¿UNA TEORÍA
AJUSTADA AL COMBATE?
Venimos hablando de la
SUBJETIVIDAD, esto es, de cómo se CONSTRUYEN y transmiten posiciones fundadas
en creencias y también en realidades. También formulamos la idea de contar con
una teoría ajustada al combate. Hoy aclararemos esto tomando un caso
extraordinario, el caso chino, porque se funda en dos corrientes poderosas
(confucianismo y marxismo leninismo) casi nunca coincidentes.
1- Vacío y crisis de legitimidad (1976-1989)
Tras la muerte de Mao, el PCCh
enfrentó un problema práctico: el marxismo-leninismo había perdido credibilidad
tras el desastre de la Revolución Cultural. El vacío ideológico era peligroso.
Necesitaban una nueva fuente de legitimidad que no dependiera del credo
comunista ortodoxo. Aquí entra la lógica del "combate": la teoría
(anticonfuciana) se ajusta a la nueva práctica política (mantener el poder). A
todo esto debe quedar claro: la TEORÍA marxista hasta entonces poco se ajustaba
a las PRÁCTICAS que se desarrollaban.
2 La
resignificación selectiva (1990-presente) o como diríamos acá: EL VIEJO TRUCO
Desde los años 90, el PCCh ha
ejecutado una resignificación que no es sincrética ni ingenua, sino
ESTRATÉGICA:
a)
Confucio como "cultura nacional", no como ideología.
El PCCh separa al confucianismo
de su función histórica como aparato ideológico del Estado imperial, QUE ES LO
QUE FUE y lo presenta como "patrimonio cultural" o "tradición
popular". Esto le permite apropiarse de símbolos de legitimidad sin asumir
la carga política del confucianismo feudal. Es una operación de
**desideologización instrumental**: se toma la forma (rituales, valores
familiares, armonía social) sin la sustancia (mandato del cielo, jerarquía
estamental).
b) El
"nuevo confucianismo" como herramienta de soft power.
El régimen ha promovido la
creación de "Institutos Confucio" en el extranjero (desde 2004), pero
estos no enseñan doctrina política confuciana, sino lengua y cultura chinas. Es
una **mercantilización simbólica**: Confucio como marca de China, no como
pensamiento hegemónico. Esto permite proyectar una imagen de civilización
armoniosa mientras se mantiene el monopolio del poder por el PCCh.
c) La
"armonía social" como sustituto de la armonía confuciana.
El concepto de "sociedad
armoniosa" promovido por Hu Jintao,
es una resignificación directa del ideal confuciano de datong (gran armonía).
Pero mientras el confucianismo tradicional buscaba armonía a través de la
moralidad individual y la jerarquía, la versión del PCCh la busca a través del
control social y la estabilidad política. Es una traducción: el mismo
vocabulario, diferente gramática política.
d) El
confucianismo como contrapeso al individualismo occidental.
El régimen utiliza elementos
confucianos (familia, colectivo, deber) para legitimar una ética que justifica
la subordinación del individuo al grupo, y del grupo al Estado. Esto funciona
como ideología antioccidental sin necesidad de invocar al marxismo: no es
"dictadura del proletariado", sino "valores asiáticos" o
"civilización propia" (creo que se entiende bien, ¿no?)
El
cruce final: teoría ajustada al combate
El PCCh no ha
"vuelto" al confucianismo; ha reconvertido elementos confucianos en
función de su combate actual: mantener la estabilidad del régimen, legitimar el
autoritarismo sin recurrir al marxismo ortodoxo, y contrarrestar la influencia
occidental.
La
diferencia con el aparato ideológico confuciano imperial es clave:
- Confucianismo imperial: la
teoría (la moralidad clásica) era inmutable; la práctica debía ajustarse a
ella. El emperador debía "cultivar la virtud" para merecer el
mandato.
- PCCh actual: la teoría
(incluidos fragmentos confucianos) es maleable; se ajusta al combate (mantener
el poder, crecimiento económico, estabilidad). Si el confucianismo sirve, se
usa; si no, se ignora o se redefine.
Esto explica por qué el PCCh
puede simultáneamente:
Promover el confucianismo como
patrimonio cultural,
Reprimir a intelectuales
neo-confucianos que proponen una versión política independiente del régimen,
Mantener el ateísmo oficial del
partido mientras tolera el resurgimiento de prácticas ancestrales
La teoría se ajusta al combate.
El confucianismo, en este esquema, no es una doctrina que se cree, sino un
RECURSO QUE SE GESTIONA.
Entonces, la lógica del PCCh no
es única: es un caso particular de una estrategia más amplia que podemos
rastrear en otros regímenes y tradiciones. Podemos establecer comparaciones que
iluminen tanto las similitudes estructurales como las diferencias específicas.
## 1.
Vietnam: el "pensamiento Ho Chi Minh" como paraguas ideológico
El Partido Comunista de Vietnam
(PCV) ejecutó una operación análoga pero con una variante crucial: en lugar de
resucitar una tradición pre-revolucionaria, construyó un pensamiento híbrido
que absorbía elementos nacionalistas dentro del marco comunista.
Tras el colapso soviético y las
reformas Đổi Mới
(1986), el PCV enfrentó la misma crisis de legitimidad que China: el
marxismo-leninismo había perdido su monopolio moral. Su respuesta fue elevar el
"pensamiento Ho Chi Minh" a ideología oficial, sistematizado en 1991.
Este "pensamiento" no es una doctrina coherente —Ho nunca la
sistematizó— sino un "término paraguas" que permite introducir
"ideas y políticas NO socialistas sin cuestionar la legalidad
socialista" .
La analogía con China es clara:
ambos partidos necesitaban rellenar un vacío ideológico (provocado a su vez,
recordemos, por un vacío de marxismo en la URSS) sin abandonar el marco formal
comunista. Pero Vietnam no tenía un equivalente al confucianismo como reserva
simbólica tan profunda. En su lugar, recurrió al nacionalismo (la resistencia
anticolonial contra Francia y EE.UU.) como fuente de legitimidad. El PCV se
convirtió en "protector de la tradición" y defensor de los
"intereses de todo el pueblo", incluyendo a empresarios privados
desde 2006.
Diferencia clave: China se
apropia de una tradición que antes demonizó; Vietnam construye una tradición
nueva a partir de la biografía del líder fundador. Ambos ajustan la teoría al
combate, pero con materiales distintos.
2. La Unión Soviética: de la ideología rígida
pasó al colapso.
Aquí la comparación funciona
por contraste. El PCCh estudió la disolución soviética como advertencia: según
sus analistas, el PCUS falló porque su ideología se volvió "rígida, poco
imaginativa, osificada y desconectada de la realidad" . La respuesta china
fue deliberadamente opuesta: mantener la apariencia de marxismo-leninismo
mientras se vacía de contenido fijo, permitiendo que la teoría se ajuste
continuamente a las necesidades del régimen.
La URSS de Brezhnev representa
el fracaso de no ajustar la teoría al combate: mantuvo el discurso comunista
ORTODOXO mientras la realidad económica y social se desviaba cada vez más. El
PCCh, en cambio, aprendió que la ideología debe ser "dinámica para
salvaguardar el gobierno del partido" . La resignificación confuciana es
precisamente esa dinámica: no es coherencia doctrinal, sino flexibilidad
estratégica.
## 3.
Gramsci y la hegemonía: el marco teórico que une todos los casos
Antonio Gramsci, en sus
*Cuadernos de la cárcel*, proporciona el lenguaje para entender esta lógica
transversal. Para Gramsci, la hegemonía no es solo dominación por fuerza, sino
**dirección intelectual y moral** que logra que las clases subordinadas acepten
los valores de la dominante como "algo natural" . El Estado, en
sentido amplio, es "sociedad política + sociedad civil, esto es, hegemonía
acorazada de coerción" .
Lo que el PCCh hace con el
confucianismo es utilizar los
"aparatos privados de hegemonía" (escuelas, medios, instituciones
culturales -y en otra ocasión debemos hablar de la educación en China- )para
difundir una concepción del mundo que legitima el orden actual. Pero con una
diferencia crucial: Gramsci pensaba la hegemonía como construcción de un
"bloque histórico" donde la clase obrera absorbía intereses de otros
grupos subalternos para crear una voluntad colectiva nacional-popular. El PCCh,
en cambio, utiliza el confucianismo para desactivar la formación de una
voluntad colectiva autónoma, reemplazándola por una moralidad de armonía social
que inhibe el conflicto.
Conclusión:
La lógica del PCCh es un caso particular de una gramática universal del poder:
cuando una ideología revolucionaria agota su capacidad de legitimación, el
régimen busca en el depósito cultural tradicional nuevos recursos simbólicos.
Lo que distingue al caso chino es la magnitud de la contradicción histórica:
ningún otro régimen destruyó tan sistemáticamente una tradición para luego
resucitarla como herramienta de gobierno.
Esto no es cinismo meramente
táctico; es una demostración de que, en la lógica leninista-maoísta, la teoría
nunca es un fin en sí misma. Es siempre instrumental, siempre ajustable. El
confucianismo no es una excepción: es la regla hecha visible. La pregunta que
queda abierta es si esta flexibilidad ideológica es sostenible a largo plazo, o
si eventualmente la contradicción entre lo que el PCCh destruyó y lo que ahora
celebra genera alguna crisis de credibilidad. Sostenemos que la materialidad de
los cambios es la que se encargará de dar la respuesta.
Desde Rosario- Militante Social

