RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

viernes, 14 de agosto de 2026

TERREMOTO EN COLOMBIA - MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

 

TERREMOTO EN COLOMBIA

 


 

Apreciados compañeros y amigos de El Club de la Pluma, desde Colombia los saluda, como siempre, Mauricio Ibáñez, con un abrazo por la hermandad de las naciones de América Latina.  

 

El lunes 10 de agosto pasado, a las 7:34 de la mañana, se presentó un terremoto de magnitud 7,4 en la escala Richter. Su epicentro se localizó a 100Km de profundidad, debajo del municipio de San José del Palmar, en la zona montañosa donde el Departamento del Chocó limita con los de Armenia y Valle del Cauca, en la región occidental de Colombia.

 

Este sismo ocurrió en una zona de alto riesgo tectónico por la interacción entre las placas de Nazca y Sudamericana, y se diferencia del recientemente ocurrido en Venezuela en su profundidad y en la falla de origen: en nuestra hermana república se trató de un doblete sísmico de alto impacto debido al desplazamiento de la falla del Caribe, fue superficial, muy destructivo y generó alerta de tsunami.

 

En Colombia, por la profundidad del fenómeno, se liberó una gran cantidad de energía en varias direcciones, pero por estar tierra adentro no generó alerta de tsunami. Además del municipio afectado, las ciudades de Quibdó, Cali, Palmira y Armenia, así como varios municipios intermedios, sufrieron cuantiosos daños materiales (viviendas y edificios colapsados e infraestructura dañada). Sin embargo, hay reportes de daños menores y agrietamientos en Ecuador y Panamá.

 

La cifra de fatalidades es aún incierta, pues cada día van llegando nuevos reportes de otras áreas afectadas que estuvieron incomunicadas, así que hasta el momento tenemos una cifra aproximada de 280 muertos, hasta 3.755 heridos y hasta 2.500 desaparecidos, todas cifras de carácter preliminar.

 

Según otros reportes preliminares, tenemos más de 5.000 viviendas colapsadas, cerca de 80 edificios totalmente derrumbados, 18 centros de salud destruidos, 52 escuelas dañadas, 7 aeropuertos con operaciones restringidas y 18 rutas importantes con grietas y derrumbes.

 

Respuesta gubernamental

 

Este desastre natural se presentó tan solo tres días después de que el presidente electo Abelardo de la Espriella tomara posesión de su cargo en un evento que rompió con el protocolo y la tradición de los procesos de transmisión de poder en Colombia, los cuales siempre se han realizado en la plaza de Bolívar de Bogotá, delante del Congreso, de un grupo de invitados ilustres y del pueblo. En esta ocasión, DelaEspriella prefirió celebrar la ceremonia en un recinto universitario cerrado en la ciudad de Cali, ante pocos invitados y con la asistencia de sólo una parte del congreso nacional, para luego desplazarse a un batallón militar a recibir los honores correspondientes.

 

Unos días antes de esta singular ceremonia de posesión, un poco de espaldas al pueblo, Delaespriella organizó un “retiro espiritual” donde repartió biblias a sus invitados, varios de ellos de su recién nombrado gabinete, oraron, cantaron alabanzas y dieron un espectáculo religioso que, por supuesto, publicaron en todos los medios empresariales. Durante la ceremonia de posesión presidencial hablaron un obispo católico, un pastor protestante y un rabino judío como símbolo del régimen teocrático y, a la vez, ecuménico y, por que no, ecléctico que estaba en proceso de nacer.   

 

No deja de ser curioso que, tres días después de semejante show religioso, un terremoto de grandes proporciones haya sacudido a Colombia. Yo en lo personal creo que se trata de una trágica coincidencia, pero en un país de creyentes, nunca falta quien haya visto esto como algún tipo de castigo a la soberbia y arrogancia de aquellos fariseos que, según la biblia, “oran de pie en las esquinas para que todo el mundo los vea” o “usan el nombre de Dios en vano”, dos actitudes que, según las personas de fe, acarrean fuertes consecuencias.

 

Dejando a un lado esta consideración filosófica o espiritual, si se quiere, podemos entrar a mirar lo político: En Colombia, una vez se determina oficialmente quién es el ganador de las elecciones presidenciales, la ley obliga al gobierno saliente a realizar un empalme con el gobierno entrante. Dado que un candidato ya tiene definido su gabinete ministerial, sentarse con los representantes del gobierno que va de salida es fácil, pues éste tiene ya listos los informes de gestión, los resultados y los procesos definidos que permitirán al nuevo gobierno asumir sus funciones sin ningún tipo de traumatismo.

 

Con el gobierno electo de Abelardo de la Espriella, esto no sucedió. Lo primero fue un anuncio del presidente electo, de que el Banco Interamericano de Desarrollo había destinado un crédito no reembolsable de 60 millones de dólares para la realización del empalme (siendo esta una actividad que no tiene ningún costo), y resultó ser una noticia falsa.

 

Posteriormente, DelaEspriella y su Vicepresidente electo José Manuel Restrepo anunciaron que estaban recibiendo un gobierno que “había dejado un nivel de destrucción sin precedentes” en un proceso de empalme que no había empezado siquiera.

 

La reacción del Presidente Gustavo Petro fue clara: todas las actividades de los empalmes ministeriales serían transmitidas por la televisión pública para que todo el pueblo colombiano pudiera ver cómo el gobierno entrante recibía las cuentas claras de parte del gobierno saliente, en un evento de total transparencia hacia la ciudadanía.

 

La respuesta de DelaEspriella y Restrepo ante la orden de transmisión pública del empalme ministerial fue, entonces, no presentarse a los ejercicios de coordinación del paso de las responsabilidades gubernamentales, a pesar de estar obligados por ley a hacerlo. Ningún miembro del gabinete se presentó a recibir los informes del gabinete saliente, pero la televisión pública presentó la rendición pública de cuentas de todos los ministerios ante la opinión pública mediante una serie de programas llamados “Empalme Ante El Pueblo”, de gran aceptación ciudadana.

 

Pues bien, resulta que el nuevo gobierno, recién instalado en sus oficinas, está enfrentando su primera crisis por cuenta de un desastre natural, sin haber hecho el empalme con el gobierno anterior, sin tener idea de cómo enfrentar la situación y pidiendo la ayuda de los funcionarios antiguos para tratar de manejar un problema de una gran complejidad que, por supuesto, escapó de toda previsión. Por fortuna, nuestro sistema de prevención y atención de desastres, tan criticado por ellos durante el gobierno del Presidente Petro, funciona en automático, sin necesidad del aturdido gabinete de Abelardo.

 

Hasta el momento, el recién estrenado presidente ha viajado a las regiones afectadas, donde da discursos, hace promesas como en campaña y las abandona después de 5 minutos de visita mientras hace anuncios públicos de corte ideológico – ridículo como la “no necesidad de recibir ayuda de México ni China” o la orden perentoria de reconstruir una catedral antes que el rescate de sobrevivientes, y otra serie de improvisaciones, promesas de anuncios y demás sandeces que se repiten mientras se va dando cuenta de las dimensiones de la catástrofe que tiene al frente.  

 

Hasta la próxima semana compañeros, un fuerte abrazo.

 

 


MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

Especialista En Estudios Socio-Ambientales

 

 

PARA SABER MÁS   

 

·      Terremoto en Colombia: enlace

https://www.youtube.com/watch?v=iWDOooIlqy8

 

·      El gobierno de Colombia rechaza ayuda internacional: Enlace

https://elpais.com/america-colombia/2026-08-11/colombia-rechaza-el-apoyo-de-personal-internacional-de-rescate-para-atender-el-terremoto.html

 

 

TEMA MUSICAL DE LA SEMANA

 

Oración del Remanso: La Trova Rosarina – Enlace

https://elpais.com/america-colombia/2026-08-11/colombia-rechaza-el-apoyo-de-personal-internacional-de-rescate-para-atender-el-terremoto.html

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