RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

viernes, 12 de junio de 2026

LA CONSOLIDACIÓN DEL IMPERIALISMO - MAURICIO IBÁÑEZ

 

LA CONSOLIDACIÓN DEL IMPERIALISMO



Queridos compañeros, amigos y oyentes de El Club de la Pluma, desde Colombia los saluda, como siempre, Mauricio Ibáñez, con un fuerte abrazo por la libertad de Palestina, la paz en Oriente Medio y la Unidad Latinoamericana.

 

Para la primera vuelta de las elecciones para la presidencia de Colombia, y tomando en consideración que la candidatura del ultraderechista Abelardo DelaEspriella era a todas luces absurda debido a su origen siniestro, su estilo colorido y sus gustos estrambóticos, las instituciones electorales, cooptadas por la derecha, habían adelantado grandes esfuerzos por posicionar a la Senadora Uribista Paloma Valencia como la rival más prometedora para disputarse una segunda vuelta contra el candidato Progresista Iván Cepeda Castro.

 

La autoridad electoral, que en Colombia se llama Consejo Nacional Electoral, la Registraduría Nacional del Estado Civil, a cargo de coordinar las elecciones y la Procuraduría General de la Nación, todas de evidente tendencia uribista, con la ayuda de la prensa corporativa y los gremios de la industria que habían diseñado el “Proyecto Júpiter” para sembrar odio, temor e incertidumbre entre los colombianos, proyectaron aumentar el caudal electoral de la senadora Valencia, pero la aplanadora publicitaria del pintoresco candidato imitador de Bukele y Milei, con la ayuda de una campaña errática del uribismo, terminaron inclinando la balanza electoral a su favor. Abelardo DeLaEspriella obtuvo una votación sorprendentemente alta, ganando por más de 600 mil votos al candidato Cepeda, quien figuraba primero en las encuestas. Una sospechosa sorpresa y un golpe duro para el progresismo colombiano, que daba por segura su victoria en primera vuelta.

 

Las votaciones de Cepeda y Paloma no han dejado de sorprender: la primera por no ser tan abultada como la que consiguió Gustavo Petro en 2022, y la segunda por no haber alcanzado sino el 6% de la votación, cuando se esperaba muchísimo más. Pero aparecieron en el horizonte varias señales de que algo estaba oliendo mal:

 

En primer lugar, el Senador Republicano de los Estados Unidos Bernie Moreno había anunciado que “si a su gobierno no le satisfacían los resultados de las elecciones, se verían en la necesidad de intervenir”, poniendo a la Registraduría y al CNE en la difícil posición de mover las elecciones en la dirección que ellos quisieran, y para lo cual contaban con el apoyo de la oscura firma Thomas Gregg & Sons, dueñas y administradoras del software electoral Colombiano.

 

En segundo lugar, parece que existen evidencias de que la Registraduría sí cometió fraude, incrementando el censo electoral con personas muertas, alterando los formatos electorales, facilitando la compra de votos y robándose por lo menos 4 millones de votos de Cepeda para ponérselos a DelaEspriella. El propio presidente Gustavo Petro, como garante del proceso democrático, ha denunciado el fraude sin que haya posibilidades de reaccionar de alguna manera, por la dificultad que supone estar en medio de dos vueltas electorales. Lo único que puede pasar es que se refuerce la vigilancia popular en la segunda vuelta para evitar que esto ocurra, pero a estas alturas del partido y con el antecedente de la primera, las alarmas están encendidas.

 

En tercer lugar, ya el presidente Donald Trump, quien tradicionalmente había expresado su apoyo a Alvaro Uribe, manifestó públicamente su respaldo al ultraderechista DeLaEspriella, subrayando además que el candidato es un ciudadano norteamericano y que “representa de mejor manera los intereses de los Estados Unidos”, dejando un mensaje claro de que estas elecciones ya fueron intervenidas por el imperio y que todo lo que está ocurriendo es la inercia de su participación.

 

Por supuesto, no podía ser de otro modo: el Candidato DeLaEspriella cumple con todos los requisitos del neofascismo que el crimen organizado norteamericano está imponiendo por toda América Latina. Es el candidato típico de una republiqueta banana, tal como les gusta. Colorido, extravagante, pendenciero, ruidoso, payaso y populista de iglesia evangélica. El mismo modelo que, con distintos matices, se ha repetido con Bukele, Milei, Bolsonaro, Noboa, Kast, Fujimori y Rodrigo Paz. Políticos sin ideas, sin sustancia, dispuestos a dejar entrar al imperio con su contrabando, su narcotráfico “made in USA”, sus contratos abusadores para la extracción lícita e ilícita de minerales y petróleo, todo disfrazado de una supuesta política “de derecha” que usa el miedo conservador de la gente para meterles frases en defensa de la moral y las sanas costumbres, y sembrar pánico ante la amenaza de un supuesto “comunismo” que “se come los niños” y “despoja a todos de sus pertenencias”, como rezaba la publicidad de principios de la guerra fría.

 

Quién sabe si en Colombia logremos remontar, en las elecciones del 21 de junio próximo, un resultado electoral tan absurdo como sospechoso, como se ha logrado a duras penas en la hermana república del Perú. Es posible, porque al entender lo absurdo de la candidatura del fantoche DeLaEspriella, los partidos tradicionales, los gremios y la propia prensa están queriendo echarse para atrás, lo que les queda difícil después de haber hecho una campaña tan fuerte para deslegitimar al único candidato que ofrece una propuesta coherente y respetuosa y que nunca los atacó. En este momento, buena parte del electorado pensante está muy alarmado con las propuestas tipo Milei de Abelardo y su pasado siniestro, pero si este ya tiene detrás la maquinaria imperialista, hay un riesgo de que sea demasiado tarde.

 

Aquí es donde entramos en un punto de inflexión que debemos analizar: lo que está pasando con América Latina no tiene nada que ver con un dilema ideológico entre izquierda y derecha. Eso es lo que nos han hecho creer, y el discurso de la ultraderecha no es más que un disfraz de un crimen organizado que utiliza una o dos frases conservadoras para mantener cautivo un público que cree ver en sus dirigentes la representación de la moral, las buenas costumbres y el apego a las tradiciones, pero cuando uno revisa la vida y testimonio personal de sus representantes, se encuentra con la sombra de los archivos de Jeffrey Epstein y sus rituales pedófilos, las relaciones de DeLaEspriella con paramilitares, narcos y estafadores en Colombia, la violación sistemática de derechos humanos de Bukele, el narcotráfico descarado y de grandes proporciones de Daniel Noboa, la corrupción de Keiko Fujimori y demás historias que muestran que la derecha se regaló, o quizás se vendió, a las grandes mafias que hoy controlan el planeta. No hay cómo defender lo indefendible.

Es por eso que el ataque sistemático contra el progresismo, el liberalismo, el socialismo o cualquier filosofía que busque la reducción de las desigualdades fundamentales de la sociedad, la justicia económica, la igualdad de oportunidades, el equilibrio en el acceso a los medios de producción, la posibilidad de construcción de capital a partir de la participación comunitaria y las alternativas a la banca central Tenga como disfraz sembrar el miedo a un supuesto intento soterrado de implantación del “Comunismo”, esa especie de monstruo fabricado por la narrativa conservadora para asustar incautos e iglesias, como si se tratara de uno de los villanos más perversos de las historietas de batman o supermán.

 

Las propuestas progresistas se chocan con el muro de la falsa información, el miedo, la culpa, la disonancia cognitiva o la incapacidad de darse la oportunidad del análisis o la reflexión, así que de entrada nadie las lee, no se discuten, se censuran porque provienen del “peligroso enemigo” y hay peligro de que tengan sentido al leerlas y provoquen un cambio en la manera de pensar del robot esclavizado por las redes sociales, la publicidad y los algoritmos de la inteligencia artificial. Así debió ser el dilema para los primeros enciclopedistas franceses: despertar a un pueblo no es fácil, pero cuando se logra, la avalancha de conciencia es inmensa y produce revoluciones.

 

El tema complicado a estas alturas es que el imperialismo mundial tiene tres caras, no es solo una, y no están defendiendo los derechos globales consagrados en los acuerdos multilaterales de las naciones unidas. No, eso ya no les interesa. Nadie va a salir en defensa de los pequeños. Lo que tengamos que hacer en nuestra patria grande, tendremos que hacerlo sin la ayuda de nadie. Ya no estamos navegando en el dilema de la izquierda y la derecha, eso se terminó. Estamos en un mundo donde, o pertenecemos a la familia Corleone, a la Cosa Nostra, la mafia rusa, el crimen organizado americano, la Shquiptare albanesa, la Yakuza, el Cartel de Dubai o el de Sinaloa, o no podremos sobrevivir. Los gobiernos perdieron el control, los bancos mandan, su dios es el dinero, su biblia es la economía y sus religiones son el mercado de valores por la vía legal y el crimen organizado por la ilegal, cada uno funcionando en sus propios nichos, con sus sacerdotes, sus harenes, sus eunucos y sus fieles. Todo acomodado en el discurso conservador y moralista disfrazado de ultraderecha.

 

Hasta la próxima semana compañeros, un fuerte abrazo.

 

 

MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

Especialista En Estudios Socio-Ambientales

 

 

PARA SABER MÁS   

 

·           Resultados de la primera vuelta electoral en Colombia - Enlace

https://wapp.registraduria.gov.co/electoral/2026/presidente-de-la-republica/

·           Quien es Abelardo DeLaEspriella 1 - Enlace

https://delaespriellastyle.com/

·           Quien es Abelardo DeLaEspriella 2 - Enlace

https://cambiocolombia.com/poder/articulo/2025/12/firmes-por-la-plata-abelardo-de-la-espriella-a-traves-de-sus-clientes

·           Índice del Crimen Organizado Global - Enlace

https://globalinitiative.net/analysis/the-global-organized-crime-index-2025/?utm_source=copilot.com

 

TEMA MUSICAL DE LA SEMANA

 

Canción con Todos – 

https://www.youtube.com/watch?v=mR58IA5g92E&list=RDmR58IA5g92E&start_radio=1

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