DONALD TRUMP ES SOLO UN TÍTERE MÁS
Apreciados
compañeros y amigos de El Club de la Pluma, desde Colombia los saluda, como
siempre, Mauricio Ibáñez, con un abrazo por la libertad de Palestina, la paz en
oriente medio y la unidad de nuestra patria grande.
Una gran parte de
la opinión pública mundial insiste en creer que Donald Trump es el gran
conspirador y el hombre fuerte detrás de la nueva doctrina de dominio imperial
de los Estados Unidos sobre América, Europa y Oriente Medio. Todo el planeta le
teme, y cuando él hace una de sus declaraciones, expresa públicamente alguno de
sus caprichos exóticos o hace alarde de su poder como gobernante del mundo, el
planeta entero tiembla. Al menos, eso es lo que creemos ver o lo que la prensa
corporativa nos muestra.
Trump es el
retrato perfecto de todo lo que está mal con los Estados Unidos: su
personalidad colorida y torpe para hablar nos recuerda a personajes como Homero
Simpson, Pedro Picapiedra y otros padres de las familias disfuncionales con las
cuales se identifica el pueblo norteamericano (recordemos que la Serie “Los
Simpson” se encuentra en su temporada número 38 y ya está renovada hasta la
temporada 40 por la cadena ultraconservadora FOX). Donald Trump, con su
lenguaje políticamente incorrecto y su comportamiento errático y narcisista, es
el vivo retrato de una serie que, incluso, ha “profetizado” varios aspectos de
su vida pública. Eso es lo que lo hace tan popular.
Donald Trump no
se destaca por tener una formación académica brillante: Entre 1959 y 1964
estudió en la Academia Militar de Nueva York, donde tuvo problemas de conducta,
pero mostró algunas capacidades de negociación y liderazgo. De 1964 a 1966
realizó estudios de Economía en la Universidad de Fordham, en Nueva York, pero
no terminó allí su carrera. Se trasladó a la Escuela Wharton de la Universidad
de Pensilvania donde obtuvo su grado como economista en 1968. Sus
calificaciones permanecen en secreto, pero no parece que haya figurado entre
sus estudiantes más brillantes y no se le menciona en la lista de honor de los graduados
en ese año. No cuenta con un MBA ni un doctorado. Con su habilidad para los
negocios y una compañía heredada de su padre, su trayectoria empresarial se
centró en los bienes raíces, donde ocupó una posición sin mérito propio.
Su tremenda
popularidad ha estado principalmente ligada a una serie de escándalos por
emprendimientos ruidosos y espectaculares que acabaron en estrepitosos
fracasos, en los cuales él resaltaba como una especie de playboy que se
mantenía a flote por su comportamiento narcisista y desparpajado, llegando a
conquistar la fama como presentador de televisión en un reality de negocios, y
escribir algunos libros sobre su estilo transaccional disfuncional e
irrespetuoso con el que había logrado su fortuna. Con un tremendo desprecio por
sus semejantes, alguna vez declaró públicamente: “si quisiera aspirar a ser
presidente de los Estados Unidos, me lanzaría con el Partido Republicano,
porque ellos son lo suficientemente estúpidos como para votar por alguien como yo…”.
Su popularidad
entre las iglesias evangélicas no procede del hecho de ser un cristiano
convencido, ni practicante, ni devoto. Sencillamente, entendió la profunda
relación que existe entre el nacionalismo cristiano, la fuerte influencia
judía, el poder de la comunidad protestante y su presencia política en el
partido republicano ultraconservador, tradicionalista y fuerte defensor de la
propiedad privada. Trump está muy lejos de ser ejemplo o testimonio de una vida
cristiana virtuosa, todo lo contrario: ha sido un personaje vulgar, un abusador
y acosador de mujeres; su estilo de negocios es depredador, es un mentiroso
patológico y, como ya sabemos, aparece en los archivos de Jeffrey Epstein como
un presunto violador de las niñas con las que éste traficaba. La única conexión
evidente con el nacionalismo cristiano norteamericano son sus apariciones en público
con la cabeza inclinada, aparentemente en oración. Eso es todo. Su caso es muy
parecido al del Emperador Constantino, cuando fue tan evidente el crecimiento
aplastante del cristianismo en el Imperio Romano, que decidió aprovecharlo
políticamente y se convirtió a esta religión, en una jugada que le ganó
popularidad en Constantinopla y, eventualmente, en todo el imperio. Entre
tanto, él siguió adorando a los ídolos de siempre.
En conclusión,
Donald Trump no es, ni de lejos, el gran líder del mundo libre como él se
presenta y como el mercadeo político global lo vende en toda la prensa
conservadora y empresarial mundial. Es un producto mediocre de los medios, pero
su tremenda influencia parte de un solo factor: podrá no ser brillante, podrá
estar mal preparado, no lee, no estudia, no investiga y sólo hace lo que su
equipo de leales le indica, pero tiene la mano sobre el botón de la guerra. Es,
básicamente, un bully con toda la autoridad y el poder del ejército más
poderoso del mundo bajo su mando así que, si se le ocurre cualquier tontería
para mover los mercados, no dudará en dar la orden.
Por su condición,
formación y habilidad como comerciante, lo que Trump hace es sacudir los
mercados. En Estados Unidos es un delito federal utilizar el poder para ejercer
influencia sobre el mercado de valores, pero con cada declaración pública que
él hace, pone en movimiento las bolsas de valores en todo el mundo sin que
nadie lo investigue. Y generalmente, quienes más se benefician de las subidas y
bajadas de las acciones están en su entorno más cercano: son él mismo, su
familia o sus billonarios amigos, especialmente aquellos que aportaron millones
en sus campañas presidenciales.
¿Por qué Donald
Trump llegó allí donde está?
La influencia de
la comunidad judía en todos los niveles de la sociedad y la institucionalidad
de los Estados Unidos es muy fuerte: están presentes en el apoyo electoral,
donaciones políticas, organizaciones de presión y afinidades ideológicas,
aunque es preciso aclarar que no todas las organizaciones judías
norteamericanas están alineadas con el partido republicano. Eso lo veremos más
adelante. Aquellos grupos de presión judíos que ejercen influencia sobre los
conservadores americanos son los que buscan la consolidación del Estado de
Israel a través del sionismo y su principal movimiento representativo, el
Likud.
Dos de las
organizaciones políticas judías más fuertes son la Republican Jewish
Coalition (RJC) y la American Israel Public Affairs Committee (AIPAC),
entidades a cargo de establecer los lazos entre la comunidad judía
norteamericana y el poder legislativo de los Estados Unidos. Promueven
candidatos, organizan encuentros con dirigentes y movilizan donantes con
grandes fortunas que financian campañas, comités de acción política y
organizaciones conservadoras. Su principal propósito es mantener un fuerte
apoyo de los Estados Unidos al Estado de Israel, su desarrollo económico y sus
proyectos geopolíticos.
Algunos
empresarios y filántropos judíos han tenido gran relevancia en la financiación
de campañas republicanas. Por ejemplo, el billonario ultraconservador Sheldon Adelson
y su esposa Miriam fueron los principales aportantes económicos a las campañas
de Donald Trump en 2016 y 2025, con el compromiso de que éste apoyara al estado
de Israel en todos los aspectos posibles, incluyendo el militar, el geopolítico
y el de desarrollo tecnológico.
El apoyo
norteamericano brindó el escenario propicio para que el líder ultra conservador
y sionista Benjamín Netanyahu pudiera consolidarse en el poder, al punto
de que hoy es el primer ministro que ha durado más tiempo en su cargo en
Israel. Otro detalle importante es que la comunidad judía ha realizado grandes
inversiones en desarrollo tecnológico, capital de riesgo (cripto economía),
ciberseguridad, inteligencia artificial, defensa y espionaje en una estrecha
relación con los poderes tecnológicos de Silicon Valley, constituyendo
una relación de “tú a tú” entre dos ecosistemas tecnológicos de inmenso poder,
que al año 2025 ya habían realizado transacciones en el orden de los 74,300 mil
millones de dólares.
Otro aspecto
clave de la relación actual entre Israel y Silicon Valley está enfocado en tres
escenarios:
· Ciberseguridad de defensa
· Inteligencia, vigilancia y espionaje
· Tecnología militar
Pero hay un
cuarto escenario en esta relación, y tiene que ver con la necesidad que estos
dos poderosos ecosistemas tecnológicos tienen de los recursos naturales que les
permitan crecer a gran velocidad, y que los ha llevado a asociarse en la
búsqueda de la supremacía política y económica que los conduzca a apropiarse de
gobiernos para desmontar su estructura estatal y flexibilizar, a través de la
manipulación legislativa, las normas, reglamentos y restricciones que los
países imponen para la extracción de los minerales críticos necesarios para
mantener el ritmo desaforado de la carrera tecnológica. Metales como el
silicio, cobre, litio, galio, germanio, grafito, cobalto, níquel, tantalio, tungsteno
y las llamadas “tierras raras” se han convertido en el objeto de la búsqueda
desesperada de la alianza Israel-Silicon Valley que, desde ahora, llamaremos
caprichosamente “los amos del crimen organizado”.
China domina los
mercados de la mayoría de estos materiales, y su política de desarrollo “hacia
adentro” no permite que empresas extranjeras exploten estos recursos en su
suelo, de manera que para las potencias del eje tecno-político se ha hecho
necesario volver a mirar hacia América Latina, en especial a países con
presencia ya comprobada de minerales como es el caso de Argentina, Chile y
Perú. Ya Europa se había encargado de la explotación y destrucción sistemática
del Congo, Mozambique y Madagascar, y ya tenemos fuertes crisis ambientales en
Indonesia, Filipinas, Australia y otros rincones de Asia Oriental, de manera
que el turno fue para América, comenzando con América del Norte: para entonces
ya resultó evidente que el primer país que debía caer en manos del
tecno-fascismo sionista (esto no es un eufemismo ni un calificativo caprichoso)
era Estados Unidos, y la mejor manera de lograrlo era colocarle un disfraz
ultraconservador que permitiera concentrar el apoyo de las iglesias evangélicas,
la comunidad judía conservadora y los grandes representantes del capitalismo y
la economía de mercado en un solo frente unido que lograra concentrar todo el
poder del complejo militar-industrial en un objetivo de dominación y
expansionismo, y ese instrumento sería un gobierno títere del sistema,
encabezado por Donald Trump y un equipo de multimillonarios leales dispuestos a
apoderarse del planeta “en nombre del ideal americano”, cuando lo que realmente
están haciendo es servir de instrumento de presión del crimen organizado para
doblegar a los demás países del continente.
Donald Trump no
es otra cosa, entonces, que el bully malhablado, políticamente incorrecto,
pintoresco, megalómano y caprichoso que nos mantiene desconcertados con sus
declaraciones, sus amenazas, sus “marchas para atrás” y sus excentricidades,
crónicamente desinformado por su equipo de secretarios y desesperado por
convertir todos los monumentos de la nación en tributos a su ego. Mientras el
país tiene semejante caricatura de gobierno, todas las normas ambientales, de salud
ocupacional, pública y todo lo que impide que el planeta se destruya, se va
desmontando en nombre del capitalismo ante la mirada impotente de su pueblo.
Esta forma de
dominación de los señores del crimen organizado (ese que hemos llamado
caprichosamente “el tecno-fascismo sionista” para juntar sus orígenes) sobre el
gobierno de los Estados Unidos fue tan exitosa, que generó todo un manual de
expansión conservadora sobre América Latina que arrancó con el colorido Nayib
Bukele en El Salvador y está haciendo metástasis por todos los rincones de
nuestra patria grande en una tragicómica comedia que ellos llaman “guerra
contra el comunismo, o el narcotráfico, o el terrorismo…o lo que sea” para
poner presidentes inexpertos, listos para entregar los estados, sus leyes y sus
recursos a un solo postor.
Pero no son sólo
los metales: también están el petróleo, las rutas comerciales y los puertos,
pues hay que mover todo el material robado. En el próximo programa seguiremos
con nuestro análisis.
Hasta la próxima
semana, Compañeros, un fuerte abrazo.
MAURICIO
IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo
Especialista
En Estudios Socio-Ambientales
Para Saber Más:
·
Coalición Judío –
Republicana (RJC): Enlace
https://www.rjchq.org/
·
Comité de Asuntos Públicos Americano-israelí (AIPAC): Enlace
https://www.aipac.org/about?utm_source=chatgpt.com
·
Sheldon y Miriam Adelson:
los mayores donantes de Trump: Enlace
https://es.wikipedia.org/wiki/Sheldon_Adelson
·
El Ecosistema Tecnológico
Israelí: Enlace
https://startupnationcentral.org/hub/news/pr-israeli-tech-annual-report-2025/?utm_source=chatgpt.com
·
Lista de Minerales Críticos
del USGS: Enlace
https://www.usgs.gov/programs/mineral-resources-program/science/about-2025-list-critical-minerals?utm_source=chatgpt.com
Tema Musical de
la Semana:
Los Americanos – Piero:
Enlace
https://www.youtube.com/watch?v=LVXzmG0XT6s&feature=youtu.be

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