En su trabajo “el concepto de anomia, una visión
en nuestro país” la dra. En derecho y ciencias Sociales Hilda Eva Chamorro
Greca De Prado hace una investigación sobre el origen del término “anomia”, su
utilización y evolución a lo largo del tiempo, observando, asimismo, en varios
períodos, la ausencia del mismo.
Destaca que el término tiene
unos 23 siglos de uso, pasando a la posteridad por la obra de historiadores, el
primero de ellos fue Heródoto de Halicarnaso.
En este trabajo cita a Tucídides
diciendo que para él la anomia se producía por la descomposición de la sociedad
como un producto directo de la descomposición del hombre.
En Grecia se debatía sobre
la anomia para referirse a la justicia y sobre todo a la injusticia y hasta
llegó a usarse para abarcar la cultura.
Para platón el término
anomia representaba la anarquía e intemperancia.
En el siglo XVII los
ingleses usaron el término anomia para referirse a los aspectos legales, en
1635 el jurista isabelino William Lambarde que le dio el significado de
"sin reglas o normas" o sin ley.
En el siglo XIX Emile
Durkheim estudió el suicidio como un hecho provocado por la estructura social y
no por el psiquismo individual. Creó la tipología de suicidio egoísta, altruista,
anómico. Ellos demostraban el grado de vinculación de los comportamientos de
diferentes grupos con la sociedad global.
El suicidio anómico se
producía porque la crisis que experimentaba la sociedad se reflejaba en su
orden normativo o ante su debilitamiento y entonces no regulaba el comportamiento
de los individuos.
La quiebra del control
social era la consecuencia de la falta de reglas y normas en caso de cambios
rápidos o la total ausencia de cambios sociales.
En esos cambios sociales
entra el tema de las leyes, y afirma en su trabajo la dra. Chamorro greca de
prado que: las leyes o normas pueden estar mal definidas o ser inadecuadas a
los tiempos porque han cambiado las circunstancias que las originaron; o pueden
ser contradictorias entre si, aunque estas razones dificultan su cumplimiento
no es justificativo para no tenerlas en cuenta.
Afirma también que: la
anomia social necesariamente incluye a la anomia política, lo que hace que se considere
a las acciones política como ineficaces, lo que, en cierto modo influye en la participación
política. Los grupos asignan status y roles a los individuos cuando éstos son claros
y en sus aspectos dinámicos (roles) se cumplen cabalmente, la sociedad está relativamente
organizada. Cuando sucede lo contrario se presenta la desorganización social.
La desorganización puede
manifestarse a nivel individual, en la persona, como también en los grupos, en
la familia, en la comunidad local, en las instituciones, en la nación y aún en
la sociedad global.
Es muy frecuente oír
comentarios en nuestra realidad social que no se respetan los valores. En forma
indirecta y en el lenguaje común se están refiriendo a la anomia social.
Es decir, cuando a las
normas y a su cumplimiento no se las considera importantes, o cuando las normas
o las reglas no están claramente establecidas, o cuando se produce una falta de
consenso de cuáles son las reglas importantes o como deben interpretarse.
También es común que la
opinión pública general y los medios de comunicación, en particular, se
refieren no a la existencia o la falta de normas o reglas, sino que no se ejerce
el control sobre cumplimiento de las normas existentes.
Algunos autores han seguido
el significado primigenio que dio Karl Marx, cuando se refería al fenómeno que
se originan en la explotación del hombre por el hombre y que lo lleva a no
tener el sentido de su propia identidad por la inseguridad moral y material.
Por la producción permanente
de objetos el individuo se convierte en un mero engranaje de una enorme
organización35. La alienación de origen personal emana del horizonte
psicológico del sujeto y éste puede tener comportamientos opuestos a los deseados
racionalmente.
Frente a este tipo de
reacciones están los que sostienen que la alienación no es de carácter
individual sino social y cultural.
Las fuentes de la alienación
social se originarían por la falta de adhesión a los valores significativos
para la cultura de cada sociedad, por la falta de adhesión a las normas o a la
conformidad con ellas.
También coadyuvaría el
incumplimiento de los diferentes roles, los que pondrían en evidencia un nivel
de irresponsabilidad social que llevaría a que cada uno tenga un sentimiento de
soledad e individuación aun cuando se viva en una sociedad multitudinaria y
compleja.
En el año 1997 la politóloga
argentina Carlota Jackisch escribió un ensayo sobre la anomia una patología
social argentina donde dice: "no cumplir con la ley en todas sus formas ya
es más que una “avivada” en nuestro país, se ha considerado una cultura fuertemente
arraigada que sólo conduce a la desorganización social ".
“que valor puede otorgar una
sociedad al incumplimiento de las normas si la institución cuya función es
asegurar ese cumplimiento no es confiable, sus atribuciones no son cumplidas cabalmente,
sus acciones no son justas y para pertenecer al cuerpo requieren en algunos
casos, otras condiciones que las relacionadas con la función.
Evidentemente este hecho
produce anomia, pero también nuestra anomia es la propia institución judicial”
Se rescata en este trabajo
lo que el Arzobispo de la Provincia De Santa Fe, Zaspe, expresara:
La argentina se construirá
cuando supere su crisis de sinceridad: cuando cada uno diga lo que haya que decir
y pueda decirlo; cuando cada ciudadano y cada institución haga lo que deba
hacer; cuando la iglesia evangelice, el gobierno gobierne, las cámaras
legislen, la universidad enseñe, los colegios eduquen, los estudiantes estudien
y los trabajadores trabajen;
cuando la capital sea sólo capital y las
provincias algo más que administraciones, cuando la patria valga más que un
partido y el partido actúe en clave de patria; cuando la denuncia sea investigada
y el sinvergüenza castigado; cuando la realidad desplace al ensueño y la creación
al slogan;
cuando las instituciones sirvan al país, las
leyes se apliquen a todos y la justicia sea pareja para todos. La argentina
puede salvarse, pero desde la sinceridad de la verdad, la objetividad de la
justicia y la energía del amor.
Me
he tomado la libertad de seleccionar algunas partes de este trabajo que he
citado al principio de esta apertura, porque me pareció atinente aplicarlo a lo
que se viene observando no solamente en nuestra patria, en la Argentina, sino
también en la patria grande, en todo el globo. La ausencia de valores, la
ausencia de respeto a las leyes, a los códigos, a los tratados.
Si nos ponemos a mirar y recorrer las
noticias, aquellas que nos permiten conocer, porque hay mucho que se oculta,
podemos darnos cuenta de cómo se vienen violando todos esos acuerdos, esos
pactos, esas leyes. Hay una cuestión muy importante que es el respeto por la
vida, y eso, el respeto por la vida, parece que viene siendo ignorado en
distintos ámbitos a nivel global y local. Si, como dije, miramos las noticias
que nos permiten llegar, podemos darnos cuenta de eso.
Hoy, como siempre, antes eran los
territorios para poder asegurar la alimentación para un sector, para un grupo
social. Era invadir, asesinar, esclavizar, someter para explotar y poder
aprovisionarse y seguir subsistiendo. En la actualidad son los recursos, el
petróleo, aquello que llaman tierras raras, que uno termina sin entender a qué
se refiere, el litio, el oro, la plata, el coltan, etc.
Y pareciera ser que la apetencia por esos
recursos excede el respeto por la vida humana. Por supuesto que exceden para
ellos el respeto por la vida humana si no lo estarían asesinando, como vienen
asesinando desde hace tanto tiempo. Las invasiones a territorios hoy no tienen
nada que ver con procurar la alimentación para su población.
Hoy tienen que ver con acaparar los
recursos necesarios para poder seguir dominando a nivel global. Pero también se
aprovechan de todo esto de la vigencia realmente alarmante de este término, la
anomia, que es global. Es casi como una crisis terminal.
Fíjense, por ejemplo, en nuestra Argentina,
desde el Estado Nacional, se vienen violando derechos y garantías y no contamos
con un sistema judicial, un poder judicial que defienda los derechos y
garantías de la población argentina. Estamos hablando de una anomia local,
regional. No hay respeto por las leches, no hay respeto por los derechos, no
hay respeto por las garantías.
Hoy un uniformado tiene toda la libertad
para apalear a un manifestante cuando alguien está manifestándose y haciendo
uso de su derecho constitucional a la manifestación, a la protesta. Pero se
violan las leyes constitucionales creando códigos para reprimir la protesta. Aun
así, sin códigos, también se ha venido reprimiendo la protesta.
La anomia regional también refiere a la
ausencia del Estado en defensa de derechos que tienen que ver con la vida. Por
ejemplo, no actuar como corresponde para defender la naturaleza y evitar los
incendios como se vienen provocando en el sur argentino. Ya hemos hablado en
algunos editoriales, en algunas aperturas de programa que están preparando el terreno
para que el nazisionismo imperial pueda ocupar, explotar y someter y lograr la
balcanización de la República Argentina.
No es una locura pensarlo de esa manera. Es
algo que puede suceder. Ignorarlo sería también una forma de anomia social.
Anomia social y global también está
vinculada a lo que hablábamos en este rescate de ese trabajo citado por la
manipulación mediática. Hoy el vaso armado del nazisionismo imperial
Norteamérica con Donald Trump a la cabeza en este tiempo, porque pueden cambiar
las figuritas, pero las intencionalidades van a ser siempre las mismas. Se
arrogan el derecho de invadir naciones, de someterlas, imponerles condiciones
para no ser asesinadas su población.
Y hay una clara violación a normas
internacionales, al derecho. ¿Tantos derechos? ¿Cuántos derechos? ¿Cuántos
juristas? ¿Cuántos letrados podrían dar cuenta de estas violaciones? La anomia
es global y estamos en una crisis terminal. Una crisis terminal que está
vinculada con la posibilidad de que el polvorín estalle por todos lados y casi
nadie esté a salvo.
No son caprichos, ¿eh? Porque alguien habla
de caprichos imperiales, no son caprichos. Ante la propuesta de la multipolaridad,
ante la propuesta de la diversidad, por ejemplo, de los BRICS, se quiere seguir
imponiendo la hegemonía a través de las amenazas y las agresiones. En Medio
Oriente se han concertado una infinidad de recursos bélicos para amenazar a ese
mismo Medio Oriente, porque no es solamente Irán.
Amenazan con toda la estabilidad global. Y
eso es mucho más que preocupante, es alarmante. Porque en cualquier momento se
les puede ocurrir, como hicieron en Venezuela, invadir, someter.
Una invasión, no diríamos que fue a la
vieja usanza, sino consideremos los resultados. Ahora, con esta reforma a la
ley de hidrocarburos en Venezuela, se le ha abierto la puerta a todas las
multinacionales para ingresar y explotar los recursos. Algo que el comandante
Chávez y Nicolás Maduro habían impedido hasta el presente.
No se doblegaban ante las exigencias
imperiales. Bueno, parece que la historia ha cambiado en Venezuela. Por ahí me
equivoco.
Alguien debería corregirme si eso es así o
no. Estamos arriba de un polvorín, pero también estamos arriba de un polvorín
que es producto de la anomia global. De la falta de respeto a las leyes, a las
normas, a los acuerdos, a los pactos y la ausencia absoluta de la racionalidad
global.
Las sociedades no se comprometen. No luchan
por sus derechos, por sus garantías. No intervienen, no participan, no
investigan, mucho menos.
Por eso seguimos afirmando que el
diagnóstico es anomia global. Ahora, quienes estamos viendo de esta manera o
estamos interpretando la realidad social global, tendríamos, tal vez, que
recurrir a mayores esfuerzos para tratar de despertar las conciencias. ¿En
cómo? Calculo que, entre quienes lo estamos viendo, podemos llegar a encontrar
algún camino.
No será la solución, pero al menos no
seremos cómplices de esta anomia global. Al menos no seremos cómplices del
estallido que nos habrá de llevar puesto a todos. De nosotros depende, de
quienes tenemos la posibilidad de analizar y ver la realidad alejado de
caprichos políticos, comerciales, imperiales.
Lo hacemos desde el llano, desde donde las
miradas no están en connivencia con la irracionalidad.
Bienvenidas, bienvenidos, bienvenides a la
trinchera comunicacional de integración y asistencia del Club de la Pluma,
transmitiendo por nuestra radio web y la red de radios compañeras y amigas que
lo hacen en directo en diferido a quienes agradecemos a la distancia con un
abrazo enorme la posibilidad de poner las voces de la patria grande y fuera de
ella en otras regiones. Le damos los muy buenos días a la profesora Gabriela
Fernández pidiéndole disculpas por tan extensa apertura.
Buenos días Norberto, buenos días a toda la
audiencia de El Club de la Pluma, a todos aquí presentes en la trinchera
comunicacional y venimos a qué, a preguntarnos, creo que eso es lo que nos
toca, preguntar, preguntarnos a nosotros mismos, tener la libertad de
preguntarnos cuál es el rol, cuál es el rol que nos han asignado, si nos lo han
asignado, cuál es el rol que hemos asumido, si es que lo hemos asumido y ver
qué futuro tiene el playing, el juego de roles que estamos jugando, cuán cerca
o cuán lejos está de nuestro verdadero ser más allá del rol. Digo porque si hay
una palabra que ha sido bastardeada en estos últimos tiempos es la palabra
libertad, la libertad de qué, de desconectarnos de nuestra responsabilidad
social. Entonces me dan ganas de preguntarme y de que nos preguntemos para respondernos
quizá juntos y colectivamente, cuál es el rol que queremos desempeñar en el
mundo social que nos rodea, porque si levantamos la vista de las pantallas
vamos a ver que hay un social que está esperando por nosotros, por todos
nosotros, porque en algún momento vamos a tener que darnos cuenta de que nos
tocaba y que no nos dimos cuenta porque estábamos en una pantalla, estábamos
scrolleando, nos tocaba y no le vamos a poder echar la culpa a otros, a otras
de lo que decidimos no hacer.
Por eso creo que es bueno que estemos en
esta trinchera reflexionando con nuevos atravesamientos teóricos y con nuevas
maneras de conectar con otros intelectos, con otros seres sentipensantes, con
los que podamos construir una comunidad no sólo de resistencia, sino de empoderamiento
para poder dejar de ser lo que cualquier sistema nos asigne. Sí, lo decíamos
antes, lo decimos en cada editorial, en cada apertura de nosotros, depende
transformar las realidades desde el análisis, desde la discusión, desde la
participación, la militancia y desde la resistencia social, colectiva, contra
todo aquello que viene por destruir aquello que hemos construido durante tanto
tiempo, aquello que hemos recuperado y aquellas nuevas conquistas que logramos.
De nosotros depende, de nuestras acciones, desde lo individual a lo colectivo,
enfocando siempre hacia lo colectivo, porque en soledad es muy difícil batallar
contra todas las injusticias, es muy difícil.
Pero hay que despojarse de muchas actitudes
egoicas, de muchas actitudes personalistas y enfocarse en que, en la
diversidad, inclusive el disenso, se pueden construir alternativas posibles,
potables, que nos conduzcan a recuperar aquello que nos han robado, aquello que
nos han impedido ejercer, que es la libertad, esa libertad que tanto pregonan
pero que han secuestrado. De nosotros depende, de nuestras acciones y ojalá que
podamos concretarlo.
Bienvenidos al Club de la Pluma.
NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción
Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción
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