ALGO DE
MEMORIA EN NOTA II
NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción
Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción
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ALGO DE
MEMORIA EN NOTA II
NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción
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TAL VEZ SE
DÉ ESO DE “ALGO MUY GRAVE VA A SUCEDER EN ESTE PUEBLO”
Tal vez, ya que
hay indicadores que señalan desde expresiones lamentables, desubicadas y hasta
obscenas por parte de un ejecutivo que sólo ejecuta miseria, crueldad y despotismo,
que estamos expuestos de circunstancias más doloras aún de las que está
padeciendo el pueblo argentino.
¿Más dolorosas
aún? Muy probable.
Los sucesos que sacuden y mantienen en alerta
a buena parte de la humanidad, fundamentalmente los que se desarrollan entre la
Federación de Rusia y Ucrania desde el 2022, y la pretendida y hasta ahora
frustrada invasión por parte de EE.UU. e Israel a la República Islámica de
Irán, dan cuenta de un escenario posible de ser trasladado a diversos puntos
del planeta, pongamos por ejemplo la reciente explosión en una escuela en
Ámsterdam atribuida a un grupo extremista que nadie conoce, al menos hasta
ahora.
En varios países
se padecieron actos supuestamente terroristas que, cuando fueron avanzando las
investigaciones, las mismas se encontraban con muestras de parecer lo que se
denomina de “falsa bandera” o autoatentados. Recordemos las implosiones de las
torres gemelas, los atentados a la embajada de Israel y la AMIA.
Bien vale no
perder la memoria de todos los sucesos ocurridos en la década de los 90 en
Argentina, cuando una serie de atentados y asesinatos marcaron la gestión
menemista con sangre: tráfico de armas, IBM -Un tal Catáneo encontrado colgado
en inmediaciones de la Ciudad Universitaria de Buenos Aires, voladura de la
fábrica de armas de Río III en Córdoba, “accidente que cobrara la vida de
Carlos Menem Jr., la muerte sospechosa de testigos de ese último hecho
mencionado, y podríamos citar más aún, pero sería preferible que la audiencia,
amigas y amigos, busquen información e intenten correr los velos que poderes
superiores siempre han impuesto para que las verdades queden ocultas.
No es nueva la
práctica, pero siempre recurren a la falta de memoria, falta de memoria lograda
a fuerza de diferentes estrategias de distracción. Con eso muchas veces juega a
su favor el poder.
Las expresiones
desquiciadas y temerarias del engendro miserable que funge de presidente de la
Argentina, respecto del conflicto en Medio Oriente, asumiéndose como sionista y
declarándole guerra a La República Islámica de Irán, no son expresiones de un
loco, son la clara muestra de sumisión y entrega a un poder mayor: el
nazisionismo imperial.
Tales expresiones
seguramente no quedarán como algo anecdótico, espero equivocarme, pero, traerán
consecuencias, pero no las que algunos despistados imaginan, las consecuencias
vendrán desde dentro de nuestras propias fronteras, ya que contamos con la
lamentable y deplorable experiencia de una ex ministra de in-seguridad devenida
en parlamentaria, que ha sabido cambiar de camisetas y partidos políticos,
entregando a la dictadura compañeros y fabricar atentados de falsa bandera.
El plan que se
está llevando a cabo en Argentina, entregando recursos, instituciones, bienes,
destruyendo la industria, retrotrayendo la producción a muchas décadas pasadas,
generando amplios bolsones de desocupados y sub-ocupados, endeudando por
generaciones, aún más, al País, decimos, este plan no cierra sin represión.
El hartazgo de
gran parte de la sociedad en algún momento habrá de manifestarse y para
frenarlo habrá que infundir temor, miedo, miedo a un supuesto enemigo que está a
miles de kilómetros y que poca importancia le da, por ahora, a un desquiciado.
Será entonces en
que, tal vez, como anunciara en su cuento el inolvidable Gabriel García Márquez
“Algo Muy Grave Va A Suceder En Este Pueblo”.
NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción
Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción
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AMPLIAR LA TEORÍA CRÍTICA DEL IMPERIALISMO
EL IMPERIALISMO FASE SUPERIOR DEL CAPITALISMO
Hoy continuando con la Columna: LA DESCOLONIZACIÓN DEL SABER
EUROCENTRICO saludo a la audiencia del Club de la Pluma y a sus conductores
Norberto Ganci y Gabriela Fernández.
José
María Vidal Villa hijo de republicanos españoles nació en México y llega a la
cátedra de Estructura Económica Mundial en la Universidad de Barcelona en el
año 1976, reúne y publica: Teorías del
Imperialismo, en esta obra el autor define y describe la estructura económica internacional, señalando la hegemonía mundial del modo de
producción capitalista, cuya difusión universal origino al mismo tiempo, la
destrucción de las economías o modos de producción no capitalistas de los pueblos de la diversidad cultural de la
humanidad.
Esta obra
reúne todas las teorías del imperialismo desde la perspectiva de la economía
política relacionadas primero con el mercantilismo y los imperios: español,
portugués, holandés, inglés y francés, y en una segunda parte, expone a los
autores de teorías del imperialismo, que tienen posturas afines y disidentes
con el concepto que dice: El imperialismo
fase superior del capitalismo. En primer lugar, señalaré las
características principales de esta obra y en segundo término las limitaciones de estos estudios.
El autor
parte de citar a Adam Smith señalando que la riqueza de las naciones se basa en
lo que la nación produce, ya sea para
su mercado interno protegido en defensa de la industria nacional inglesa, al
mismo tiempo, su excedente de mercancía y capitales se coloca en el mercado
exterior impidiendo la industrialización ajena en las colonias, tal es el caso
de la Cia. Británica de las Indias Orientales, primera sociedad anónima creada
en el año 1600. La construcción interior y exterior del modo de producción
capitalista e imperialista se realizó primero con la llamada acumulación
originaria de capital en Inglaterra (expropiación sin pago de la tierra de los
siervos de la gleba) y segundo, de la acumulación por expropiación sin pago de
tierras y todo lo que contenía en el mundo colonial. Este proceso es conocido
como la expansión europea y la formación del mercado mundial, que tiene como
protagonistas los imperios mercantilistas español, portugués, holandés, francés
e inglés.
En el
año 1867 se publica el tomo I de El Capital en el cual Carlos Marx estudia el
capitalismo de libre competencia. Pocos años después se inicia la segunda
revolución industrial con: la electricidad, la siderurgia, la química, el motor
a explosión, el teléfono, etc. Simultáneamente en la Conferencia de Berlín
1884-5 los imperios europeos se reparten el continente africano. En este
contexto J. A. Hobson publica su obra: Imperialismo: un estudio, en el año
1902, sienta las bases para su análisis y dice: el comercio exterior crea un
sector minoritario de la clase burguesa que se beneficia. Señala que el mercado
interior podría absorber el excedente industrial si aumentaran los salarios. El
imperialismo aparece como una distorsión del capitalismo, porque hay una
minoría oligárquica que impone una política colonial agresiva, militarista,
racista que ocasiona grandes costos sociales a la metrópoli. Hobson también
hace referencia a los pueblos coloniales, las razas inferiores, con respecto a
ellas los imperialistas no han realizado ningún intento de prepararlas para su
autogobierno. Este es el momento en que se pasa del capitalismo de librecambio
al período monopolista.
A la
obra de Hobson le siguen otras aportaciones a la teoría del imperialismo,
reformistas como Bernstein, Kautsky, el austromarxismo de Otto Bauer,
Hilferding, pero en el año 1916, Lenin publica El imperialismo fase superior del capitalismo, título que al mismo
tiempo es una definición, la más aceptada. Es una obra sistemática de economía
política y social donde destaca lo siguiente: La concentración de la producción
y el capital al grado de crear los monopolios que desempeñan un papel decisivo
en la economía. La fusión del capital bancario con el capital industrial dando
lugar al capital financiero y una oligarquía financiera. La exportación de
capitales adquiere una gran importancia. La formación de asociaciones
capitalistas monopolistas se reparten los mercados del mundo. Y las potencias
imperialistas se
reparten el mundo. Lenin
amplio la teoría del imperialismo y nuevos aportes continuaron porque mientras
exista el imperialismo la dinámica del mismo requiere estudios y
actualizaciones.
Entre
las actualizaciones de economistas no marxistas como J.K. Galbraith abarcan un
período aproximado desde 1940 a 1970 que le llamaron la época de oro del
capitalismo, en el que se inscribe la tercera
revolución industrial con el desarrollo de la energía nuclear, la
electrónica, la biotecnología, la automatización, etc. Nunca se había producido
tanto como hasta ese momento, fue entonces que El Club de Roma, formado por
empresarios y científicos participantes de la vida pública internacional,
manifiesta su preocupación por el crecimiento de la población mundial, la
contaminación, el agotamiento de los bienes naturales como efecto de la industrialización
y el aumento de la desigualdad entre los países. Ante tal situación, El Club de
Roma contrata al MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets) y un equipo
especializado en dinámica de sistemas dirigido por D. I. Meadow acompañado por
expertos en el tema. El resultado fue la obra titulada: Los límites del crecimiento, el objetivo de la investigación fue
definir los límites y los obstáculos físicos del planeta, la multiplicación de
la humanidad, y de la actividad humana. Las conclusiones se expresaron de este
modo: "Sí se mantienen las tendencias actuales de crecimiento de la
población mundial, la industrialización, la contaminación ambiental, la
producción de alimentos, y el agotamiento de los recursos naturales, este
planeta alcanzará los límites de su crecimiento en el curso de los próximos
cien años. El resultado más probable sería un súbito e incontrolable descenso
tanto de la población como de la producción industrial". Estamos en el año
2026 de los cien años calculados, ya transcurrieron 54 años, y faltan 46 para
que se cumpla la advertencia que hizo el equipo de investigación. El trabajo se
presentó en la Conferencia de Oslo de 1972, primera reunión internacional que
impuso en la agenda de todos los países el tema de la crisis ambiental mundial.
Al incorporar el tema ecológico al escenario internacional surge la pregunta
¿El capitalismo y el imperialismo como tratarán el tema? ¿Cómo les afectará? Y
muchas preguntas más que dan lugar a un futuro de incertidumbre y riesgo. Una
consigna ambientalista dice: No cambien el clima cambien el sistema
capitalista.
Luego
los estudios de Samir Amin aportan una importante actualización crítica al
capitalismo, al eurocentrismo de las teorías explicativas sobre el capitalismo
dependiente y el imperialismo, adquiriendo reconocimiento internacional. Kwame Nkrumah aporta desde África la obra Neocolonialismo la última etapa del imperialismo, en la década de
1960
Finalmente,
la escuela tercermundista critica la estructura centro periferia, desde los
procesos protagonizados por los movimientos de liberación nacional y
social como la revolución cubana en
1959, y su posterior bloqueo imperialista que hace necesaria la solidaridad de
todo el tercer mundo. Fidel Castro afirmó que para asegurar su dominación el
imperialismo trata de destruir las esencias nacionales, culturales y
espirituales de cada país (…). André Gunder Frank en la crítica al desarrollo y
el subdesarrollo describe los mecanismos del imperialismo y su ideología.
Theotonio dos Santos desarrolla la teoría de la dependencia que se basa en una
división del trabajo determinada, la que permite el desarrollo industrial en
unos países y lo bloquea en otros, además estas teorías incorporan conceptos
como el deterioro de los términos de intercambio en el comercio internacional. En todas las teorías señaladas predomina el
enfoque crítico desde la economía política a la producción capitalista y su
fase superior el imperialismo. En la próxima columna hablaremos del límite de
la economía política.
Bien me despido hasta el próximo
domingo, en que continuaremos hablando desde la perspectiva de la
descolonización del saber y el sentir, y así seguir compartiendo con la
audiencia un pensar alternativo e inclusivo.
Docente de la Escuela
de Historia de la Facultad de Filosofía y Humanidades –Universidad Nacional de
Córdoba
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CAPITALISMO
DE GUERRA
Compañeros:
los trabajadores nos encontramos ante una situación de transformaciones
dramáticas, atravesando en estos años una crisis fenomenal en todo ámbito:
internacional, nacional y local, y hasta en el ámbito vecinal, familiar e individual.
La CRISIS que venimos reconociendo desde hace décadas (y me permito recordar
aquí, por ejemplo, la entrañable e
inolvidable revista con ese nombre, surgida en 1973, que fue dirigida por
Eduardo Galeano y financiada por Federico Vogelius, que vendió un cuadro de
Marc Chagall para iniciar ese proyecto editorial... ese monumento de la cultura
argentina merece que alguna vez se dedique un espacio para su estudio), esa
crisis que tuvo en su progresión hasta un genocidio, es una crisis en constante
profundización y extensión: lo que buena parte de la población en el país y el
mundo creía lejano (el empobrecimiento material y espiritual, en primer lugar),
los que tomaron al capitalismo como "el sistema natural en que una
sociedad se organiza", los que creyeron que nada había que discutir sobre
la democracia , los derechos humanos, las instituciones o las libertades
supuestamente garantizadas, todos hoy, aún sometidos a la propaganda del
sistema y creyendo ¡todavía! en las mentiras permanentes del poder, descubren,
inevitablemente, la fragilidad del presente y el preocupante abismo del futuro.
Ni
siquiera es necesario nombrar la Guerra, hoy propagada en cada vez más amplios
territorios como realidad o como amenaza inminente. La guerra, esta guerra,
aparece como el último recurso de un sistema
hegemónico occidental. Este sistema, con el que amplísimas masas de población
se han identificado con tanto embelesamiento, hoy muestra su verdadero rostro.
Citamos brevemente al compañero Cirilli: "Bajo narrativas simplificadoras
que oponen “democracia” y “teocracia”, o “seguridad” y “amenaza nuclear”, se
ocultan intereses estructurales vinculados al control de recursos, rutas
comerciales y monedas de atesoramiento, vale decir, el dominio real. En el
trasfondo de las tensiones en Medio Oriente se dirime, en realidad, una disputa
por el futuro del sistema internacional: si
continuará dominado por un orden unipolar sostenido por la fuerza, o si dará
paso a una arquitectura multipolar en la que nuevos actores reclaman un lugar
propio." Hasta aquí la cita, que pone suficientemente claro el carácter de
la crisis en el plano global, las condiciones bajo las que se desarrolla y
crece y las perspectivas que abre para cada una de nuestras humildes vidas.
Ahora bien,
quienes reflexionamos desde una perspectiva marxista debemos preguntarnos: ¿Permite vislumbrar esta crisis una salida
anticapitalista?
Las crisis demuestran que el capitalismo requiere
cada vez más violencia, desigualdad y destrucción para reproducirse
· Crisis de legitimidad: El "doble rasero" occidental en los
conflictos (Ucrania vs. Gaza) erosiona la narrativa democrática del capitalismo
liberal
·
· Necesidad de alternativas planificadas: La transición energética y la reconfiguración
productiva requieren planificación que el mercado no puede proporcionar.
·
· Pero tambièn es cierto que hay una Ausencia de sujeto histórico claro: A diferencia de crisis
anteriores, no hay un bloque social organizado con proyecto alternativo
hegemónico
Las crisis actuales, entonces, están poniendo en cuestión la forma específica de capitalismo
neoliberal globalizado que conocíamos desde los 90, pero no
necesariamente al capitalismo como modo de producción.
Lo
que observamos es una transformación hacia formas más
autoritarias, militarizadas y regionales del capitalismo —lo que algunos
llaman "capitalismo de guerra" o nueva fase imperialista.
El
desafío contemporáneo es que el capitalismo, en su fase actual, parece capaz de
metabolizar la guerra y la destrucción como fuentes de valor, lo que hace más
urgente —y más difícil— articular alternativas que vayan más allá de la mera
gestión humanitaria de las crisis.
El "Capitalismo de Guerra" es una modalidad del capitalismo donde la violencia sistémica, la
militarización y la destrucción dejan de ser excepciones para convertirse en
motores permanentes de acumulación. No es simplemente "capitalismo
+ guerra", sino una reconfiguración estructural
donde la lógica militar penetra todos los ámbitos de la reproducción social.
Características distintivas
1. Acumulación por destrucción (no solo por
producción) El
capitalismo de guerra metaboliza la destrucción masiva como condición de
renovación. Como señala el análisis marxista clásico: la guerra permite
"reemplazar los productos todavía útiles por un nuevo trabajo vivo",
restaurando las condiciones de rentabilidad mediante la aniquilación del
capital constante . Es lo que David Harvey conceptualiza como "acumulación
por desposesión" en su forma más extrema: no solo expropiar, sino destruir
para reconstruir .
2. Militarización de la economía civil No se trata solo del complejo militar-industrial
tradicional, sino de una penetración militar en funciones
sociales básicas. El caso mexicano es ilustrativo: mientras se
recortaban presupuestos de salud y ciencia, los fondos militares crecieron 121%
(2018-2024), con los ejércitos asumiendo funciones de seguridad pública,
infraestructura y hasta servicios civiles . Esto representa una fusión entre Estado, fuerzas armadas y acumulación.
3. El "Keynesianismo militar" permanente A diferencia del Keynesianismo social del siglo
XX (pleno empleo, welfare), aquí el gasto público se orienta exclusivamente a
capacidades destructivas. Rusia ejemplifica esto: crecimiento económico en
2023-2024 impulsado por la reconversión bélica, donde la guerra
"revitalizó el capitalismo ruso al crear nuevos mercados para la
violencia" . La demanda efectiva se genera mediante armamento, no consumo
social.
4. Economía de excepción y apropiación El estado de guerra legitima la apropiación de activos, la suspensión de normas y la concentración
extrema. En Rusia, la confiscación de activos extranjeros y el retorno
del capital offshore generaron beneficios bancarios récord, mostrando cómo la
guerra funciona como mecanismo de centralización capitalista
acelerada .
5. Tecnología y violencia El progreso técnico se subordina a la lógica
militar. Thomas Palley señala que el complejo militar-industrial "retuerce
el carácter del progreso técnico" y "retuerce la comprensión social
de la geopolítica para aumentar la demanda de servicios de guerra" . La
innovación ya no surge primariamente de necesidades civiles, sino de la
competencia armamentista.
La paradoja central
·
El
capitalismo de guerra resuelve temporalmente las
contradicciones del sistema (sobreacumulación, caída de la tasa de ganancia,
saturación de mercados) mediante la destrucción creativa a gran escala. Pero:
· Reproduce la crisis a mayor escala: cada ciclo requiere destrucción creciente
· Genera inestabilidad sistémica: fragmenta el mercado mundial en bloques
militares
· Corroe la legitimidad: expone la dependencia del capitalismo de la
violencia extrema
Distinción crucial: No es una "etapa" del
capitalismo (como el imperialismo clásico), sino una tendencia
latente que se actualiza en momentos de crisis orgánica. "El imperialismo no es una fase nueva,
imprevista o diferente del capitalismo... es simplemente la fase extrema, en la
que los caracteres presentes desde su nacimiento se afirman de modo más neto y
virulento" . Y el capitalismo de guerra es la forma que adopta el sistema
cuando la acumulación pacífica ya no puede sostenerse, revelando que la violencia es siempre su lógica oculta, no una aberración
externa.
Desde Rosario- Militante Social
(el texto ha sido sintetizado en el audio)
INDUSTRIALES
SÍ; RENTISTAS NO
Soy Lidia Rodríguez Olives y, desde Buenos Aires, saludo a todos los que
escuchan El Club de la Pluma
En febrero de este año y como ejemplo de un proceso de desindustrialización
que se profundiza, la fábrica de neumáticos Fate cerró su planta de San
Fernando, dejando en la calle a 920 empleados. Sus dueños, los Madanes
Quintanilla, anunciaban en paralelo que dejarían de producir en el país para
reorientar sus negocios hacia la importación.
Los Madanes Quintanilla no son una excepción. Son un ejemplo más entre los
tantos que nos muestran una burguesía fracasada en términos de desarrollo
nacional, y no por contextos adversos sino porque arrastra toda una historia
parasitaria, inclinada hacia las ganancias fáciles y sin riesgo, e insaciable
en su afán de acumulación. Y es esta patología (no el Estado, ni los
trabajadores, ni los sindicatos, ni los impuestos, ni las leyes laborales) la
que explica por qué estamos donde estamos.
En 1890, Carlos Pellegrini reunió a sus amigos de la oligarquía. Les dijo
que para salir de la crisis debían repatriar las divisas que se habían llevado
para atesoramiento, fruto de la especulación financiera. En 2020, Gustavo
Béliz, Secretario de Asuntos Estratégicos de Alberto Fernández, se reunía con
Miguel Acevedo, presidente de la UIA, y con los dueños de las principales
empresas argentinas, entre los que se encontraba Madanes Quintanilla. ¿Cuál fue
el mensaje? Traigan los dólares que compraron y fugaron durante el gobierno de
Macri. Es que nada menos que D86 mil millones habían salido de la economía
argentina para depositarse en paraísos fiscales y engrosar la fortuna de esos
empresarios. Sólo Madanes Quintanilla fugó D345 millones. Podemos recordar el
estallido hiperinflacionario con el que terminó el gobierno de Alfonsín,
ahogado por una deuda impagable de 45 mil millones de dólares, mientras esos
mismos empresarios tenían en paraísos fiscales D50 mil millones. O recordar que
la Convertibilidad voló por los aires cuando el FMI negó a Domingo Cavallo una
ayuda financiera de D1600 millones cuando, a lo largo del 2001, entre grandes
empresas y particulares, habían fugado casi 30 mil millones de dólares. Y sería
bueno que los ciudadanos de a pie que perdieron sus ahorros con esa crisis,
pero salieron en 2008 para oponerse al gobierno de Cristina Kirchner bajo la
consigna “el campo somos todos”, se dieran cuenta que los dólares que a ellos
les faltan los tiene Vicentín, que a lo largo del 2001 fugó D131.118.755.
También los tiene Madanes Quintanilla, cuyas empresas y familiares se llevaron
del país D204 millones. Entre todos, vaciaron las reservas del Banco Central y
los ahorros de miles de argentinos, precipitándonos a una crisis que, por
supuesto, nunca asumirán como consecuencia de su conducta ni estarán dispuestos
a pagar.
Ya en los albores de la formación del Estado, nuestras clases dominantes
mostraron la distancia existente entre ellos y las clases dominantes que en
otros países y para la misma fecha, lograron construir bases sólidas para el
desarrollo nacional. El Ferrocarril Transcontinental de Canadá, por ejemplo, se
construyó con capitales nacionales provenientes de una burguesía que no dudó en
invertir y arriesgar; que no vaciló a la hora de transformar sus ahorros en
inversión productiva. Fueron capitales canadienses los que financiaron las
fundiciones de hierro, la industria textil, las refinerías de azúcar, los
bancos, los ferrocarriles, la electricidad y la industria pesada. Y también
fueron capitales canadienses los que fundaron Massey – Harris, de Ontario, que
a principios del SXX producía una gran variedad de maquinarias y tractores, y
que revolucionó la producción del agro, en 1923, con el primer tractor con
ruedas propulsado por motor diésel. Para comparar baste decir que, en nuestro
país, hasta 1946 (fecha en que Perón comenzó a subsidiar la importación de
tractores) se seguía utilizando el arado de mancera impulsado por caballos. Es
que nuestra oligarquía terrateniente, prebendaria, holgazana y rentista, no
puso un peso para impulsar el desarrollo nacional. Hasta los frigoríficos
fueron ingleses, inversión que les hubiese permitido una integración vertical
en la cadena productiva. Prefirieron dilapidar improductivamente sus fortunas
construyendo palacetes en Recoleta, viajando a Europa “con la vaca atada” y a
tirar “manteca al techo”, mientras impulsaban desde el Estado que controlaban leyes
que acrecentaban sin esfuerzo sus fortunas en la misma medida que consagraban
la ruina del país.
El 24 de marzo recordaremos los 50 años del golpe de 1976. Civiles y
militares usaron el Terrorismo de Estado para romper una sociedad de empate y
asegurarse ganancias extraordinarias con la especulación financiera y la
transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia el capital concentrado. Sólo
en 1982, el salario sufrió una caída del 20%. Pero en el mismo año Domingo
Cavallo, desde el BCRA (a través de los seguros de cambio), estatizó la deuda
privada de las empresas, es decir, hizo recaer su pago en toda la sociedad, lo
que condicionó nuestro futuro y es una de las principales causas de la pobreza
estructural que padecemos. Del monto total de esa transferencia (D15.647
millones) corresponden a Aluar D163 millones y a Fate D223 millones, ambas de
los Madanes Quintanilla, esos que acaban de cerrar Fate y de dejar en la calle
a más de 900 familias, olvidándose que D383 millones de los tantos que hoy
engrosan su fortuna los pagaron esos trabajadores que acaban de despedir.
Son muchos los autores que afirman con fundamento que no tenemos ni hemos
tenido burguesía nacional. Nuestros empresarios no han sido capaces en toda
nuestra Historia de motorizar un desarrollo sostenible y hoy configuran una
casta de millonarios en un país empobrecido. Nacieron y crecieron como
parásitos de un Estado al que mantienen cautivo y del que reciben beneficios
extraordinarios. Promoción industrial, exenciones impositivas, asignaciones
directas, compras sobrevaluadas, condonaciones de deudas y protecciones
arancelarias son algunos de los canales a través de los cuales se apropian, sin
que nadie les exija nada a cambio, de los recursos del Estado. Como ejemplo
podríamos recordar a Techint, que sólo en 2001 recibió beneficios por D940,3
millones por seguros de cambio, pesificación de deudas y una devaluación que
aumentó considerablemente el valor de sus exportaciones. Y estos beneficios los
recibió a pesar de su responsabilidad en esa crisis por haber fugado durante
ese año D81.463.022, según consta en el Informe de la Comisión Especial de la
Cámara de Diputados sobre Fuga de Divisas, conformada a principios del 2002.
El 12 de mayo de 2016 el diario norteamericano especializado The Wall
Street Journal analizaba los balances presentados por las empresas chinas que
cotizan en la bolsa de Nueva York. Concluía que habían recibido, en 2015,
subsidios por D18.300 millones. Es la famosa “competencia desleal” o dumpig de
la que se quejaba en todos los medios Paolo Rocca, cuando fue desplazado de la
licitación de Vaca Muerta por cotizar los caños 45% por encima del precio
ganador. Lo que Rocca no dice es que, mientras los chinos invertían esos
recursos y mejoraban su competitividad, él y otros como él fugaban de Argentina
en los años macristas un promedio de D21.500 millones anuales. Si consideramos
sus permanentes fugas de divisas, las transferencias y beneficios que recibió
del Estado, los sobreprecios en sus ventas, sus deudas que terminamos pagando
todos y la adquisición de Somisa al 10% de su valor real luego que el menemismo
la hiciera quebrar, deberemos concluir no sólo (como afirma Zait) que Techint
ya debe pertenecer a todos los argentinos, sino que está más subsidiada que los
chinos, pero es incapaz de producir caños competitivos a un precio razonable.
Los grandes empresarios argentinos se enriquecen, pero no invierten. Y los
Madanes Quintanilla son un ejemplo de ello. Entre 2001 y 2010, a pesar de los
beneficios recibidos a la salida de la crisis de la Convertibilidad, de la
promoción industrial y de los sobreprecios facturados en un mercado interno en
expansión, la tasa de inversión de las grandes empresas fue sólo del 10%,
cuando sus ganancias promedio fueron del 40%. Y el caso más emblemático fue
Fate, que presentó en sus balances inversiones netas negativas y cuyos dueños
omiten informar que casi la mitad de la inversión que en 2012 les permitió expandir
su planta de San Fernando y duplicar la producción de neumáticos radiales la
puso el Estado, a través de los créditos subsidiados del Bicentenario, que los
benefició con una tasa fija del 9,9%. Entre 2020 y 2024, mientras el resto de
la sociedad sufríamos las consecuencias de la pandemia, Marcos Galperín duplicó
su fortuna, al igual que Pérez Companc. Hugo Sigman, los Hurquía y Sebastián
Bagó, la multiplicaron por 3, en tanto que la de Paolo Rocca pasó de D3400 a
D4100 millones y la de Jorge Brito de D360 a D1450 millones.
Desde el golpe de 1976, las ganancias fáciles provienen de la especulación.
Y nuestros grandes empresarios tienen bien aceitados los mecanismos para salir
siempre ganando, aunque el costo sea hundirnos al resto en la pobreza. Durante
los gobiernos neoliberales amasan fortunas con el festival de bonos y con el
Carry Trade, mientras permiten la pulverización del aparato productivo. No hay
desarrollo sin industria. Milei puede ser un mal nacido, pero no es idiota.
Sabe lo que la cúpula empresaria viene haciendo desde 1976. Sabe muy bien que
sus fortunas se multiplican al calor de la valorización financiera y la
precarización laboral. Sabe, también, que no es a ellos a los que destruirá
sino a las PYMES, ancladas en las clases medias y generadoras de empleo. Nuestro
proyecto debe distinguir, entonces, los unos de los otros. Unos son
empresarios; los otros, rentistas. Y una cosa es defender la industria nacional
y otra muy distinta alimentar parásitos y depredadores.
Les mando un gran abrazo a los oyentes de El Club de la Pluma.
PROF. LIDIA INÉS RODRIGUEZ OLIVES
Profesora de Historia -
Posgrado en Ciencias sociales por FLACSO