TRES CREYENTES
Queridos compañeros y amigos de El Club de la Pluma,
desde Colombia los saluda Mauricio Ibáñez, con nuestro acostumbrado abrazo por
la hermandad de las naciones de la patria grande.
En nuestro programa de la semana pasada hicimos un
recorrido por la forma en que el crimen organizado con sus dos caras – el
sionismo atado a los mercados y las mafias asociadas con Silicon Valley – se
habían apoderado de lo que quedaba de la política y la religión, para imponer una
agenda de disfraz conservador y un pretendido “renacimiento espiritual”, y así
mantener a la gente subyugada y agradecida con su esclavitud y su distracción.
Al revisar el presunto “despertar espiritual”
examinábamos las formas de dominación que, mediante el trámite del miedo y la
culpa, los poderes habían logrado implantar en los pueblos para imponer su
agenda criminal con un disfraz religioso y político, algo que ni es desconocido
ni es novedoso. En ese contexto habíamos identificado tres tipos de ateísmo:
uno que no había caído en las narrativas y dos que sí, y de esos dos, uno que
se había rebelado y otro, el ateísmo perverso, que no cree en dios, pero viene
usando las creencias de otros para manipularlos y construir con ellos sus
modelos económicos o de dominación política.
Bueno, así como tenemos esas tres categorías de ateos
que describimos en el programa, también tenemos tres categorías de lo que
podríamos llamar “creyentes”, es decir, aquellos que gestionan de diferentes
maneras su aproximación a la eventual existencia de lo espiritual o lo divino.
El “Creyente Crítico”
El creyente crítico es una persona que acepta la
posibilidad de la existencia de algún tipo de espiritualidad, algún nivel de
trascendencia o, incluso, la posibilidad de que detrás de los conceptos de
tiempo y espacio haya un creador o, por lo menos, un orden superior que aún no
comprendemos del todo.
Este tipo de creyente entiende que la ciencia no ha
llegado a la meta del conocimiento humano y que todavía hay elementos que
escapan a toda explicación: ¿qué había antes del Big Bang que dio origen al
universo? ¿Qué es la energía oscura que mantiene la improbable consistencia de
las galaxias? ¿Qué es la materia oscura cuya existencia está teorizada, pero
elude cualquier tipo de análisis o demostración?
El creyente crítico no toma por ciertas las narrativas
judeocristianas, islámicas, hindúes, budistas o ninguna otra, porque de alguna
manera u otra todas se parecen en el “qué” pero se diferencian en los múltiples
“cómos” que se manifiestan a través de religiones, las cuales mantienen su eje
en la gestión de la incertidumbre y la culpa, y que terminan siendo utilizadas
como herramientas de dominación. No. El creyente crítico simplemente contempla
la posibilidad de que al final del túnel del conocimiento haya una luz que nos
aclare si dentro del inmenso caos del universo existe algún tipo de orden.
No se trata de un individuo o un dios que tiene un
plan preconcebido que modifica con cada persona o con cada oración o según las
circunstancias... esa es una pretensión minúscula que lo empequeñece para que
podamos manejar el concepto con nuestras mentes diminutas y limitadas. Podría
tratarse de algo muchos más grande, más distante y más cruel, ante lo cual no
tenemos más valor o importancia que una bacteria.
El “Creyente Pasivo”
Este es el tipo de creyente que, simplemente, acepta
la narrativa que le fue implantada al nacer: si nace en un país que es 97%
cristiano católico, creerá en dios, en Jesucristo, en los santos, en la virgen
maría y en toda la estructura heredada de la mitología greco romana con su
concepto del panteón con dios a la cabeza como presidente vitalicio del olimpo.
Si el creyente nace en un país que ha adoptado la religión cristiana
protestante, creerá en un dios que se manifiesta en tres identidades: un padre
creador, un hijo redentor y un espíritu santo cuya función es ser el encargado
del “mantenimiento” de su fe.
Si el potencial creyente nace en un país judío o en
uno musulmán, creerá en un dios creador, todo poderoso y sabio, pero su
narrativa tomará caminos diferentes a partir del mito – o la historia, si se
quiere – de Abraham: dos pueblos separados por circunstancias familiares, con
una rama de descendientes que se va a ocupar un territorio y otra rama a un
lugar distinto, pero al final ambas confluyen en reclamar derechos divinos
sobre la misma región, entrando en un conflicto que nunca se resolvió ni da
señales de poderse resolver.
Si el individuo nace en un país que ha abrazado el
hinduismo con sus millones de dioses, o el budismo con su culto a la iluminación,
su vida transcurrirá en el contexto de sus creencias y de la narrativa que le
enseñen sus padres.
El creyente pasivo es susceptible de cambiar de
religión. A eso se le llama “conversión”, y generalmente sucede cuando
experimenta algún tipo de vacío o alguna experiencia negativa en el contexto
religioso en el que creció, así que se cambia de ropaje, y su fe en una entidad
superior entra en fase de “adaptación” a nuevos métodos, técnicas y rituales de
adoración.
El “Creyente Fanático”
Este tipo de creyente es fácil de identificar a simple
vista: es una persona emocionalmente comprometida con aquello en lo que cree,
al punto que le es imposible aceptar una “verdad” diferente a aquella de la
cual se ha apropiado. Es más, ni siquiera la considera o la discute, porque no
ve para qué hacerlo, o porque puede llegar a creer que cualquier información
que lo pueda sacar de su zona de confort es una “tentación” que algún enemigo
espiritual pone en su camino para distraerlo y llevarlo hacia la perdición.
El creyente fanático es muy vulnerable a la
manipulación, y tiende al dogmatismo. Su rechazo a información se manifiesta
mediante síndromes como el de “La Caja” o la “Disonancia Cognitiva”.
Simplemente apaga sus sentidos ante la posibilidad de escuchar algo que lo
incomode, o peor aún, que pueda tener sentido y “lo arrastre”.
En la actualidad mundial y con los conflictos
político-religiosos que esconden verdaderas motivaciones territoriales,
económicas y comerciales, los creyentes fanáticos son las primeras víctimas de
los ateos perversos, aquellos que, como mencionábamos en el programa de la
semana pasada, no creen en dios pero utilizan la fe de los demás para implantar
narrativas de dominación y, como lo hemos visto en los últimos tiempos, de
marketing político. Hoy son las super iglesias las que están poniendo
gobernantes, y millones de musulmanes apoyando a sus ayatolás, todos
convencidos de que la guerra y la muerte son designios divinos y mandatos
santos en los cuales, en nombre del amor de dios, es válido matar al prójimo.
El creyente fanático se encierra en el contexto de las
narrativas que se le han impuesto, y todo lo explica usando la biblia, el
talmud, el corán o algún otro libro que condensa, según ellos, el conocimiento sagrado
y la verdad absoluta. Incluso si la narrativa resulta contradictoria o confusa,
si una profecía o una máxima no se cumple, o si su divinidad les ordena “no
matar” en la página 26 y “no dejar a nadie vivo” en la página 30, buscan algún
tipo de explicación y la llaman “teología”, el “Tao” o la “voluntad
incuestionable” de su dios, pero no están dispuestos a ceder en su posición y
abandonan el proceso de interacción y aprendizaje al considerarlo peligroso e
invasivo.
El creyente fanático ignora el llamado a la
moderación, porque la identifica como debilidad. No se sabe si existe alguna
salida para esta clase de persona, aunque ha habido casos en que hay creyentes
de este tipo que terminan siendo explotados o abusados por sus líderes
religiosos, y deciden denunciarlos o al menos apartarse de su influencia
nefasta. Tal vez en algunos casos hay esperanza.
Hasta la próxima semana compañeros, un fuerte abrazo.
MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo
Especialista En Estudios
Socio-Ambientales
PARA SABER MÁS
· La Caja – Instituto Arbinger: Enlace
https://www.udocz.com/apuntes/1073731/libro-la-caja
· La Disonancia Cognitiva - Worldpress: Enlace
https://raonss.wordpress.com/wp-content/uploads/2014/12/disonci.pdf
· Video - la disonancia cognitiva: Enlace
https://www.youtube.com/watch?v=dYdjDb3a_d8
TEMA MUSICAL DE LA SEMANA
El sí más verdadero – Katie James - Enlace
https://www.youtube.com/watch?v=8KICp9XZGUc&feature=youtu.be

No hay comentarios:
Publicar un comentario