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miércoles, 5 de agosto de 2026

APERTURA EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 2-8-2026 - “ENTRE EL GATILLO FÁCIL Y LAS FALLAS DE LA JUSTICIA”

 

APERTURA EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 2-8-2026

 

“ENTRE EL GATILLO FÁCIL Y LAS FALLAS DE LA JUSTICIA”




  

Durante estos días, durante estas semanas, había un título que me daba vueltas por la cabeza.

No digo que estaba pensando para no creérmela…

El título era “Del Gatillo Fácil a Las Fallas De La Justicia”.

 

No fallos, fallas. Fallas de error o de mal funcionamiento.

 

¿Por qué me daba vueltas ese título?

La memoria me llevó a mucho más tiempo atrás.

 

Cuando, ¿se acuerdan de aquel ingeniero Santos? Fíjense también, ¿no? Las paradojas, ¿no? El apellido Santos…

 

El ingeniero Santos que persiguió a un ladrón de pasacassette…

 

Aquellos que no conocen, porque en estos tiempos no circulan, los pasacassette eran unos dispositivos que se colocaban en los autos para escuchar música en cassettes. Y muchos de esos dispositivos no eran originales de los autos. Se colocaban después como un agregado.

 

Y en aquella época eran recurrentes los robos de los pasacassette. Tal vez así que se aseguraban aparte.

 

Este ingeniero Santos, cansado, harto de que le robaran los pasacassette, en el último intento corrió a uno de los ladrones, le disparó y lo mató.

 

Y así se establecieron dos grandes posiciones en la población:

Aquellos que justificaban que el hartazgo era genuino y por eso aceptaban que el ingeniero Santos haya asesinado a una persona.

Y aquellos otros que condenaban el haber tomado justicia por mano propia.

 

Esa forma de empezar a... que no, no arranco ahí, aclaremos.

No comenzó ahí con ese hecho puntual, pero esa forma de dividir las opiniones de las personas, de las sociedades, siempre tiene intereses.

Intereses que están muy alejados de si es un tema de justicia o no justicia. Si hubo un delito o no hubo un delito. Entonces se van retorciendo las intenciones y se pierden las objetividades, las miradas objetivas, la discusión objetiva inclusive.

 

Luego el tema que me estaba movilizando para poder compartir con ustedes del gatillo fácil, era como la contrarrespuesta a aquellos que se suponían delincuentes. Y el gatillo fácil era con que se denominaba el accionar de un uniformado que disparaba a otra persona, asesinándola, en la creencia o en la suposición de que podría ser un delincuente, potencial, sospechoso.

 

Recuerdo, cuando estoy comentando esto, aquí en la provincia de Córdoba tuvo vigencia durante muchos años lo que llamaban el código de faltas.

Cuando funcionaba el código de faltas…

Después lo que hicieron, entre comillas, humanizar desde el título y le pusieron código de convivencia.

 

Pero cuando el código de faltas, había una figura que después desaparece del código de convivencia, que se llamaba “Merodeo”.

 

¿Y qué quería decir “Merodeo”?

Una persona que por ahí daba vueltas por una casa, un muchacho que estaba tratando de ver a la noviecita, a la persona que le gustaba. O, Merodeando porque estaba tratando de ver si podía cobrar una deuda…

 

Dependía si tenía gorrita, si tenía cara de, si era morochito, morochita, qué se yo... Entraban dentro de la figura del “Merodeo” y procedían a las detenciones, a las persecuciones, inclusive terminaban en eso, en el gatillo fácil, en disparar a aquella persona que consideraban podía ser peligrosa.

O por portación de rostro, portación de gorra, o por pertenecer a un barrio humilde, marginal, etcétera, etcétera.

 

Lo tuvimos en la provincia de Córdoba, pero no solamente en la provincia de Córdoba, muchas provincias argentinas padecieron, con distintos títulos y distintas denominaciones, ese tipo de accionar represivo, ilegal, más allá de los títulos que tengan, donde se aplicaba la justicia por mano propia, como la que había aplicado el Ingeniero Santos en su época, ¿no?

 

Y donde algunos aplauden y otros deploran o critican, porque con el gatillo fácil estaban quienes aplaudían a las fuerzas policiales, porque así combatían la delincuencia.

 

Estaban aquellos defensores de los Derechos Humanos que ponían en tela de juicio si realmente era legal lo que estaban haciendo.

 

Fue una lucha bastante importante en distintos sectores de la sociedad…

 

Mientras tanto, estaban las fallas de la justicia, no los fallos, o a través de los fallos, las fallas de la justicia también, porque ¿cuántos de estos que han pasado desde el Ingeniero Santos hasta el Código de Faltas y el gatillo fácil, cuántos han sido exonerados porque la presión popular los avalaba?

¿O, todo lo contrario?, que no eran la mayoría de los casos.

 

Pero los fallos de la justicia y sus fallas continuaron…

 

Continuaron no solamente intercediendo y complicando el diario vivir de la sociedad y no funcionando como debería, sino que además tuvo su incidencia y la tiene a nivel político. Cuando no… cuando no debería ser así, porque el poder judicial, uno de los tres poderes del Estado, debería ser lo más imparcial posible, lo más ecuánime posible y el más sujeto a las normas.

 

Pero tal parece que, en estos tiempos, en esta actualidad tan cruda, tan cruel, tan complicada y compleja, la justicia viene fallando.

 

Y mal, muy mal, porque primeramente yo no soy un jurista, no soy un entendido del derecho. Tuvimos un presidente que fue procesado en incontables delitos, en incontables denuncias y no pasó nada.

Ese presidente aún hoy circula libremente, no solamente por la Argentina, sino por todo el mundo y sigue opinando también… Bueno, como cualquier persona todos tenemos el derecho a opinar… y no pasó nada.

 

Entonces ahí falló la justicia, tuvo una falla la justicia o varias fallas, la justicia, porque se presumía en otras épocas que para acceder a la primera magistratura vos tenías que ser lo más impoluto posible, lo más limpito posible en tu historial...

 

Bueno, no fue el caso de este presidente que a la postre nos endeudó en más de 100 años, como algunos de nuestras compañeras y compañeros en el programa destacan en sus columnas… Nosotros también lo hemos dicho aquí.

 

Y ahora, en estos últimos tiempos, en estos últimos casi tres años, la justicia viene fallando, viene errando o viene haciendo mal las cosas, con mayor contundencia…

 

Pero entre lo de aquel presidente que era denunciado y nunca fue condenado y esta actualidad, hubo otro hecho que marcó la historia argentina por más que los medios monopólicos de desinformación continúen invisibilizando ese hecho…

 

Seguramente, cuando pasen unos 30, 40, 50 años, haya otro revisionismo histórico y rescate ese hecho, para tratarlo con la real contundencia que debería y para demostrar cómo el sistema judicial, el poder judicial, siguió fallando sin ningún tipo de vergüenza.

 

Y me estoy refiriendo a lo ocurrido un 2 de septiembre del año 2022, cuando intentaron asesinar a la que era la vicepresidenta de la nación Cristina Fernández de Kirchner, un intento de magnicidio del cual se empezaron a conocer o a sospechar los autores intelectuales, no solamente los materiales sino los intelectuales y los financieros, aquellos que financiaban ese tipo de accionar…

 

Y también falló la justicia, falló de errar, de cometer, yo ya no le diría errores, sino que ha funcionado de acuerdo a los poderes que realmente dominan a la Argentina en estos tiempos, que no es el pueblo, que no es la sociedad, que no son representantes del pueblo…

 

Aquellos que están en el Ejecutivo e inclusive en el Legislativo en su gran mayoría, porque no puede ser representado un pueblo cuando se desconoce la magnitud de ese hecho horroroso… y si se hubiese concretado en su totalidad, la historia de la Argentina sería otra…

 

La justicia siguió fallando, siguió errando y ahora hoy en este 2026 la justicia sigue fallando, sigue errando, porque no funciona ni siquiera en aquellos fallos o decisiones que pueden respetar o pueden considerar derechos vulnerados, porque ordenan por ejemplo respetar por parte del Estado el tema del financiamiento universitario y el Estado mira por otro lado y hace lo que quiere y entonces la justicia no puede hacer nada, “…no hago nada, emito un fallo diciendo bueno señor Ejecutivo tiene que respetar esto y el Ejecutivo dice me ne frega, no le doy bola y viva la pepa…”, entonces la justicia sigue fallando…

 

La justicia sigue fallando, el Poder Judicial sigue fallando porque no le interesa en realidad hacer justicia y fallar en favor de las leyes, en favor del respeto de las leyes, en favor de La Constitución, porque si realmente tuviese en cuenta los dictados de La Constitución Nacional no estaría permitiendo todo lo que está ocurriendo en el país… ni siquiera la entrega del país como la están entregando…

 

Ni siquiera podría avalar ninguna de las acciones de este desgobierno miserable y genocida, pero no, no sigue respetando las leyes de la misma justicia, sigue permitiendo que lo que antes era gatillo fácil hoy sea el palo fácil, la gaseada fácil, la represión fácil, ante reclamos que son amparados y contenidos en La Constitución Nacional, la justicia falla…

 

¿Pero sabes también por qué falla la justicia, por qué comete esos errores la justicia?, porque somos responsables de eso nosotros… vos, yo, sí, no me digas que no, somos responsables porque no hemos exigido y obtenido una reforma del poder judicial para poder democratizarlo en su totalidad y poder tener un sistema, un poder judicial digno de nuestro pueblo, de nuestras leyes, de nuestra historia y de nuestro futuro…

 

Lamentablemente hemos sido responsables de esto, porque somos nosotros el pueblo quienes tenemos que salir a exigir, no solamente que se cumpla con las leyes, sino condenar a aquellos que no las cumplen y si eso no basta, exigir una reforma del poder judicial…

 

Por supuesto que ahora en estos tiempos no es tan fácil de lograr eso, pero es un objetivo que tenemos que tener a corto plazo para ya no tener que lamentar ni estar discutiendo entre nosotros si el hecho ocurrido o perpetrado por un tal ingeniero santos o un uniformado que tenía el dedo en el gatillo fácil o un uniformado que tenía el palito fácil de castigar la protesta o un presidente corrupto siga en el cargo, no tengamos que lamentarnos de todo eso…

 

Ojalá que en algún momento recuperemos la conciencia del poder que nosotros como pueblo tenemos, para poder alcanzar el estatus de pueblo real que necesitamos tener, para poder elegir representantes dignos en los tres poderes del estado… en los tres poderes del estado y así soñar y concretar una Patria Justa, Libre, Soberana, Independiente y no sometida solamente a los caprichos de una corporación mafiosa judicial y mediática empresarial, sino defensora de nuestro territorio, de nuestra historia, de nuestros bienes y nuestras garantías, de nuestros recursos naturales y no estar ahora discutiendo que nos están entregando atados de pies y manos al poder foraño…

 

Ojalá podamos ser dignos de esta tierra, ser dignos de la historia que los auténticos héroes nos legaron y ser dignos de nuestras descendencias…

 

Que así sea.

 

 

Bienvenidas, bienvenidos, bienvenides a otra emisión más de El Club de la Pluma por nuestra radio web y la red de radios compañeras, amigas que retransmiten en directo, en diferido a quienes agradecemos a la distancia con un abrazo enorme la posibilidad de poner las voces de La Patria Grande fuera de ella en otras regiones.

 

Le damos los muy buenos días a la profesora Gabriela Fernández.

 

Buenos días Norberto, buenos días a toda la audiencia del Club de la Pluma y le quiero contestar a lo que usted acaba de exponer con tanta fe, con tanta creencia, le quiero contestar con una pregunta, ah, ese es un recurso argumentativo importante, ¿acaso no siempre ha sido así? Conteste ¿a ver?.

 

Más o menos, más o menos.

 

¿Cómo es que llegamos hasta acá con tantos miles de años de historia, con tantos miles de años de declamación en favor de los derechos de las personas, del derecho a la participación, del derecho al autogobierno y entonces no ha sido siempre así?

 

Usted sabe que el: “ha sido siempre así” es una herramienta, no de doble filo, de muchos filos. Primero porque ha sido usado para aquellos que no quieren que vos te entrometas en los verdaderos asuntos de poder.

 

Entonces te dicen siempre fue así, pero es para que vos no te entrometas, porque el que te dice siempre fue así, a veces está desencantado de las luchas históricas y otras veces te lo dice porque le conviene a él que vos creas que lo que nos está pasando es inevitable.

 

Hay muchas frases cortas, creativas, populares que intentan dirimir la incógnita que representa para los pueblos la aplicación discrecional de las leyes escritas.

Me refiero, no solamente discrecional en el sentido de que no es igual para todos, para algunos sí, para otros no.

 

Cuando las leyes empezaron a escribirse era para evitar eso y el gran principio era todos somos iguales ante la ley…

 

Bueno, era un gran principio que se formuló como un horizonte, había que conseguirlo y no es que nunca conseguimos nada en ese sentido, se ha ido consiguiendo cosas, se ha ido consiguiendo que las leyes se formulen, se ha ido consiguiendo que miembros del poder judicial se apeguen a la ley escrita, se apeguen a jurisprudencia justa en el sentido de igualitaria…

 

Se ha ido logrando un estado de derecho cada vez más declamado y menos realizado, cada vez más bastardeado y menos conocido para la gran mayoría de la población. ¿Por qué? Y porque nosotros tenemos que ir rápido, todo va rápido, rápido, ya, ya, ya, menos la justicia.

 

Bueno, en realidad no es menos la justicia, la justicia va rápido a veces y según con quién y según contra quién y según al poder real al que esté respondiendo…

 

Entonces yo me pregunto de nuevo ¿si los que tenemos que ir tan rápido estamos dispuestos a acelerar hacia la destrucción de lo poco que queda en favor de las mayorías?, porque nosotros aceleramos, no vemos para dónde vamos, ni decidimos para dónde ir, vamos rápido nomás. ¿Para dónde?

 

Lo importante realmente sigue siendo echarle más carbón a la caldera que mueve la embarcación hacia ninguna parte o hacia la parte que eligen otros.

 

Yo creo que ahí está el punto, hacia dónde vamos rápido, hacia dónde va la humanidad tan rápido. Entonces como me dijo alguien a quien admiro mucho, acomódate en ese borde, reconoce el límite, parate ahí a decir no, para allá no voy, no voy a la enajenación de la Argentina…

 

Para eso lo tengo que gritar, lo tengo que demostrar, lo tengo que poner en la calle, en las redes, en la vida, en la conversación con el vecino…

 

Para allá, para la extranjerización de mi territorio no voy, para allá, para la entrega incondicional de la soberanía monetaria de la patria no voy, para aquel lado no voy, ni rápido ni despacio no voy, acomódate en ese borde, reconoce el límite y hace algo para que ese límite sea respetado.

 

Por supuesto que tenemos que hacer algo y es urgente que lo hagamos, es urgente porque la realidad acuciante que padece, no solamente nuestro país sino el mundo entero, sentados o transitando arriba de una mina a punto de estallar en cualquier momento, por los caprichos imperialistas de cualquiera, donde no interesan cuáles son los intereses individuales y los sueños individuales, lo que le interesa como siempre, como de costumbre y siempre a lo largo de la historia, es el poder por el poder mismo para seguir dominando, controlando, sometiendo.

 

Pero no es sólo lo individual que no le importa, al contrario, yo creo que lo individual importa y es como inflado contra lo que más atentan es contra lo comunitario, contra lo colectivo, ese es el punto, porque si hay algo que nos puede dar una chance de cumplir un sueño es cumplirlo con otros, entonces ahí yo creo que va al individual, ahí vos podés ser mientras el resto se hunde.

 

Seguro, sí, es así, nos debemos urgentemente reaccionar ante todo esto y como en algunas otras oportunidades hemos manifestado, dejar de dirimir discusiones que tengan que ver con quién tiene mayor representatividad, quién tiene mayor influencia, quién tiene mayores posibilidades de...

 

Hay un separador que solemos poner en nuestro programa donde el subcomandante Marcos decía algo así como que el camino es luchar y juntarse con otros y bueno eso nos debemos, la unidad para poder defendernos, para poder luchar contra aquellos poderes que nos intentan someter a la más salvaje situación de esclavitud.

 

¿Por qué te crees que están entregando el río Paraná, las explotaciones petroleras, Vaca Muerta? ¿Por qué te crees que están entregando todo eso? ¿Y por qué te crees que quieren poner en discusión la extranjerización de nuestras tierras?

 

Bueno, recuperemos la conciencia y actuemos en defensa propia y en defensa de nuestro futuro…

 

Ojalá que así sea…

 

Bienvenidas, bienvenidos a El Club de la Pluma

 


NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción

Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción

 

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