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miércoles, 26 de agosto de 2026

CIERRE EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 23-8-2026 - “EL CANDIDATO ¿DÓNDE ESTÁ?”

 

CIERRE EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 23-8-2026

 

“EL CANDIDATO ¿DÓNDE ESTÁ?”

 




 
 https://odysee.com/@ELCLUBDELAPLUMA:6/CIERRE-EDITORIAL-PROGRAMA-EL-CLUB-DE-LA-PLUMA-23-8-2026:2

 

Así vamos llegando al final de otra emisión más de El Club de la Pluma, nuestra trinchera comunicacional de integración y resistencia que transmitimos por nuestra radio web y la red de radios compañeras y amigas que lo hacen en directo, en diferido a quienes agradecemos nuevamente a la distancia con un abrazo enorme, la posibilidad de poner las voces de La Patria Grande y fuera de ella en otras regiones. Gaby, para la despedida.

 

Para la despedida me dio por compartir algunas reflexiones, siempre tan lúcidas, de Jorge Alemán.

 

En una entrevista que le hacen por allá, por los años de la pandemia, él afirma que las experiencias colectivas hace mucho que dejaron de existir.

 

Es del orden de una contingencia fatal.

 

Había previsto catástrofes, porque el capitalismo se caracteriza por no poder detenerse.

 

Cualquier advertencia que se le haga no sirve, porque tiende a la reproducción ilimitada.

 

Uno siempre está preparado para que en cualquier momento aparezca algo terrible. No obstante, cuando aparece de verdad, esa es la dimensión siniestra.

 

No es que ocurra algo que jamás imaginábamos, sino que eso que imaginábamos ahora está ahí y bajo una forma que no tiene control. Y que además recrudece en todos los aspectos de la injusticia mundial: la desigualdad, la tristeza, el desamparo de muchos seres humanos.

 

No va a esa idea de que las contradicciones internas del sistema lo hacen colapsar.

Es una teoría metafísica.

 

No existe más la idea de que hay tal grado de caos, que el capitalismo es inviable. No.

Está precisamente preparado para seguir como un alien, reproduciéndose a sí mismo a través del caos. Esa es su potencialidad. No necesita del sentido ni de la permanencia, siquiera de lazos sociales permanentes.

 

Es un dispositivo cuyo centro más crucial es la reproducción de sí, su propia reproducción ilimitada e incesante.

 

El futuro es incierto y a la vez hay una certeza, como no hubo nunca, de que hay un panorama catastrófico.

 

Antes, el futuro era un interrogante.

 

Ahora, como no cambian las cosas, es como una especie de imán que te atrae del futuro hacia un mundo de destrucción.

 

No va a ser muy difícil pensar que vendrán catástrofes ecológicas, otras pandemias, que se producirá un nivel de desigualdad espantosa y que la injusticia y la desigualdad campearán por sus fueros.

 

Ya no es tan enigmático el futuro.

 

En la vida personal de cada uno, sí.

 

La gran pregunta es si los pueblos, la condición humana, los sujetos, son todos elementos que habría que separar, pero los integra, serían capaces o no de cambiar el curso de las cosas, el que está teniendo el amo capitalista en su dominio del mundo.

 

En el caso de la Argentina es espantoso.

 

No vi en ningún lugar del mundo tantos energúmenos, canallas juntos que te hacen pasar del odio a la vergüenza ajena en una fracción de segundo.

 

¿Es un nivel de desinhibición el que tienen?

 

Siempre hay uno, dos, en cada ciudad del mundo, pero en la Argentina hay montones.

 

Hay una idea nefasta de mal infinito que introdujo el capitalismo.

 

Hay una finitud y se puede estar aproximando en todos los aspectos.

 

Ya están los que advierten que puede haber nuevas pandemias, los que hablan de catástrofes ecológicas serias, los que vienen teorizando desde hace tiempo con respecto al cambio climático. Todos esos caminos conducen a Roma, al capitalismo, porque ninguno de esos aspectos puede ser tratado verdaderamente a fondo en sus verdaderas causas, si uno no da cuenta del sistema en que se han generado.

 

Este es un sistema que, por definición, intenta todo el tiempo satisfacer las pulsiones, incluso a costa de matar el deseo.

 

Satisfacer las pulsiones es volver a todo el mundo una especie de consumidor consumido.

 

Y esto lo digo yo, Gabriela Fernández: Esto es lo que yo y mi singularidad nos negamos a aceptar.

 

Vuelvo a Jorge Alemán: Él dice que, como alternativas al desierto comunitario, en que nos obliga a vivir el neoliberalismo, que se caracteriza por un rechazo al amor por lo común, él, Jorge Alemán, ha armado estos anudamientos.

 

Allí se anudan distintos tipos de experiencias que afectan en primer lugar a la comunidad, pasan a la sociedad y, por último, al Estado. Un ejemplo serían las madres, que empezaron con la comunidad, pasaron a los organismos de Derechos Humanos y después hubo políticas de Estado con sus demandas.

 

Me inspiro en Lacan en relación a que considero un nudo.

No está hecho, hay que hacerlo.

 

Es una construcción política alternativa al modo de funcionamiento del capitalismo.

 

El otro nudo que propone es el de duelo, memoria, deseo.

 

Jorge Alemán habla del pueblo síntoma. Es un pueblo que tiene que emerger. No está ahí dado de antemano.

 

El nudo, duelo, memoria, deseo, se sostiene si aparece el pueblo, pero está siempre por venir. Es lo que falta, no lo podemos dar por hecho. No se puede hablar en nombre del pueblo.

 

Somos la combinatoria de distintas voces, pasiones, palabras y, así y todo, no somos sólo lo que nos precedieron. Hay algo en cada uno de nosotros que implica todas esas voces. Todo aquello que nos trajo a la vida y al mundo.

Las experiencias que nos atravesaron.

 

Pero también hay algo en donde somos absolutamente singulares, irrepetibles, diferentes.

 

Los representantes del pueblo sólo pueden tener lugar si, en primer lugar, el pueblo se autoorganiza y encuentra el discurso que lo vuelva a conectar, como un mundo común, operativo.

 

Agrego yo, una punta de esto es lo que se vivió el reciente 6 de agosto contra la extranjerización del territorio.

 

Insistir en que el pueblo existe como si estuviera siempre a la espera de una buena propuesta es tan sólo una parte muy relativa en este asunto. Lo importante para el sujeto pueblo es constituir y aferrarse a una causa contra lo que pretende hacerlo desaparecer para siempre.

 

Esta causa es, a mi entender, aferrarnos a ser patria humana y solidaria.

 

De todo lo que escuché que has citado de Jorge Alemán, a quien respetamos muchísimo en sus posiciones, me han quedado un par de cosas dando vuelta.

 

Cuando habla sobre lo que se ha perdido de la construcción colectiva, y este escrito que ha sido en pandemia, a pesar de no haber resultado en lo que algunas y algunos suponíamos que saldríamos mucho mejores después de aquel fatídico episodio histórico en la humanidad, hubo pequeñas muestras de esa humanidad que tuvieron que ver con las urgencias y necesidades a las que personas, poquitas por ahí, en números generales, y algunas instituciones salieron a responder ante las necesidades de parte de la población.

 

Tal es así que se organizaban para llevarles comida, medicamentos, todo aquello que las familias que no podían salir de sus domicilios necesitaban, y si no hubiese sido por esas organizaciones y personas, los daños hubiesen sido mayúsculos.

 

Así que, tal vez, esa cosa de la acción colectiva persistía, tal vez no totalmente como se hubiese esperado, pero existía.

Y son esas pequeñas cosas que nos mueven a seguir esperanzados en recuperar la conciencia de la construcción colectiva.

 

Y cuando refiero al capitalismo y sus insistencias y perversidades, no dejo de recordar las palabras de Evo Morales Aymá cuando decía que el capitalismo había surgido para solucionar los problemas de la humanidad, y ahora ni siquiera el propio capitalismo puede solucionar sus propios problemas.

 

Y yo creo que todo esto tiene que ver también con aquello que hablábamos en el inicio del programa, de la ignorancia.

 

Tenemos que confrontar las ideas, tenemos que confrontar las posiciones, tenemos que confrontar las lecturas que hacemos cada uno y cada una, tanto de la historia como de la realidad y de lo que pueda ser el futuro.

 

Y eso lo podemos lograr en base a la formación intelectual, en base a la formación con todo lo que necesitamos para que cada individuo, cada persona pueda manifestarse y no quedarse en el silencio, porque también el silencio ha sido la muestra de la ignorancia y de aquel que decía, Gabriela, el “no te metas”, que proliferaba en aquellos tiempos.

 

Tenemos que romper todo eso y construir una sociedad consciente de sí misma y formada intelectualmente, romper con la ignorancia y recuperar la capacidad de pensar para poder decidir y actuar en consecuencia ante todas las situaciones que se nos presentan a diario.

 

Ojalá que podamos lograrlo más pronto que tarde.

 

Que así sea.

 

¡¡¡Fuerte Abrazo Revolucionario, Hasta La Victoria Siempre!!!

 

Esto fue El Club de la Pluma.

 

NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción

Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción 

 

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