EN
LA MENTE DEL MAL
HOMO CRIMINALIS (EL HOMBRE CRIMINAL)
Un cálido abrazo a toda la querida
audiencia de EL CLUB DE LA PLUMA. Otro día más, nos encontramos aquí en este
espacio de reflexión compartida.
Llamamos “criminal” a quien mata con
un arma, pero no llamamos “criminal” a quien quita el sustento, el pan de la
mesa, el remedio que impide que mueras. Es evidente que existe una trampa del
lenguaje. Al que mata con un arma, lo vemos. Hay sangre, hay cuerpo, hay un
culpable claro. La sociedad lo puede señalar y castigar. Es un crimen visible.
Al que le quita el sustento a alguien, no lo vemos así. No hay pistola, pero
hay un sueldo que no se paga, una deuda que ahoga, una mentira que cierra una
puerta, una industria que se cierra. Estamos hablando de más de 30.000
industrias cerradas, en Argentina, en 2024. En Alemania, se cerraron 200.000
industrias, también en 2024 por las decisiones de Bruselas durante dos décadas.
El segundo tipo de crimen, el que te quita el pan de la boca, no deja marca en
el cuerpo, pero deja la misma herida. Pero no le llamamos “criminal”, sino
decimos que es “la ley del mercado” o “el déficit cero”. Nos han enseñado a
medir la criminalidad por la violencia física visible, no por la violencia
económica o moral. Un arma te puede quitar la vida en un segundo. Quitarte el sustento,
el pan te puede quitar la vida todos los días, durante meses y años, a ti y a
los tuyos. Esto no asusta, por eso, no genera la misma condena social. Uno es
criminal por lo que hace con la mano; el otro, debería serlo por lo que hace
con el poder, pero le hemos puesto otro nombre para no llamarlo por lo que es.
En Argentina por primera vez en su historia, se han cuadruplicado los suicidios
durante el año 2024. En Argentina, el gobierno criminal de Milei le pasó su
déficit a las familias. ¿Qué quiere decir que las familias gastan más de lo que
ingresan? Quiere decir que se endeudan para vivir. Cuando el criminal de Milei
dijo que tenía superávit, no dijo, ahora TODOS vamos a hacer el esfuerzo por
igual, sino que les bajó el impuesto a los ricos por los bienes personales; a
los que evadían, les otorgó el blanqueo y la inocencia fiscal y,
simultáneamente, bajó el monto de la jubilación, los bonos y los salarios y les
subió los precios a los medicamentos, la luz, el gas.
Un criminal, un asesino, ¿nace o se
hace? ¿Qué pesa más lo genético, el temperamento o la socialización?
Independientemente de ciertas anomalías a nivel fisiológico, por ejemplo, en el
lóbulo prefrontal, existen traumas en la niñez y no nos referimos a un
cachetazo, pero el abandono afectivo, el maltrato, el rechazo materno o
paterno, el abuso, pueden potenciar eso que ocurre a nivel biológico. Y
diferenciaremos lo que es agresividad de lo que es la violencia. El homo
sapiens sapiens tiene cierta dosis de agresividad, es innata al ser humano,
pero cuando hablamos de
“violencia”
nos estamos refiriendo a otra cosa. Cuando hablamos de “crimen”,
“criminología”, “psicopatía”, “violencia institucional y mediática”,
“responsabilidad institucional, moral”, “fascinación por los criminales”, “el
papel del entorno” nos preguntamos EL POR QUÉ. ¿Tú hubieras apoyado al régimen
nazi; hubieras sido colaboracionista? Los que vemos en directo la masacre en
Gaza, Cisjordania, el Líbano, ¿apoyamos al régimen criminal sionista y estamos
a favor del abuso de todo tipo y del poder y del control sobre las víctimas?
Existe
la llamada “psicopatología integrada”, vamos, porque una persona no tiene por
qué matar a nadie en forma directa, como un asesino serial, pero termina
aniquilando familias, emociones, cuentas corrientes, y tenemos extensos
ejemplos en la política, en la economía, en el periodismo, también existen los
que están viviendo con nosotros, a nuestro alrededor, nuestros compañeros de
trabajo, nuestros amigos. ¡El mal viste piel de persona, no lo olvides! EL MAL
EXISTE. Si intentamos definir la “maldad” aparecen definiciones desde la
filosofía, la biología, la religión, la antropología, la psicología, la
sociología, pero generalizaremos diciendo que la maldad es hacer algo, siempre,
en beneficio propio y en detrimento del derecho de los demás.
Y
lo más oscuro del crimen es el amplio decálogo de los motivos para matar.
Dinero, poder, control, éxito, placer, odio, sadismo, venganza...Y existe una
maldad objetiva y una maldad subjetiva. Es que ciertas personas tienen la
triada oscura de la personalidad: maquiavelismo, narcisismo integrado y
psicopatía integrada; para ellos todo lo que están haciendo, lo están haciendo
bien; saben que están dañando a otros, pero aun así siguen adelante y no
sienten culpa. Entienden perfectamente el concepto de maldad, saben que están
dañando a otros, pero les da exactamente igual porque sólo piensan en su propio
beneficio. Y está la maldad subjetiva en la que quieren aprovecharse de un
daño, porque tienen objetivos mucho más grandes que fagocitar a una sola
persona, fagocitar a un Estado, fagocitar a una ciudad, fagocitar a 150.000
clientes de tu entidad bancaria. Quieren alcanzar y cumplir un objetivo y, a la
vez, cumplir una orden.
De
niños, los malvados no tenían poder ni control, pero desde una posición de
liderazgo, ya adultos, quiebran esa posición. Son personas altamente
peligrosas, son devoradores, porque los psicópatas no sienten miedo, no tienen
empatía, mejor dicho, tienen lo que se llama “empatía oscura”. No quieren a
nadie; sólo buscan el control. Cuando los puentes de convivencia social se
caen, se derrumba la civilización y el ser humano es capaz de hacer cualquier
cosa. Cuando el contexto cambia, nuestra conducta cambia y mucho. Y es a partir
de la Segunda Guerra Mundial, cuando nace la victimología, a raíz de ese
genocidio: la víctima empieza a tener protagonismo. Y volvemos al genocidio en
Gaza donde lo que se está haciendo es limpiar a la sociedad de personas
indeseables. ¿Y qué significación tiene que un criminal como Milei estigmatice,
ataque, insulte y desee eliminar, implícitamente, a quienes se oponen a sus
actos criminales? No banalicemos el mal, por favor. Hay personas que están de
acuerdo con lo que hace el régimen sionista y, pensemos en Argentina, donde
habrá millones de personas que apoyan las ideas de un criminal que estimula la
violencia. Y ¡ojo! con las conductas violentas que estamos normalizando... La
violencia implica premeditación, planificación, no así la agresividad que es
una respuesta inmediata ante un peligro inminente o si nos sentimos en
peligro...
La
ONU define la violencia como toda aquella conducta que lesiona física,
emocional, psicológica o patrimonialmente, económicamente, los derechos o a
otra persona. Volvemos a la cantidad horrorosa de suicidios en Argentina, un
hecho inédito en nuestro país... La violencia tiene un objetivo y hay
muchísimos tipos de violencia. Tú quieres conseguir ese objetivo y cumplir
órdenes y lo consigues ¿cómo? A través de la violencia. Demás está recordar la
violencia física contra los jubilados en Argentina que realizan manifestaciones
todos los miércoles y las masas que aprenden frente al televisor son
estimuladas para ver esa violencia como algo justo. ¿Enseñan a los ciudadanos a
defender el mal? La psicopatía es un espectro de patologías y aparecen facetas
muy importantes de analizar, para definir a alguien como un psicópata o no.
La
primera es la faceta interrelacional, cómo se relaciona con los demás, con su
entorno y la faceta afectiva: ausencia de empatía, ausencia de miedo, ausencia
de conciencia, ausencia de remordimiento, ausencia absoluta de culpabilidad. Y
tendemos a asociar la psicopatía con la criminalidad violenta, por ejemplo, un
asesino serial, pero tenemos una psicopatía integrada que también tiene muchos
rasgos de psicopatía, pero que, en lugar de cometer crímenes directos, pueden
hacer que tu vida sea un infierno. La psicopatía es una forma de ser. Para un
psicópata la culpa es siempre de los otros, no lo olviden. El psicópata es una
persona egoísta, egocéntrica, manipuladora, narcisista, ama el dominio, el
poder, el control. El psicópata busca el poder y el control. Reiteramos, no
quiere a nadie, sólo busca ese poder sobre sus víctimas.
Ahora
bien, son grandes actores, sujetos que tienen una gran capacidad de
mimetizarse. Son camaleones sociales y poseen un encanto superficial. Lo que
tienen es una gran capacidad de manipulación con respecto a su entorno. Pueden
convencer de muchas cosas, son manipuladores emocionales, utilizan la mentira
para conseguir lo que quieren. En la psicopatía integrada, hablamos de
conductas que los benefician.
Los
psicópatas existen en todos los ámbitos que impliquen éxito profesional, porque
hay muchos psicópatas que tienen capacidad de liderazgo. Pensemos también en
los criminales psicópatas de “guante blanco”. Y nos viene a la memoria la
crisis de 2008, a escala planetaria. Fue una manera de quitar el sustento sin
disparar ningún arma: son criminales silenciosos. La base fueron las hipotecas
“basura”, las subprime. En Argentina, apenas sufrieron las consecuencias:
estaban los Kirchner. Los bancos otorgaron hipotecas basura a quien no podía
pagar, las empaquetaron como productos AAA y las vendieron al mundo. Cuando
estalló la burbuja, los ciudadanos perdieron sus casas por no poder pagar y,
con sus impuestos y recortes tuvieron que rescatar a los mismos bancos que los
habían estafado. La cuestión es que los psicópatas como asesinos seriales están
en prisión, están contenidos, pero los psicópatas integrados son los que están
viviendo a nuestro alrededor. Desde esta columna, y siguiendo la continuidad
argumentativa, definimos a Milei como un criminal psicópata y cerramos la boca
para no hablar de tantos y tantos criminales psicópatas con funciones de
liderazgo sobre este planeta, porque no nos daría el tiempo objetivo de esta
columna. ¡Cuidado, no están contenidos en una prisión: están sueltos entre
nosotros...!
¡Qué derechas ni izquierdas!
¡Hablemos de gobiernos de la maldad, son gobiernos criminales! Las cosas por su
nombre. Su mal es intencional. Y volvemos al inicio de la columna: no solamente
es un criminal quien mata con un arma, también hay un HOMO CRIMINALIS, un
hombre criminal, que mata, destruye y aniquila a la víctima sin tocarla. No
queremos que nuestros hijos sean obligados a alistarse para una guerra contra
Rusia. ¡No, por favor! Y ¡ojo! Criminalizar a Alternativa para Alemania, el
partido que definen los medios como de ultraderecha nazi que ganó las
elecciones en Sajonia-Anhalt, en Alemania, tiene su parte oculta. Es la
respuesta del abismo que existe entre la política económica alemana y el pueblo
al que no le alcanza dos o tres salarios para cubrir sus gastos mensuales. Es
la distancia que existe entre las élites y los ciudadanos. Vamos, cuando vemos
a Bruselas y al Canciller alemán Merz que están en pánico total, esa es una
señal altamente significativa.
Aquí,
en Europa, lo de derechas o izquierdas es algo peculiar. Europa no se está
radicalizando simplemente hacia la derecha, sino también hacia la izquierda; se
está desintegrando el centro político tradicional y creciendo el voto contra el
establishment. El giro que nadie conecta y que es el verdadero problema es su
cercanía con Putin. Como en Francia, con la propuesta de Mélenchon desde la
izquierda, líder de la Francia Insumisa. Por un lado, la ultraderecha en
Alemania; en el opuesto, la izquierda, en Francia. Los antisistemas han dejado
de estar en los márgenes. En algunos países, ya representan a uno de cada tres
ciudadanos.
Me despido de nuestra querida audiencia,
agradeciendo su amable atención e invitándola a otra nueva emisión de EL CLUB
DE LA PLUMA, el domingo próximo. ¡Palestina libre! ¡Hasta la victoria siempre,
compañeros!
PROF.
VIVIANA ONOFRI
Desde Islas Canarias – Profesora en Letras, ex
catedrática de la Universidad Nacional de Mar del Plata

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