RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

domingo, 1 de noviembre de 2026

IDENTIDAD (PRIMERA PARTE) - PEDRO RODRIGUEZ - Militante Social

 

IDENTIDAD (PRIMERA PARTE)

 


 

Una importante porción de la población SABE (ojo: no decimos "opina", decimos "sabe") que quien controla el algoritmo controla la percepción del mundo y quien controla la percepción del mundo empieza a controlar el mundo. Tan crudo como suena: hasta Varoufakis y su tecnofeudalismo lo han denunciado. En algunos aspectos, entonces, el problema de la identidad, que empezamos a abordar hoy, es.... cómo decirlo? Poco significativo. Pero creemos que es en el punto en el que estamos TODAVÍA, mientras el gran capital arrasa nuestras vidas. Vamos a ello entonces. ¿Cómo se piensa la "Identidad"?

En el sentido común, a veces pensamos la identidad como algo fijo, como una marca de nacimiento o un ADN ("soy así porque sí").

 

Pero en la política y la sociología, la identidad se piensa de una manera muy distinta, mucho más dinámica:

No es una esencia, es una construcción: No nacemos siendo peronistas, marxistas o de cualquier otra cosa. La identidad se teje con el tiempo a través de experiencias, relatos y vínculos.

*  Es relacional (se define por contraste): Sabemos quiénes somos también en función de quiénes NO somos. La identidad se fortalece cuando hay un "nosotros" frente a un "ellos" (por ejemplo: los trabajadores vs. la oligarquía; el pueblo vs. la antipatria).

*   Es narrativa (es una historia): La identidad es la historia que un grupo se cuenta a sí mismo sobre de dónde viene, qué sufrió, qué logró y hacia dónde va.

 

La identidad no es como el color de ojos, que se nace con él y no cambia. La identidad es como la camiseta de un club: uno la elige, se la pone, la defiende, sufre con ella y celebra con ella. Y esa camiseta nos une con desconocidos porque compartimos la misma historia y los mismos colores (observen que estamos hablando en términos pblacionales: la bullrich y varios más cambian de camisetas como de ropa interior.

 

 ¿La Identidad Política es una forma particular de identidad?

Sí, absolutamente. Mientras que la identidad personal puede ser íntima (mis gustos, mi familia), la identidad política tiene una característica fundamental: está orientada a la acción colectiva y a la disputa por el poder.

 

La identidad política cumple tres funciones prácticas en la militancia:

1.  Aglutina: Junta a personas muy diversas (un obrero, un estudiante, un ama de casa, un profesional) bajo un mismo paraguas.

2.  Da sentido al sacrificio: Explica por qué vale la pena militar, sufrir represión o dedicar el tiempo libre. No se hace por un beneficio individual, sino por "la causa".

3.  Se sostiene con símbolos y rituales: No se mantiene solo con discursos racionales. Se sostiene con fechas (17 de Octubre), con himnos (la Marcha Peronista), con imágenes (Evita, Perón), con gestos (el saludo) y con un lenguaje propio ("compañero", "lealtad", "traición").

 

A. La identidad política en el Marxismo (La identidad "por la Clase")

*   Origen: Es objetiva y estructural. Para el marxismo clásico, la identidad política deriva de tu lugar en la economía.

*   Lógica: "Siendo obrero (hecho objetivo) → , tienes intereses de clase → por lo tanto, debes tener conciencia de clase y unirte a la vanguardia.

*   Debilidad práctica: Si la realidad no encaja con el manual teórico (por ejemplo, si el obrero no piensa como dice el libro, o si surge un nuevo tipo de trabajador), la organización entra en crisis, se fragmenta o acusa a las masas de "falsa conciencia". La teoría manda sobre la realidad.

 

 B. La identidad política en el Peronismo (La identidad "por el Pueblo y la Experiencia")

*   Origen: Es subjetiva, afectiva y experiencial. El peronismo no nace de un manual económico, sino de una experiencia histórica de inclusión, dignidad y, luego, de persecución.

*   Lógica: "Nosotros éramos invisibles → Perón y Evita nos dieron dignidad y derechos → nos atacaron y resistimos → por lo tanto, somos leales a este proyecto que nos incluye".

*   Fortaleza práctica: El peronismo es una identidad elástica. Puede meter adentro al sindicalista duro, al joven idealista, al católico de la Villa  y al empresario nacional. No les pide que aprueben un examen teórico; les pide lealtad y acción conjunta.

 

El pensador argentino Ernesto Laclau explicaba que "el pueblo" no es algo que ya existe y hay que descubrir (como la "clase obrera" en el marxismo). "El pueblo" es una identidad política que se construye uniendo muchas demandas diferentes (salario, vivienda, soberanía) bajo un mismo nombre y un mismo liderazgo. El peronismo es el maestro histórico en hacer eso en Argentina.

 

*   "Nuestra 'fragilidad teórica' es en realidad una fortaleza adaptativa. Mientras otros se rompen en discusiones de texto, nosotros nos unimos en la trinchera del territorio, del sindicato y del barrio."

*   "La identidad política peronista no se aprende solo en un libro, se hereda, se contagia y se defiende. Es una identidad de pertenencia, no de examen."

 

El peronismo no es menos por no tener una biblioteca teórica tan extensa como el marxismo. Al contrario: el peronismo entendió antes que nadie que la política no se hace solo con el cerebro (la teoría), sino con las entrañas (la identidad, el afecto y la lealtad). Y en la historia argentina, esa forma de construir identidad ha demostrado ser infinitamente más resistente y efectiva. A esta altura, habiendo apenas iniciado la idea que queremos desarrollar, debería estar claro que hablamos de sólo 2 identidades por estar hoy, con todas las debilidades y problemas que se quieran consignar, aún VIVAS, y también: desperdigadas (para dar un solo ejemplo: quienes hacemos esta columna nada tenemos que ver con la izquierda trotskista, que es la de mayor alcance en estos días en Argentina).

 

PEDRO RODRIGUEZ

Desde Rosario- Militante Social

 

 

GABRIELA MISTRAL: LA VOZ QUE NOMBRÓ LO QUE OTROS CALLABAN - PROF. Diana Acosta Rippe - Desde Colombia -

 

GABRIELA MISTRAL: LA VOZ QUE NOMBRÓ

 LO QUE OTROS CALLABAN




 

¡América, América! Todo por ella; porque todo nos vendrá de ella, desdicha o bien.

Somos aún México, Venezuela, Chile, el azteca español, el quechua español, el araucano español; pero seremos mañana, cuando la desgracia nos haga crujir entre su dura quijada, un solo dolor y no más que un anhelo Gabriela Mistral, fragmento de “El grito” 

publicado originalmente en el periódico costarricense Repertorio Americano en abril de 1922.

 

Cuando hablamos de la poesía latinoamericana, hay un nombre que sostiene los cimientos de nuestra casa común. Lucila Godoy Alcayaga, nació el 7 de abril de 1889, en Vicuña, un pequeño pueblo del valle de Elqui, en el norte de Chile. El mundo la conoce como Gabriela Mistral. Hoy quiero hablarles de la poeta, de la maestra y de la mujer que, con su obra y con su vida, desafió los estatutos de un mundo que no estaba hecho para ella, mundo que, sin duda, ella modificó y mejoró con sus versos y sus actos. 

Una mujer de provincia en un mundo estructurado para hombres  

Mistral no venía de los salones literarios ni de las universidades. Era miembro de una familia humilde, una niña de campo que comenzó a trabajar como maestra rural siendo apenas una adolescente. Escribía artículos en periódicos locales, y esa libertad le fue cobrada: cuando quiso ingresar a la Escuela Normal, le cerraron la puerta (como a las niñas y mujeres nos ha sucedido en grandes porciones de la historia humana) en parte por las ideas e inteligencia que expresaba en sus textos. Una joven de escasos recursos materiales, mestiza, sin título y con opiniones propias no cabía en el molde de lo aceptable.

Pero ella no pidió permiso. Se formó sola como se forman las montañas: leyó sin descanso y siguió enseñando pese a las negativas de las instituciones de hombres, por hombres, para hombres. No detuvo su escritura, mejor dicho: no se detuvo en su escritura y, en 1914 ganó el premio de los Juegos Florales de Santiago con los Sonetos de la muerte, título manifiesto de su perspectiva frente a la vida. Desde ese momento su voz ya no pudo ser ignorada. Escogió el seudónimo Gabriela Mistral, que según se cuenta proviene de su inspiración en el poeta italiano Gabriele D'Annunzio y Mistral del escritor provenzal Frédéric Mistral (Premio Nobel de Literatura en 1904). No en vano, al recurrir a estos autores entendemos que el nombre de Gabriela Mistral carga lo que su poesía: algo hermoso, una bella ráfaga que sacude.

Una obra hecha de dolor, ternura y tierra

Su primer gran libro, Desolación, apareció en 1922. Le siguieron Ternura, en 1924, Tala, en 1938, y Lagar, en 1954. Después de su muerte se publicó Poema de Chile. Cada una de estas obras es una puerta abierta a una sensibilidad que cambió la manera de escribir en nuestra lengua y en nuestra porción de cielo y tierra.

Mistral escribió sobre el amor y la pérdida, sobre la infancia, sobre la maternidad que vivió sin ser madre biológica, sobre la tierra, los paisajes americanos y la gente sencilla, sobre los ciudadanos y ciudadanas de a pie. Hizo poesía con aquello que la tradición había considerado menor: las nanas, los oficios, el trabajo de las mujeres, la infancia empobrecida, la vida cotidiana de los pueblos. Y al hacerlo, demostró que lo íntimo también es universal, y que lo que se vive en la periferia puede ser el centro del mundo.

Educación sinónimo de Justicia  

Para Mistral, enseñar era un acto político y profundamente humano y lo debería ser para cualquier educador. En 1922 el gobierno de México la invitó a colaborar en la reforma educativa impulsada por José Vasconcelos. Allí trabajó por la creación de bibliotecas y por una educación que llegara al campesinado y a los pueblos aborígenes, nativos y dueños primigenios de las tierras. Creía que un país es verdaderamente justo cuando los hijos del campesino tienen los mismos libros que los hijos del patrón.

Esa convicción atraviesa toda su vida. Defendió la dignidad de los pueblos originarios y de los más pobres, reivindicó la identidad mestiza de América Latina y se solidarizó con causas que muchos de sus contemporáneos preferían evitar. Alzó su voz a favor de Augusto César Sandino, en Nicaragua, y se conmovió con el sufrimiento de las niñas y niños refugiados de la guerra civil española. Para ella, la igualdad no era un adorno retórico sino una exigencia moral. También escribió y reflexionó sobre el lugar que tienen y que se les ha arrebatado a las mujeres en la sociedad, en una época en que se esperaba de ellas el silencio y las pocas opciones típicas de vida: ser profesoras, religiosas, esposas y ojalá: madres. 

El Nobel de 1945

El 10 de diciembre de 1945, en Estocolmo, Gabriela Mistral recibió el Premio Nobel de Literatura. Fue la primera persona latinoamericana en lograrlo y la segunda mujer en ganar un Premio Nobel de literatura siguiendo a la sueca Selma Lagerlöf.  Pensemos en lo que eso significaba: una mujer, nacida en un pueblo del Elqui, sin formación universitaria, hablante de una lengua que, aunque de una colonia europea, Europa miraba con distancia, llegaba al máximo reconocimiento literario del planeta. En su discurso habló con la historia y la voz de los poetas de su continente, de esos y esas que el mundo casi nunca escucha.

Pero, para recordar los “manoseos y las asquerosidades públicas” de las que se mofa el gran Sabato, el premio la volvió un símbolo, y los símbolos siempre tienen “una suma de malentendidos” como diría el autor argentino y suelen venir con una jaula: la jaula de la imagen oficial.

La imagen oficial y lo que se quiso ocultar

Durante décadas, buena parte de la sociedad la quiso ver de una sola manera: como la maestra austera, la poeta de las madres y de los niños, la mujer casta, ejemplar y sin sombras. Esa lectura era cómoda, y como lo cómodo en general: reducido, pues le disminuía al genio poético a la figura dulce y maternal. La palabra “poetisa”, tantas veces usada con condescendencia, hacía lo mismo: encerraba a una creadora enorme en una categoría pequeña. Pero Mistral era y sigue siendo más compleja que ese retrato. Fue una mujer de fe profunda en la justicia y, al mismo tiempo, una pensadora independiente. Fue celosa de su intimidad, sí, y es comprensible: vivió en una época hostil con las mujeres libres y todavía más con las mujeres que amaban a otras mujeres.

Hoy sabemos mucho más. Tras la muerte de Doris Dana, su compañera de los últimos años, el legado de Mistral fue entregado a Chile en 2007 y quedó bajo resguardo de la Biblioteca Nacional del mismo país. Ese archivo incluía miles de documentos, entre ellos cartas de amor que Mistral le escribió a Dana entre 1948 y 1956. Se publicaron en 2009 con el título Niña errante, y revelaron una relación humana de una pareja que se amó. Dana negó esa relación hasta el final de su vida por la presión machista y absurda de los tiempos que las rigieron, y Mistral nunca habló públicamente de ella. Pero las cartas hablan y hablan con una ternura y una intensidad que nos recuerdan que su poesía amorosa no era una máscara, sino una verdad. Durante mucho tiempo, esa dimensión de su vida fue negada, disimulada o cubierta con eufemismos. Para algunos sectores conservadores resultaba más cómodo preservar la figura de una santa laica que reconocer a una mujer completa, con deseo, con celos, con angustias y con amor por otra mujer. Hablar hoy de su vida afectiva puede ser completar su retrato y devolverle la humanidad que la imagen oficial le quitó y que ha buscado reducirla siempre. 

Una mujer que desafió con su sola existencia

Pensemos en todo lo que Mistral reunió en una sola persona: mujer, de origen humilde, mestiza, autodidacta, poeta, maestra, diplomática, Premio Nobel y mujer que amó a otras mujeres. Cada una de esas condiciones era, en su tiempo, una frontera. Y ella las cruzó todas.

Desafió el machismo que decía que las mujeres no debían ocupar el espacio público ni opinar sobre política, educación o cultura, tiene uno que ser un necio y un ciego voluntario para propiciar y apoyar posturas tan obtusas y reducidas. Mistral desafió el clasismo que le negaba un lugar por haber nacido pobre. Desafió el silencio que se imponía sobre el deseo femenino y sobre el amor entre mujeres. Y lo hizo sin estridencias, con lo que mejor sabía hacer: la palabra, la constancia, la dignidad y el trabajo.

Hoy, cuando seguimos discutiendo la igualdad, los derechos de las mujeres, la diversidad y el derecho a amar con libertad, Gabriela Mistral nos deja una lección vigente. Nos enseña que la poesía puede ser una forma de ciudadanía. Que una voz puede ser a la vez íntima y política. Y que reivindicar a quienes fueron silenciadas es también una manera de construir un futuro más justo.

Leer a Mistral es descubrir la raíz de nuestra tradición poética. Pero también es aceptar una invitación: la de mirar a nuestro alrededor y preguntarnos qué voces seguimos sin escuchar, qué historias seguimos cubriendo con eufemismos y qué maestras, qué campesinas, qué mujeres siguen esperando que alguien las nombre.

Gabriela Mistral nombró lo que otros callaban. Que su palabra siga nombrándonos y nombrando los territorios y vidas vulneradas por los infinitos desaciertos humanos. Muchas gracias.

 


PROF.  Diana Acosta Rippe

Desde Colombia -

Profesora de literatura - Actriz - Directora de Teatro - Escritora

 

 

Bibliografía y referencias web Bibliografía 

Teitelboim, V. (1991). Gabriela Mistral pública y secreta. Santiago de Chile: Ediciones BAT.

Horan, E. (1994). Gabriela Mistral: An Artist and Her People. Washington, D. C.: Organización de los Estados Americanos.

Mistral, G. (2009). Niña errante: cartas a Doris Dana. Edición de Pedro Pablo Zegers. Santiago de Chile: Fondo Franciscano Hermana Gabriela Mistral / Lumen.

Mistral, G. (1922). Desolación. Nueva York: Instituto de las Españas en los Estados Unidos.

Mistral, G. (1938). Tala. Buenos Aires: Sur.

Mistral, G. (1954). Lagar. Santiago de Chile: Editorial del Pacífico.

Mistra G. A cien años de su nacimiento, 1889 -1989, Biblioteca Nacional, Dirección de Bibliotecas, Archivos y museos, Santiago de Chile

 

Referencias Web: 

https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3429.html

https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/gabriela-mistral-nica-y-diversa-0/html/018d6528-82b211df-acc7-002185ce6064_4.html

 

 

UNA VICTORIA SIN MUCHO IMPACTO - MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

 

UNA VICTORIA SIN MUCHO IMPACTO

 



 

Apreciados compañeros y amigos de El Club de la Pluma, desde Colombia los saluda, como siempre, Mauricio Ibáñez, con un abrazo por la libertad de Palestina, el cese del bloqueo contra Cuba y la unidad de nuestra patria grande.

 

En nuestra columna de la semana pasada explicamos como Donald Trump no es, para nada, el líder que el mercadeo político ha intentado vendernos a través de los medios empresariales. Por lo que sabemos, él es un personaje que cumple tres funciones específicas que le ha asignado el crimen organizado global:

 

·           Lanzar amenazas y luego ofertas de paz para sacudir el mercado de valores y hacer más ricos a sus amigos.

 

·           Hacer declaraciones absurdas y pintorescas para dar la imagen de ser “políticamente incorrecto” – una actitud teatrera, populista y taquillera.

 

·           Actuar como bully (abusador) internacional para atemorizar a las naciones por medio del aparato militar – industrial de los Estados Unidos y facilitar la extracción de sus recursos.

 

Uno de los factores que lo mantiene en el poder es que, aunque él no es político, cuenta con una plataforma que lo sostiene políticamente desde varios ángulos: un equipo de secretarios conformado por los “loyalists” (una especie de guardia pretoriana de millonarios republicanos), un congreso de mayoría republicana, el apoyo del nacionalismo cristiano y la fuerte influencia económica y política de Israel y Silicon Valley, las cabezas visibles del crimen organizado que ya hemos llamado “Tecno-Fascismo”, sobre toda la institucionalidad nacional.

 

Ahora bien, como hemos podido verlo en diferentes fuentes periodísticas, la popularidad de Donald Trump está en un punto muy bajo por cuenta de sus pobres resultados económicos, su participación inconsulta en la agresión unilateral contra Irán – con pésimos resultados -, su apoyo a la masacre de Palestina y una lista de decisiones erráticas que el pueblo norteamericano probablemente le cobrará en las urnas.

 

Este 3 de noviembre se celebrarán en Estados Unidos las elecciones legislativas o Midterms, en las cuales se elige a 435 Representantes a la Cámara, 35 de 100 senadores y 36 gobernaciones y legislaturas estatales. Las encuestas han venido pronosticando una posible victoria amplia del Partido Demócrata en la cámara de representantes, una estrecha en el senado y una escasa renovación en las tendencias de las gobernaciones estatales. Es decir, puede que los demócratas ganen, pero puede ser una victoria sin un gran significado para el presente y futuro de los Estados Unidos.

 

La principal razón de mi bajo nivel de expectativas está en la agenda política del partido demócrata: a pesar de oponerse a Donald Trump y ser agudos críticos de su gestión, su posición en cuanto a los temas de política internacional no difiere mucho de la republicana: con ellos seguiría el bloqueo contra cuba, la recolonización de américa latina, la manipulación de Europa en contra de Rusia y, por supuesto, el apoyo a las masacres y genocidio de Israel contra el pueblo palestino. En resumen, la agenda del crimen organizado tecno-fascista se mantendrá intacta con republicanos o con demócratas.

 

¿La razón? – la influencia Judía en el partido demócrata es aún mayor que en el partido republicano: Mientras que el poder económico de la Republican Jewish Coalition RJC se manifiesta en ingresos anuales por 3,5 millones de dólares (cifra de 2023-2024), los ingresos anuales de la American Israel Public Affairs Committee AIPAC llegaron en el mismo año a 57,9 millones, y esta última apoya más al partido Demócrata que al Republicano.

 

Y en este sentido hay que recordar que hay, por lo menos, dos tendencias diferenciables en la comunidad judía norteamericana: aquellos que buscan mantener su vida y sus costumbres tradicionales sin necesidad de emigrar a Israel, manteniendo una fuerte cohesión religiosa y cultural, y los judíos nacionalistas que ponen todo su esfuerzo en una agenda pro-israelí y apoyan la filosofía sionista del suelo propio, autónomo y dispuesto a defender – y extender - los territorios que se le entregaron en 1948.

 

Por otra parte, acaban de realizarse unas elecciones parlamentarias en Israel, en las cuales el bloque de Benjamín Netanyahu obtuvo 53 escaños y el de su “opositor” Gadi Eisenkot, 48, lo que los obliga a llegar a acuerdos para la conformación del gobierno. Lo preocupante en este caso es que Netanyahu y Eisenkot no son muy diferentes en su posición político-militar, así que la destrucción total de palestina, las guerras con otras naciones musulmanas y el desarrollo comercial de su tecnología militar, de defensa y de espionaje no van a sufrir ningún cambio.   

 

De manera que la victoria demócrata probablemente no traerá ningún cambio en la estrategia de dominación global del crimen organizado tecno-fascista por varias razones:

 

·           La primera es su dominación total de los mercados, la cual funciona en tres áreas: la ilegal (narcotráfico, trata de personas, contrabando de armas, explotación ilícita de minerales), la alegal (explotación de recursos minero-energéticos mediante contratos fraudulentos y extorsivos con países pobres, también llamadas “extahecciones”) y la legal (utilización de la banca y la industria mediante el ejercicio de la economía de mercado para el lavado de sus activos).

·            

·           La segunda es la dominación del pensamiento: en 1971, el abogado corporativo Lewis Powell Jr. Trazó la estrategia para que el mundo empresarial asumiera el control de la narrativa pública mediante un memorando titulado Ataque al Sistema Estadounidense de Libre Empresa, documento confidencial dirigido a la Cámara de Comercio de los Estados Unidos y más conocido como El Memorando Powell. En dicho documento, el autor reclama que las empresas norteamericanas están siendo atacadas por intelectuales, medios de comunicación y universidades, y propone que los empresarios se organicen para influir agresivamente en la opinión pública mediante la apropiación sistemática de la prensa. La estrategia de apropiación de los medios como agentes comerciales y corporativos tomó más fuerza con las iniciativas de Rupert Murdoch, Silvio Berlusconi, Silvio Frondizi y Camilo Taulic, entre otros precursores de lo que hoy ya conocemos como la prensa corporativa, y su estrategia para la dominación de la opinión pública global. Con la llegada del Internet y las redes sociales, el abanico de medios de comunicación se abrió fuertemente y las redes progresistas empezaron a tomar fuerza nuevamente, pero se encontraron con una fuerte y bien financiada ofensiva de neutralización del pensamiento mediante la explosión de las redes sociales más vulnerables al chisme, la diversión y las noticias falsas, y la creación de algoritmos capaces de filtrar la información circulante para tener el control de las narrativas según su conveniencia. Ahí entran los magnates de Silicon Valley con un doble propósito: el control del pensamiento, y el direccionamiento de sus proyectos de extracción de minerales al menor costo posible.

·            

·           La tercera es la dominación de los gobiernos: para los mayores desarrolladores de tecnología para la inteligencia comercial, militar, informática y de los mercados, el cuello de botella son las restricciones que se han impuesto, a escala global, a la extracción de recursos minero-energéticos renovables y no renovables. La carrera tecnológica requiere grandes cantidades de agua para sus centros de administración de datos, minerales y las llamadas “tierras raras” para la fabricación de equipos y materiales, petróleo para movilizar los materiales de sus fuentes de producción hasta sus plantas de procesamiento y fábricas, y el control de las rutas de embarque para reducir costos y trámites comerciales.

Para ello, los magnates tecnológicos del crimen organizado necesitaban operadores políticos, es decir, gobernantes populistas y ruidosos que acaparasen la atención global en una disputa política imaginaria de “derecha contra izquierda” para enemistar a la opinión pública contra sí misma y, mientras tanto, desmontar sistemáticamente los estados, sus normas restrictivas e incluso los acuerdos internacionales de protección del medio ambiente. No se si ya nos hemos dado cuenta, pero ya nadie habla de los Acuerdos de París, la Convención sobre Cambio Climático o la Convención sobre la Biodiversidad. Todo eso pasó ya a un segundo plano y las organizaciones multilaterales como la ONU se volvieron obsoletas.      

 

Estas tres estrategias no están sujetas a los devenires políticos. Las contiendas entre republicanos y demócratas, liberales y conservadores, izquierda y derecha o progresistas y libertarios son, a estas alturas, parte de un imaginario colectivo creado por los medios que nos dicen cómo pensar y nos engañan con sus falsos dilemas religiosos y políticos mientras mantienen vigente su operación comercial, un mercado al que poco le importan las diferencias culturales, étnicas o ambientales y unos gobiernos manipulados por el crimen organizado, que creen estar administrando los estados pero están desmontando sus constituciones, su estructura administrativa y las leyes que protegen su suelo para entregarlo a los grandes poderes tecnológicos y su fascismo del siglo 21.  

 

Repito mi planteamiento de la semana pasada: aquí no estamos en una batalla socio cultural de la derecha contra la izquierda. Ese es el cuento vetusto que el crimen organizado nos metió para que nos odiemos unos a otros y nos insultemos por las redes o en lugares públicos: los agentes políticos del crimen organizado se disfrazan de “ultraderecha” y utilizan un discurso ultraconservador en el que no creen, que no aplican, y con el cual mantienen hipnotizada a una población que no desea salir de su zona de confort, ni pensar, ni cuestionar, que es muy abundante y que piensa como los empresarios les dicen que piense a través de sus medios y su mercadeo.  

 

Entonces, compañeros, tenemos un problema que comparte toda la humanidad: nuestra realidad carece de super-héroes poderosos y salvadores, pero super-villanos sí hay. Y lo único que puede vencerlos es una humanidad que deje de pelear contra si misma y los desenmascare, los enfrente y los neutralice. Esto ya no es un dilema entre izquierdas o derechas, demócratas o republicanos, progresistas o libertarios, liberales o conservadores. Todos estamos siendo abusados por un mismo grupo criminal, y debemos unirnos para construir las estrategias para enfrentarlo.

Hasta la próxima semana, compañeros, un fuerte abrazo.

 

 

MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

Especialista En Estudios Socio-Ambientales

 

 

Para Saber Más:

·           Visión Política Judía en Estados Unidos: Enlace

https://www.pewresearch.org/religion/2021/05/11/u-s-jews-political-views/

 

·           Alegalidades y Extrahecciones (Eduardo Gudynas): Enlace

https://www.researchgate.net/publication/281748932_Extracciones_Extractivismo_y_Extrahecciones_Un_marco_conceptual_sobre_la_apropiacion_de_recursos_naturales

 

·           Derechos de la Naturaleza ante el Extractivismo: Enlace

https://extractivismo.com/wp-content/uploads/2016/07/GudynasDerNaturalezaExtractivismosEc16P.pdf

 

·           El Memorando Powell: Enlace

https://scholarlycommons.law.wlu.edu/powellmemo/

 

Tema Musical de la Semana:

Solo le pido a Dios – Versión Mercedes Sosa: Enlace

https://www.youtube.com/watch?v=SIrot1Flczg&feature=youtu.be