RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

martes, 20 de octubre de 2026

PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 18-10-2026

 PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 18-10-2026




 
 



ARRANCAMOS CON

 

NUESTRO EDITORIAL…

 

¡¡¡NO RECOMENDADO PARA OIDOS SENSIBLES…!!!!

 

“DIGNIDAD, EN PELIGRO DE EXTINCIÓN”

 

EN EL CIERRE EDITORIAL

 

“HAY MAS…” -R.R-

 

“MÁS DE 22 AÑOS DE COMUNICACIÓN ALTERNATIVA”

 

NUESTRA EFEMÉRIDE


JOSÉ HERNÁNDEZ

 

DIALOGAMOS CON 

CARLOS ALBERTO MASCIOCCHI –Desde Villarica Chile - Militante y Comunicador Social

“Política, Memoria y Actualidad”

“Volver a los tiempos del tata?”


MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

Especialista En Estudios Socio-Ambientales

 

“EL FENOMENO DE EL NIÑO - DESAFÍOS PARA AMERICA LATINA”


CORALYS BELLAS- Desde La Habana –Cuba- Lic. Psicología 

“Cuba, Un País Sin Piernas, Pero Que Camina”


ERNESTO FLORES–Desde Quito - ECUADOR- Univ. Central de Ecuador- Psicólogo Popular -Mgtr. En Estudios de la Cultura por la Universidad Andina Simón Bolívar

“LAS REBELIONES DE LOS JÓVENES CONTRA EL FASCISMO”


PROF. FERNANDO LIZAMA VADO –Desde México- Profesor – Comunicador Social

“Reporte”


LUIS ENRIQUE ORDUÑO – Desde Venezuela–Militante Social

“El Diesel ruso en el plebiscito de Trump”


LA COLUMNA DE NORMA RÍOS

-Presidenta Honoraria De APDH (Asamblea Permanente Por Los Derechos Humanos) Argentina

“Premio Nobel De La Paz 2026”


NOELIA CASTAÑEDA

Periodista – Locutora -Presidenta De APDH Rosario

 (Asamblea Permanente Por Los Derechos Humanos) Argentina

“Presentación Territorios De Escuchas”



EDUARDO GONZALEZ OLGUIN –Economista- Docente Universitario-

“La inflación de Milei”


JORGE ARIEL VASALO–Periodista

“UN GRITO DESESPERADO!!!”


CACHO KACHO–Militante Social

CUANDO LA MENTIRA ES LA VERDAD… 

“SI HAY ALTERNATIVA, NO TENEMOS QUE OLVIDARLO”


PEDRO RODRIGUEZ– Desde Rosario- Militante Social

“MARXISMO: TEORÍA  INSUSTITUIBLE”


MOVIMIENTO NACIONAL CAMPESINO INDÍGENA

MIRANDO OTRA VEZ 

“Los desarraigados de la tierra - Breve recorrida por el problema de la lucha campesino indígena por la tierra”


APOSTANDO A LA MEMORIA, LA HISTORIA Y LA PARTICIPACIÓN, EJERCIENDO PLENAMENTE LA LIBERTAD…

AQUELLAS EMISORAS QUE QUIERAN RETRANSMITIR EN DIRECTO Y/O EN DIFERIDO NUESTRO PROGRAMA, ROGAMOS NOS LO HAGAN SABER A elclubdelapluma@gmail.com CON EL ASUNTO: “PARA RETRANSMITIR”.

LA RETRANSMISIÓN TOTAL O PARCIAL DE NUESTRO PROGRAMA ES TOTALMENTE LIBRE.

EN CASO DE RETRANSMISIÓN EN DIFERIDO, SOLICITAMOS NOS INDIQUEN MEDIO, PÁGINA, DÍAS Y HORARIOS PARA PODER ANUNCIARLOS…

ESTÁN TODOS INVITADOS A PARTICIPAR…

 

NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción

Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción

 

El Club de la Pluma


TODOS LOS DOMINGOS

DESDE LAS 10 HS.

ABRIENDO EL MICRÓFONO A LA DIVERSIDAD


PROGRAMA “EL CLUB DE LA PLUMA” EMITIDO EL DOMINGO 18 DE OCTUBRE DEL 2026

 POR RADIO WEB “EL CLUB DE LA PLUMA”

https://elclubdelapluma.esenvivo.com.ar/


 CÓRDOBA – ARGENTINA

NUESTRAS PÁGINAS: http://elclubdelaplumaradioblogspot.com.ar 

http://.elclubdelapluma.wordpress.com 

NUESTRO CORREO: elclubdelapluma@gmail.com 

domingo, 18 de octubre de 2026

CIERRE EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 18-10-2026 - HAY MAS…

 

CIERRE EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 18-10-2026

 

HAY MAS…

 





https://odysee.com/@ELCLUBDELAPLUMA:6/CIERRE-EDITORIAL-PROGRAMA-EL-CLUB-DE-LA-PLUMA-18-10-2026:1


Así vamos llegando al final de otra emisión más de El Club de la Pluma, nuestra trinchera comunicacional de integración y resistencia que transmitimos por nuestra radio web y la red de radios compañeras y amigas que lo hacen en directo, en diferido a quienes agradecemos nuevamente a la distancia con un abrazo enorme, la posibilidad de poner las voces de La Patria Grande y fuera de ella en otras regiones.

 

Gaby, para la despedida.

 

Quiero compartir unos fragmentos de un texto de Raquel Robles que nos convocan a la reflexión en una época en la que es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. Es imposible imaginar el fin del capitalismo, diría Raquel Robles.

 

Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. Es imposible imaginar el fin del capitalismo, diría yo. Es imposible en el sentido literal del término. La imaginación política más audaz llega a que todes tengan derecho a las cuatro comidas, un techo, trabajo en blanco y un sobrante para irse de vacaciones a la playa. Esa parece ser la utopía. Lo que queda de la izquierda en la Argentina (la que no se autofundió en el kirchnerisimo y/o se decidió por el progresismo de una sociedad con derechos políticos y una brecha cada vez más grande entre pobres y ricos), parece aspirar a tener cada vez más bancadas en el Congreso.

 

La lucha es por las leyes, por la coherencia en el discurso (lo cual es siempre bienvenido) y por un acompañamiento firme en los conflictos sociales. Pero la palabra revolución ya no se cae de la boca de sus máximos dirigentes y no se ve ninguna construcción que nos muestre que el mundo con el que sueñan sea radicalmente distinto al mundo en el que vivimos. 

 

El otro ejemplo de rebeldía que tenemos, también con un posicionamiento ético tan valorable como el de la izquierda institucional, nos plantea el sueño de “una Argentina más humana”. Desde los preceptos de la teología, no de la liberación, pero sí del respetar y hacerse respetar, la idea es construir una sociedad solidaria, sin desprecio por los demás.

 

Milei acusa de comunista a la idea de Estado presente, y el comunismo ha quedado reducido a eso: un adjetivo peyorativo que usa el nuevo fascismo en el que en lugar de haber un Estado explícito que todo lo controla, hay un Estado garante de los negocios de los ricos.

 

Capitalismo y más capitalismo. Aún en los que se autodenominan marxistas, la invitación es a luchar por un mundo “mejor”. No por el mundo ideal, o el mundo en el que nos merecemos vivir. No porque haya alguien que se pueda arrogar el saber cómo sería exactamente ese mundo, pero lo cierto es que no se escuchan muchas voces que nos abran la posibilidad de poner en discusión cuál sería ese ideal.

 

Pero si imaginar el fin del capitalismo es imposible, tal vez debamos preguntarnos dónde quedó nuestra capacidad de imaginar. Es sabido que imaginar es el comienzo de cualquier cambio y también que el arte es el lugar arquetípico de la imaginación. En los años sesenta y setenta, la pregunta por el lugar de les intelectuales en la lucha por la emancipación de los pueblos, era una discusión ineludible. ¿Qué debería hacer un intelectual comprometido? ¿Arte de vanguardia? ¿Un arte que refleje la situación de los desposeídos y que los desposeídos puedan fácilmente comprender?

 

De un lado y del otro de la discusión se puso toda la creatividad al servicio de cada posición. Muchísimos artistas pagaron con su cuerpo mortal el compromiso con esas ideas. Hoy parece una discusión de ciencia ficción. Tan anacrónica como la idea de cambiar el mundo.

 

Pero si imaginar el fin del capitalismo es imposible, tal vez debamos preguntarnos dónde quedó nuestra capacidad de imaginar.

La estética de la comodidad, el binarismo de la cultura de la motosierra versus la cultura nac and pop, la repetición de lo mismo como única posibilidad de no hundirse en la catástrofe, los trajes grises, los trajecitos sastre, la chomba con náuticos y el celeste y blanco como únicos colores posibles, nos han dejado la imaginación seca, dura, inflexible.

 

La narrativa de los Derechos Humanos basada en el NUNCA MÁS, sin especificar del todo nunca más qué, nos dejó una serie de íconos a los que llamamos “memoria”, perdiéndonos de incorporar a nuestra vida cotidiana, las millones de historias de aquellas generaciones que sí llevaron la piedra de la imaginación más allá del horizonte.

 

Por qué no, entonces, empezar por preguntar por la tarea de les artistas en este momento de desolación. Qué tal si hacemos colisionar otra vez vanguardia artística con compromiso colectivo.

 

Tal vez podamos elongar el músculo de la imaginación hasta visualizar en nuestras posibilidades un mundo no sólo menos cruel, sino un mundo que quede fuera del imperio del dinero. Un mundo sin patriarcado, sin capitalismo, sin burocracia, en el que la participación no se reduzca a votar cada tanto. Un mundo sin moralina, construido sobre los pilares de una ética de la solidaridad. Una imaginación que no sea sólo filosófica, sino de narrativas y de formas.

 

Un mundo en el que la idea de Patria no quede reducida a un territorio, ni siquiera a unos héroes y unas efemérides en común, sino a un nosotres inclusivo que excluya todo fascismo. Una comunidad que sancione sin excluir, que no suponga como única solución al quiebre de las reglas de convivencia el calabozo, y el calabozo mugriento y cruel además. Un arte que no sea sólo un espejo de lo que vivimos, sino la proyección de lo que deseamos.

 

Démosle la mano a esas historias pequeñas de hombres, mujeres, niñes, que se animaron a vivir en acto ideas que parecían solo fantasías de gente bohemia, de esa que no sirve para los negocios.

 

Y, con esas manitas fantasmales sosteniéndonos, animémonos a imaginar. La opción no puede ser capitalismo blando o capitalismo vampiro. Hay más. Somos la humanidad que inventó la música, la penicilina, el avión, la literatura, la ronda, el cunnilingus, la amistad y el vodka. Tiene que haber más. La fe que mueve montañas no es en un Dios que nos salvará. La fe es en la imaginación –que siempre es política- que nos sacará de este pozo, y de todos los pozos en los que nos vayamos cayendo.

 

La imaginación seguramente, la imaginación y luego la acción capaz de reconvertir toda la cruel realidad a la que estamos expuestos. Ojalá que así sea. Fuerte abrazo revolucionario, hasta la victoria siempre.

 

¡¡¡Fuerte Abrazo Revolucionario, Hasta La Victoria Siempre!!!

 

Esto fue El Club de la Pluma.

 

 

NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción

Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción

 

NUESTRA RADIO WEB

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APERTURA EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 18-10-2026 - DIGNIDAD, EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

 

APERTURA EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 18-10-2026

 

DIGNIDAD, EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

 




 

https://odysee.com/@ELCLUBDELAPLUMA:6/APERTURA-EDITORIAL-PROGRAMA-EL-CLUB-DE-LA-PLUMA-18-10-2026:4 



¿Dónde está la dignidad? Me pregunto por ese término, esa palabra que parece ser muy poco recordada, muy poco tenida en cuenta.

 

Cuando hablamos de dignidad, hablamos de cuestiones que tienen que ver con características de las personas, sus valores, sus medidas para evaluar situaciones y sus acciones que están relacionadas con hechos determinados. Me pregunto, ¿dónde queda, ¿dónde está? ¿si alguien todavía tiene un resto de dignidad? Porque tal parece que eso está supeditado a consignas que se publican en redes sociales, a quejas en esas mismas redes, a placas, a memes o a manifestaciones muy pero muy esporádicas.

 

Tomemos por caso esta quinta marcha de universitarios y universitarias para defender con toda razón la educación pública universitaria.

A lo que yo agregaría o reclamaría, mejor dicho, ¿por qué solamente se defiende la educación universitaria pública? ¿Por qué no, en todo caso, toda la educación pública? Porque, por supuesto, el financiamiento de las universidades viene haciendo agua, los docentes universitarios cobran miserias, lo cual constituye una precarización horrorosa de la labor docente, pero también, en el resto de los niveles educativos, no solamente que hay, tal vez, desfasajes bastante importantes en las remuneraciones de docentes, sino que, además, la educación pública en todos sus niveles está desfinanciada.

 

Yo simplemente preguntaría a docentes secundarios o de nivel primario los elementos para trabajar en el aula, ¿Se los provee el Estado o los tienen que comprar pagando de su bolsillo? ¿O tienen que recurrir a la cooperadora, que viene a ayudar para poder suplir las ausencias del Estado? ¿De dónde saca ese dinero del aporte voluntario de familiares, de alumnos y alumnas? Entonces, estamos hablando de una precarización laboral del tejido educativo. No es solamente el universitario, es en todos los niveles. Pero, bueno, tienen algún tipo de contención, tienen una regularidad y algunos beneficios que por ahí suelen recibir docentes, con lo cual frenan un poco la bronca.

 

Porque yo les preguntaría a docentes secundarios y primarios si están conformes con lo que cobran, si realmente representa el sustento de sus familias con un sueldo, o cuántas horas tienen que trabajar para poder alcanzar un mínimo decoroso para poder sustentar las necesidades de sus familias. Entonces, digo yo que la dignidad parece tener un precio, un precio que parece muy barato, muy caro. Depende de dónde se lo mire, ¿no?

 

Se realizó una quinta marcha del sector universitario, docentes y estudiantes, que coincidió con la manifestación que se había convocado en el Congreso de la Nación para lograr que se derogase el Decreto 70/23.

Un decreto que viene destruyendo absolutamente todo en la patria, no solamente las cuestiones laborales, absolutamente todo. Y, bueno, uno desea que bien han coincidido estas dos consignas o convocatorias, pero ¿fue suficiente? Fíjense, esta fue la quinta marcha del ámbito universitario, una quinta marcha. Llevamos tres años prácticamente de este desgobierno miserable, genocida, sin payos, ven de patria.

 

Cinco marchas, nada más. Por supuesto que hicieron muchas más marchas que la CGT, eso no cabe ninguna duda, no cabe ninguna duda. Pero ¿es suficiente? ¿Es suficiente todo eso? Yo creo que el tema de la dignidad es algo que está en peligro de extinción en nuestra sociedad, porque o les han comprado el silencio, la inacción, los han desmovilizado, los han desalentado, los han despolitizado.

 

Entonces lo único que queda es, bueno, veamos cómo hago para sobrevivir en el día a día, cómo hago para parar la olla hoy, mañana, no sé, pasado, qué va a pasar. La realidad de la sociedad argentina es lamentable, es dolorosa y hasta repudiable. Ya sé, no me tiren con nada, simplemente estoy haciendo una lectura de lo que puedo ver, inclusive en las calles, donde ya la gente ni se queja.

 

Y si se quejan, si tienen la posibilidad de exhibir una queja, lo hacen con mucho cuidado, de no ofender a nadie, salvo a los otros. Cuando dicen los otros, se refieren al peronismo, al kirchnerismo, porque repiten, como loros descerebrados, que las chorras y los que estaban con ellas se robaron todo. Y le han quitado la capacidad de pensar, y la sociedad también se dejó quitar la capacidad de pensar, porque también eligió qué mirar, qué escuchar, qué medios seguir, a quiénes confiarles la palabra y el discurso.

 

Entonces hay un combo muy problemático, muy complejo, que tenemos que ver cómo hacemos para desarmar todo eso. Porque no se trata solamente de lograr una chance en alguna elección de recuperar el control de la patria, y de tomar medidas necesarias, urgentes, para poder revertir todo este desastre que se viene provocando desde hace tres años, y más porque no olvidemos que el mafia Macri comenzó con todo este desastre. Este otro, este atorrante, engendro, miserable de Milei, también lo viene perfeccionando.

 

Pero la dignidad de la sociedad, ¿cómo hacemos para recuperarla? ¿Cómo hacemos para instalarle a esa sociedad la dignidad? ¿Por qué no te quedó? ¿Dónde está?

 

Fíjense, aquí en la provincia de Córdoba, me tocó circular por una avenida muy conocida, y en el medio de esa avenida hay como unos cordones anchos de material que le va creciendo algún pastito, alguna vegetación en el medio. Y había cuadrillas sin ningún tipo de uniforme, sin ninguna identificación, algunos con una pala, otros con una tijera, otros con un cuchillo, sacando de las junturas de los materiales las vegetaciones que han ido creciendo con toda esta humedad que venimos teniendo. Puntualmente también, ¿no? Pero era evidente que uno puede adivinar que a esta gente se le ha dado esa tarea para parar la bronca.

 

Le han comprado la dignidad por ahí por algunas monedas. Haceme este trabajo y te doy estos mangos, y con esto te taparon la boca. Sucede con los más de 6 millones de planes sociales, donde la gente no se queja.

O sea que perdamos esos mangos que me están dando.

 

No hay dignidad que se esté demostrando en nuestra sociedad argentina, y está pasando en otros rincones de nuestra Patria Grande, ¿no?

 

No es así como está ocurriendo en varios países de Europa, donde fundamentalmente las mujeres, los jóvenes y las jóvenes están saliendo a defender sus derechos. Lo están haciendo de manera muy fuerte, muy fuerte.

 

Y algunos nos preguntamos qué pasa que todavía no nos estamos contagiando de ese fervor, de esa fuerza para contrarrestar todo lo que se está destruyendo aquí en la patria. Hay medios que no reflejan lo que está ocurriendo en Europa. Por supuesto, si lo reflejarían, tal vez le diesen la idea a algunos grupos de que podrían imitar esas acciones y no sería saludable para el poder imperial.

 

Tiene mucho que ver esto con la dignidad. Hay pueblos que la van perdiendo la dignidad entregándose sin luchar, sin defender sus derechos, sin defender su libertad, su independencia. Entonces, como decía recién, tenemos que ver, analizar, discutir cómo hacemos para recuperar esa dignidad.

 

No lo va a hacer un solo dirigente o una dirigenta con sus deseos y acciones. Hay que llevar adelante una tarea titánica para concientizar a la sociedad que la pérdida de esa dignidad es la sentencia de muerte para un pueblo. Entonces, habrá que insistir o empezar a exigir a nuestras diligencias que se elaboren estrategias para recuperar la conciencia y la dignidad.

 

Una dignidad que jamás deberíamos haber perdido. Ojalá que lo hagamos pronto, porque no nos queda mucho tiempo para terminar siendo una colonia del nazisionismo imperial.

 

Bienvenidas, bienvenidos, bienvenides a otra emisión más de El Club de la Pluma por nuestra radio web y la red de radios compañeras y amigas que retransmiten en directo en diferido a quienes agradecemos a la distancia con un abrazo enorme la posibilidad de poner las voces de La Patria Grande y fuera de ella en otras regiones.

 

Le damos una forma de decir los muy buenos días a la profesora Gabriela Fernández. Yo creo que la próxima vez tampoco le voy a decir muy buenos días.

Así como no le digo cómo le va, tampoco le voy a decir muy buenos días porque, bueno, qué sé yo, qué desastre que está ocurriendo. Siempre puede ser una expresión de deseo, ¿no? Claro.

 

Buenos días Norberto, buenos días a toda la audiencia de El Club de la Pluma.

 

Y, bueno, me quedaba acá con algunas de las palabras que usted eligió para comenzar este programa. La palabra dignidad, decoro, conciencia. Todas palabras que tienen un grado importante de abstracción, ¿no? El tema es, ¿qué pierde uno cuando pierde la dignidad? Yo siento que lo he perdido todo.

 

Básicamente porque no siento que haya dignidad posible ni decoro posible, aunque sí todavía conciencia, al no sentirme representada por nadie en este país, en el cual se pierden cotidianamente derechos adquiridos y se pierde conciencia de esos derechos adquiridos y no se tienen cuenta que vamos a tener que luchar de nuevo por recuperar derechos que ya teníamos, ¿no? Y digo, ¿a uno qué pierde cuando pierde la dignidad y el decoro?

 

Una de las cosas que se perdieron esta semana en la Argentina fue el Plan Remediar. El Plan Remediar hacía entrega de medicamentos gratuitos a través de los hospitales, fundamentalmente a los jubilados, pero en general también se distribuían a través de los dispensarios cuando la gente va a hacerse atender en estados terminales de salud pública y te indican un medicamento que ellos tienen en existencia, se lo entregaban de manera gratuita. Tenía un vademécum, un listado de 128 medicamentos, entre los cuales ocupaban un lugar importante los vinculados con las patologías cardíacas, ¿no? De gran importancia.

 

Bueno, así de un día para el otro amanecimos sin Plan Remediar. Es decir, el plan existe, pero de 128 medicamentos que cubría, cubre 6 ahora. Entre las cuales, no se ría usted, pero está la aspirina.

 

Entonces, digo esto, ¿no? La dignidad es una cosa algo abstracta, pero en concreto perdimos los medicamentos. Y así como los medicamentos, perdimos también el tema del derecho a la alimentación cotidiana, y así vamos perdiendo cosas bastante más concretas que hacen a la dignidad y al decoro. Y también perdemos esta posibilidad de participar en política mediante nuestros representantes, porque nuestros representantes ni siquiera dieron quórum para evitar que siga en vigencia ese decreto que nos está destruyendo, entregando a la patria.

 

Así que me parece que hace falta recuperar la conciencia y avanzar hacia alguna forma de organización que nos permita ser de nuevo ciudadanos, ser de nuevo portadores de derechos, ser de nuevo protagonistas de las luchas por esos derechos y tener de alguna manera una responsabilidad social entre nosotros y con nuestra posteridad.

 

Porque como estamos y nos hemos preguntado en algún momento qué hijos le estamos dejando a nuestro país cuando ya no le estamos dejando ni país. Así que me parece que hay que hacerse cargo y encontrarse en la calle con mucha más frecuencia, con mucha más fuerza y con un objetivo más concreto que la simple visibilización del conflicto.

 

Que así sea.

 

Bienvenidas, bienvenidos a El Club de la Pluma.

 

 

NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción

Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción

 

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MARXISMO: TEORÍA INSUSTITUIBLE - PEDRO RODRIGUEZ - Militante Social

 

 

MARXISMO: TEORÍA INSUSTITUIBLE

 



 

Vamos a empezar a pensar hoy sobre la vigencia de la crítica marxista en el siglo XXI: entre el ocaso soviético y las contradicciones del capitalismo contemporáneo.

Introducción: 


El fin de la historia y la persistencia de la crítica 

A más de tres décadas de la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991, el debate sobre el destino de las ideologías emancipatorias y la organización económica global sigue abierto. La caída del bloque soviético fue interpretada en su momento, bajo la célebre tesis del "fin de la historia", como la victoria definitiva del liberalismo político y el capitalismo de mercado. Sin embargo, el transcurso del siglo XXI ha desmentido la idea de que el capitalismo contemporáneo haya logrado resolver sus contradicciones intrínsecas. Por el contrario, nos enfrentamos a una era caracterizada por crisis financieras cíclicas, una desigualdad extrema, la precarización laboral global y una crisis ecológica sin precedentes, sin siquiera mencionar la amenaza cierta de una guerra de alcance mundial.

 

En este contexto, surge una premisa fundamental para el análisis contemporáneo: ninguna teoría económica o política ha logrado dar cuenta del capitalismo de manera totalmente satisfactoria, ni ha ofrecido una respuesta definitiva y universal para erradicar el empobrecimiento de las mayorías. Las recetas ortodoxas, ya sean keynesianas o neoliberales, han demostrado ser insuficientes para contener las dinámicas destructivas del capital. Es desde esta encrucijada teórica y práctica donde se justifica, desde la perspectiva del análisis crítico, la necesidad actual del marxismo. No ya como un manual dogmático para la construcción de un Estado, ni como una utopía cerrada, sino como un método de análisis, una herramienta de diagnóstico y una brújula crítica indispensable para comprender las raíces estructurales de la desigualdad y la alienación en el mundo moderno.

 

La caída de la URSS significó el fracaso de un modelo histórico, NO de la crítica de la economía política.

Es imperativo realizar una distinción analítica entre la teoría crítica de Karl Marx y la experiencia histórica de los Estados socialistas del siglo XX. La derrota histórica que significó la caída de la Unión Soviética fue, innegablemente, el colapso de un modelo específico de organización estatal, económica y social. Muchos teóricos contemporáneos, e incluso marxistas críticos, argumentan que la URSS no había superado las leyes fundamentales del capitalismo, sino que había desarrollado una variante de "capitalismo de Estado" o un "colectivismo burocrático", donde la extracción del plusvalor y la alienación del trabajador persistían, aunque bajo la tutela de una burocracia estatal en lugar de burgueses privados.

 

Por lo tanto, el colapso soviético no invalida la crítica de la economía política desarrollada por Marx. El núcleo del pensamiento marxista no reside en la propuesta de un modelo de gestión estatal centralizada, sino en su análisis de las relaciones sociales de producción, la dinámica de la acumulación de capital y la lucha de clases. La caída de la URSS demostró los peligros de la burocratización, el autoritarismo y la desconexión entre el Estado y las clases trabajadoras, pero no resolvió las contradicciones del capitalismo global que, de hecho, se agudizaron en las décadas posteriores con la expansión neoliberal. Así, el marxismo sobrevive a la derrota soviética porque su objeto de estudio —el modo de producción capitalista y sus efectos deshumanizadores— no solo no ha desaparecido, sino que se ha globalizado y complejizado.

 

La insuficiencia de las teorías ortodoxas y la producción estructural de la pobreza 

El siglo XXI ha evidenciado que las teorías económicas dominantes carecen de herramientas suficientes para explicar y resolver el empobrecimiento de las mayorías. La economía neoclásica y el neoliberalismo parten de la premisa de mercados eficientes y la idea de que la riqueza generada en la cima se filtrará hacia las bases (el efecto derrame). La realidad empírica demuestra lo contrario: la riqueza se concentra en un porcentaje ínfimo de la población, mientras que una mayoría global enfrenta la precariedad, la deuda y la falta de acceso a servicios básicos.

 

Es aquí donde el marxismo ofrece una justificación teórica robusta para su necesidad actual. Frente a las teorías que ven la pobreza como una "anomalía" o un "fallo del mercado", el marxismo demuestra que la pobreza y la desigualdad son características estructurales y necesarias del capitalismo. Marx introdujo el concepto de "ejército industrial de reserva" para explicar que el sistema requiere de una masa de desempleados o subempleados para mantener los salarios bajos y la disciplina laboral.

 

Si ninguna teoría convencional puede responder satisfactoriamente al empobrecimiento de las mayorías, es porque estas teorías aceptan las premisas del sistema. El marxismo, por el contrario, cuestiona la premisa misma: la apropiación privada de la plusvalía generada por el trabajo colectivo. En un mundo donde el 1% más rico posee más del doble de la riqueza que el 99% restante, la teoría marxista de la acumulación de capital se revela no como una reliquia del siglo XIX, sino como la explicación más precisa de la geografía de la desigualdad CONTEMPORÁNEA. La necesidad del marxismo radica en su capacidad para demostrar que el empobrecimiento no es un accidente, sino el combustible sobre el que se sostiene la rentabilidad del sistema.

 

 

PEDRO RODRIGUEZ

 Desde Rosario- Militante Social