Salgamos a romper
la inmoralidad de la desidia y la maldad; salgamos a romper la miserabilidad de
los que aumentan la pobreza y la desesperanza; salgamos a romper la traición a
La Patria…
No nos quedemos
con los ahogados gritos de impotencia, no renunciemos a nuestro derecho al
fastidio; no repliquemos las frases que no movilizan, que no enojan lo
suficiente…
Salgamos a romper
la desmovilización en la que nos sumieron para “no molestar”; salgamos a romper
la ya cotidiana costumbre de apalearnos los sueños; salgamos a romper con los
deseos de los que nos quieren sometidos, entregados;
Salgamos a romper
el nefasto capricho de los que lo quieren todo para un puñado; salgamos a
romper la paciencia, la tolerancia, la mediocridad disfrazada de política…
No renunciemos a
nuestro derecho de romperlo todo, si ese todo es en contra nuestro…
No renunciemos a
dar la pelea, donde y como sea, para defender la alegría, la euforia y la
militancia…
Salgamos a romper
el ostracismo de quienes ostentan títulos y nada hacen por el pueblo; salgamos
a arrebatarles las banderas que arriaron hace tiempo, aquellas que conducían a
la rebeldía…
Salgamos a romper
la inmovilidad que nos imponen las redes y construyamos el encadenamiento
humano que frene tanta entrega, tanta traición, tanta maldad…
Salgamos a
romperlo todo, de una buena vez, para que paguen por tanta muerte derramada,
para que paguen quienes cobran a costa del dolor…
Salgamos a
romperlo todo, sin contemplaciones, sin condiciones, salvo las inexorables de
recuperar la Libertad que nos robaron, la Independencia que traicionaron, la
Soberanía que vendieron…
Salgamos a
romperlo todo, absolutamente todo, que para reconstruir nos alcanzan los
brazos, las fuerzas, las ganas y, si aún existe, el espíritu patriótico que los
auténticos héroes nos legaron…
Que así sea.
Bienvenidas, bienvenidos, bienvenides a
otra emisión más de El Club de la Pluma por nuestra radio web y la red de
radios compañeras y amigas que retransmiten en directo en diferido a quienes
agradecemos a la distancia con un abrazo enorme la posibilidad de poner las
voces de La Patria Grande y fuera de ella en otras regiones.
Les damos los muy buenos días a la
profesora Gabriela Fernández.
Buenos días Norberto, buenos días a toda la
audiencia. Y bueno, está un poco aguerrido esta mañana, ¿no? Hay que salir a
romper todo, dice.
Sí, sí, sí, sí, que se entienda como
quieran, no hay problema…
Digo porque ellos están rompiéndolo todo y
nosotros no estamos rompiendo nada. Y sin embargo, ellos nos atacan y nos
rompen.
Exacto. Nos rompen La Patria, nos rompen las
posibilidades de desarrollo futuro de nuestras generaciones. Nos rompen los
cuerpos cuando salimos a defendernos porque ellos son los portadores de la
libertad, los portadores de la libertad de reprimir, de gasear, de hacer
retroceder a este país unos 200 años aproximadamente en materia de derechos.
Y usted sabe que cuando usted dice salgamos
a romper todo, a mí se me viene a la cabeza, ¿por qué?
Los líderes más encumbrados que ha tenido
este país jamás nos llamaron a romper todo.
A ver, recordemos, ¿a qué nos llamaban?
Nos llamaban a luchar, nos llamaban a
transgredir, nos llamaban a... ¿qué? A salir a las calles, como muy grave así
la convocatoria. Nunca nos dijeron salgan a romper todo.
¿Por qué será eso? ¿Qué es lo que estamos
preservando?
A mí me parece que los líderes
responsables, me parece que los líderes responsables no solo de la Argentina,
sino de cualquier pueblo, no llaman a romper cosas físicas, mucho menos llaman
a romper bienes comunes.
Los que llamamos a romper todo no es a
romper la plaza ni las estatuas, no, no. Llamamos a romper la apatía, llamamos
a romper los frascos en los que cada uno de nosotros está metido, llamamos a
romper los termos adentro de los cuales nos hemos metido y que tenemos por ahí
solamente una pantallita que nos hace creer que vemos la realidad.
Eso es lo que hay que romper, porque los
verdaderos líderes populares no convocan a romper, convocan a la paz, pero no
la paz de los cementerios, no la paz de que vengan y hagan lo que quieran y
ustedes no reaccionen.
No era así, gente, lo entendieron mal.
Y esta semana, que va a quedar para la
historia por más de cuatro razones, el pueblo salió a la calle, no solo
masivamente en las ciudades, sino que además en los territorios… se defendieron
los territorios.
Toda la sociedad logró, de algún modo,
organizarse, de alguna manera nos tocaron algo, nos dimos cuenta de que era
caro para nosotros, de que lo queríamos, de que deseábamos mantener la unidad
territorial, el derecho a manejar los recursos o capaz no nos dimos cuenta de
tanto, pero alguien nos convocó, algo nos convocó y fuimos y estuvimos en la
calle.
Y tanta era la demostración de fuerza, de
repudio contra este super rigi y esta super entrega de La Patria, que ya se
venía viendo que no iban a poder pasar y la bajaron el día antes, a la parte
que más escozor nos daba, que fue la que más salió a defender la gente, que fue
el tema de ponerle un límite a la extranjerización del territorio.
Pero también salieron las otras luchas, las
de siempre, que no sé por qué estaban invisibilizadas para las grandes masas.
Yo me pregunto eso, ¿por qué? ¿porque fue
la selección la que puso Las Malvinas Son Argentinas en una
sábana? ¿ahí se acordaron?
Entiendo que las nuevas generaciones se
enteraron, lo cual habla muy mal de nosotros y de la desmalvinización de los
procesos históricos.
Pero al día siguiente, otra enorme
movilización, San Cayetano, que se convirtió en un símbolo del pueblo, en el
que los movimientos sociales convocan a exigir, a pedir, a rogar, o sea, le
ruegan al santo, pero al responsable de turno le exigen pan, tierra, techo,
trabajo.
Y bueno, y pasó esto, ¿no?
Todavía no, la extranjerización de tierras,
todavía no, el manejo de la ley de fuego, pero ya sí pueden desalojar a los
inquilinos pasado mañana.
Lo votaron en una ciudad que es la ciudad
más inquilinizada de América Latina, como es la CABA, ¿y los inquilinos no nos
importan?
Digo, no seamos triunfalistas, logramos
parar esto un rato, pero no estamos viendo ni la verdadera dimensión de lo que
sí aprobaron y no estamos viendo la verdadera dimensión de la lucha que vamos a
tener que librar para que no cumplan con sus objetivos de balcanizarnos y de
rompernos del todo.
Si bien en la calle, en las calles, en las
plazas, de alguna forma se manifestó la voluntad popular de defender el
territorio, no así ocurrió en su totalidad en el Senado, ya que la pretendida
modificación de la ley de manejo del fuego y esta posibilidad de provocar
desalojos exprés a quienes incumplan el pago de un alquiler viene a plantear
otra situación gravísima en el país que tiene que ver con la seguridad
habitacional de las personas y el derecho al suelo que pisan, porque no
solamente se trata del desalojo de inquilinos que no paguen sus alquileres a
tiempo, sino también el arrebatarle las tierras a comunidades originarias con
los argumentos que se les ocurran, porque ustedes saben que en estos tiempos es
muy fácil inventar argumentos, recursos legales para imponer el desalojo de
comunidades, sino pregúntenles a las comunidades originarias del norte o del
sur de la Argentina que padecen casi a diario la persecución, el hostigamiento,
el amedrentamiento y el intento de desalojo, y que encima con argumentos
jurídicos, judiciales, leyes, artículos y toda la mar en coche, tratan de
justificar una acción irracional, desmedida, como siempre, como al poder le
gusta demostrar.
La pelea no se terminó, la pelea continúa,
pero no solamente ahora en la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación, la
pelea debe continuar en las calles, porque es el único ámbito real, tangible,
concreto donde se obtienen las victorias, no hay una victoria posible si no se
lucha en las calles, si no se persiste y mantiene las presencias en las calles
para torcerle el brazo a esa derecha criminal, por eso decimos salgamos a
romper todo, pero no ni monumentos, ni bienes públicos, ni privados, salgamos a
romperles la siesta, salgamos a romperle la paciencia como decíamos al
principio, salgamos a romperle todo lo posible que los obligue a agachar la
cabeza y hacer lo que el pueblo manda, lo que el pueblo necesita, lo que el
pueblo quiere…
Tal vez nos estemos dando cuenta, como
pueblo, del poder que tenemos.
A la postre de esta movilización
impresionante que hubo en la República Argentina, uno se encontraba con algunos
viejos militantes que paradójicamente decían: “mirá lo que logró un trapo
en un mundial” y le agregaban, “pero nos falta diligencia”
y yo les pregunté si sabían cómo fue, que se produjo la toma de La Calera por
ejemplo y alguien dijo “sí bueno pero recordemos que el Cordobazo tuvo
diligencia, tuvo organización”.
Bueno, entonces nos falta recuperar, tal
vez, esa exigencia desde las bases para que quienes conduzcan o conducen
movilicen aún más, para que así como ocurrió con el Cordobazo, la dictadura
tenga los días contados.
A esta dictocracia la tenemos que poner
contra la pared para que tenga los días contados.
Me da la impresión de que lo que sucedía en
el Cordobazo tenía dirigentes esclarecidos, pero también tenían conciencia de
quién era el enemigo, el que estaba al frente, de la enorme dimensión del
enemigo que estaba al frente.
¿Por qué? Porque era un gobierno de facto,
pero ahora esta dictocracia está disfrazada, legitimada por unas elecciones y
además el electorado está distraído mirando al presiduende le dicen, ¿cómo le
dicen? al payaso este, creyendo que esto se trata de un sujeto, esto no es un sujeto
como no lo fue entonces, no es todo ese zafarrancho de parafernalias
mediáticas, es peor, es sionismo puro, claro, declarado y tenemos que ser
capaces de conseguir que el pueblo dimensione quiénes son y vayamos con todo
contra eso, porque claro, si nosotros nos creemos que vamos a ir con una
movilización pacífica, numerosa…
¿Sabe qué dicen algunos? había mucha gente
suelta, ¿suelta? ¿qué quiere decir suelta? ¿que no pertenecían a organizaciones?,
¿que no eran orgánicos?
No hay nadie suelto, nadie se salva solo,
acá el que no está organizado tampoco está suelto, no está libre, está solo y
la soledad y el individualismo es lo que abona sus prácticas, las prácticas del
poder real, así que no, basta de gente suelta, nada de gente suelta, gente solidaria,
gente agarrada de las manos, gente viendo con quién y a quién le hace falta
para que vayamos juntos…
Por eso insistimos, dejemos los discursos
grandilocuentes en las pantallas y en las placas de las redes sociales y
salgamos a romperlo todo…
Bienvenidas, bienvenidos a El Club de la Pluma.
NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción
Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción
NUESTRA RADIO WEB
https://elclubdelapluma.esenvivo.com.ar/
https://elclubdelaplumaradio.blogspot.com/
(Transcrito por TurboScribe. Actualizar a Ilimitado para
eliminar este mensaje.)