RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

domingo, 30 de agosto de 2026

DEL VACÍO AL CANTO: QUÉ HACER - PEDRO RODRIGUEZ . Militante Social

 

DEL VACÍO AL CANTO: QUÉ HACER

 



En nuestro último trabajo planteamos la **crisis de la política como espacio de posibilidad**: la sensación de que proponer una "salida" diferente es hablarle al viento, porque las cosas parecen estar determinadas por fuerzas que escapan al debate colectivo. Hoy intentaremos pensar si hay formas de confrontar esta sensación de bloqueo. Sostenemos que sí hay cosas por hacer, claro, pero no por los caminos que la política tradicional suele proponer. La clave está en entender que lo que parece "concreto e inevitable" es, en realidad, el resultado de una victoria política previa: la de convencernos de que no hay alternativa. Confrontarla no es tanto proponer un "programa" como RECUPERAR LA CAPACIDAD DE NOMBRAR LO QUE ESTÁ EN JUEGO. Aquí van algunas vías, no como recetas, sino como orientaciones:

 

1. Desnaturalizar lo inevitable

El primer paso es epistemológico: mostrar que lo que parece "realidad dura" —deuda, mercados, tecnología— son construcciones históricas con dueños. Cuando un gobierno dice "no hay otra forma de bajar la inflación que con este ajuste", está haciendo política disfrazada de física. Confrontar esto significa recuperar el lenguaje de la contingencia: las cosas podrían ser de otro modo, y el hecho de que no lo sean responde a decisiones, no a leyes naturales.

Esto es lo que Jacques Rancière llama "la división de lo sensible": quién puede hablar, qué se considera "realista" y qué "utópico", es siempre una decisión política. Recuperar la política, entonces,  implica romper el monopolio de la palabra "realista".

 

2. Reconstruir lo común desde lo concreto

Uno de los errores de la izquierda tradicional fue pensar que la política se hace desde arriba: ganar el Estado, cambiar la Constitución, implementar el programa. Pero cuando el Estado parece inalcanzable o inútil, la política puede renacer en lo micro, lo local, lo cotidiano: cooperativas de vivienda, bancos de tiempo, redes de cuidado, medios comunitarios, consejos de administración de empresas recuperadas.

No se trata de romanticismo localista. Se trata de que la política necesita CUERPO para no ser RUIDO. Wendy Brown advierte que el neoliberalismo no solo privatiza empresas, sino que privatiza la imaginación: nos convierte en individuos calculadores que ya no pueden pensar colectivamente. Reconstruir espacios donde la gente experimente —no solo teorice— que otra forma de organizar la vida es posible, es una forma de confrontación real.

 

3. Recuperar el conflicto como motor

La política de los últimos treinta años intentó "superar" el conflicto ideológico a favor del consenso técnico. El resultado fue que el conflicto no desapareció: se desplazó a la extrema derecha, a las redes sociales, a la violencia. Chantal Mouffe sostiene que **la política democrática necesita agonismo**: un conflicto entre adversarios, no entre enemigos. Es decir, necesita reconocer que hay opciones incompatibles, que no todo se resuelve con datos.

Confrontar el bloqueo implica, entonces, volver a politizar lo que se presenta como técnico: la deuda no es un problema de matemáticas, es una decisión sobre quién paga la crisis; la inteligencia artificial no es progreso inevitable, es una elección sobre quién controla el trabajo y la verdad.

 

 4. Narrativas que no sean sólo oposición

Un problema de la oposición tradicional es que sigue jugando en el tablero del adversario. Si Milei (o cualquier gobierno similar) define el debate en términos de "orden vs. caos" o "realismo vs. populismo", la oposición que acepta esos términos ya perdió. Hace falta **narrativas que cambien el eje del conflicto**: no "más Estado vs. menos Estado", sino "democracia vs. despotismo", "cuidado vs. abandono", "futuro vs. nostalgia". Esto no es marketing. Es lo que Antonio Gramsci llamaba **guerra de posiciones**: construir un sentido común alternativo antes de la batalla electoral. La extrema derecha entendió esto hace décadas; buena parte de la oposición progresista todavía cree que los datos y las propuestas técnicas bastan.

 

5. La escala como problema

Una razón por la que las "salidas políticas" suenan a ruido es que la escala del problema (global, financiera, tecnológica) parece inhabilitar la escala de la respuesta (nacional, local, parlamentaria). Pero quizás la respuesta no sea competir en la misma escala, sino

MULTIPLICAR LOS PUNTOS DE RESISTENCIA. No un gran partido que lo cambie todo, sino miles de iniciativas que hagan insostenible el orden actual.

Si aún no podemos tomar el poder, debemos crear grietas en el poder. No es la única vía, pero es una vía que evita la parálisis de esperar la gran revolución o la gran victoria electoral.

 

6. Recuperar el tiempo largo

La sensación de bloqueo se alimenta de la urgencia: la crisis es ahora, la respuesta debe ser inmediata, no hay tiempo para construir. Pero las transformaciones reales —las que cambian el sentido común, las instituciones, la distribución del poder— tardan décadas. Confrontar el bloqueo implica, en parte, aceptar que no hay atajos y que la política es, sobre todo, paciencia estratégica.

 

Una última idea: quizás la forma más profunda de confrontar esta situación sea recuperar la pregunta por el bien común. No como eslogan, sino como práctica: ¿cómo vivimos? ¿qué cuidamos? ¿quién decide? Cuando la política se reduce a administrar variables económicas, deja de ser política y se convierte en gestión. Recuperarla no significa volver a los grandes relatos del siglo XX, pero sí significa volver a afirmar que el destino colectivo es algo que se discute, no algo que se administra.

 

La paradoja es que, para que eso suceda, probablemente hace falta que algo se rompa: una crisis que haga evidente lo que hoy está oculto —que el "orden" no es orden, sino solo una forma particular de caos distribuido. Hasta entonces, gran parte del trabajo es sembrar en terreno aparentemente estéril. No es ruido: es política en cámara lenta. 

 

PEDRO RODRIGUEZ

 Desde Rosario- Militante Social

 

 

No hay comentarios: