RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

viernes, 11 de septiembre de 2026

TRES CREYENTES - MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

 

TRES CREYENTES


 

Queridos compañeros y amigos de El Club de la Pluma, desde Colombia los saluda Mauricio Ibáñez, con nuestro acostumbrado abrazo por la hermandad de las naciones de la patria grande.  

 

En nuestro programa de la semana pasada hicimos un recorrido por la forma en que el crimen organizado con sus dos caras – el sionismo atado a los mercados y las mafias asociadas con Silicon Valley – se habían apoderado de lo que quedaba de la política y la religión, para imponer una agenda de disfraz conservador y un pretendido “renacimiento espiritual”, y así mantener a la gente subyugada y agradecida con su esclavitud y su distracción.

 

Al revisar el presunto “despertar espiritual” examinábamos las formas de dominación que, mediante el trámite del miedo y la culpa, los poderes habían logrado implantar en los pueblos para imponer su agenda criminal con un disfraz religioso y político, algo que ni es desconocido ni es novedoso. En ese contexto habíamos identificado tres tipos de ateísmo: uno que no había caído en las narrativas y dos que sí, y de esos dos, uno que se había rebelado y otro, el ateísmo perverso, que no cree en dios, pero viene usando las creencias de otros para manipularlos y construir con ellos sus modelos económicos o de dominación política.

 

Bueno, así como tenemos esas tres categorías de ateos que describimos en el programa, también tenemos tres categorías de lo que podríamos llamar “creyentes”, es decir, aquellos que gestionan de diferentes maneras su aproximación a la eventual existencia de lo espiritual o lo divino.  

 

El “Creyente Crítico”

 

El creyente crítico es una persona que acepta la posibilidad de la existencia de algún tipo de espiritualidad, algún nivel de trascendencia o, incluso, la posibilidad de que detrás de los conceptos de tiempo y espacio haya un creador o, por lo menos, un orden superior que aún no comprendemos del todo.

 

Este tipo de creyente entiende que la ciencia no ha llegado a la meta del conocimiento humano y que todavía hay elementos que escapan a toda explicación: ¿qué había antes del Big Bang que dio origen al universo? ¿Qué es la energía oscura que mantiene la improbable consistencia de las galaxias? ¿Qué es la materia oscura cuya existencia está teorizada, pero elude cualquier tipo de análisis o demostración?

 

El creyente crítico no toma por ciertas las narrativas judeocristianas, islámicas, hindúes, budistas o ninguna otra, porque de alguna manera u otra todas se parecen en el “qué” pero se diferencian en los múltiples “cómos” que se manifiestan a través de religiones, las cuales mantienen su eje en la gestión de la incertidumbre y la culpa, y que terminan siendo utilizadas como herramientas de dominación. No. El creyente crítico simplemente contempla la posibilidad de que al final del túnel del conocimiento haya una luz que nos aclare si dentro del inmenso caos del universo existe algún tipo de orden.

 

No se trata de un individuo o un dios que tiene un plan preconcebido que modifica con cada persona o con cada oración o según las circunstancias... esa es una pretensión minúscula que lo empequeñece para que podamos manejar el concepto con nuestras mentes diminutas y limitadas. Podría tratarse de algo muchos más grande, más distante y más cruel, ante lo cual no tenemos más valor o importancia que una bacteria.     

 

El “Creyente Pasivo”

 

Este es el tipo de creyente que, simplemente, acepta la narrativa que le fue implantada al nacer: si nace en un país que es 97% cristiano católico, creerá en dios, en Jesucristo, en los santos, en la virgen maría y en toda la estructura heredada de la mitología greco romana con su concepto del panteón con dios a la cabeza como presidente vitalicio del olimpo. Si el creyente nace en un país que ha adoptado la religión cristiana protestante, creerá en un dios que se manifiesta en tres identidades: un padre creador, un hijo redentor y un espíritu santo cuya función es ser el encargado del “mantenimiento” de su fe.

 

Si el potencial creyente nace en un país judío o en uno musulmán, creerá en un dios creador, todo poderoso y sabio, pero su narrativa tomará caminos diferentes a partir del mito – o la historia, si se quiere – de Abraham: dos pueblos separados por circunstancias familiares, con una rama de descendientes que se va a ocupar un territorio y otra rama a un lugar distinto, pero al final ambas confluyen en reclamar derechos divinos sobre la misma región, entrando en un conflicto que nunca se resolvió ni da señales de poderse resolver.

 

Si el individuo nace en un país que ha abrazado el hinduismo con sus millones de dioses, o el budismo con su culto a la iluminación, su vida transcurrirá en el contexto de sus creencias y de la narrativa que le enseñen sus padres.

 

El creyente pasivo es susceptible de cambiar de religión. A eso se le llama “conversión”, y generalmente sucede cuando experimenta algún tipo de vacío o alguna experiencia negativa en el contexto religioso en el que creció, así que se cambia de ropaje, y su fe en una entidad superior entra en fase de “adaptación” a nuevos métodos, técnicas y rituales de adoración.   

 

El “Creyente Fanático”        

 

Este tipo de creyente es fácil de identificar a simple vista: es una persona emocionalmente comprometida con aquello en lo que cree, al punto que le es imposible aceptar una “verdad” diferente a aquella de la cual se ha apropiado. Es más, ni siquiera la considera o la discute, porque no ve para qué hacerlo, o porque puede llegar a creer que cualquier información que lo pueda sacar de su zona de confort es una “tentación” que algún enemigo espiritual pone en su camino para distraerlo y llevarlo hacia la perdición.

 

El creyente fanático es muy vulnerable a la manipulación, y tiende al dogmatismo. Su rechazo a información se manifiesta mediante síndromes como el de “La Caja” o la “Disonancia Cognitiva”. Simplemente apaga sus sentidos ante la posibilidad de escuchar algo que lo incomode, o peor aún, que pueda tener sentido y “lo arrastre”.

 

En la actualidad mundial y con los conflictos político-religiosos que esconden verdaderas motivaciones territoriales, económicas y comerciales, los creyentes fanáticos son las primeras víctimas de los ateos perversos, aquellos que, como mencionábamos en el programa de la semana pasada, no creen en dios pero utilizan la fe de los demás para implantar narrativas de dominación y, como lo hemos visto en los últimos tiempos, de marketing político. Hoy son las super iglesias las que están poniendo gobernantes, y millones de musulmanes apoyando a sus ayatolás, todos convencidos de que la guerra y la muerte son designios divinos y mandatos santos en los cuales, en nombre del amor de dios, es válido matar al prójimo.

 

El creyente fanático se encierra en el contexto de las narrativas que se le han impuesto, y todo lo explica usando la biblia, el talmud, el corán o algún otro libro que condensa, según ellos, el conocimiento sagrado y la verdad absoluta. Incluso si la narrativa resulta contradictoria o confusa, si una profecía o una máxima no se cumple, o si su divinidad les ordena “no matar” en la página 26 y “no dejar a nadie vivo” en la página 30, buscan algún tipo de explicación y la llaman “teología”, el “Tao” o la “voluntad incuestionable” de su dios, pero no están dispuestos a ceder en su posición y abandonan el proceso de interacción y aprendizaje al considerarlo peligroso e invasivo.      

 

El creyente fanático ignora el llamado a la moderación, porque la identifica como debilidad. No se sabe si existe alguna salida para esta clase de persona, aunque ha habido casos en que hay creyentes de este tipo que terminan siendo explotados o abusados por sus líderes religiosos, y deciden denunciarlos o al menos apartarse de su influencia nefasta. Tal vez en algunos casos hay esperanza.    

 

Hasta la próxima semana compañeros, un fuerte abrazo.

 

MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

Especialista En Estudios Socio-Ambientales

 

 

PARA SABER MÁS   

 

·      La Caja – Instituto Arbinger: Enlace

https://www.udocz.com/apuntes/1073731/libro-la-caja

 

·      La Disonancia Cognitiva - Worldpress: Enlace

https://raonss.wordpress.com/wp-content/uploads/2014/12/disonci.pdf

 

·      Video - la disonancia cognitiva: Enlace

https://www.youtube.com/watch?v=dYdjDb3a_d8

 

 

 

TEMA MUSICAL DE LA SEMANA

 

El sí más verdadero – Katie James - Enlace

https://www.youtube.com/watch?v=8KICp9XZGUc&feature=youtu.be

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