Cuando llegan estas épocas, en el mes de
julio, se suelen utilizar términos, palabras y a veces se alejan las mismas de
análisis profundos, o simplemente observar qué es lo que cada una o cada uno
significa.
Estamos hablando de lo que se conmemoró,
entre comillas, el pasado 9 de julio en la Argentina, que le llaman Día de la
Independencia… recordar la Declaración de la Independencia y se suele decir la
Independencia Argentina y ahí ya tenemos un error de concepto porque para esa
época el término Argentina no era utilizado al menos en forma oficial.
Repasemos un poquito algunas cuestiones…
Primero, para comenzar con el término o la
denominación, el nombre Argentina tiene una historia mucho más larga que
nuestro país, al menos desde los registros que se tienen, y comenzó a
utilizarse cartográficamente en 1554, bastante lejos de 1816, pero figuraba
como Terra Argentea y su uso escrito se popularizó allá por 1602 gracias al
poema épico de la argentina del clérigo Martín del Barco Centenera, también
seguimos lejos de 1816….
Así que, cuando hablan si estamos
festejando la Independencia Argentina, el término Argentina todavía no era
utilizado de forma oficial.
¿Saben cuándo se comenzó a adoptar el
término Argentina? Fue por primera vez en la Constitución de 1826, diez años
después de la Declaración de Independencia… pero no era de la Argentina esa
Independencia.
El presidente Santiago de Derqui decretó
definitivamente el uso legal de ese nombre allá por 1860, también alejado.
Tanto el origen o supuesto origen del
término Argentina como la institucionalización de ese término están alejados
del 9 de julio de 1816.
¿Pero qué ocurre allá por 1816?
En 1816 sí, se reúnen en un congreso en
Tucumán para declarar una independencia.
¿Pero la independencia de quién? ¿O quiénes
se declaraban independientes?
Según el acta proclamada el 9 de julio de
1816, que inicia expresando:
“Nos,
los representantes de las Provincias Unidas de Sudamérica, reunidos en Congreso
General, declaramos solemnemente a la faz de la tierra que es voluntad unánime
e indudable de estas provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a
los reyes de España, recuperar los derechos de que fueran despojados e
investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey
Fernando VII, sus sucesores y metrópolis...”
Habla de la nación libre referida a las
provincias de Sudamérica, no de Argentina, no mencionan a Argentina en esa
declaración, no es menor este detalle.
Las Provincias Unidas de Sudamérica
abarcaban gran parte del territorio del antiguo virreinato del río de la Plata,
que incluían lo que conocemos como República Argentina, no toda… no toda, parte
del actual territorio de Uruguay, Bolivia, entonces conocido como Alto Perú y
la provincia de Chile.
En aquellos tiempos El Litoral y la Banda
Oriental comprendía las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes,
Misiones y la hoy actual Uruguay, esta región formó parte de la Liga de los
Pueblos Libres y tuvo administraciones autónomas lideradas por José Gervasio de
Artigas, manteniéndose separadas del Congreso de Tucumán de 1816…
¿Vas tomando nota de que no era toda la
República Argentina que conoces la que declaraba la independencia?
¿Por
qué yo quiero destacar esto? Ya te voy a decir por qué.
San Martín en esa época tuvo mucha
incidencia en lo que fue la declaración de la independencia del 9 de julio de
1816, para luego comenzar su gesta independentista con sus campañas a partir de
1821 más o menos.
¿Por qué quiero rescatar todo esto? No es
caprichoso.
Fíjate que cuando se escribe la historia
oficial se empiezan a manipular los datos históricos para generar diversos
efectos en quienes reciben ese mensaje, esa imposición.
Si vos les preguntás a chicos de la escuela
que se festeja el 9 de julio, te dicen la independencia de Argentina y ya
tienen un error de concepto, porque no saben lo que comprendían las Provincias
Unidas de Sudamérica, que comprendían parte de Bolivia, por ejemplo, y estos
chicos lo desconocen.
¿Qué hacemos o qué se logra?
Desconociendo que, por ejemplo, una parte
de Bolivia era integrante de esas Provincias Unidas de Sudamérica…y bueno, es
desconocer de que somos pueblos hermanos.
Es desconocer que la independencia tocaba a
muchos pueblos que hoy no están integrando lo que conocemos como República
Argentina.
Y cuando se habla sobre la independencia en
aquel tiempo era respecto a la Corona Española y sus descendencias y su
metrópolis. No hablaba de otra independencia, de quién más se podría ser
independiente.
¿Por qué? Porque en aquellos tiempos
quienes tuvieron una importante incidencia en qué es lo que ocurría en nuestro
país o lo que se estaba formando como país era la corona británica, que como de
costumbre, muy sigilosa y silenciosamente, siempre metía sus cuñitas para
lograr algo.
¿Por qué?
Fíjate que luego fueron instalando
conflictos en la región para ir controlándola, como siempre hacen los
verdaderos imperios. Fue así que crearon la República Oriental del Uruguay, un
estado tapón que impedía la unificación territorial.
Fue así que después, con el tiempo, más
adelante, condujeron a que se concretase lo que algunos historiadores lo
denominan La Guerra De La Triple Infamia, como Norberto Galasso, que era la
guerra del Paraguay.
Que no era la guerra del Paraguay, era la
guerra de Brasil, Uruguay y Argentina contra el Paraguay. ¿Y qué pasaba en
aquel momento? Era un país independiente, era una nación independiente
Paraguay.
Entonces la corona británica no podía
permitir que se desarrollase esa nación de forma independiente, soberana, porque
tenían un avance industrial formidable. Se estaban convirtiendo en una potencia
y estaba yendo en contra de los intereses de la corona británica. Entonces
metieron ahí la cuña para que, vergonzosamente, Argentina, Uruguay y Brasil
vayan contra el pueblo paraguayo.
De ahí sale también la conmemoración del
Día del Niño, por si no lo sabías. Los asesinatos de todos los niños en
Paraguay…
Pero esas cositas, esos detalles, no te lo
cuenta la historia oficial.
Y hay sectores de docentes en historia, me
estoy refiriendo a los niveles primarios, secundarios, que tampoco profundizan
en eso. Porque si no deschavas quiénes fueron los reales responsables de todo
lo que uno va padeciendo después.
Porque la Argentina, nuestro país, no tiene
los conflictos que tiene hoy por generación espontánea. Son consecuencias de
algo.
Y eso viene de arrastre de toda la historia
que venimos acumulando. Y aquello que fue la Declaración De La Independencia De
Las Provincias Unidas De Sudamérica, que no era Argentina, tenía una
connotación importante que abarcaba a otras naciones hoy hermanas, pero no
había que reconocerlas. En la historia oficial no había que reconocerlas.
No son datos menores, son detalles muy
importantes, porque siempre han promovido la no integración de la región.
Lo que nosotros denominamos la Patria
Grande, esa Patria Grande que también soñaban San Martín y Bolívar, entre
otros, era contraria a los intereses imperiales.
¿Por qué te crees que San Martín se tiene
que exiliar? No era solamente una rencilla que había entre él y el nefasto
Rivadavia, el primer endeudador de la República Argentina. Era porque iban en
contra de los intereses imperialistas. Por eso no se les rinden los necesarios
homenajes, al menos aquí en nuestro país, porque no se trata solamente de poner
un feriado, poner la bandera, un desfile, qué sé yo.
Homenajear, por ejemplo, al real Padre De
La Patria que tendríamos que estar festejando ese día, sería el Día del Padre
en la Argentina, para festejar y homenajear al Padre De La Patria, se debería
estar profundizando la historia de ese héroe nacional, latinoamericano, con
todos sus detalles, para clarificar cuál era el sueño, cuál era el objetivo
sanmartiniano, cuáles eran las ideas que tenía.
Lo mismo pasa con otros héroes, héroes reales
como Belgrano, Moreno, Castelli, Monteagudo, Matheu, tantos que han sido
invisibilizados…. Y entonces no te quedas solamente con el Día de la
Independencia Argentina, qué sé yo.
Y cuando vas a analizar los días de hoy o
simplemente recorrer alguna información, te vas a dar cuenta que no somos
independientes, nunca lo fuimos. Si lo fuimos fue por muy poquito tiempo,
porque además, las rencillas internas en nuestra región hacían imposible
concretar realmente los sueños independentistas de libertad, de unidad
regional. Había siempre intereses metidos, como te decía antes, la corona
británica metía esas cuñas para que eso no ocurriese.
Y en algunos momentos sí tuvimos algo de
independencia, algo. Cuando pudimos tener una independencia más o menos real en
varias áreas, porque no todo era aplicable para la independencia, bueno, a las
distintas formas de imperialismo les molestaba y volvían a meter sus cuñas. Por
ejemplo, cómo fue la masacre en Plaza de Mayo, destituir al general Perón, el
golpe del 55, instaurando una dictadura más.
Pero tuvimos algo de independencia en
algunos momentos, algo de independencia, pero no fuimos siempre independientes.
Fíjate vos que tampoco fuimos independientes del todo, y con esto me van a
criticar compañeras y compañeros del campo nacional y popular, tampoco fuimos
del todo independientes en los gloriosos y maravillosos 12 años de Néstor y
Cristina.
¿Por qué digo esto? Porque los intereses
corporativos de empresas transnacionales condicionaban el desarrollo del país.
Era así que no se podían tocar los intereses de las mineras.
Y algunos recordarán las campañas que
hacíamos en contra del desarrollo de las explotaciones mineras. ¿Por qué? Por
la contaminación, el éxodo poblacional, la desertificación, etcétera, etcétera.
Bueno, cómo tampoco se podía ir en contra de las empresas agrotóxicas, porque
también son pertenecientes a conglomerados imperialistas.
Eran dos de los sectores que no podíamos
prácticamente tocar o combatirlos. Por eso digo que no éramos tan, tan
independientes.
Sí, soberanos, independientes en otras
cosas, pero en algunas no.
Cuando te dicen, ah, ¡somos independientes!...
y, seríamos independientes si en el 100% de nuestras decisiones y nuestro
desarrollo no dependiéramos del beneplácito de alguien o de algo fuera de
nuestras fronteras.
Mientras la República Argentina cumpla con
determinadas normas, tiene determinados derechos o acceso a determinadas cosas.
Entonces, eso te habla de que no somos independientes.
Y hoy, en esta actualidad trágica que
estamos atravesando argentinas y argentinos, con más razón es imposible
conmemorar un 9 de julio, día de la independencia, cuando estamos sujetos a los
caprichos de los poderes imperiales que nos han sometido de manera tremenda,
criminal, asquerosa.
Vos fijaste que, desde que el mafia
Mauricio Macri vuelve a traer al Fondo Monetario Internacional, cuando no era
necesario, porque no le debíamos a nadie prácticamente. Había conflictos de
algunas deudas y algunas cosas que se podían haber arreglado.
Ya nos metieron un grillete que impide que
seas independiente.
No podés tener decisiones soberanas cuando
estás dependiendo del capricho de una organización internacional que tiene que
ver con lo financiero, lo económico, que te impone cómo desarrollar tu país o
cómo no desarrollarlo, cómo ir destruyéndolo en esos cuatro años del Macriato.
Y luego vienen estos ahora robándote
términos también, porque te manipulan y te roban los términos.
Antes en el Macriato te robaron el término
revolución o, ¿te acordás?, ¿el sí se puede?... ser sometido.
Y hoy el término libertad, manipulado,
mancillado, ensuciado.
¿Y libertad de qué?
¿Acaso independencia y libertad no tienen
un cierto parentesco, una cierta vinculación? Claro que sí.
Por lo cual yo te reafirmo que hoy no somos
ni independientes ni somos libres.
No somos libres de desarrollo porque han
destruido toda posibilidad de desarrollo industrial, científico. Y no somos
independientes porque dependemos de los caprichos del nazi-sionismo imperial,
que siempre digo yo, de aquellos que manejan todo lo que ocurre en gran parte
del globo.
Menos independencia tenemos porque están entregando
nuestras tierras a poderes foráneos. Menos independencia tenemos porque no nos
podemos desarrollar científica e industrialmente. Menos independencia tenemos
porque son otros los que deciden y ni siquiera el Congreso de la Nación.
Fíjate vos. Ni siquiera el Congreso de la
Nación, porque el Congreso de la Nación, que tiene mayoría oficialista,
ayudado, por supuesto con los traidores, con aquellos que siempre menciona Vasalo,
los cipayos de adentro, está condicionado al desarrollo, el desempeño del
Congreso en relación a los caprichos de los intereses imperiales.
Y no tenemos libertad. No tenés libertad de
opinar. No tenés libertad para manifestarte porque, como los miércoles ocurre,
gasean y apalean a los jubilados cuando ejercen su derecho a la protesta.
Un derecho que figura en la Constitución
Nacional. Una Constitución Nacional también mancillada, pisoteada.
No tenés libertad para defender tu puesto
de trabajo porque mandan uniformados a reventarte a palazos y gases.
No tenés libertad para desempeñar un rol
periodístico, por ejemplo, porque te persiguen, te acusan falsamente y te
condenan falsamente, como lo hacen también con algunos políticos y políticas en
estos tiempos.
El término libertad casi como que está ya
en desuso. Y si lo usan es simplemente para una campaña asquerosa política, que
ni siquiera es política.
La política es otra cosa… Estos son
negocios mafiosos, negocios mafiosos.
La política es otra cosa.
La política eran las discusiones de los
grandes pensadores, de cómo veían el desarrollo de una nación…
Independencia, ¿por qué utilizar ese
término e ir a pisotear uno de los emblemas históricos de nuestro país, de
nuestra región, como es la Casa De Tucumán, con esa manga de traidores y cipayos
que realmente ensucian lo que realmente ocurrió entre esas paredes en 1816?
Parece una burla, parece una burla.
Pero sí, es probable que ellos se burlen de
nosotros, de aquellos que todavía tenemos en claro que queremos tener como
país.
Aquello que aprendimos de alguna forma, a los
ponchazos y a las escondidas, en algunos casos, para conocer realmente qué pasó
en la Patria Grande y en nuestro país.
Ojalá que tengamos la posibilidad de
recuperar la conciencia, recuperar e instalar la memoria de lo que realmente
nos atravesó desde los inicios, de aquellos sueños de libertad e independencia.
A ver si podemos recuperar nosotros la voluntad de salir a defender nuestra
tierra.
Que así sea…
Bienvenidas, bienvenidos, bienvenides a El
Club de la Pluma, nuestra radio web, nuestra trinchera comunicacional de
integración y resistencia que transmitimos por nuestra radio web y la red de
radios compañeras y amigas que lo hacen en directo, en diferido, a quienes
agradecemos a la distancia con un abrazo enorme la posibilidad de poner las
voces de la Patria Grande y fuera de ella en otras regiones.
Le damos los muy buenos días a la profesora
Gabriela Fernández…
¿Cómo le va?
Buenos días Norberto, buenos días a toda la
audiencia de El Club de la Pluma.
He decidido que no voy a responder esa
pregunta, digo por lo menos por este programa y espero que por varios programas
no me vuelva a preguntar cómo le va.
Porque la verdad es que usted y yo
compartimos el mismo territorio, el mismo espacio geográfico, compartimos las
mismas fuentes de información, no las mismas redes sociales, pero sí
compartimos una mirada geopolítica, histórica, una memoria de todo lo que los
columnistas en este programa nos han ido señalando, de cómo se construye la
historia, de cómo se disputan los relatos, cómo se disputa la comprensión del
pasado y cómo se disputa fundamentalmente la proyección del futuro.
Lo escucho y digo usted habló ahí de que, a
ver, ¿cómo era que las Provincias Unidas de Sudamérica incluían a Bolivia?,
¿era así? ¿En parte de Bolivia?
Sí, al actual territorio de Bolivia.
Y yo pregunto ¿por qué no somos nosotros
los argentinos? Porque ahora veo que hay un montón de nosotros los argentinos
que tenemos banderitas y no sé qué, no aprendemos algo de lo que está haciendo
el pueblo boliviano.
Fusil, metralla, el pueblo no se calla. Así
lucha el pueblo boliviano contra el gobierno de derecha, que va a ser salvado
seguramente por un préstamo del Fondo Monetario Internacional. Porque a los
gobiernos de derecha los salvan los organismos internacionales.
A los gobiernos populares, nacionales,
soberanistas, no los salvan, los presionan, los manipulan, les imponen
políticas de todo orden. Entonces ahí es a donde yo acuerdo en que la soberanía
es una palabra mucho más grande, que no abarca fronteras ni físicas ni
políticas, solamente. Es tener la fuerza para hacerle frente a semejante
poderío del 1% del planeta.
Otra vez, ¿todo el mundo embanderado? ¿Será
porque el mes de la independencia? Capaz que no, ¿eh? Me parece que la gran
mayoría de las banderas que estoy viendo es por otra razón, otro opio de los
pueblos.
Porque pan y circo era en Roma y ahora
sigue siendo circo, pero sin pan para las mayorías.
Así que vamos a hacer un acuerdo al aire
usted y yo, no me va a preguntar más cómo me va, por lo menos por unos cuantos
programas, porque la indignación, el enojo, la desesperanza pueden llegar a
ganarnos discursivamente, por supuesto, no en la esencia.
Nosotros resistimos porque no sabemos hacer
otra cosa y lo hacemos como podemos en las circunstancias que tenemos. Y
nuestra esperanza es que quienes tienen que decidir no se declaren
independientes.
No, no, que digan la verdad, que digan de
quién dependen, que digan cuáles son las presiones a las que están dispuestos a
responder.
Nuestra esperanza es que los dirigentes,
los que detentan alguna representatividad, tomen clara posición en favor de las
mayorías.
Una esperanza algo, como diría,
desvanecida.
Digo, tiene un color ahí medio diluido en
este momento histórico, pero esa esperanza es necesaria.
También como la alegría, pero una alegría
que sea un poquito más genuina que la que está mostrando el pueblo argentino en
este momento.
Una alegría que sea perdurable, que dure
mucho tiempo, que sea consecuencia de las luchas sociales y populares
recuperando los derechos que le vienen siendo vulnerados, destruidos,
pisoteados.
Cuando hablábamos sobre libertad e
independencia, me olvidaba contarte, por ahí lo sabes, o por ahí te lo dijo
alguien o leíste sin darte cuenta en algún espacio, que estamos ya casi por
comprobar todas y todos, en carne propia, cómo es esto de la “ciber
vigilancia” y la persecución, para que vos no ejerzas tu libertad y tu
independencia de opinar y manifestarte en contra de quienes están destruyendo
el país.
Bueno, este tema de la inteligencia
artificial y las nuevas herramientas de dominación van a ser cada vez mayores
estragos y van a imposibilitar o a tratar de imposibilitar que vos, yo y muchas
y muchos podamos juntarnos para salir a defender nuestros derechos.
Hace largo tiempo que vengo advirtiendo que
hay una urgencia necesaria para salir a ponerle un freno a todo esto, pero eso
no está ocurriendo.
Porque lamentablemente, como decimos
también en muchas oportunidades, no hay una oposición que se oponga al
desastre, que realmente haga frente. Porque no es desde lo discursivo que se
hace frente, es con acciones.
Cuando alguien se está muriendo de hambre o
alguien se suicida, como todos los suicidios que están ocurriendo.
¿Te contaron de que están haciendo campañas
en algunos puentes de algunas provincias de la Argentina para tratar de impedir
los suicidios que se van provocando? No, nadie te lo contó. En el puente de
Corrientes y Resistencia, otro puente en Buenos Aires. Bueno, nadie hace frente
a todo esto.
Nadie está poniéndose al frente del pueblo
para decir, vamos a defender nuestra patria. En serio, no con un discurso, no
con frases, desde un micrófono, desde una tribuna. Pero sí poniendo el cuerpo
como se debe poner cuando los miserables vienen arrasando.
No hay una oposición.
Y bueno, como siempre decimos, que las
representatividades gremiales están pintadas ni siquiera al óleo, durmiendo la
siesta larga de la corrupción y... Porque sí, evidentemente tienen que ser
corruptos de estos tipos.
Y un pueblo adormecido.
Adormecido y engañado. Y es hora de que
despertemos.
No nos queda mucho tiempo. No nos queda
mucho.
Si queremos realmente celebrar un próximo 9
de julio y recuperar el sentido de la independencia y la libertad, tenemos que
actuar ahora.
No tenemos mucho tiempo.
Ojalá que así sea.
Bienvenidas, bienvenidos a otra emisión más
de El Club de la Pluma.
NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción
Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción
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