MINISTERIO
DE LA VERDAD = MINISTERIO DE LA VERGÜENZA
Estamos llegando al final de otra emisión
más de El Club de la Pluma, nuestra trinchera comunicacional de integración y
resistencia que transmitimos por nuestra radio web y la red de radios
compañeras, amigas que lo hacen en directo, en diferido, a quienes volvemos a
agradecer con un abrazo enorme hacia la distancia por posibilidad de que las
voces de la patria grande fuera de ella se puedan escuchar en otras regiones.
Gaby, para la despedida.
Para
la despedida les quiero contar, por si aún no se han enterado, que el
presidente lanzó la Oficina de Respuesta Oficial, plantó, lanzó, dije, bueno,
para desmentir la mentira y desenmascarar mentiras y operaciones de los medios.
En pleno escándalo por el INDEC el gobierno
estrena otro espacio para unificar el discurso de respuestas oficiales frente a
cualquier controversia. Por si faltaba un espacio para reacomodar las partes
del relato oficialista que se contrapone con la realidad, la administración del
sujeto abrió un lugar más, su virtual Ministerio de la Verdad. En la red social
X lanzó la Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina, una cuenta
gubernamental que tendrá el objetivo de desmentir la mentira, valga la redundancia.
Servirá para desenmascarar mentiras y
operaciones de los medios, celebró el propio Jefe de Estado en su cuenta
oficial que republicó el posteo lanzado por el esfuerzo intestino de su
ejército de militantes virtuales que opera desde las oficinas de la Casa de
Gobierno. Es necesario desmentir con claridad y sin rodeos, solo con informar
no alcanza si la desinformación avanza sin respuesta, dice el texto inaugural,
que no solo no clarifica el sentido de la frase, sino que tampoco aclara por
qué utiliza las comillas en el primer verbo. Como si faltaran cuentas desde las
que el gobierno se vale para imponer su relato, la Oficina de Respuesta Oficial
de la República Argentina se sumará a la matrioska de usuarios oficiales dentro
del Virtual Ministerio de la Verdad Mileísta en X, Oficinal Presidente, Vocería
Presidencial, Casa Rosada y las personales del Jefe de Gabinete Manuel Adorno y
del propio presidente.
Eso sí, Respuesta Oficial tendrá una
función distinta, desmentir activamente la mentira, señalar falsedades
concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta
política, según dice el anuncio. Por su intento de confrontar la información
pública y hacer que la verdad vuelva a ser información, la Oficina de Respuesta
Oficial será de alguna manera una parodia del Ministerio de la Verdad, aquel
organismo de la novela en 1984 que George Orwell publicó en 1949 encargado de
reescribir la verdad, alterando el pasado y omitiendo datos desfavorables del
régimen de gran hermano que todo lo ve. Eso o algo similar.
Esto probablemente haya sucedido porque la renuncia
del ex titular del INDEC dio lugar a múltiples versiones cuyas contradicciones
fueron in-crescendo según el funcionario que hablase con el periodismo
mileísta. Digo, todo esto tomado de Página 12, una nota que dice que el texto
intenta dejar claro que la apertura de respuesta oficial es para sumar una voz,
que en su criterio sería algo así como lo contrario a la censura. Y por si
faltara un aporte más a la confusión general, resalta que la nueva cuenta de X
existe para que la desinformación no quede sin respuesta y para que la verdad
vuelva a ser información.
Bueno, primero, y disculpen a aquellos que
lo utilizan, X o Twitter termina siendo una cloaca. Una cloaca donde confluyen
miserables como todos estos, desde el gobierno nacional de Miley para abajo,
confluyen todos los miserables para intentar o seguir manipulando la
conciencia, los pensamientos, las decisiones, las actitudes, las acciones de
las personas quienes siguen creyendo en el discurso oficialista. Un discurso
que está plagado de mentiras y de falsedades y ellos ahora han creado este
ministerio de la verdad.
Algunos opositores, entre comillas, le
consignan el título de ministerio. Este sí es el ministerio de la venganza, una
venganza discursiva, pero que tiene sus efectos y efectos muy muy perjudiciales
para la sociedad, que la misma sociedad se niega a percibir o a darse cuenta de
que es así. Porque hay un sector grande de la sociedad que niega la realidad,
niega la inflación, niega el costo de vida altísimo, niega la desocupación,
niega el hambre, la miseria, niega absolutamente todo el desastre que está
conduciendo esta administración nacional.
Y bueno y necesitan, aparte para justificar
los altísimos sueldos, desproporcionados sueldos que reciben estos militantes
virtuales, para contrarrestar lo que algunos en alguna medida tratan de
visibilizar como la realidad. Una realidad que, bueno, en algunos lugares es
palpable, en otros por ahí no tanto. O se trata también de lo que hablamos al
principio del programa, de una anomia colectiva.
Una anomia vinculada con algo de locura,
con algo de irracionalidad. Es probable, es probable, es probable. Con algo
también vinculado con, y muy tirado de los pelos puede ser, ¿no? Con aquello
denominado el síndrome de Estocolmo, donde el secuestrado se vincula con el
secuestrador hasta desde un lugar emocional y ya no lo ve como un enemigo, lo
ve con afecto.
Bueno, parece que quienes están
secuestrados en esta sociedad argentina ven con afecto y simpatía el hambre, la
miseria, la desocupación, el desamparo, la intemperie, las muertes, casi por
goteo, no tan por goteo, un genocidio por goteo. Porque ya nos olvidamos las
muertes por fentanilo, ya nos olvidamos de las muertes por no acceder a los
medicamentos oncológicos, ya nos olvidamos por las muertes de ancianos que no
pueden acceder a una medicación que les permita prolongar su existencia.
Yo
realmente mucho más no tengo para aportar sobre este ministerio de la
vergüenza.
¿No era así? De la venganza. ¿De qué era?
De la falsedad, de la información, la desinformación. Es el ministerio de la
vergüenza.
Vergüenza nos debería dar seguir
sosteniendo a estos miserables en los lugares donde están. Ojalá que alguna vez
podamos revertir esta historia, ojalá. Y ojalá que no dependamos de una
oposición que no se opone, ojalá que no dependamos de gremios que no se
movilizan y no paran.
Porque una movilización solamente para
manifestarse en contra de una reforma laboral no alcanza. Ya hemos visto que
las movilizaciones que ha encarado la CGT, pocas, escasas movilizaciones, no
han logrado frenar la destrucción de la patria. Hacen falta medidas más
contundentes, más reactivas, más importantes.
No esa pantomima de una movilización que
termina siendo absolutamente nada ante la irracionalidad gobernante. Ojalá que
cambie la historia, ojalá que recuperemos la conciencia militante y nos
revelemos ante estos miserables.
Fuerte abrazo revolucionario. Hasta la
victoria siempre.
NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción
Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción
(Transcrito por TurboScribe.ai. Actualizar a Ilimitado para
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