SORPRENDIDOS, CONFUNDIDOS Y PASMADOS
Queridos compañeros y amigos de El Club de la Pluma,
desde Colombia los saluda Mauricio Ibáñez, con nuestro acostumbrado abrazo por
la hermandad de las naciones de la patria grande.
En nuestros dos últimos programas hicimos un recorrido
por la forma en que el crimen organizado estaba utilizando la religión, con sus
diversos matices, como una de las estrategias de manipulación para penetrar en
la sociedad y generar divisiones y discusiones que nos mantuvieran distraídos
mientras éste se iba apoderando de las economías, utilizando los negocios
legales como la gran industria y la banca para lavar las ganancias de los
negocios ilegales como el narcotráfico y el contrabando.
Como ya hemos visto, este supuesto “despertar
espiritual” es sólo una de varias estrategias de dominación de este nuevo orden
mundial que ha venido derribando gobiernos al apoderarse de sus poderes
legislativos y, más recientemente, poner presidentes cuya principal
característica es su origen oscuro, su pésima preparación, su inexperiencia
política, su capacidad histriónica y una popularidad fabricada a punta de
marketing político, sin propuestas pero con mucho ruido y grandes inversiones
en publicidad para mover la voluntad de un pueblo aturdido. La estrategia del
crimen organizado para controlar el poder ejecutivo en América consiste en la
imposición, mediante este tipo de marketing, de individuos incapaces como Trump
en Estados Unidos, Noboa en Ecuador, Milei en Argentina, Bolsonaro en Brasil o
Tito Asfura en Honduras, a instancias del narcotráfico, o a zorros políticos de
la derecha radical como Nayib Bukele en Salvador, Keiko Fujimori en Perú, Jose
Antonio Kast en Chile o el traidor Rodrigo Paz en Bolivia, todos ellos
productos de un mercado alimentado por granjas de bots, algoritmos generadores
de tendencias, redes sociales manipuladas y popularidad fabricada por medios
artificiales con la ayuda de empresarios colaboracionistas y los medios de su
propiedad.
Quedaban algunos focos de resistencia en la defensa de
la democracia (la de verdad, no la interpretación de aquellos) en Venezuela,
Colombia, Cuba, México y Brasil, entre otros. Sin embargo, la ofensiva del
crimen organizado (una combinación peligrosa de dominación sionista y alta
tecnología) con su disfraz de ultraderecha y un falso discurso ultraconservador,
arrecia en su ataque contra estos últimos bastiones, con el fin de asegurar sus
mercados legítimos e ilegítimos, los primeros al servicio de los segundos, en
un mundo en el que se están desmontando las normas y los controles.
Venezuela cayó en manos de Estados Unidos, el sicario
del sionismo tecnológico que sirve como matón de barrio para imponer el orden
(o el desorden) según se requiera, por una razón urgente: sus enormes reservas
de recursos petroleros y mineros. Secuestraron a Nicolás Maduro y dejaron a
Delcy y otros funcionarios para darle la impresión al pueblo venezolano de que
nada había cambiado, y de ese modo efectuar el saqueo sin mayor resistencia.
Los miembros de la oposición al régimen de Nicolás Maduro quedaron
sorprendidos, confundidos y pasmados ante una movida que los sacó de la agenda con
la promesa que “uno de estos días volverá la democracia a Venezuela, pero ese
día no es hoy”.
El caso de Cuba es más triste: con su tamaño pequeñito
y su gente trabajadora y orgullosa, este es un país que ha resistido ataque
tras ataque, y en este caso la razón no ha sido la abundancia de sus recursos
sino una vendetta personal, un castigo por su rebeldía, donde el sicario
abusador no espera obtener un beneficio más allá de convertirla nuevamente en
la base de operaciones del narcotráfico y una especie de Las Vegas flotante
donde se cumplan los sueños pedófilos de todos los admiradores de Jeffrey
Epstein.
Las defensas de Colombia, debilitadas por cuatro años
de ataques continuos, rastreros y traicioneros de los opositores al gobierno de
Gustavo Petro desde el empresariado y su prensa corporativa, el congreso que se
atravesaba en todas las reformas que pretendían beneficiar al pueblo, las altas
cortes que le negaban la implementación de las pocas iniciativas que lograban
pasar del legislativo y los organismos de control que se dedicaron a torpedear
su gobernabilidad, cayeron ante el peso del marketing político y el fraude
electoral, y el país acabó eligiendo, supuestamente por la vía democrática, al
candidato que decía representar a la ultra derecha.
¿De dónde salió Abelardo De la Espriella?
De la Espriella no tiene origen, antecedentes ni
experiencia política. Es, lisa y llanamente, un producto de mercado. Nacido en
Bogotá en 1978 y formado en la ciudad de Montería, estudió derecho en la Universidad
Sergio Arboleda, bastión académico conservador de pobre reputación, y construyó
su carrera y fortuna como abogado defensor de delincuentes ligados al
paramilitarismo, el narcotráfico y la corrupción. En 2002 fundó una firma de
abogados llamada De La Espriella Lawyers Enterprise, con sedes en Colombia y
Estados Unidos (donde ha tenido nexos comprobados con narcotraficantes
locales).
De sus actividades como defensor de delincuentes se
conoce una de las declaraciones públicas que lo hizo famoso: “la ética no
tiene nada que ver con el derecho”, concepto que aún defiende y justifica
como resultado de sus conocimientos precarios de filosofía jurídica, y con el
que explica su predilección por la defensa de grandes criminales.
De la Espriella fue siempre un personaje mediático, lo
que en Colombia llamamos “de farándula”, con sus declaraciones provocadoras y
sus posiciones polémicas. Aprovechando los grandes ingresos amasados a través
de su firma de abogados, se convirtió en empresario, actor, cantante, diseñador
de moda, escritor, modelo y fabricante de licores, montando su propia marca “De
la Espriella Style” para la promoción de la Dolce Vita. Su estilo,
bastante distante de lo que la alta sociedad colombiana considera como de “buen
gusto”, se hizo popular entre seguidores del estilo estrafalario y ruidoso de
algunos cantantes de rap, narcotraficantes y otros personajes pintorescos.
De la Espriella no fue sólo un defensor de
delincuentes vinculados al paramilitarismo: fue colaborador directo de las
Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en el período en que estas se sentaron a
negociar su desmovilización con el gobierno de Álvaro Uribe en Santa Fe de
Ralito. El comandante paramilitar Salvatore Mancuso lo consideraba su amigo
personal; Ever Veloza (alias H.H.) declaró ante la Jurisdicción de Justicia y
Paz que De la Espriella era miembro activo de las Autodefensas, y mantenía una
relación íntima con el entonces fiscal general Mario Iguarán, quien desestimó
las denuncias formales que se le hicieron como miembro de esa organización
responsable de, por lo menos, 40 mil asesinatos registrados. Lo cierto es que
el crecimiento y expansión empresarial de la firma de abogados coincidió con la
época de consolidación del paramilitarismo en Colombia.
Su interés por la política en Colombia coincide con
una serie de problemas de su red empresarial, pues varios de sus negocios han
acumulado deudas o se encuentran en crisis, así que inició una campaña como
outsider político para posicionarse en la opinión pública colombiana, haciendo
clara su posición de ultra derechista, apoyado por miembros del partido VOX de
España y el célebre Javier Negre, conocido por hacer parte de la red de manejo
de medios electrónicos de Fernando Cerimedo. En un principio quiso unirse
oficialmente al movimiento Centro Democrático, liderado por Álvaro Uribe, pero
éste ya había decidido su estrategia y los precandidatos de la campaña
presidencial 2026-2030, donde uno de sus protagonistas era el senador Miguel
Uribe Turbay, destinado por Uribe para ser posicionado en la opinión pública
colombiana como “El Tigre” que derrotaría al progresismo.
Tras el asesinato de Miguel Uribe, Abelardo de la
Espriella se apropió del moto de campaña “el tigre”, inició una agresiva
campaña para quedarse con el electorado del Centro Democrático y se registró
como candidato independiente con 5 millones de firmas, de las cuales 3 millones
resultaron ser falsas, pero aún así su candidatura fue avalada por el Consejo
Nacional Electoral, que para ese momento ya había recibido, presumiblemente,
instrucciones de Washington de apoyar la candidatura de De la Espriella por
encima de la de Paloma Valencia, en vista de que la ciudadanía Estadounidense del
candidato podía resultar más conveniente para los intereses geopolíticos del
crimen organizado tecno-sionista a cargo del gobierno norteamericano.
Los colombianos quedamos sorprendidos, confundidos y pasmados;
aún no salimos de nuestro asombro. El gobierno de DelaEspriella comenzó como
sólo podía comenzar: mal. No quiso hacer empalme con el gobierno saliente, ha
hecho nombramientos absurdos que luego ha debido deshacer; improvisa, miente,
silencia a los medios y censura a sus propios funcionarios. Mientras tanto, va
creciendo el rechazo popular a su manejo de los desastres naturales que nos
golpearon recientemente, y a sus expresiones de dictadorzuelo tropical que ya
empiezan a preocupar, incluso, a sus propios votantes, quienes descubrieron
tarde que no habían votado POR Abelardo DelaEspriella, sino CONTRA Gustavo Petro
e Iván Cepeda, y que la manipulación de su odio nos llevó al abismo.
…pero esa será una historia para la próxima semana,
compañeros. Un fuerte abrazo.
MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia
-Biólogo
Especialista
En Estudios Socio-Ambientales
PARA SABER MÁS
·
El Origen de la Fortuna de DelaEspriella: Enlace
·
Crisis en el Entorno Empresarial de DelaEspriella: Enlace
·
DelaEspriella según el New York Times: Enlace
https://www.nytimes.com/es/2026/07/25/espanol/colombia-abelardo-espriella-presidente-narco-saab.html
·
DelaEspriella en las AUC: Enlace
https://www.youtube.com/watch?v=Ehqi8jwGv_0&feature=youtu.be
TEMA MUSICAL DE LA SEMANA
Brazos de Sol – Katia Cardenal - Enlace





















