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domingo, 18 de octubre de 2026

EL FENÓMENO DE EL NIÑO: DESAFÍOS PARA AMÉRICA LATINA - MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

 

EL FENÓMENO DE EL NIÑO: DESAFÍOS PARA AMÉRICA LATINA





 

 

Apreciados compañeros y amigos de El Club de la Pluma, desde Colombia los saluda, como siempre, Mauricio Ibáñez, con un abrazo por la libertad de Palestina, la paz en oriente medio y la unidad de nuestra patria grande.

El fenómeno de El Niño es uno de los principales eventos climáticos naturales que afectan a América Latina y a otras regiones del mundo. Se manifiesta en forma de sequías prolongadas, temperaturas extremas, incendios forestales, reducción de los caudales de los ríos, dificultades para la producción agrícola y aumentos en los costos de la energía y los alimentos. En países como Colombia, donde la generación hidroeléctrica es clave en el suministro de energía, sus efectos pueden comprometer tanto la seguridad energética como el abastecimiento de agua para millones de personas.

El período comprendido entre 2025 y 2027 merece especial atención, pues combina la variabilidad natural del sistema climático con los efectos del calentamiento global. En el caso de Colombia, el Gobierno del presidente Gustavo Petro, tomó una serie de medidas preventivas cuando el país enfrentó una sequía que se presentó en 2023 y 2024, donde fue necesario priorizar la protección de los embalses, la prevención de incendios forestales y la gestión del riesgo de desastres.

¿Qué es el fenómeno de El Niño?

Este evento es una fase cálida de un fenómeno climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Se caracteriza por un aumento anormal y persistente de la temperatura superficial del mar en una parte importante del océano Pacífico ecuatorial central y oriental. Este calentamiento modifica la circulación atmosférica, los patrones de lluvia, los vientos y las temperaturas en distintas regiones del planeta.

En condiciones normales, los vientos alisios que conocemos desplazan las aguas superficiales cálidas del Pacífico hacia el oeste, en dirección a Indonesia y Australia. Frente a las costas de Sudamérica ascienden aguas relativamente frías desde las profundidades del océano. Durante El Niño, los vientos alisios se debilitan y el agua cálida se desplaza hacia el Pacífico oriental, alterando los patrones de circulación atmosférica y precipitación.

Las consecuencias dependen de la intensidad del episodio, la estación del año y las características geográficas de cada territorio. En algunas regiones provoca sequías severas, mientras que en otras aumentan las lluvias y los riesgos de inundaciones. Por ejemplo, nuestro país suele experimentar condiciones más secas y cálidas en amplias zonas de las regiones Andina, Caribe y Orinoquía.

El Niño no es un evento relacionado con el calentamiento global. El primero es un fenómeno natural y periódico, mientras que el segundo corresponde al incremento sostenido de la temperatura media del planeta, principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, la combinación de ambos puede agravar las olas de calor, las pérdidas agrícolas y otros impactos climáticos.

¿Cómo se comportará El Niño entre 2026 y 2027?

La evolución del fenómeno debe analizarse por períodos y con base en informes de las agencias climáticas. Las condiciones en el océano Pacífico cambian continuamente, y la capacidad de anticipar un episodio de El Niño no es tan clara que digamos.

Durante 2025, la situación climática estuvo marcada por la transición desde las condiciones frías de otro evento llamado “La Niña” hacia condiciones neutrales en las que que el océano y la atmósfera no presentaban las características suficientes para clasificar la situación como El Niño o La Niña. Simplemente se tenía previsto el carácter cíclico de los dos eventos, lo cual era suficiente para empezar a tomar medidas preventivas.

Las alarmas han empezado a activarse para 2026 y 2027 a partir de los pronósticos actualizados de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y los organismos meteorológicos de cada país. Aunque es claro que ya existe una probabilidad elevada de El Niño, esta se mide únicamente en términos de la temperatura del océano, y sus consecuencias en tierra dependen de muchos factores adicionales. En el evento intervienen las condiciones de humedad del suelo, la temperatura del aire, los patrones de circulación atmosférica y la disponibilidad de agua almacenada en embalses y acuíferos.

En términos de gestión pública, el período 2025-2027 debe considerarse una oportunidad para fortalecer la preparación frente a la variabilidad climática. Esto implica mantener sistemas de alerta temprana, proteger las fuentes hídricas, diversificar la matriz energética y establecer planes de contingencia para el abastecimiento de agua, la agricultura, la salud pública y la atención de emergencias. En Colombia, con el cambio de gobierno, el presidente electo DelaEspriella no quiso hacer un empalme con el gobierno saliente de Gustavo Petro, y muchas de las medidas preventivas para enfrentar este evento climático se suspendieron. 

¿Cuáles serían los países y regiones más afectados?

Los efectos de El Niño no se distribuyen uniformemente. Entre las zonas que históricamente presentan una exposición importante se encuentran las siguientes:

Sudamérica. Perú y Ecuador pueden experimentar lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos en determinadas zonas costeras, además de alteraciones en los ecosistemas marinos y la pesca. En Colombia, Venezuela y partes de Centroamérica pueden aumentar los riesgos de sequía, calor extremo y disminución de la disponibilidad de agua, dependiendo de las condiciones regionales. En la Amazonía, los períodos secos intensos pueden elevar el riesgo de incendios y afectar los ecosistemas. Norberto nos compartió hace poco un análisis sobre los posibles efectos del fenómeno en Argentina.

Centroamérica y el Caribe. Varios países pueden enfrentar reducciones de las precipitaciones, afectando los cultivos, las reservas de agua y la generación hidroeléctrica. La intensidad de estos impactos depende de la época del año y de la interacción con otros sistemas meteorológicos.

¿Qué le espera a Colombia durante 2026 y 2027?

Colombia enfrenta un escenario de especial preocupación. El 8 de octubre de 2026, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) confirmó oficialmente la presencia del fenómeno de El Niño en el país y señaló que existe una probabilidad del 83% de que mantenga una intensidad fuerte a muy fuerte hasta el primer trimestre de 2027.

Este pronóstico obliga a prestar atención a cinco ámbitos fundamentales.

Abastecimiento de agua. La disminución de las lluvias y las temperaturas elevadas pueden reducir los caudales de los ríos, afectar los embalses y generar dificultades en los sistemas de acueducto. Las ciudades que dependen de fuentes hídricas vulnerables a las sequías necesitan adoptar medidas anticipadas para evitar restricciones severas. Sin embargo, el riesgo específico depende de las reservas disponibles y de las condiciones de cada cuenca.

Generación de energía eléctrica. La hidroelectricidad desempeña un papel fundamental en el sistema energético colombiano. Cuando disminuyen las lluvias y los niveles de los embalses, puede reducirse la capacidad de generación hidroeléctrica y aumentar la necesidad de recurrir a plantas térmicas y otras fuentes. Esto puede elevar los costos de producción y generar presiones sobre las tarifas, especialmente si coinciden una demanda elevada y dificultades de suministro.

Agricultura y ganadería. Los productores rurales pueden sufrir pérdidas por la falta de agua, el deterioro de los pastos, la reducción de la productividad y el aumento de los costos de alimentación animal y riego. Entre los sectores que requieren vigilancia se encuentran los cultivos de arroz, maíz, café y otros productos sensibles a las variaciones de temperatura y precipitación.

Incendios forestales y biodiversidad. La vegetación seca, el calor y la escasez de humedad aumentan la posibilidad de incendios y facilitan su propagación. Los páramos, los bosques andinos, la Amazonía y otras áreas ambientalmente sensibles requieren vigilancia, prevención y capacidad de respuesta. Los incendios pueden afectar las fuentes de agua, liberar carbono almacenado en los ecosistemas y causar daños a la fauna y la flora.

Salud pública e impacto social. Las temperaturas extremas pueden aumentar los riesgos para las personas mayores, los niños, los trabajadores al aire libre y quienes viven en viviendas con ventilación deficiente. Las comunidades rurales y los hogares con menores ingresos suelen disponer de menos recursos para adaptarse a la escasez de agua y al encarecimiento de los alimentos.

Por su geografía irregular, Colombia puede registrar sequías en unas zonas y precipitaciones intensas en otras. Por eso, la preparación debe contemplar tanto el déficit hídrico como las inundaciones y los deslizamientos que puedan presentarse.

¿Cómo se preparó el Gobierno de Gustavo Petro para enfrentar El Niño?

La preparación del Gobierno se inició durante un período de sequías que se presentó en 2023 y 2024, con medidas preventivas para los eventos futuros. El gobierno generó decretos, anuncios y planes para coordinar acciones territoriales de prevención de desastres, mejorar los indicadores de abastecimiento de agua y establecer disposiciones presupuestales.

Durante el episodio anterior, el Gobierno nacional recurrió a las entidades ambientales, energéticas y de gestión del riesgo para vigilar la evolución del clima y atender sus consecuencias. En abril de 2024, los ministerios de Minas y Energía y de Ambiente anunciaron quince medidas adicionales para enfrentar la etapa final del fenómeno. Entre los objetivos estaban reforzar la seguridad energética, promover el ahorro de electricidad y agua y reducir el riesgo de llegar a situaciones críticas en el suministro.

La respuesta también exigió coordinación con gobernaciones, alcaldías, empresas de servicios públicos y organismos de socorro. La prevención de incendios, la vigilancia de las fuentes de agua y la atención de las comunidades afectadas constituyeron componentes esenciales de esa labor.

La crisis de 2023-2024 dejó una enseñanza central: un país que depende considerablemente de la hidroelectricidad necesita anticiparse a las sequías mediante una gestión prudente de los embalses, el fortalecimiento de las fuentes alternativas de generación y la promoción del ahorro. También puso de relieve la importancia de contar con información pública oportuna para que los ciudadanos y las empresas puedan ajustar su consumo.

La preparación para 2026-2027

Ante el nuevo episodio, el Gobierno de Petro adoptó una medida de mayor alcance institucional. El 23 de julio de 2026 expidió el Decreto 0802, mediante el cual declaró una situación de desastre de carácter nacional por un período inicial de doce meses, con el propósito de anticipar los daños y las pérdidas asociados a El Niño. La decisión se tomó después de recibir una recomendación favorable del Consejo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres.

Esta declaratoria busca facilitar la coordinación de las entidades públicas y el uso de instrumentos administrativos, técnicos, jurídicos y presupuestales para fortalecer la prevención y la respuesta. Su importancia radica en que permite organizar acciones antes de que los impactos climáticos alcancen su máxima intensidad.

Posteriormente, el IDEAM confirmó oficialmente la llegada del fenómeno el 8 de octubre de 2026 y anunció el mantenimiento del monitoreo de las temperaturas, las lluvias y los riesgos asociados. La hoja de ruta institucional para 2026-2027 contempla acciones para reducir el riesgo de desabastecimiento de agua, prevenir incendios, proteger los medios de vida y mantener la continuidad de los servicios esenciales.

No obstante, la efectividad de estas decisiones dependerá de su ejecución por parte del nuevo gobierno, que es negacionista del cambio climático y ha venido desmontando todas las medidas del gobierno anterior. Es necesario comprobar que los recursos lleguen oportunamente a los territorios más vulnerables, que los municipios tengan planes de contingencia operativos, que los sistemas de acueducto cuenten con alternativas de suministro y que las autoridades energéticas dispongan de mecanismos para enfrentar eventuales reducciones de la generación hidroeléctrica. Sin haberse dado el empalme entre gobiernos, no se sabe si estas medidas se están tomando en la actualidad.

Los efectos del Fenómeno de El Niño ya empiezan a sentirse en el territorio colombiano. Faltará ver si el gobierno estará a la altura de la situación. Hasta ahora, sus respuestas al terremoto del 10 de agosto y los incendios forestales dejó más preguntas que certezas. Hasta la próxima semana, Compañeros, un fuerte abrazo.

 


MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

Especialista En Estudios Socio-Ambientales

 

 

Para Saber Más:

1.        Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM). Información oficial sobre el fenómeno de El Niño en Colombia, actualización del 8 de octubre de 2026. Consultar el portal del IDEAM.

https://ideam.gov.co/fenomeno-del-nino

 

2.       Organización Meteorológica Mundial (OMM). Información sobre la intensificación de El Niño y los riesgos climáticos hasta 2027. Consultar el informe de la OMM.

https://public.wmo.int/es/news/media-centre/el-nino-alcanzara-una-intensidad-muy-fuerte-e-incrementara-el-riesgo-de-que-se-produzcan-fenomenos

 

3.       Presidencia de la República de Colombia. Las quince medidas del Gobierno para enfrentar El Niño, 18 de abril de 2024. Consultar el comunicado oficial.

https://petro.presidencia.gov.co/prensa/Paginas/Las-15-medidas-del-Gobierno-para-enfrentar-el-fenomeno-de-El-Nino-240418.aspx

 

4.       Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Declaratoria de desastre nacional para anticipar los efectos de El Niño 2026-2027, 25 de julio de 2026. Consultar el comunicado oficial.

https://portal.gestiondelriesgo.gov.co/Paginas/Noticias/2026/Gobierno-declara-situaci%C3%B3n-de-desastre-nacional-para-anticipar-los-efectos-de-El-Ni%C3%B1o-2026-2027.aspx

 

5.       Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). Seguimiento y pronósticos del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur. Consultar los pronósticos oficiales.

https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/enso/

6.      Consecuencias de El Niño en Argentina. Investigación de Juan José Neiff, del Conicet. Revisar Video.

https://www.youtube.com/shorts/jZufBv3erYs

 

Tema Musical de la Semana:

Juanito Laguna se Salva de la Inundación – Mercedes Sosa: Enlace

https://www.youtube.com/watch?v=xqNv_hvjCeI

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