RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

lunes, 17 de agosto de 2026

CIERRE EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 16-8-2026 - “ODA A NUESTRA ARGENTINA”

 

CIERRE EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 16-8-2026

 

“ODA A NUESTRA ARGENTINA”

 



 

Así vamos llegando al final de otra emisión más de El Club de la Pluma, nuestra trinchera comunicacional de integración y resistencia que transmitimos por nuestra radio web y la red de radios compañeras y amigas que lo hacen en directo, en diferido a quienes agradecemos nuevamente a la distancia con un abrazo enorme, la posibilidad de poner las voces de La Patria Grande y fuera de ella en otras regiones. Gaby, para la despedida.

 

Elijo compartir estas palabras de Laura Cuñer Dubois, quien, después de mucho llorar sola y muy lejos de su país, nos trae estas palabras,

 

 Oda A Nuestra Argentina:
 

Nos dijeron sudacas

con la boca llena de mapas ajenos,

como si el sur fuera una vergüenza,

como si abajo del mundo

no ardiera también el sol.

 

Nos llamaron tercermundistas,

bananeros, corruptos,

pueblo sin modales ni destino,

mientras medían nuestra historia

con una vara fabricada en otro puerto.

 

Pero aquí estamos.

 

No europeos, dijeron,

aunque en cada barrio duerma un abuelo

con una canción de Italia,

una pena de España,

un apellido ruso,

un árabe, un polaco, armenios y judíos

mezclados con sangre guaraní,

mapuche, diaguita, africana,

y criolla.

 

No latinos, dijeron también,

como si pudieran borrarnos la lengua,

el mate compartido,

la sobremesa interminable,

la madre llamando desde la vereda,

el bandoneón llorando en una ventana

y el corazón jugando descalzo

en una cancha de tierra partida.

 

Argentina,

vos nunca fuiste una respuesta sencilla.

 

Sos pan y hambre,

riqueza y deuda,

palacio y conventillo,

doctor y cartonero

todos mirando la misma luna.

 

Sos la soja del campo

y el plato vacío de la ciudad.

Sos la promesa escrita con tinta de oro

y el contrato firmado a oscuras.

 

Tus gobernantes te vendieron por partes,

pero tu pueblo siempre volvió a juntarte.

 

Pedazo por pedazo.

 

Atado con alambre,

con estampitas,

con marchas,

con guitarras,

con madres caminando en círculo

para que la memoria no muriera.

 

Vos sabés de heridas.

 

Te arrancaron hijos,

te escondieron nombres,

te endeudaron los mañanas,

y te enseñaron a desconfiar

hasta de tu propia sombra.

 

Y aun así,

cada mañana abrís los kioscos,

levantás persianas,

amasás el pan,

cebás el mate

y salís a pelearle otro día

al incierto destino.

 

Eso no lo entiende el que te mira de lejos.

 

No entiende que un Argentino

puede maldecir su país durante una hora

y defenderlo durante toda la vida.

 

No entiende esta forma de amor

hecha de bronca y pertenencia,

de crítica feroz

y fidelidad inexplicable.

 

Como el gaucho que conoce

cada espina del camino

y, sin embargo, al caer la tarde

besa la tierra con los ojos.

 

Patria mía,

Potra indomable,

te quisieron poner riendas

imperios, generales, mercados

y señores de traje limpio.

 

Pero vos siempre guardaste

un relincho en la garganta.

 

Porque debajo del ruido,

debajo de la grieta,

debajo de los discursos

y de las banderas usadas como negocio,

vive todavía un país verdadero.

 

Está en la enfermera que no abandona,

en el maestro que compra tizas,

en el vecino que alcanza un plato,

y en la abuela que estira la jubilación

para alimentar a toda la familia.

 

Está en el científico que investiga

aunque le cierren las puertas,

en el pibe que patea una pelota

contra una pared descascarada

y sueña con el mundo entero.

 

Que digan sudacas.

 

Sí: somos del sur.

 

Del sur que resiste,

del sur que canta,

del sur que abraza

aunque tenga las manos vacías.

 

Que digan tercermundistas.

 

Nosotros sabemos

que no existen pueblos de tercera,

sólo pueblos heridos

y pueblos que todavía no han abrazado

su propia fuerza.

 

Que digan país bananero.

 

Nosotros responderemos

con soja, trigo, vid, con quebracho,

con hielos eternos, selvas y llanuras,

con mares que guardan nombres argentinos

y montañas que conversan con el cielo.

 

Argentina,

no sos Europa

no sos una copia fallida

de ninguna civilización.

 

Sos América con memoria,

América vestida de inmigrante,

América mezclada, contradictoria,

insolente y sentimental.

 

Sos un pueblo que cae de rodillas

pero nunca aprende a arrastrarse.

 

Y quizá tu grandeza

no esté en parecer perfecta,

sino en seguir buscando y levantándote

después de tantas decepciones.

 

Quizá tu destino no sea demostrar

que nunca fuiste pobre, corrupta o quebrada,

sino probar que ninguna de esas palabras

puede contenerte.

 

Porque un país no es solamente

lo que le hicieron.

 

Un país es también

lo que decide hacer con sus heridas.

 

Y vos, Argentina,

harás de cada cicatriz una guitarra,

de cada derrota una semilla,

y de cada insulto una bandera

sin odio, adonde todos son bienvenidos.

 

Algún día dejarás de pedir permiso

para sentirte digna.

 

Te mirarás entera:

 

indígena y europea,

africana y criolla,

urbana y campesina,

sabia y desmesurada,

rota y luminosa.

 

Y entonces comprenderás

que nunca estuviste al final del mundo.

 

El mundo comenzaba aquí:

 

en la pampa abierta,

en el viento patagónico,

en la garganta de los Andes,

en la multitud cantando un mismo nombre,

en millones de corazones

que todavía laten celeste y blanco.

 

Que el futuro te encuentre despierta,

sin patrones extranjeros

ni salvadores de ocasión.

 

Que te encuentre unida,

no por la soberbia de creerte superior,

sino por la humildad de reconocerte humana.

 

Y cuando vuelvan a preguntarte

qué clase de país sos,

alzá la frente, Argentina,

y contestá sin rencor:

 

Soy el sur que sobrevivió.

 

Soy la adversidad que floreció.

 

Soy la patria imperfecta

que todavía cree en el mañana.

 

Y aunque muchas veces te quebraron,

nunca lograrán convertirte

en una nación sin esperanza.

 

Porque Argentina es todo eso, con todas sus contradicciones, es la rebelión, la rebeldía y la insurrección que en algún momento llegan para reivindicar su historia y perfilar un futuro.

 

Que así sea.

 

¡¡¡Fuerte Abrazo Revolucionario, Hasta La Victoria Siempre!!!

 

Esto fue El Club de la Pluma.

 

NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción

Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción

 

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