RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

viernes, 12 de junio de 2026

EL NÚCLEO DURO - PEDRO RODRIGUEZ

 

EL NÚCLEO DURO

 


 

Como saben quienes escucharon nuestras columnas anteriores, hemos desarrollado un extenso trabajo sobre la teoría de la espiral de silencio. Nos interesa hoy dedicar la columna al problema que nos llevó a esta teoría: cómo se desarrolla un núcleo duro que permita romper con esa espiral.

 

En *La espiral del silencio*,el núcleo duro representa a quienes no se dejan intimidar por la amenaza del aislamiento social. Son individuos que, por convicción profunda, posición estructural o desapego a la opinión mayoritaria, mantienen su postura aunque el entorno se vuelva hostil. Son, en cierto modo, los que rompen la lógica mecánica de la espiral.

 

El "núcleo duro" es una fisura antropológica. Noelle-Neumann describe la espiral como un proceso casi natural: percibo que mi opinión es minoritaria, temo el aislamiento, me callo, la mayoría parece más grande, el ciclo se refuerza. Pero el núcleo duro interrumpe esta cadena causal. ¿Cómo?

 

No es solo valentía individual. El núcleo duro suele estar anclado en comunidades alternativas de reconocimiento. No dependen de la opinión pública dominante porque obtienen validación de otros círculos: religiosos, políticos, profesionales, subculturales. Un ecologista radical en una ciudad minera no necesita la aprobación de sus vecinos si pertenece a una red transnacional que le otorga estatus simbólico. Su "aislamiento" local es, en realidad, pertenencia global.

Esto complica la teoría: la espiral asume una opinión pública única, pero el núcleo duro revela que siempre existen múltiples esferas de valoración. Romper la espiral no requiere necesariamente convencer a la mayoría, sino desacoplar su autoestima.

 

El peligro del núcleo duro: Aquí entra una tensión que Noelle-Neumann no desarrolla del todo: el núcleo duro puede ser democráticamente necesario o patológico. Necesario cuando representa disidencias justas que el tiempo legitima (pensadores antisistema, activistas de derechos). Patológico cuando se vuelve inmune a la evidencia por pura identidad tribal —piensen en sectas o fundamentalismos diversos.

 

La diferencia no está en la estructura (ambos resisten la presión social), sino en la relación con el mundo. El núcleo duro saludable mantiene diálogo con la realidad aunque no con la mayoría; el patológico, ni siquiera eso.

 

 No se trata de fabricar convicciones desde cero, sino de proteger y estructurar condiciones para que ciertas convicciones resistan la espiral. Aquí van algunos mecanismos:

1. Comunidades de reconocimiento alternativo

El núcleo duro no suele ser individual. Un activista solitario en una ciudad hostil se quema rápido. Pero si pertenece a una red —aunque sea digital, translocal o clandestina— que le devuelve estatus, su resistencia se sostiene. El cultivo aquí consiste en crear o fortalecer estas redes ANTES de la crisis de opinión pública, no durante. La Red de Madres de Plaza de Mayo, por ejemplo, no surgió de la nada: se articuló en espacios previos de confianza (parroquias, vecindarios) que luego funcionaron como núcleo duro contra el discurso militar.

 

2. Ritualización de la disidencia

Hay algo en los ritos que desacopla la acción de la utilidad inmediata. Marchar cada jueves cuando "ya no sirve de nada" no es irracional: es una forma de mantener el hábito de hablar cuando el entorno premia el silencio. El cultivo aquí es de PRÁCTICAS, no de creencias. Las creencias siguen a las prácticas cuando estas se normalizan.

 

 3. Narrativas de legitimidad histórica

El núcleo duro se fortalece cuando puede ubicarse en una corriente más larga que el presente. "Estamos del lado de quienes tenían razón en el pasado"  reduce la carga del aislamiento actual.

Es una forma de viajar en el tiempo para encontrar compañía. Cultivar esto requiere trabajo de memoria y pedagogía: no dejar que la historia oficial borre a los disidentes previos.

El problema: ¿cuándo se vuelve secta?

 

Aquí está el riesgo. Si cultivas demasiado bien el núcleo duro, creas un grupo inmune no solo a la presión social, sino a CUALQUIER corrección externa. Un núcleo duro cultivado necesita algún mecanismo de **autocrítica interna** —¿hay disidencia dentro de la disidencia?— o termina como los movimientos que sobreviven a su propia irrelevancia por pura inercia identitaria.

¿Por qué SE NECESITA una teoría de lo social para cultivar el núcleo duro?

 

El núcleo duro no es solo voluntad individual. Para que resista la espiral necesita reconocerse como parte de algo, y ese algo debe ser articulable. Una teoría de lo social cumple aquí, aunque parezca paradójico, una función PRÁCTICA: proporciona coordenadas para la acción colectiva cuando la opinión pública dominante niega tu existencia o tu legitimidad.

 

Sin ella, la resistencia se vuelve reactiva, defensiva, acorralada. Con ella, puede proyectarse. Las Madres de Plaza de Mayo no solo tenían dolor: tenían una lectura de la sociedad argentina (militarismo, impunidad, desaparición como política de Estado) que les permitía nombrar al enemigo, aliarse con otros sectores, persistir cuando el relato oficial las llamaba "locas" o "subversivas". La teoría no era, en su caso, lujo académico; era armadura epistémica.

 

Pero hay un matiz: la teoría necesaria no tiene que ser totalizante. Puede ser local, situada, provisional. Lo que necesita el núcleo duro es menos una filosofía de la historia que un MAPA OPERATIVO de dónde está, quién es aliado potencial, qué grietas existen en el consenso dominante.

 

Y aquí una pregunta que nos interesa particularmente: ¿se puede teorizar lo social SIN clases sociales según el sistema que las engendra?  El sistema que "engendra" clases —el capitalismo— no es sólo un contexto económico, sino una totalidad que configura cómo vemos Y NOS VEMOS. Para Marx, no puedes entender las clases sin entender la plusvalía, la propiedad privada de los medios, la mercantilización de la fuerza de trabajo. La clase no es categoría sociológica neutra; es POSICIÓN en una relación de explotación.

 

¿Se puede teorizar sin esto? Sí, pero con costos:

Opción A: Teorías de la diferencia, no de la explotación

Puedes usar categorías como *status*, *reconocimiento*, *identidad*, *campo* (Bourdieu), *comunidades imaginadas* (Anderson), *multitud* (Negri/Hardt). Estas no niegan desigualdad material, pero la desplazan. El riesgo: pierdes la capacidad de nombrar quién extrae de quién, y con ello, cierta fuerza política. Bourdieu puede describir cómo la dominación cultural funciona, pero cuando se trata de explicar por qué algunos mueren de hambre y otros no, la "clase" ...vuelve a aparecer.

 

Opción B: Teorías sistémicas sin sujeto histórico

OK, necesitamos alguna teoría de lo social, pero no necesariamente la marxista clásica. Lo que no puedes evitar es alguna noción de estructura y agencia: ¿qué fuerzas me condicionan? ¿qué margen tengo para actuar? Sin esto, el núcleo duro se vuelve romanticismo individual o, peor,

 

Si usas otra categoría que cumpla esas dos funciones, el marco cambia pero PENSAMOS que se empobrece. Por ejemplo:

- Raza (en contextos poscoloniales: el sujeto colectivo es el colonizado, la estructura es el racismo institucional)

- Género (el sujeto: mujeres, disidencias; la estructura: patriarcado)

- Territorio/ecología (el sujeto: comunidades afectadas; la estructura: extractivismo)

El riesgo siempre es el mismo: **reificar la categoría elegida**. Reificar significa convertir en cosa o transformar una abstracción, relación social o propiedad humana en un objeto concreto e independiente

Marx criticaba a quienes veían "clase" como atributo individual en lugar de relación. Lo mismo ocurre con raza, género o territorio si se deshistóricizan.

 

¿Y si la pregunta no es "¿con o sin clases?" sino "¿ qué teoría necesita este núcleo duro en particular?"?

 

La teoría de lo social no es un traje único. Es ARMADURA QUE SE FORJA PARA EL COMBATE ESPECÍFICO. Y a veces, lo que parece debilidad teórica —no tener una teoría total del capitalismo— es fortaleza táctica: te permite alianzas inesperadas, lenguajes híbridos, fugas por donde el sistema no te espera.

La pretensión de "cientificidad" del marxismo clásico (esa metáfora de la historia como proceso natural con leyes) fue justamente lo que más daño le hizo.

 Convertir una teoría crítica en predicción inevitable la volvió dogmática, y el dogma no resiste bien la contradicción empírica. Cuando el proletariado no se revolucionó donde debía, o cuando lo hizo donde no debía, la respuesta fue ajustar los hechos a la teoría en lugar de lo contrario.

 

 Hemos de continuar con estas preguntas, aunque desplacemos el enfoque.

 

 

PEDRO RODRIGUEZ

Desde Rosario- Militante Social

 

 

1810: LA REVOLUCIÓN QUE PENSARON LAS MENTES BRILLANTES - PROF. LIDIA INÉS RODRIGUEZ OLIVES

 

1810:

LA REVOLUCIÓN QUE PENSARON LAS MENTES BRILLANTES

 


Desde Buenos Aires, saludo a los oyentes de El Club de la Pluma

En columnas anteriores nos dedicamos a lo que fue la Revolución de Mayo. Decíamos entonces que, más allá del proyecto conservador que triunfó y que tanto celebraron los hacendados y comerciantes vinculados al puerto de Buenos Aires, las mentes más brillantes de esa Revolución nos legaron otro modelo de país. Y aunque fueron derrotados, hoy como ayer nos muestran que otro sendero no sólo es posible sino deseable para todos los que queremos un país más justo, más equitativo, menos fragmentado y con una riqueza mejor distribuida.

En 1810, nadie pensaba en el Río de la Plata en una ruptura con España. Para una revolución producida por causas exógenas, nacida sin teoría y sin programa, el desafío es poder explicarla, darle sentido y, sobre todo, legitimarla. Y eso hizo Mariano Moreno.

Uno de sus escritos más conocidos es la “Representación de los Labradores y Hacendados de las Campañas de la Banda Oriental y Occidental del Río de la Plata”, escrito apenas 7 meses antes de la Revolución. El texto ha sido utilizado en innumerables ocasiones para justificar la adhesión de Moreno al libre cambio y hasta para señalarlo como “espía” y defensor de los intereses de Gran Bretaña. Sin embargo, una lectura atenta nos propone otra interpretación.

No es ajeno al texto el contexto en el que se produce la demanda: “Hallándose agotados los fondos y recursos de la Real Hacienda por los enormes gastos que ha sufrido (…), debieran cubrirse de ignominia los que creen que abrir el comercio a los ingleses en estas circunstancias es un mal para la Nación y la Provincia”. Y agrega: “No tratamos de una absoluta proscripción del sistema prohibitivo, sino que, en la imposibilidad de continuarlo a que está reducida nuestra metrópolis, solicitamos provisoriamente un remedio”. Tampoco es una apertura indiscriminada la que propone sino una acotada a todo aquello de que carece el territorio: “Hay verdades tan evidentes que se injuria a la razón con pretender demostrarlas. Tal es la proposición de que conviene al País la importación de efectos que no produce ni tiene, y la exportación de los frutos que abundan hasta perderse por falta de salida”. Para Moreno, la apertura comercial es circunstancial, se justifica en los apremios económicos y debe limitarse a aquello que no produce el país. Sería bueno entonces que la sociedad argentina deje de practicar ese patriotismo barato de colgar banderas en un balcón y se entere que, ya en 1809, una de las mentes más lúcidas que tuvo la Revolución pensó un país muy distinto a este que destruye las economías regionales con tomates, manzanas y hasta limones importados, y que aniquila nuestra industria y los puestos de trabajo que genera abriendo, sin excepción alguna, las puertas del comercio.

Frente a una Revolución impensada que debe legitimarse a sí misma uno no puede dejar de preguntarse qué tipo de orden imaginaba Moreno. Sirve para esto uno de sus textos menos conocidos: la “Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios”, escrita en 1802. Junto a una férrea defensa de los naturales de América, Moreno introduce el concepto de “nativa libertad”, afirmando la existencia de derechos naturales de los que son propietarios innatos los seres humanos y entre los cuales está la libertad. A partir de allí, condena la codicia europea que legitimó el derecho a someter a los americanos al trabajo obligatorio, hasta el punto de imponerles “algunos servicios que sólo pudieron ser propios de verdaderos esclavos”. Al tiempo que sostiene que la conquista no legitima la dominación, encarga a los mineros contratar, sobre la base del pago de jornales, sólo a aquellos que se ofrezcan libremente. Es que para Moreno el nuevo orden revolucionario debía sostenerse sobre el principio del igualitarismo. Y este igualitarismo por el que luchó sólo puede darse en el marco de una república regida por la virtud, entendida como la cualidad que somete al bien público los intereses personales; que destina la energía a la conservación y subsistencia del Estado, de la cosa pública. Sólo una República virtuosa puede defender la libertad frente a la tiranía y el despotismo. Es que, como bien afirma José Chiaramonte, para Moreno la República precedió a la Nación. De ahí su enfrentamiento con Saavedra en el seno de la Primera Junta. De ahí su insistencia en que los diputados del interior integren un Congreso a fin de garantizar la división de poderes. De ahí, también, la fundación de la Gazeta, que asegura la publicidad de los actos de gobierno, poniendo el control de los funcionarios en manos de la sociedad: “…Que en todas partes el funcionario tema la censura pública y el empleado encuentre en la opinión del pueblo el único garante de su sueldo”. Y será su marcado republicanismo el que lo impulse a firmar el Decreto de Supresión de Honores, que garantiza que no son los títulos sino la virtud la que ordena la selección de los funcionarios públicos: “Que un hombre desconocido, pero con virtudes y talentos, no sea jamás (desplazado) por otro en quien el lustre de su casa no sirve sino para hacer más chocante la deformidad de sus vicios”.

Los conservadores de la Junta, sostenedores del modelo autoritario que se impondrá, que consagrará las desigualdades de la colonia y un mal entendido liberalismo, serán detractores permanentes de Moreno, pero también de Juan José Castelli, a los que acusarán de “jacobinos”. Siempre dispuestos a justificar la violencia cuando ellos la practican con la misma pasión con que condenan la ajena, mostrarán la radicalización como una patología personal, sin enmarcarla en un contexto donde la confrontación interna y con los españoles será cada vez más crispada y violenta.

En 1809, siendo virrey del Perú Fernando de Abascal, se produjeron en Chiquisaca y La Paz los primeros movimientos revolucionarios que, adhiriendo a la teoría de retroversión del poder, formaron Juntas en nombre de Fernando VII. Pero Abascal, creyéndose súper virrey, rechazó esos movimientos sosteniendo que los “nuevos virreinatos” creados por las Reformas Borbónicas carecían de la autoridad y la autonomía necesarias para formar Juntas, debiéndose subordinar al Perú. Teoría estrafalaria, pero muy conveniente para convertirlo en amo y señor de toda América del Sur. Las tropas al mando José Manuel de Goyeneche, aplastaron sin piedad la revolución del Alto Perú, dejando un saldo de centenares de muertos. No faltaron ni los fusilamientos sumarios ni el ajusticiamiento de civiles, y muchos de los sobrevivientes sufrieron torturas públicas, mutilaciones y largos años de encierro en las casamatas del Callao. Moreno y Castelli comprendieron rápidamente que la derrota se paga con la vida. Y es esta convicción, extraída de la experiencia, la que explica las instrucciones que el Secretario de la Junta firmó al ordenar a Castelli la campaña al Alto Perú y a Belgrano la del Paraguay. Al primero le dirá: “Sólo el terror del suplicio puede servir de escarmiento (…) Vaya, pues doctor, usted que, como los revolucionarios franceses ha dicho alguna vez que, cuando lo exige la salvación de la Patria, debe sacrificarse sin reparos hasta al ser más querido”. Y en las instrucciones a Belgrano ordenaba: “Todo europeo armado deberá ser arcabuceado, bien se tome en función de guerra o de cualquier otro modo (…) La Junta no deja lugar a la compasión o sensibilidad, sino que lo constituye en ciego ejecutor de estas medidas, de cuyo puntual cumplimiento le pedirá la Patria estricta cuenta”.  

Pero no es la violencia (de la que no se privaron entonces como tampoco lo harán en el futuro) lo que horroriza a la revolución autoritaria y conservadora de Buenos Aires. Para estos reaccionarios disfrazados de patriotas, que nunca quisieron abolir el orden colonial sino encumbrarse en él, el verdadero espanto lo produce el discurso igualitario que se expresa en Moreno, en Castelli y en Belgrano. En su Proclama de Tiahuanaco, leída el 25 de mayo de 1811, Castelli decretaba la libertad e igualdad de los indios, y el fin del tributo y los servicios personales en el Alto Perú. Unos meses antes, su primo Belgrano había hecho lo propio con los naturales de las Misiones, expresando en su Proclama: “(…) Hacer saber a los naturales de los Pueblos de las Misiones que (vengo) a restituirlos de sus derechos de libertad, propiedad y seguridad de que por tantas generaciones han estado privados, sirviendo únicamente para la rapiña de los que han gobernado (…), tratándoles peor que a las bestias de carga, hasta llevarlos al sepulcro entre los horrores de la miseria y la infelicidad”. Y es aquí donde mejor resuenan los ecos jacobinos de un Maximiliano Robespierre quien, al abolir la esclavitud en las colonias francesas, gritó en la Convención de 1794 a todo el que quisiera oírle: “Que perezcan las colonias si hemos de sacrificarles nuestra gloria y nuestro honor”. Porque en este país de hipócritas mal ilustrados, lo que siempre indignó a las clases dominantes en 1810, en la rebelión de los caudillos degollados, en las huelgas reprimidas por Ramón Falcón, en los obreros fusilados de 1921, en la plaza bombardeada del 55, en los muertos del Cordobazo y los fusilados de Trelew; en los desaparecidos de la Dictadura, los muertos del 2001 y los perseguidos políticos desde 2015, nunca fue ni la violencia, ni el caos, ni la República: siempre fue la lucha de los oprimidos por más igualdad, por más derechos y por más dignidad.

Pero los conflictos engendrados en 1810 no se agotaron con la Revolución. No existía en la Hispanoamérica de principios del SXIX el concepto de individuo, sino que predominaba una cultura holística y comunalista. A diferencia de EEUU, no fue el individuo de Locke sino la Voluntad General de Rousseau la que selló el nuevo Pacto Social en estas tierras. Y es esta adhesión a un Contrato donde la comunidad está por encima del individuo y sus derechos; donde cada miembro es parte indivisible del todo y donde la República se identifica con la democracia porque la igualdad es un valor insustituible, la marca de nacimiento que nos legaron Moreno, Castelli y Belgrano y que retomaron gobiernos populares donde la Patria siempre fue el otro y donde la solidaridad vencía al egoísmo. Pero desde el primer golpe neoliberal, en 1976, asistimos a un avance de la derecha que, junto a sus políticas excluyentes, nos propone un cambio en la forma en que nos percibimos a nosotros mismos y a la sociedad, en nuestras prácticas sociales y nuestros modos de hacer política. Ya no es la igualdad de Rousseau sino la libertad de Locke la que ordena la sociedad. Una libertad sin restricciones que combate todo aquello que la limita: el Estado, el pueblo, la mayoría o la Nación. Y una República sin virtud, donde la ética del funcionario es desplazada por la búsqueda del interés y la riqueza personal. La última batalla de 1810 se está librando ahora. Es la ideológica. La del Pacto Social de Rousseau frente al individualismo anglosajón. Y sólo de nosotros depende tener una República de igualdad con libertad o una de libertad sin igualdad. 

Desde Buenos Aires, saludo a todos los que escuchan El Club de la Pluma

 

 

PROF. LIDIA INÉS RODRIGUEZ OLIVES

Profesora de Historia - Posgrado en Ciencias sociales por FLACSO

 

LA CONSOLIDACIÓN DEL IMPERIALISMO - MAURICIO IBÁÑEZ

 

LA CONSOLIDACIÓN DEL IMPERIALISMO



Queridos compañeros, amigos y oyentes de El Club de la Pluma, desde Colombia los saluda, como siempre, Mauricio Ibáñez, con un fuerte abrazo por la libertad de Palestina, la paz en Oriente Medio y la Unidad Latinoamericana.

 

Para la primera vuelta de las elecciones para la presidencia de Colombia, y tomando en consideración que la candidatura del ultraderechista Abelardo DelaEspriella era a todas luces absurda debido a su origen siniestro, su estilo colorido y sus gustos estrambóticos, las instituciones electorales, cooptadas por la derecha, habían adelantado grandes esfuerzos por posicionar a la Senadora Uribista Paloma Valencia como la rival más prometedora para disputarse una segunda vuelta contra el candidato Progresista Iván Cepeda Castro.

 

La autoridad electoral, que en Colombia se llama Consejo Nacional Electoral, la Registraduría Nacional del Estado Civil, a cargo de coordinar las elecciones y la Procuraduría General de la Nación, todas de evidente tendencia uribista, con la ayuda de la prensa corporativa y los gremios de la industria que habían diseñado el “Proyecto Júpiter” para sembrar odio, temor e incertidumbre entre los colombianos, proyectaron aumentar el caudal electoral de la senadora Valencia, pero la aplanadora publicitaria del pintoresco candidato imitador de Bukele y Milei, con la ayuda de una campaña errática del uribismo, terminaron inclinando la balanza electoral a su favor. Abelardo DeLaEspriella obtuvo una votación sorprendentemente alta, ganando por más de 600 mil votos al candidato Cepeda, quien figuraba primero en las encuestas. Una sospechosa sorpresa y un golpe duro para el progresismo colombiano, que daba por segura su victoria en primera vuelta.

 

Las votaciones de Cepeda y Paloma no han dejado de sorprender: la primera por no ser tan abultada como la que consiguió Gustavo Petro en 2022, y la segunda por no haber alcanzado sino el 6% de la votación, cuando se esperaba muchísimo más. Pero aparecieron en el horizonte varias señales de que algo estaba oliendo mal:

 

En primer lugar, el Senador Republicano de los Estados Unidos Bernie Moreno había anunciado que “si a su gobierno no le satisfacían los resultados de las elecciones, se verían en la necesidad de intervenir”, poniendo a la Registraduría y al CNE en la difícil posición de mover las elecciones en la dirección que ellos quisieran, y para lo cual contaban con el apoyo de la oscura firma Thomas Gregg & Sons, dueñas y administradoras del software electoral Colombiano.

 

En segundo lugar, parece que existen evidencias de que la Registraduría sí cometió fraude, incrementando el censo electoral con personas muertas, alterando los formatos electorales, facilitando la compra de votos y robándose por lo menos 4 millones de votos de Cepeda para ponérselos a DelaEspriella. El propio presidente Gustavo Petro, como garante del proceso democrático, ha denunciado el fraude sin que haya posibilidades de reaccionar de alguna manera, por la dificultad que supone estar en medio de dos vueltas electorales. Lo único que puede pasar es que se refuerce la vigilancia popular en la segunda vuelta para evitar que esto ocurra, pero a estas alturas del partido y con el antecedente de la primera, las alarmas están encendidas.

 

En tercer lugar, ya el presidente Donald Trump, quien tradicionalmente había expresado su apoyo a Alvaro Uribe, manifestó públicamente su respaldo al ultraderechista DeLaEspriella, subrayando además que el candidato es un ciudadano norteamericano y que “representa de mejor manera los intereses de los Estados Unidos”, dejando un mensaje claro de que estas elecciones ya fueron intervenidas por el imperio y que todo lo que está ocurriendo es la inercia de su participación.

 

Por supuesto, no podía ser de otro modo: el Candidato DeLaEspriella cumple con todos los requisitos del neofascismo que el crimen organizado norteamericano está imponiendo por toda América Latina. Es el candidato típico de una republiqueta banana, tal como les gusta. Colorido, extravagante, pendenciero, ruidoso, payaso y populista de iglesia evangélica. El mismo modelo que, con distintos matices, se ha repetido con Bukele, Milei, Bolsonaro, Noboa, Kast, Fujimori y Rodrigo Paz. Políticos sin ideas, sin sustancia, dispuestos a dejar entrar al imperio con su contrabando, su narcotráfico “made in USA”, sus contratos abusadores para la extracción lícita e ilícita de minerales y petróleo, todo disfrazado de una supuesta política “de derecha” que usa el miedo conservador de la gente para meterles frases en defensa de la moral y las sanas costumbres, y sembrar pánico ante la amenaza de un supuesto “comunismo” que “se come los niños” y “despoja a todos de sus pertenencias”, como rezaba la publicidad de principios de la guerra fría.

 

Quién sabe si en Colombia logremos remontar, en las elecciones del 21 de junio próximo, un resultado electoral tan absurdo como sospechoso, como se ha logrado a duras penas en la hermana república del Perú. Es posible, porque al entender lo absurdo de la candidatura del fantoche DeLaEspriella, los partidos tradicionales, los gremios y la propia prensa están queriendo echarse para atrás, lo que les queda difícil después de haber hecho una campaña tan fuerte para deslegitimar al único candidato que ofrece una propuesta coherente y respetuosa y que nunca los atacó. En este momento, buena parte del electorado pensante está muy alarmado con las propuestas tipo Milei de Abelardo y su pasado siniestro, pero si este ya tiene detrás la maquinaria imperialista, hay un riesgo de que sea demasiado tarde.

 

Aquí es donde entramos en un punto de inflexión que debemos analizar: lo que está pasando con América Latina no tiene nada que ver con un dilema ideológico entre izquierda y derecha. Eso es lo que nos han hecho creer, y el discurso de la ultraderecha no es más que un disfraz de un crimen organizado que utiliza una o dos frases conservadoras para mantener cautivo un público que cree ver en sus dirigentes la representación de la moral, las buenas costumbres y el apego a las tradiciones, pero cuando uno revisa la vida y testimonio personal de sus representantes, se encuentra con la sombra de los archivos de Jeffrey Epstein y sus rituales pedófilos, las relaciones de DeLaEspriella con paramilitares, narcos y estafadores en Colombia, la violación sistemática de derechos humanos de Bukele, el narcotráfico descarado y de grandes proporciones de Daniel Noboa, la corrupción de Keiko Fujimori y demás historias que muestran que la derecha se regaló, o quizás se vendió, a las grandes mafias que hoy controlan el planeta. No hay cómo defender lo indefendible.

Es por eso que el ataque sistemático contra el progresismo, el liberalismo, el socialismo o cualquier filosofía que busque la reducción de las desigualdades fundamentales de la sociedad, la justicia económica, la igualdad de oportunidades, el equilibrio en el acceso a los medios de producción, la posibilidad de construcción de capital a partir de la participación comunitaria y las alternativas a la banca central Tenga como disfraz sembrar el miedo a un supuesto intento soterrado de implantación del “Comunismo”, esa especie de monstruo fabricado por la narrativa conservadora para asustar incautos e iglesias, como si se tratara de uno de los villanos más perversos de las historietas de batman o supermán.

 

Las propuestas progresistas se chocan con el muro de la falsa información, el miedo, la culpa, la disonancia cognitiva o la incapacidad de darse la oportunidad del análisis o la reflexión, así que de entrada nadie las lee, no se discuten, se censuran porque provienen del “peligroso enemigo” y hay peligro de que tengan sentido al leerlas y provoquen un cambio en la manera de pensar del robot esclavizado por las redes sociales, la publicidad y los algoritmos de la inteligencia artificial. Así debió ser el dilema para los primeros enciclopedistas franceses: despertar a un pueblo no es fácil, pero cuando se logra, la avalancha de conciencia es inmensa y produce revoluciones.

 

El tema complicado a estas alturas es que el imperialismo mundial tiene tres caras, no es solo una, y no están defendiendo los derechos globales consagrados en los acuerdos multilaterales de las naciones unidas. No, eso ya no les interesa. Nadie va a salir en defensa de los pequeños. Lo que tengamos que hacer en nuestra patria grande, tendremos que hacerlo sin la ayuda de nadie. Ya no estamos navegando en el dilema de la izquierda y la derecha, eso se terminó. Estamos en un mundo donde, o pertenecemos a la familia Corleone, a la Cosa Nostra, la mafia rusa, el crimen organizado americano, la Shquiptare albanesa, la Yakuza, el Cartel de Dubai o el de Sinaloa, o no podremos sobrevivir. Los gobiernos perdieron el control, los bancos mandan, su dios es el dinero, su biblia es la economía y sus religiones son el mercado de valores por la vía legal y el crimen organizado por la ilegal, cada uno funcionando en sus propios nichos, con sus sacerdotes, sus harenes, sus eunucos y sus fieles. Todo acomodado en el discurso conservador y moralista disfrazado de ultraderecha.

 

Hasta la próxima semana compañeros, un fuerte abrazo.

 

 

MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

Especialista En Estudios Socio-Ambientales

 

 

PARA SABER MÁS   

 

·           Resultados de la primera vuelta electoral en Colombia - Enlace

https://wapp.registraduria.gov.co/electoral/2026/presidente-de-la-republica/

·           Quien es Abelardo DeLaEspriella 1 - Enlace

https://delaespriellastyle.com/

·           Quien es Abelardo DeLaEspriella 2 - Enlace

https://cambiocolombia.com/poder/articulo/2025/12/firmes-por-la-plata-abelardo-de-la-espriella-a-traves-de-sus-clientes

·           Índice del Crimen Organizado Global - Enlace

https://globalinitiative.net/analysis/the-global-organized-crime-index-2025/?utm_source=copilot.com

 

TEMA MUSICAL DE LA SEMANA

 

Canción con Todos – 

https://www.youtube.com/watch?v=mR58IA5g92E&list=RDmR58IA5g92E&start_radio=1

domingo, 7 de junio de 2026

PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 7-6-2026

 PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 7-6-2026




 
 




ARRANCAMOS CON 

NUESTRO EDITORIAL… 

¡¡¡NO RECOMENDADO PARA OIDOS SENSIBLES…!!!!

“¿Y PARA QUÉ? PARA QUE REACCIONES!!!”

EN EL CIERRE EDITORIAL

“NI UNA MENOS Y OTROS POEMAS ANTI PATRIARCALES”

DIALOGAMOS CON 

    

CARLOS ALBERTO MASCIOCCHI –Desde Villarica Chile - Militante y Comunicador Social

“Política, Memoria y Actualidad”

“Cuando Los Estudiantes Vuelven a Levantar La Voz”

  

   JAIRO ALBERTO MERLO PINZÓN – Desde Colombia - Filósofo

“Formar En Los Derechos Humanos y El Principio De Ponderación”


MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

Especialista En Estudios Socio-Ambientales

“Un Gobierno Que Sale a Hombros Del Pueblo - Parte 3”

 

CORALYS BELLAS- Desde La Habana –Cuba- Lic. Psicología 

“Hay Un Genocidio En Curso En Cuba, Provocado Por El Bloqueo Extremo De EEUU. El Mundo Calla”


VICENTE CERVANTES –Desde Murcia España – Militante Social - 

“Trump, Venezuela y La Gallina De Los Huevos De Oro”

 

PROF. FERNANDO LIZAMA VADODesde México- Profesor – Comunicador Social 

“Reporte”


LUIS ENRIQUE ORDUÑO Desde Venezuela–Militante Social

“Estado De La Tercera Guerra Mundial Híbrida”


LA COLUMNA DE NORMA RÍOS

-Presidenta Honoraria De APDH (Asamblea Permanente Por Los Derechos Humanos) Argentina

“Enzo Tossi, Toda Una Vida Digna y Valiente!”



EDUARDO GONZALEZ OLGUINEconomista- Docente Universitario-

“La Preocupante Economía De Córdoba”


JORGE ARIEL VASALOPeriodista

“Se Imaginan Una Argentina Sionista?”


CACHO KACHOMilitante Social

CUANDO LA MENTIRA ES LA VERDAD… 

“Conversando Con Fito”


PEDRO RODRIGUEZ– Desde Rosario- Militante Social

“Ideología Dominante y Espiral De Silencio”


MOVIMIENTO NACIONAL CAMPESINO INDÍGENA

MIRANDO OTRA VEZ 

“La situación de la tierra en Misiones -Capítulo 2”


  BASHE NUHEM – Periodista-

“Identidad Ancestral…” Reporte de las Comunidades Originarias 

“La Lucha Del La Escuela Hogar Del Cerro Alto”


APOSTANDO A LA MEMORIA, LA HISTORIA Y LA PARTICIPACIÓN, EJERCIENDO PLENAMENTE LA LIBERTAD…

AQUELLAS EMISORAS QUE QUIERAN RETRANSMITIR EN DIRECTO Y/O EN DIFERIDO NUESTRO PROGRAMA, ROGAMOS NOS LO HAGAN SABER A elclubdelapluma@gmail.com CON EL ASUNTO: “PARA RETRANSMITIR”.

LA RETRANSMISIÓN TOTAL O PARCIAL DE NUESTRO PROGRAMA ES TOTALMENTE LIBRE.

EN CASO DE RETRANSMISIÓN EN DIFERIDO, SOLICITAMOS NOS INDIQUEN MEDIO, PÁGINA, DÍAS Y HORARIOS PARA PODER ANUNCIARLOS…

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