BAJO EL AZOTE DE TRES TRAGEDIAS
Apreciados compañeros y amigos de El Club de la Pluma,
desde Colombia los saluda Mauricio Ibáñez, con nuestro acostumbrado abrazo por
la hermandad de las naciones de la patria grande.
Han pasado ya 15 días desde el 10 de agosto, cuando
sufrimos la primera de tres grandes tragedias que ha sacudido a nuestra nación:
un terremoto de 7.4 grados en la escala de Richter con epicentro en el
municipio de San José del Palmar, Departamento del Chocó.
Como en el caso más reciente en nuestra hermana
república del Perú, el terremoto ocurrió a gran profundidad, pero a diferencia
con este último, el ocurrido en nuestro país generó daños considerables en
zonas densamente habitadas.
El balance oficial más reciente consolidado por la Unidad
Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) de Colombia, con
corte al 25 de agosto de 2026, nos da los siguientes detalles:
Balance de víctimas humanas
·
Fallecidos: 331 personas.
·
Heridos: 4,439 personas.
·
Desaparecidos: 240 personas.
·
Rescatados con vida: 364 personas.
·
Población afectada: Más de 361,300 personas (185,226
familias).
Impacto territorial y en viviendas
·
Alcance: 494 municipios afectados en 16 departamentos
(recordemos que el Colombia, las provincias son llamadas departamentos).
·
Viviendas averiadas: 178,555.
·
Viviendas destruidas: 31,540.
·
Edificios con daños / colapsados: 5,884 edificaciones
dañadas y 603 colapsadas.
Daños en infraestructura y servicios
·
Salud y educación: 378 centros de salud y 3,731
establecimientos educativos afectados.
·
Vías y conectividad: 441 vías, 73 puentes vehiculares,
16 puentes peatonales y 5 aeropuertos con afectaciones.
·
Servicios básicos: 118 acueductos averiados.
El país ha entrado en la fase de recuperación y
atención prioritaria a familias damnificadas en los departamentos más
castigados (como Chocó, Risaralda, Valle del Cauca, Caldas y Quindío), con una
estimación de costos de reconstrucción que supera los 30 billones de pesos. La respuesta
y actitud del gobierno de Abelardo Delaspriella ante esta tragedia han sido
objeto de toda clase de críticas y cuestionamientos, pero la actitud y
solidaridad del pueblo colombiano con sus hermanos afectados han sido
ejemplares.
Simultáneamente, Colombia está atravesando por una
crítica temporada de sequía e incendios forestales intensificados por
condiciones climáticas de altas temperaturas, con el siguiente balance:
Incendios focales y estado de las conflagraciones
·
Incendios activos: Alrededor de 9 a 12 focos de
conflagración activos reportados principalmente en los departamentos de Tolima,
Caldas y Huila.
·
Operaciones de control: Más de 84 incendios forestales
han sido liquidados y controlados por los cuerpos de socorro a nivel nacional.
Departamentos y zonas más afectadas
·
Tolima: Es la región más golpeada del país,
concentrando la mayor parte de las emergencias activas en municipios como
Coello, Suárez, San Luis, Guamo y Armero Guayabal.
·
Cundinamarca: Acumula severas afectaciones en agosto,
con más de 225 conflagraciones atendidas y cerca de 1,500 hectáreas afectadas
en áreas como La Vega, Lenguazaque y la sabana de Bogotá.
·
Otros departamentos bajo monitoreo: Huila, Caldas,
Boyacá y Norte de Santander.
Área afectada e impacto ambiental
·
Extensión devastada: Se calcula que en la presente
temporada el fuego ha consumido más de 20,000 hectáreas de vegetación, capa
vegetal y ecosistemas nativos en el territorio nacional.
·
Causas e investigaciones: Las autoridades y la Policía
Nacional investigan la intervención humana y posibles "manos
criminales" o quemas no autorizadas en varias zonas.
Decenas de brigadistas, bomberos y unidades de la
Fuerza Aeroespacial y las Fuerzas Militares realizan labores de control en
tierra y descargas aéreas de agua para contener los focos activos.
Esta segunda emergencia casi no ha atraído la atención
del gobierno ni la prensa pues se considera de menor impacto, pero es una clara
advertencia de lo que viene para Colombia con la llegada del Fenómeno del Niño
el 11 de junio de este año, ya que éste se está consolidando en nuestro país
entre julio y agosto y alcanzará su pico de máxima intensidad desde septiembre
de 2026 hasta febrero de 2027. El actual gobierno, que como recordamos, no se
presentó al proceso de empalme con el gobierno saliente de Gustavo Petro, no
está enterado o no comprende aún las dimensiones del problema que se
avecina.
La tercera tragedia ocurrió el 7 de agosto pasado,
tres días antes del terremoto: en ese fatídico día en el que los colombianos
conmemorábamos 207 años de la batalla de Boyacá, con la cual se consolidó la
independencia de los países de la Nueva Granada, escondido en un recinto
universitario y ante 2,500 invitados, en una ceremonia casi privada y de
espaldas al pueblo, se posesionó Abelardo Delaspriella como el presidente de la
República de Colombia para el período 2026 – 2030.
Como ya lo hemos discutido en algunas columnas
anteriores, el triunfo de Delaspriella ha generado más dudas que certezas: su
inscripción como candidato por la extrema derecha comenzó con la presentación
de cinco millones de firmas avalando su candidatura como independiente, pero
después del proceso de verificación resultó que tres millones eran firmas
falsas y el Consejo Nacional Electoral avaló las restantes, algo profundamente
irregular. Toda su campaña fue un ejercicio brutal de marketing político donde
nunca se hizo una sola propuesta programática, sino que se acudió a los
sentimientos y al “voto estomacal”, explotando un odio visceral contra Gustavo
Petro que había venido siendo estimulado desde la prensa corporativa y que
terminó afectando la candidatura del progresista Iván Cepeda.
Pero ni aún con esa campaña de desprestigio contra
Cepeda estaban seguros de ganar las elecciones, porque el progresismo llenaba
todas las plazas y había acumulado un enorme respaldo popular, así que al
establecimiento le fue necesario perpetrar un sofisticado fraude electoral,
manipulando los resultados de la votación desde la Registraduría Nacional del
Estado Civil, el Consejo Nacional Electoral y la firma contratista a cargo del
manejo de los sistemas y algoritmos de conteo de votos, Thomas Greg & Sons,
que pese a su nombre rimbombante, pertenece a tres colombianos que ya han pagado
cárcel en los Estados Unidos por estafa bancaria.
El ahora expresidente Petro conoce con exactitud cómo
se cometió el fraude electoral, y cuenta con todas las pruebas sobre la forma
en que se agregaron registros de personas muertas, modificaciones de último
momento en el censo electoral, duplicación de votos en el exterior y negativa a
hacer conteo voto a voto, como lo ordena la ley cuando el candidato ganador
sólo aventaja al segundo por menos del 1% de los votos, pero el problema grave
de todo esto es que no hay una instancia nacional donde se pueda presentar una
demanda, dado que las instituciones ante las que se puede presentar están
cooptadas por quienes fueron sus opositores durante su gobierno. La opción de
acudir a instancias internacionales es, en estos tiempos de dominio sionista,
virtualmente imposible.
La tercera tragedia apenas está comenzando, pero las
señales ya son claras: en estas primeras semanas de mandato, Delaspriella está
instalando un régimen disfrazado de teocracia donde él mismo ha afirmado que
“Dios le mandó (a él) el terremoto como una prueba de fe”; ya ha ordenado los
primeros bombardeos contra los grupos insurgentes con un saldo de 43 vacas
muertas y varios campesinos heridos, ya desmontó 11 circulares del ministerio
de trabajo que beneficiaban a los trabajadores de base, y su ministra de
educación ya se comprometió a “sacar al marxismo de las escuelas para meter a
Dios”.
Adicionalmente, bajo la coordinación del
Vicepresidente José Manuel Restrepo y con la ayuda de sistemas de inteligencia
artificial, el nuevo gobierno publicó un panfleto llamado “El libro de la
verdad” en el que decían denunciar más de 90 hechos de corrupción del gobierno
Petro, y con el cual han hecho un estruendoso ridículo en todos los círculos
académicos.
El presidente advenedizo ya cerró todo el sistema de
medios públicos mientras cede su control a la empresa privada, y los medios
hegemónicos de mayor audiencia se han arrodillado ante el nuevo gobierno, al
punto que ha minimizado los terribles impactos del terremoto y los incendios
forestales, y han callado ante una serie de hechos de presunta corrupción que
comienzan a presentarse en el proceso de restablecimiento de la “normalidad” en
el territorio colombiano.
Gracias a la ayuda y solidaridad del pueblo, muy
probablemente saldremos delante de las dos primeras tragedias con la
colaboración que nos ha llegado de los países vecinos y la resiliencia que nos
caracteriza. En cuanto a la tercera, creo que nos esperan cuatro años muy
largos, a menos que este presidente siga desafiando al pueblo más allá de lo
que estemos dispuestos a aguantar. Ya veremos.
Hasta la próxima semana compañeros, un fuerte abrazo.
MAURICIO IBÁÑEZ
– Desde Colombia -Biólogo
Especialista
En Estudios Socio-Ambientales
PARA SABER MÁS
· Balance del Terremoto en Colombia: enlace
· Incendios Forestales en Colombia: Enlace
· El Fenómeno de El Niño en Colombia: Enlace
· El Terremoto es Una Prueba: Enlace
https://www.youtube.com/shorts/Oo7_9TMhmDk
· Los Primeros Quince Días: Enlace
TEMA MUSICAL DE LA SEMANA
Oración del Remanso – Soledad Pastorutti y Lito Vitale
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