RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

domingo, 23 de agosto de 2026

DEL VACÍO AL CANTO - PEDRO RODRIGUEZ Desde Rosario- Militante Social

 

DEL VACÍO AL CANTO




Dedicamos nuestros últimos trabajos a hacer expícita una lectura política elaborada entre pocos, es cierto, pero sintiéndose en consonancia con muchos que escuchamos y leemos a diario. Lo hicimos por considerar que de alguna forma se nos ha puesto a pensar "desde cero", como si no hubiera una dilatada experiencia popular en luchas y conquistas de derechos. ¿Cuáles son las razones por las que hoy plantear salidas políticas suena a ruido sin sentido, como si las cosas fueran tan concretas y sólidas que no hubiera lugar para planteos creíbles?

 

El alcance y la extensión del discurso del enemigo impacta, vaya si lo hace, de manera que debemos seguir insistiendo. Y debemos volver una y otra vez a dar razones de nuestra posición, a la manera del poema de Benedetti que tan bellamente cantara Baglietto:

 

Usted preguntará por qué cantamos.

Cantamos porque el río esta sonando

Y cuando suena el río suena el río

Cantamos porque el cruel no tiene nombre

Y en cambio tiene nombre su destino

Cantamos porque el niño y porque todo

Y porque algún futuro y porque el pueblo

Cantamos porque los sobrevivientes

Y nuestros muertos quieren que cantemos

 

 Entonces, ¿por qué hacer planteos  políticos suena a bla bla bla sin peso, inútil o desfasado en el tiempo? Esto se ve mucho más allá de Argentina, aunque en Argentina se expresa con una crudeza particular.

 

Es un fenómeno que podríamos llamar la **crisis de la política como espacio de posibilidad**: la sensación de que proponer una "salida" diferente es hablarle al viento, porque las cosas parecen estar determinadas por fuerzas que escapan al debate colectivo.

Vamos a plantearlo en 6 puntos que iremos numerando y desgranando:

 

## 1. La "realidad" como argumento que anula la política

En Argentina hoy, y en buena parte del mundo, la política ha sido reemplazada por una suerte de **administración de lo inevitable**. El discurso dominante no dice "mi proyecto es mejor que el tuyo", sino "las cosas son así y no hay otra forma". Es lo que en los años noventa se llamó TINA (*There Is No Alternative*), pero hoy mutó a algo más denso: no solo no hay alternativa, sino que proponer una suena a negación de la realidad.

En Argentina,una consultora señaló recientemente que, aunque la desaprobación de Milei supera el 65%, "aunque la gente lo desapruebe, puede terminar votándolo" porque "no hay una alternativa".  Eso es exactamente: una política donde el voto no es adhesión a un proyecto, sino resignación ante la ausencia de otro. Las "salidas políticas" suenan a ruido porque el horizonte se ha reducido a la gestión de una crisis que parece tener lógica propia.

 

## 2. El tecnicismo devoró al debate ideológico

Una de las razones por las que las propuestas políticas suenan huecas es que la política se ha vaciado de contenido ideológico y se ha llenado de tecnicismos. El debate ya no es sobre qué sociedad queremos, sino sobre qué tasa de interés, qué acuerdo con el FMI, qué arancel aplicar. Los "expertos" —economistas, consultores, algoritmos— ocupan el lugar que antes tenían los militantes y los proyectos colectivos.

Esto no es solo argentino. A nivel global, la economía y la tecnología parecen gobernar más que los parlamentos. La "nueva normalidad" que describe el CIDOB (Centro de Investigación de Relaciones Internacionales y Desarrollo) para 2026 es un mundo donde la geopolítica se reduce a carreras tecnológicas, aranceles y burbujas de IA, mientras los ciudadanos miran desde afuera.  Cuando la política se reduce a administrar variables que parecen escapar al control humano, proponer una "salida" diferente suena, efectivamente, a fantasía.

 

## 3. La globalización como caja de resonancia del bloqueo

Otra razón profunda es que **los estados-nación parecen cada vez más rehenes de fuerzas que trascienden sus fronteras. Argentina no decide sola su política monetaria, su inserción comercial ni siquiera su narrativa política (como se vio con la dependencia del apoyo de Trump en la campaña de Milei, señalada por la misma consultora).

A nivel global, esto se expresa en la fragmentación de la economía mundial, las sanciones, las guerras comerciales, la carrera por los recursos. Como señala Alexander Gabuev del Carnegie Center: "la presión renovada de Occidente genera más dolor, y luego aún más adaptabilidad que fractura aún más el tejido de la economía global".  En ese escenario, ¿qué sentido tiene proponer una "salida política" argentina, francesa o británica, si las decisiones que importan parecen tomarse en Washington, o peor, en los servidores de Silicon Valley?

 

## 4. La desconexión entre representantes y representados

Manuel Castells hablaba hace años de una ruptura política entre gobernantes y gobernados como motor de la crisis contemporánea.  En Argentina, el dato de que el 75% de los argentinos dice estar igual o peor que hace un año, con apenas dos de cada diez sintiendo mejoras, ilustra esa brecha.

Pero esto no es solo descontento: es una **desafección estructural**. La gente no solo desaprueba a este gobierno; desconfía de que cualquier gobierno pueda cambiar algo sustancial. Cuando los partidos tradicionales están desgastados, la extrema derecha crece pero no resuelve, y los "outsiders" terminando replicando lo mismo, el espacio para imaginar una salida se achica.

 

## 5. El agotamiento de los grandes relatos y la posverdad

Hace décadas, la política se movía dentro de grandes narrativas: el socialismo, el liberalismo, el nacionalismo, el desarrollismo. Hoy esos relatos están agotados o desacreditados. Como se ha señalado, estamos ante "una transformación en curso sin sujeto", en el corazón de una crisis del "capitalismo democrático".

Sin grandes relatos que organicen el deseo colectivo, la política se reduce a gestos, escándalos y performance. Las redes sociales, lejos de ser espacios de deliberación, funcionan como "redes de indignación" (Byung-Chul Han) que no construyen alternativas sino que amplifican el ruido.  En ese contexto, proponer una "salida política" suena a anacronismo: ¿quién va a escuchar una propuesta sistemática en un ecosistema diseñado para la reacción inmediata?

 

## 6. La violencia geopolítica como horizonte

Finalmente, hay algo en el aire global que refuerza esta sensación de bloqueo: **la violencia política se ha normalizado**. El CIDOB ( Centro de Investigación de Relaciones Internacionales y Desarrollo) señala que en 2025 hubo más de 550 incidentes violentos diarios, récord de ataques con drones, y una "nueva normalidad" de alta violencia.  Cuando el mundo parece moverse hacia la guerra comercial, la militarización y el autoritarismo, la política como arte de lo posible se ve reducida a la política como gestión del miedo. Y en la gestión del miedo, las "salidas" creativas suenan a ingenuidad.

 

Una conclusión incompleta

 Es un fenómeno real que atraviesa a las democracias occidentales y a las semiperiferias como Argentina. La política parece haberse convertido en un simulacro donde se gestiona lo ingobernable, y proponer algo distinto suena a negar una evidencia que todos sienten: que las fuerzas que realmente mueven el mundo (mercados, tecnología, geopolítica, deuda) operan en una escala donde la deliberación ciudadana parece decorativa.

Pero hay una paradoja: esa sensación de solidez es, en sí misma, una construcción política. Decir "no hay alternativa" es la alternativa favorita de quienes se benefician del statu quo. Lo concreto y lo sólido no son naturales; son el resultado de haber ganado una batalla política previa, la de convencernos de que la política ya no sirve. Y esa, curiosamente, es la victoria política más profunda de las últimas décadas.

Dejamos aquí para dar en la próxima algunas precisiones sobre qué puede hacerse para dejar esta derrota atrás.

 

 

PEDRO RODRIGUEZ

 Desde Rosario- Militante Social

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