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Hace más de 44 años, hubo un enajenado
mental, una persona, por decirlo elegantemente, carente de cualquier tipo de
sentido racional, conducía, junto a muchos que lo rodeaban, a la República
Argentina a un desastre total, a una masacre más.
Digo una masacre más porque ya venían
provocando el genocidio con la dictadura instaurada el 24 de marzo del 76 que, como
muchas veces hemos dicho, el genocidio no comenzó en esa fecha, sino que se
institucionalizó, ¿sí? Es que tengan en cuenta cómo viene, ¿no? La historia, de
tragedia en tragedia en la República Argentina, y estamos hablando de la época
de cada final de 60, principio del 70, y en los 80, en los 83, 82, perdón, este
enajenado mental, como decía al principio, conducía a la República Argentina a
otra masacre más. Masacre que se lleva por esta la vida de muchos jóvenes, de
muchas mujeres, también, porque poco se recuerda a las mujeres que murieron en
esa nefasta contienda para recuperar el argumento, el territorio de las Islas
Malvinas.
Ya en estos días muchas y muchos han
hablado, han escrito, han difundido sobre las similitudes en anuncios y en
motivos reales. En aquel año 82, en abril del año 82, una dictadura que se caía
pedazos de su plan económico, era un desastre total, pero parecía que lo que
más dolía era el bolsillo y no el genocidio, parecía, ¿eh? Así podemos instalar
también ahí el tema de qué es lo que más le duele a la población, qué es lo que
más la convoca a una reacción popular. Entonces podemos comenzar a discutir
sobre qué tipo de sensibilidad tiene el pueblo, pero bueno, eso podemos dejarlo
para otro momento si quieren, ¿no? O tal vez que lo traten algunos
especialistas en el tema sociólogos, por ejemplo, pero en ese año 82 la
economía se caía pedazos, entonces para tratar de enmascarar un poco el desastre
que ya se venía perpetrando desde hace años, nos conducen al desastre con la
excusa de recuperar el territorio de Las Malvinas argentinas como recién dije.
Similitudes actuales, más de 42 años
después, como que no hubiésemos aprendido absolutamente nada, parece que el
pueblo argentino es un poquito así duro de entender o de aprender de la
historia, no le cuesta, no importa si los monopolios de desinformación no te
informan, si en las escuelas no te forman con la historia real que ha ocurrido
en el país, o sea, el pueblo en sí parece como que se van comiendo los sapos
que le van metiendo en el camino y vamos teniendo los resultados que vamos
teniendo.
Más de 42 años después, este presidente, se
me ocurre decirle presidente porque es como una enfermedad, una pudrición
contagiosa y que hay que erradicar, habría que erradicar, no es el único, tiene
un montón de contagios a su alrededor. Este presidente de repente se dio cuenta
que había una casa de gobierno, de repente sabía que estaba la disponibilidad de
un medio de comunicación con la sociedad, y de repente se acuerda de la
cuestión patriótica y soberana de la nación, de la patria.
Bueno, por supuesto quienes han leído y
leen historia y quienes tienen una mejor o más acertada idea de las cosas,
puede comprender cabalmente que esto es una burda teatralización para intentar
enmascarar por un lado el desastre del proyecto económico, que no es un
proyecto económico, es un proyecto de robo, es un proyecto de desfalco de la
nación, es un proyecto de vaciamiento del estado y de destrucción de la patria.
Ya no se trata solamente porque no le dieron los números a un ministro de
economía al que están y están dando los números para él, los amigos les están
dando algo perfecto.
Se trata de una cosa un poquito más grave
si quieren, porque precisamente no se trata de recuperar la soberanía en Las
Malvinas, no se trata de instalar fuertemente el sentido de soberanía e
independencia, de los derechos que teóricamente nos asisten, inclusiva a nivel
internacional.
No, no, no, todo esto está enmascarado en
lo que pretende el nazisionismo imperial junto con su brazo armado norteamérica
para poder apoderarse de todos los recursos que tenemos y así continuar
expandiendo su poder a costa de la muerte, la destrucción, el sometimiento y la
balcanización de nuestro territorio, porque también esto tiene que ver con la balcanización
del territorio.
Pueden
hablar de detalles, que hay leyes y decretos y decisiones que se tomaron en la
época del gobierno de Cristina y así fue y que ahora se ponen en funcionamiento
y que éste está reconociendo de alguna forma lo que hicieron, pero todos esos
son detalles que distraen el fondo de la cuestión. Distraen y hacen ruido y no
dan cuenta de lo que realmente debería importar acá.
Acá no se trata de recuperar Las Malvinas en
este punto, en este punto, fundamental no es que se trate de recuperar la
soberanía de Las Islas Malvinas o de discutirlas o de pelear a los foros
internacionales como se venía haciendo en otra época. No, no, no. Acá se trata
de instalar con más fuerza las bases yanquis, el brazo armado del nazisionismo
imperial.
Yo voy a insistir hasta que me canse o
hasta que ustedes se cansen y no me den más pelotas en esto porque ahí radica
el nudo del problema. Ahí está el nido de la serpiente, ahí está y no
comprenderlo, no verlo en no darse cuenta de la peligrosidad a la que estamos
expuestos. Una peligrosidad y un tiempo que se nos viene encima tenebroso, que
muy poco se animan a decirlo.
Y es lamentable porque gran parte de la
sociedad no toma conciencia, no toma real conciencia, no toma real dimensión de
todo esto. Ahora, ¿qué vamos a hacer? Pregunto, vamos a seguir ahondando en
este tema, en las nimiedades de este tema, en las bromas o los chistes baratos
o la causalidad o casualidades de un anuncio y otro y no vamos a pelear por
realmente recuperar nuestra patria porque acá lo que está ocurriendo es el
vaciamiento y la entrega total y que le están disfrazando con un discurso que
no fue un discurso, fue un mamarracho, un mamarracho, listado desde vaya uno a
saber ¿no? Porque ya sabemos, no es estadista, no tiene la estatura de un
estadista, no se la mete en las físicas, no es la idoneidad, no es estadista,
no tiene una calidad estadista que pueda uno suponer, bueno, el tipo por,
asumió un rol y lo está ejecutando.
El único rol es, por decirlo de manera
elegante, es un servil gerente al servicio de los poderes foraños y que
deberíamos intentar recuperar la conciencia popular, recuperar un poco de esa
heroicidad que en algunos tiempos distinguía la población argentina para
defender su territorio, su historia, pero se sigue adormeciendo la población y
se sigue adormeciendo en medio del genocidio silencioso que se está provocando,
se viene provocando hace casi tres años que no es que arrancó hace casi tres
años, también ocurrió en el macriato y hablando de todo eso de soberanía,
independencia y toda esa historieta, fíjate lo que pasó con este tema de los
jueces ¿no? y hay jueces y tribunales que están cajoñando ya causas o
declarando inocencia a estos criminales que han destruido la nación y nos
preocupa qué es lo que dijo el presidente la única que me preocupa es que bueno
ya a la escala se ha demostrado la servilidad del tipo con los poderes foraños
lo ha demostrado con mucha más contundencia en esta oportunidad pero lo que sí
me preocupa es la inacción popular, lo que no está ocurriendo en las calles, lo
que no está ocurriendo en las plazas, lo que no está ocurriendo desde los
distintos frentes políticos, populares, barriales, sociales, porque el 2027
todavía queda muy lejos, es como en varias oportunidades hemos dicho la gente
sigue muriendo, ya te lo cuentan coronistas ¿no? el aumento en los suicidios,
la cantidad impresionante de empresas que han cerrado en estos casi tres años,
el desempleo que ha aumentado de manera exponencial, el hambre que viene
castigando a la población, los más de 6 millones de planes con los cuales le
tapan la boca a la gente, los jubilados que no acceden a una mejor calidad de
vida, las enfermedades que no son tratadas, las muertes que pueden ser
evitadas, pero ni eso, mira fíjate vos ¿no? ni el tema del patriotismo ni el
tema del hambre ni el tema de las muertes ni el tema de la miseria ni el tema
de la destrucción y el tema de la entrega mueve a la población para recuperar
la patria.
Qué lejos estamos de ser un país heroico
¿no? lo que hará que podamos recuperar la conciencia prontamente y reaccionar
en consecuencia.
Bienvenidas, bienvenidos, bienvenides a
otra emisión más de El Club de la Pluma por nuestra radio web y la red de
radios compañeras y amigas que retransmiten en directo en diferido a quienes
agradecemos a la distancia con un abrazo enorme la posibilidad de poner las
voces de La Patria Grande y fuera de ella en otras regiones.
Les damos los muy buenos días a la
profesora Gabriela Fernández.
Buenos días Norberto, buenos días a toda la
audiencia de El Club de la Pluma es un privilegio que haya gente del otro lado
escuchando, escuchando para enterarse de lo que le pasa al prójimo, escuchando
para ver si hay alguna luz, algún lugar por donde se cuele una mano amiga de la
cual tomarnos, a la cual tomar para reconstruir algo de lo que fue una
sociedad, un tejido social que contuviera, con el cual compartir los fragores
de una realidad no siempre tan manipulada, no siempre tan maltratada, pero sí
siempre bastante peliaguda.
Usted sabe que en este país hubo una fuerza
política cuya bandera principal era la felicidad del pueblo. ¿Dónde está esa
bandera? ¿Quiénes son los que la tienen por ahí, doblada, metida en el ropero,
juntando polvo? ¿Dónde están los que accedieron a la historia del país, los que
accedieron a algún cacho de poder llevando la bandera de la felicidad del
pueblo? La felicidad del pueblo radicaba en estar juntos, articulados, en tener
una capacidad de escucha, una capacidad de salir del termo, como dice ahí un
reconocido humorista, en esta sociedad que está siendo puro ombligo. Digo, ¿qué
querrá decir ser puro ombligo? Uno podría pensar que un ombligo es
absolutamente inútil, pero también puede pensar que un ombligo es absolutamente
individual.
Entonces me pregunto a dónde hay alguna
chance, o quién se creyó alguna vez que había una chance de salvarse solo, de
volver individual, lo que es por naturaleza social, colectivo, de tener ese
impulso contra natura, de aislarse. Cuando nos aislamos nos vamos
irremediablemente hacia abajo, está totalmente demostrado. Entonces cuando
hacemos lo que hacemos desde esta mesa, desde este programa, nos planteamos
eso, salir a mostrar, salir a atender la mano, a señalar que es para acá,
miren, acá hay seres humanos que tienden a la solidaridad.
No voy a decir que somos solidarios, porque
tengo ahí una cuestión ontológica, pero sí que tengo la intención de serlo.
Habrá otras intenciones a quienes convocar, pero no solamente para salvar
vidas, para salvar dignidades, para salvar ganas de vivir, porque tampoco soy
de las personas que creen que la vida vale la pena a cualquier costo. Hay una
canción del folclore nacional que dice para vivir como vives mejor no morir de
viejo.
Así que bueno, yo quiero también pedirles a
quienes nos escuchan que busquen en la historia a los dirigentes que se
treparon a la bandera de la felicidad del pueblo y que después la olvidaron. No
es la supervivencia, es la felicidad a lo que hemos de aspirar. Y esto sí, como
dice nuestro columnista tan lúcidamente, Pedro Rodríguez, sin tabiques
partidarios.
Tenemos que volver a encontrarnos, volver a
decirnos a la cara, una serie de consignas, unos eslogans. Volver a decirnos
cómo nos gustaría vivir y articular qué camino hemos de seguir para alcanzarlo.
Que así sea, bienvenidas, bienvenidos al Club de la Pluma.
Bienvenidas, bienvenidos a El Club de la Pluma.
NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción
Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción
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