería el Día del Padre en la Argentina, para festejar y homenajear al Padre De La Patria, se debería estar profundizando la historia de ese héroe nacional, latinoamericano, con todos sus detalles, para clarificar cuál era el sueño, cuál era el objetivo sanmartiniano, cuáles eran las ideas que tenía.

 

Lo mismo pasa con otros héroes, héroes reales como Belgrano, Moreno, Castelli, Monteagudo, Matheu, tantos que han sido invisibilizados…. Y entonces no te quedas solamente con el Día de la Independencia Argentina, qué sé yo.

 

Y cuando vas a analizar los días de hoy o simplemente recorrer alguna información, te vas a dar cuenta que no somos independientes, nunca lo fuimos. Si lo fuimos fue por muy poquito tiempo, porque además, las rencillas internas en nuestra región hacían imposible concretar realmente los sueños independentistas de libertad, de unidad regional. Había siempre intereses metidos, como te decía antes, la corona británica metía esas cuñas para que eso no ocurriese.

 

Y en algunos momentos sí tuvimos algo de independencia, algo. Cuando pudimos tener una independencia más o menos real en varias áreas, porque no todo era aplicable para la independencia, bueno, a las distintas formas de imperialismo les molestaba y volvían a meter sus cuñas. Por ejemplo, cómo fue la masacre en Plaza de Mayo, destituir al general Perón, el golpe del 55, instaurando una dictadura más.

 

Pero tuvimos algo de independencia en algunos momentos, algo de independencia, pero no fuimos siempre independientes. Fíjate vos que tampoco fuimos independientes del todo, y con esto me van a criticar compañeras y compañeros del campo nacional y popular, tampoco fuimos del todo independientes en los gloriosos y maravillosos 12 años de Néstor y Cristina.

 

¿Por qué digo esto? Porque los intereses corporativos de empresas transnacionales condicionaban el desarrollo del país. Era así que no se podían tocar los intereses de las mineras.

 

Y algunos recordarán las campañas que hacíamos en contra del desarrollo de las explotaciones mineras. ¿Por qué? Por la contaminación, el éxodo poblacional, la desertificación, etcétera, etcétera. Bueno, cómo tampoco se podía ir en contra de las empresas agrotóxicas, porque también son pertenecientes a conglomerados imperialistas.

 

Eran dos de los sectores que no podíamos prácticamente tocar o combatirlos. Por eso digo que no éramos tan, tan independientes.

Sí, soberanos, independientes en otras cosas, pero en algunas no.

 

Cuando te dicen, ah, ¡somos independientes!... y, seríamos independientes si en el 100% de nuestras decisiones y nuestro desarrollo no dependiéramos del beneplácito de alguien o de algo fuera de nuestras fronteras.

 

Mientras la República Argentina cumpla con determinadas normas, tiene determinados derechos o acceso a determinadas cosas. Entonces, eso te habla de que no somos independientes.

 

Y hoy, en esta actualidad trágica que estamos atravesando argentinas y argentinos, con más razón es imposible conmemorar un 9 de julio, día de la independencia, cuando estamos sujetos a los caprichos de los poderes imperiales que nos han sometido de manera tremenda, criminal, asquerosa.

 

Vos fijaste que, desde que el mafia Mauricio Macri vuelve a traer al Fondo Monetario Internacional, cuando no era necesario, porque no le debíamos a nadie prácticamente. Había conflictos de algunas deudas y algunas cosas que se podían haber arreglado.

 

Ya nos metieron un grillete que impide que seas independiente.

 

No podés tener decisiones soberanas cuando estás dependiendo del capricho de una organización internacional que tiene que ver con lo financiero, lo económico, que te impone cómo desarrollar tu país o cómo no desarrollarlo, cómo ir destruyéndolo en esos cuatro años del Macriato.

 

Y luego vienen estos ahora robándote términos también, porque te manipulan y te roban los términos.

 

Antes en el Macriato te robaron el término revolución o, ¿te acordás?, ¿el sí se puede?... ser sometido.

Y hoy el término libertad, manipulado, mancillado, ensuciado.

¿Y libertad de qué?

 

¿Acaso independencia y libertad no tienen un cierto parentesco, una cierta vinculación? Claro que sí.

 

Por lo cual yo te reafirmo que hoy no somos ni independientes ni somos libres.

 

No somos libres de desarrollo porque han destruido toda posibilidad de desarrollo industrial, científico. Y no somos independientes porque dependemos de los caprichos del nazi-sionismo imperial, que siempre digo yo, de aquellos que manejan todo lo que ocurre en gran parte del globo.

 

Menos independencia tenemos porque están entregando nuestras tierras a poderes foráneos. Menos independencia tenemos porque no nos podemos desarrollar científica e industrialmente. Menos independencia tenemos porque son otros los que deciden y ni siquiera el Congreso de la Nación.

 

Fíjate vos. Ni siquiera el Congreso de la Nación, porque el Congreso de la Nación, que tiene mayoría oficialista, ayudado, por supuesto con los traidores, con aquellos que siempre menciona Vasalo, los cipayos de adentro, está condicionado al desarrollo, el desempeño del Congreso en relación a los caprichos de los intereses imperiales.

 

Y no tenemos libertad. No tenés libertad de opinar. No tenés libertad para manifestarte porque, como los miércoles ocurre, gasean y apalean a los jubilados cuando ejercen su derecho a la protesta.

 

Un derecho que figura en la Constitución Nacional. Una Constitución Nacional también mancillada, pisoteada.

 

No tenés libertad para defender tu puesto de trabajo porque mandan uniformados a reventarte a palazos y gases.

 

No tenés libertad para desempeñar un rol periodístico, por ejemplo, porque te persiguen, te acusan falsamente y te condenan falsamente, como lo hacen también con algunos políticos y políticas en estos tiempos.

 

El término libertad casi como que está ya en desuso. Y si lo usan es simplemente para una campaña asquerosa política, que ni siquiera es política.

 

La política es otra cosa… Estos son negocios mafiosos, negocios mafiosos.

La política es otra cosa.

 

La política eran las discusiones de los grandes pensadores, de cómo veían el desarrollo de una nación…

 

Independencia, ¿por qué utilizar ese término e ir a pisotear uno de los emblemas históricos de nuestro país, de nuestra región, como es la Casa De Tucumán, con esa manga de traidores y cipayos que realmente ensucian lo que realmente ocurrió entre esas paredes en 1816?

 

Parece una burla, parece una burla.

Pero sí, es probable que ellos se burlen de nosotros, de aquellos que todavía tenemos en claro que queremos tener como país.

 

Aquello que aprendimos de alguna forma, a los ponchazos y a las escondidas, en algunos casos, para conocer realmente qué pasó en la Patria Grande y en nuestro país.

 

Ojalá que tengamos la posibilidad de recuperar la conciencia, recuperar e instalar la memoria de lo que realmente nos atravesó desde los inicios, de aquellos sueños de libertad e independencia. A ver si podemos recuperar nosotros la voluntad de salir a defender nuestra tierra.

 

Que así sea…

 

 Bienvenidas, bienvenidos, bienvenides a El Club de la Pluma, nuestra radio web, nuestra trinchera comunicacional de integración y resistencia que transmitimos por nuestra radio web y la red de radios compañeras y amigas que lo hacen en directo, en diferido, a quienes agradecemos a la distancia con un abrazo enorme la posibilidad de poner las voces de la Patria Grande y fuera de ella en otras regiones.

 

Le damos los muy buenos días a la profesora Gabriela Fernández…

¿Cómo le va?

 

Buenos días Norberto, buenos días a toda la audiencia de El Club de la Pluma.

He decidido que no voy a responder esa pregunta, digo por lo menos por este programa y espero que por varios programas no me vuelva a preguntar cómo le va.

 

Porque la verdad es que usted y yo compartimos el mismo territorio, el mismo espacio geográfico, compartimos las mismas fuentes de información, no las mismas redes sociales, pero sí compartimos una mirada geopolítica, histórica, una memoria de todo lo que los columnistas en este programa nos han ido señalando, de cómo se construye la historia, de cómo se disputan los relatos, cómo se disputa la comprensión del pasado y cómo se disputa fundamentalmente la proyección del futuro.

 

Lo escucho y digo usted habló ahí de que, a ver, ¿cómo era que las Provincias Unidas de Sudamérica incluían a Bolivia?, ¿era así? ¿En parte de Bolivia?

Sí, al actual territorio de Bolivia.

 

Y yo pregunto ¿por qué no somos nosotros los argentinos? Porque ahora veo que hay un montón de nosotros los argentinos que tenemos banderitas y no sé qué, no aprendemos algo de lo que está haciendo el pueblo boliviano.

 

Fusil, metralla, el pueblo no se calla. Así lucha el pueblo boliviano contra el gobierno de derecha, que va a ser salvado seguramente por un préstamo del Fondo Monetario Internacional. Porque a los gobiernos de derecha los salvan los organismos internacionales.

 

A los gobiernos populares, nacionales, soberanistas, no los salvan, los presionan, los manipulan, les imponen políticas de todo orden. Entonces ahí es a donde yo acuerdo en que la soberanía es una palabra mucho más grande, que no abarca fronteras ni físicas ni políticas, solamente. Es tener la fuerza para hacerle frente a semejante poderío del 1% del planeta.

 

Otra vez, ¿todo el mundo embanderado? ¿Será porque el mes de la independencia? Capaz que no, ¿eh? Me parece que la gran mayoría de las banderas que estoy viendo es por otra razón, otro opio de los pueblos.

Porque pan y circo era en Roma y ahora sigue siendo circo, pero sin pan para las mayorías.

 

Así que vamos a hacer un acuerdo al aire usted y yo, no me va a preguntar más cómo me va, por lo menos por unos cuantos programas, porque la indignación, el enojo, la desesperanza pueden llegar a ganarnos discursivamente, por supuesto, no en la esencia.

 

Nosotros resistimos porque no sabemos hacer otra cosa y lo hacemos como podemos en las circunstancias que tenemos. Y nuestra esperanza es que quienes tienen que decidir no se declaren independientes.

 

No, no, que digan la verdad, que digan de quién dependen, que digan cuáles son las presiones a las que están dispuestos a responder.

 

Nuestra esperanza es que los dirigentes, los que detentan alguna representatividad, tomen clara posición en favor de las mayorías.

 

Una esperanza algo, como diría, desvanecida.

Digo, tiene un color ahí medio diluido en este momento histórico, pero esa esperanza es necesaria.

También como la alegría, pero una alegría que sea un poquito más genuina que la que está mostrando el pueblo argentino en este momento.

 

Una alegría que sea perdurable, que dure mucho tiempo, que sea consecuencia de las luchas sociales y populares recuperando los derechos que le vienen siendo vulnerados, destruidos, pisoteados.

 

Cuando hablábamos sobre libertad e independencia, me olvidaba contarte, por ahí lo sabes, o por ahí te lo dijo alguien o leíste sin darte cuenta en algún espacio, que estamos ya casi por comprobar todas y todos, en carne propia, cómo es esto de la “ciber vigilancia” y la persecución, para que vos no ejerzas tu libertad y tu independencia de opinar y manifestarte en contra de quienes están destruyendo el país.

 

Bueno, este tema de la inteligencia artificial y las nuevas herramientas de dominación van a ser cada vez mayores estragos y van a imposibilitar o a tratar de imposibilitar que vos, yo y muchas y muchos podamos juntarnos para salir a defender nuestros derechos.

 

Hace largo tiempo que vengo advirtiendo que hay una urgencia necesaria para salir a ponerle un freno a todo esto, pero eso no está ocurriendo.

 

Porque lamentablemente, como decimos también en muchas oportunidades, no hay una oposición que se oponga al desastre, que realmente haga frente. Porque no es desde lo discursivo que se hace frente, es con acciones.

 

Cuando alguien se está muriendo de hambre o alguien se suicida, como todos los suicidios que están ocurriendo.

 

¿Te contaron de que están haciendo campañas en algunos puentes de algunas provincias de la Argentina para tratar de impedir los suicidios que se van provocando? No, nadie te lo contó. En el puente de Corrientes y Resistencia, otro puente en Buenos Aires. Bueno, nadie hace frente a todo esto.

 

Nadie está poniéndose al frente del pueblo para decir, vamos a defender nuestra patria. En serio, no con un discurso, no con frases, desde un micrófono, desde una tribuna. Pero sí poniendo el cuerpo como se debe poner cuando los miserables vienen arrasando.

 

No hay una oposición.

 

Y bueno, como siempre decimos, que las representatividades gremiales están pintadas ni siquiera al óleo, durmiendo la siesta larga de la corrupción y... Porque sí, evidentemente tienen que ser corruptos de estos tipos.

 

Y un pueblo adormecido.

 

Adormecido y engañado. Y es hora de que despertemos.

 

No nos queda mucho tiempo. No nos queda mucho.

 

Si queremos realmente celebrar un próximo 9 de julio y recuperar el sentido de la independencia y la libertad, tenemos que actuar ahora.

 

No tenemos mucho tiempo.

 

Ojalá que así sea.

 

Bienvenidas, bienvenidos a otra emisión más de El Club de la Pluma.

 


NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción

Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción

 

NUESTRA RADIO WEB

https://elclubdelapluma.esenvivo.com.ar/

https://elclubdelaplumaradio.blogspot.com/

 

(Transcrito por TurboScribe. Actualizar a Ilimitado para eliminar este mensaje.)