¿Cómo era eso de “el pueblo unido”? ¿Cómo
seguía la frase? ¿Pueden hacer memoria? ¿Qué ocurría en el mundo cuando esa
frase así fue lanzada a los pueblos? ¿Qué parte de los pueblos? Porque creo que
de eso se trataba, de los pueblos, ¿no? O el pueblo. Hay memorias que
atraviesan tiempos y hechos, realidades y sueños. Y hay realidades que duelen
muchísimo.
En una conversación virtual con un compañero en la red de Bluesky, donde él
manifestaba parte de lo que lo atravesaba la situación que se padece, le
compartí algunas ideas y ahora me permito compartirla con ustedes. Algunas que
decían que:
“hay
una tristeza de pueblo incrustada en callados gritos,
que
nubla la tenue esperanza que habitaba la nostalgia.
Hay
tanta amargura en la olla del domingo
que
sólo se llena con las lágrimas de la mesa desolada.
Desespera lo que no sucede, lo que no se impulsa,
el
ostracismo dirigencial que sólo pone horizonte en una elección,
mientras se van cayendo y amontonando en la
tristeza tantas y tantos.
Hubo
alguna vez una época en donde los tiempos
se
medían de acuerdo al hambre del pueblo.
Si
era grave, se invadía para lograr alimento.
La política no es cuestión de tiempos. Si la política no está respondiendo a
las urgencias del pueblo, no es política, es negocio. Esas frases que salieron
en la conversación me permití traerlas para compartir con ustedes en el día de
hoy, ligado a esto que pregunto ¿no? ¿Cómo era eso del pueblo unido? Y si vamos
recorriendo tanto la historia como el globo terráqueo, podemos ir comprobando
que más allá de convicciones, de ideas fuerza, de ideales potentes, eso del
pueblo unido ha tenido muchas ausencias.
¿Por qué? Si vamos a recordar más o menos los años 70, 60, fines de los 60,
principios de los 70, estaba en efervescencia un espíritu, un reaccionario
contra los poderes instituidos, contra los abusos de los poderes instituidos,
contra el avance descarnado, criminal, como siempre lo ha sido del capitalismo,
de las estructuras financieras, de todos los espacios de poder. Entonces esa
efervescencia, movida por distintos resortes, se fueron manifestando en hechos
que marcaron gran parte de la historia de varios pueblos. Aquí en Latinoamérica
esa efervescencia daba pie a que muchos grupos, muchos sectores de la sociedad,
se levantaran para responder ante los abusos y plantearan de alguna forma la
posibilidad de otras realidades muy diferentes.
Pero bueno, ya sabemos que el plan Cóndor impidió que todo ello se pudiese continuar.
Lo padecimos en la Argentina, en Chile, en Perú, en Bolivia, en Uruguay, en
Paraguay, en Brasil y hubo un freno a esa posibilidad. Ahora, si nos ponemos a
seguir mirando parte de la historia y parte de lo que ocurrió en otros lugares
del planeta, esa efervescencia que fue interrumpida por el plan Cóndor también
fue hecho que se padecieron en otras partes, en otros países, en otras
naciones, donde los pueblos intentaban reaccionar ante el avance miserable de
esa derecha criminal, genocida de siempre, porque no es nueva.
Tiene una larga historia como casi la historia de la humanidad. La
miserabilidad del poder que ha pretendido siempre someter a los pueblos. En
determinados momentos de la historia, algunos de los pueblos se levantan y
tratan de reaccionar en contra de esos avances, de esas pretendidas instancias
de sometimiento, de explotación, todo para sacrificar mezquinos intereses.
Ya lo sabemos, pero más allá de los discursos, esos mezquinos intereses parece
que tienen muchísima fuerza, muchísima fuerza. Fíjense en estos tiempos donde
hay conflictos bélicos, digo, conflictos entre comillas, que se instalan para
someter, para doblegar voluntades. Lo que han generado con la OTAN y Ucrania
para forzar a la Federación Rusa a defender su frontera, su territorialidad, su
independencia, su soberanía, es una de las muestras.
Y han querido hacer algo no similar, pero bueno, con la República Islámica de
Irán, atacándola, como siempre han querido y siempre han fracasado. Han
fracasado en la Federación Rusa, han fracasado en Irán, no así en otros países.
Y uno se pone por ahí a mirar qué pasó, por qué fueron los fracasos en algunos
lugares.
Y tiene relación esto de los pueblos unidos. Cuando hay una identificación
fuerte con liderazgos, con figuras, pero también fundamentalmente con procesos
e ideas, es muy difícil doblegar a los pueblos más allá de las pretendidas
infiltraciones para generar caos interno. Entonces ahí sí se ve y se completa
la frase «el pueblo unido jamás será vencido».
Él jamás, a veces también podríamos ponerlo entre comillas, porque bueno, nada
es para siempre, decía una canción. Ojalá que, en algunos lados, en algunos
lugares, en algunos países sí fuera para siempre no permitir que los dobleguen.
Pero hay otras naciones que son un tanto débiles en sus pueblos, en sus
unificaciones de ideales, de convicciones, y son fáciles de infiltrar, como le
pasó a Libia, como ha pasado en muchos lugares.
Aquí en Latinoamérica ustedes van a disculpar este ir y venir del globo, pero
estamos haciendo así un recorrido medio a lo loco y a lo tonto, tratando de dar
cuenta de la pregunta inicial, un poco de cómo era eso del pueblo unido. Aquí
en el continente latinoamericano, en la patria grande, aún persisten, más allá
de las amenazas, de los intentos de sometimiento, dos naciones, dos naciones
que han osado enfrentar la miserabilidad del capitalismo, del sistema opresor
mundial. Estoy refiriendo a Nicaragua, el faro de América, Cuba, aún inclusive
con las permanentes amenazas del mandamás del norte, del desquiciado y enfermo
mental del norte, con la intención de invadir el faro de América Cuba.
Pero el pueblo, este último primero de mayo, ha demostrado que completa la
frase del pueblo unido, que hasta ahora jamás era vencido. Pretendían que, con
todos los atentados contra Fidel, con desaparecerlo de la historia, podían
llegar a torcer el brazo y el ideario revolucionario en la isla de Cuba y nunca
lo han podido lograr. Sí, por supuesto, han sometido a la población, en
sectores realmente preocupantes, a pobreza casi extrema, a la imposibilidad de
cumplir sueños, pero han persistido los ideales, han persistido esas
caprichosas posiciones rebeldes de continuar sosteniendo una revolución.
Y más o menos lo mismo pasa en Nicaragua. El espíritu de Sandino sigue dando
vueltas por ahí, sosteniendo los idearios revolucionarios. En la actualidad
tenemos algunas naciones que no sabemos bien qué está pasando, porque como uno
no conoce tanto el paño, es difícil eso opinar.
Si podemos tener alguna idea, tal vez equivocada, tal vez equivocada, pero por
ejemplo en Venezuela, en la República Bolivariana de Venezuela, parecía en un
tiempo que el pueblo unido jamás sería vencido, pero ocurrió un golpe, un
secuestro, ocurrieron muertes, muertes, muertes, una invasión, una invasión de
otro estilo. Sí con armas, con naves, pero no ha sido con la permanencia de las
fuerzas uniformadas y las armas como ha ocurrido en otros sectores, en otros
países. Acá comenzaron secuestrando al presidente legítimo de la República
Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros y su esposa, asesinando a
compañeros, camaradas cubanos y algunos cuantos compañeros y camaradas
venezolanos, pero invadieron con las empresas, las petroleras, con el nuevo
desembarco del Fondo Monetario Internacional.
Y por más que me quieran explicar a mí algunos detalles técnicos, entre
comillas, el desembarco, cuando desembarca el Fondo Monetario Internacional en
una nación y cuando desembarcan las petroleras foráneas, son para exprimir y
someter a los pueblos de manera salvaje, sumiéndolos en mayor pobreza, mayor
desesperanza y cualquier posibilidad que tengan de independizarse,
interrumpirla.
Puede que esté equivocado lo que estoy
diciendo, tal vez como no conozco, no estoy allí y no tengo mayores elementos y
herramientas que algunas que van llegando, pero siempre me manejo por lo que
uno va leyendo a través de la historia y eso que algunos le llaman olfato, qué
sé yo, no sé. A mí me preocupa muchísimo porque me gustaría que realmente se
rescatase el ideario bolivariano que había instalado el comandante eterno Hugo
Chávez Frías, pero bueno sabemos que hay fragilidades en todos lados y hay
mezquindades también.
El capitalismo, el imperialismo, el nazi-sionismo imperial tiene la
inteligencia suficiente para inmiscuirse en la vida de los pueblos y someterlos
de acuerdo a sus caprichos y lo va haciendo en prácticamente todo el globo. Es
muy fácil corromper al ser humano y destruir la capacidad de poder desprenderse
de esa ruindad que es la avaricia. ¿Y en la Argentina cómo estamos? ¿El pueblo
unido? Y ahora, al menos en esta actualidad no lo estamos viendo muy unido que
digamos.
Bueno, solamente se ha unido el pueblo por ahí para festejar una victoria
futbolística a nivel mundial de manera masiva pero jamás lo ha hecho de manera
contundente para defender su independencia, su libertad, su soberanía, su
derecho a la autodeterminación y a no ser explotado ni sometido como otros
pueblos. ¿Cómo están intentando seguir sometiendo al Perú y a Bolivia? Entonces
nos tenemos que recontra preguntar qué hacemos, qué pasa, por qué no logramos
eso de que el pueblo unido pueda no ser vencido. Lo han vencido muchas veces y
¿quiénes fueron los que lo vencieron al pueblo? Al pueblo lo vencieron en
distintos momentos de la historia argentina, los mismos de siempre, el
capitalismo, el nazi-sionismo, el imperialismo podrido que siempre contamina
todo y cuando tuvimos la oportunidad de poder ser soberanos, bueno, se fue
sometiendo a los pueblos y los pueblos fueron cediendo.
Ocurrió como lo relata hoy Jorge Vasalo haciendo referencia a lo que pasó con
el general San Martín y con tantos otros héroes de la revolución en la
Argentina con sus sueños de independencia, de libertad, de soberanía y que
fueron vencidos lamentablemente porque, bueno, podía más la ciudad puerto con
sus improntas eurocéntricas. Digo improntas eurocéntricas para ser un poco más
amable.
Fue
vencido el pueblo argentino cuando derrocaron al general Perón.
El pueblo no fue unido, fue vencido cuando comenzaron a perseguir a la mayor
líder política de estos últimos años, Cristina Fernández de Kirchner.
El
pueblo no se unió y fue vencido porque no fue en rescate de su líder y siempre
estuvo a la espera de que alguien les diga qué hacer. Porque, bueno, el poder
con que cuenta un montón de tentáculos.
El tentáculo judicial, el tentáculo mediático, el tentáculo político,
empresarial. Ese empresarial que siempre estuvo detrás de todos los golpes y de
todos los intentos por destruir cualquier posibilidad de independencia. ¿Por
qué no les importa la independencia? ¿Por qué ellos mientras hagan negocio qué
les importa la independencia? Ellos ya tienen su independencia financiera,
empresarial, les es rentable acá, invierten acá, no les sirve, levantan, se van
allá y van dejando el tendal de hambre y miseria a lo largo del camino.
La pregunta final sería, ¿podríamos cambiar la historia y ponerle un final o
una continuidad a la frase? ¿El pueblo unido, será posible que no sea vencido?
Que
así sea.
Bienvenidas, bienvenidos, bienvenides a otra
emisión más de El Club de la Pluma, transmitiendo por nuestra radio web y la
red de radios compañeras y amigas que lo hacen en directo, en diferido a
quienes agradecemos a la distancia con un abrazo enorme, la posibilidad de
poner las voces de la patria grande fuera de ella en otras regiones. Les damos
los muy buenos días a la profesora Gabriela Fernández, ¿Cómo le va?
¿Y
cómo me va a ir? Bueno, no sé, no le pregunto. Está bien que es un formalismo,
¿no? Pero uno tiene que, más o menos mantener alguna cosa así de estética, radial,
no sé, alguna cortesía. Alguna cortesía, sí, también, que va a ser, pero bueno.
Sí, algo que nos permita sobrevivir a estas preguntas que usted hace, porque
realmente sería hermoso, acaba de suceder este primero de mayo, que yo no me
creo que no haya pasado nada. Digo, no esperemos la revolución, pero algo debe
haber pasado. ¿Sabe cuál es el problema que no nos enteramos? Yo he tenido
oportunidad de ver en alguna red social movilizaciones en Chubut, por ejemplo,
y me canso de buscar noticias al respecto y no aparecen.
Sí, bueno, a mí me compartió Imágenes un compañero, un leyente de nuestro
programa de Santiago del Estero, que los movimientos de izquierda se habían
sumado a una movilización, pero no apareció la información por ningún lado. Es
decir, tenemos pocas chances de enterarnos cuando algo estalle, porque a pesar
de estar en la era de la comunicación, comunican lo que quieren y no logramos
enterarnos de las cosas de las que sí nos debemos enterar, porque si hay una movilización
en un lugar, todos tenemos que estar enterados para ir corriendo a apoyarla,
para ser parte de un movimiento popular, de un pueblo unido, como usted dice,
que tenga alguna chance de no ser vencido, y por lo menos de no ser recordado
como un pueblo cordero, algo, una esperanza, un atisbo de lucha conjunta. Pero
los días miércoles hay movilización, todos los miércoles, del sector de
jubilados y jubiladas, y qué pasa que ya inclusive casi no es noticia.
Y si no matan o le pegan a algún periodista, no es noticia. Claro, entonces
digo, ¿cómo que no hay para sumarse una lucha? ¿Y qué justificación mayor
pretenden encontrar que la que sumarse a esta persistencia de una lucha por sus
derechos del sector de jubilados y jubiladas? Alguien había señalado alguna vez
que los jubilados de hoy son los que estaban efervescentes ya en los 70, y es
probable que así sea, pero me parece que es como casi miserable ponerse a hacer
observaciones sociológicas en lugar de estar ahí con ellos en las calles. Y
bueno, y acaba de suceder un primero de mayo en el que se suponía que, bueno,
pongamos que el día anterior iba a haber una movilización de la CGT y bueno, yo
no logré encontrar noticias sobre eso, no logré encontrar imágenes que me
hablen de una masividad.
¿Será que nos gusta lo que le está pasando a nuestro país? Y bueno, y yo para
esta apertura, aprovechando esto de que acaba de pasar el primero de mayo,
quería compartir algo que Eddie Hooper había publicado oportunamente y que va
acompañado de una imagen donde la ley de contrato de trabajo está bajo una cruz
y medio enterrada en un cementerio y él nos dice feliz día a las minorías
honrosas que siguen comulgando con la idea de que el trabajo es una
manifestación de la dignidad y como tal debe legislarse, respetarse,
retribuirse. Desprecio histórico a los perpetradores de la reforma laboral
humillante y a los entre comillas compañeros que acompañaron el proyecto total
o parcialmente. Hago votos por que algún día se imponga la justicia sobre ellos
y que esa justicia provenga de los millones de muertos por las conquistas cuya
memoria es hoy ultrajada por la traición de quienes debían rendirles tributo y
lealtad.
Que un rayo de lucidez los cruce y se den cuenta de lo que son para el resto,
para el puñado de virtuosos y virtuosas que resisten en esta dinámica entre
perversos y patologizados. Como dije recién, feliz día si es que puede
predicarse felicidad en este contexto de decadencia consensuada, nunca mejor
expresado.
Es
así y mucho más no se puede agregar para describir la realidad, sólo volver a
preguntarnos, volver a preguntarnos si podemos ser capaces de completar la
frase que el pueblo se ha unido y que jamás se ha vencido.
Bienvenidas, bienvenidos al El Club de la Pluma.
NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción
Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción
NUESTRA RADIO WEB
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