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viernes, 26 de junio de 2026

¿TEORÍA AJUSTADA AL COMBATE? CRITERIOS DE VERDAD - PEDRO RODRIGUEZ

 

¿TEORÍA AJUSTADA AL COMBATE? CRITERIOS DE VERDAD

 


Hemos visto antes el caso chino y la relación entre confucianismo y marxismo. Establecimos de modo muy sucinto algunas comparaciones con Vietnam y la Unión Soviética, y ahora haremos referencia igualmente breve a Venezuela y Bolivia. En los populismos latinoamericanos: el "retorno a las raíces" puede leerse como una estrategia.

 

Los casos de Chávez en Venezuela o  Evo Morales presentan una lógica comparable: la apropiación de símbolos pre-coloniales o populares para legitimar un proyecto político contemporáneo. Chávez invocaba a Bolívar no como efemérides, sino como "precursor" del socialismo del siglo XXI; Morales reivindica la Pachamama y el vivir bien como alternativa al desarrollismo occidental.

 

La diferencia con China es que estos populismos no partieron de una ruptura revolucionaria previa CONTRA esas tradiciones. No hubo una "Revolución Cultural" latinoamericana que destruyera templos o quemara textos bolivarianos. Ya lo señalamos antes: El PCCh, en cambio, debe gestionar una contradicción histórica: fue el principal destructor del confucianismo durante décadas, y ahora debe reescribir esa historia para presentarse como su heredero legítimo.

 

 En el fascismo italiano, por ejemplo: la "romanidad" fue usada como mito fundacional. Mussolini ofrece un paralelo perturbador: la apropiación de la Roma imperial como símbolo de una Italia moderna y poderosa. El fascismo no "creyó" en la Roma antigua en sentido académico; la utilizó como tecnología de espectáculo y legitimación. Los desfiles en el Foro, la arquitectura neoclásica, el saludo romano —todo era TEORÍA AJUSTADA AL COMBATE (la conquista del Estado y la movilización social).

 

La diferencia con el PCCh es que el fascismo no necesitaba negar una fase previa de destrucción anti-romana. El PCCh sí: debe ocultar o minimizar su propio papel histórico como destructor del confucianismo. Esto genera una tensión que el fascismo no tuvo: la "doble conciencia" de quienes recuerdan que el Partido quemó lo que ahora celebra.

 

Pero, ¿por qué no es lo mismo? ¿y POR QUÉ AFIRMAMOS EN LA COLUMNA ANTERIOR QUE NO SE TRATA DE MERO CINISMO?

 

La lógica que describimos requiere tres condiciones:

1. Monopolio del poder interpretativo: el régimen debe ser el único árbitro de qué significa la tradición.

2. Memoria de destrucción: debe haber un *antes* donde el propio régimen (o su predecesor ideológico) demostró que podía anularla.

3. Ausencia de contrapeso institucional: sin tribunales, prensa o academia independiente que recuerde la contradicción.

 

Chávez y Morales operan en campos políticos competitivos con instituciones, por débiles que sean. Pueden "invocar" a Bolívar o al Tawantinsuyu, pero no pueden redefinirlos monopolísticamente: hay oposición, hay historiadores críticos, hay elecciones donde la contradicción puede usarse como arma. EL RECURSO ES SIMPLE RETÓRICA POLÍTICA, NO GRAMÁTICA DEL PODER.

 

En Vietnam, en cambio, el Partido Comunista sí controla el archivo histórico. Pero incluso allí la escala es menor: la destrucción de la tradición no fue tan total como en China, y la sociedad civil  tiene memorias alternativas más vivas.

Podríamos entonces distinguir:

- **Resucitación hegemónica** (China, en grado extremo; Vietnam, atenuado): la tradición es *recuperada por el Estado* como demostración de soberanía interpretativa.

- **Resucitación populista** (Chávez, Morales): la tradición es *invocada desde el Estado* como demostración de identidad, pero sin el aparato de control que la haga irreversible.

 

En el segundo caso, el APARENTE "cinismo" es más visible porque la contradicción puede señalarse públicamente. En el primero, la contradicción es absorbida por el sistema: no hay lugar desde donde señalarla con autoridad.

¿Puede emplearse con la misma eficacia? NO, porque la eficacia no depende del *contenido* (Confucio, Bolívar, el Inca) sino de la estructura de poder que lo articula. El recurso confuciano funciona en China porque el PCCh puede decidir, sin contradicción viable, qué es el "confucianismo socialista". Chávez no podía hacer eso con Bolívar: la oposición también invocaba a Bolívar, y el público podía comparar versiones.

En suma: la misma retórica, en estructuras distintas, no es el mismo recurso.

La tesis es que no es "mero cinismo" porque implica una coherencia estructural, no solo una oportunidad psicológica.

 

En tres puntos aclararemos nustra perspectiva:

### 1. Cinismo táctico vs. lógica sistémica

El cinismo puro sería decir: "No creemos en Confucio, pero la gente sí, así que lo usamos". Es instrumentalidad transparente: el líder sabe que miente y el público lo sabe también, pero ambos juegan el juego.

Lo que describe la cita es algo más inquietante: la ideología no es un disfraz que se pone y quita, sino un sistema donde la "verdad" es funcional al poder, no independiente de él. En la tradición leninista-maoísta, la teoría no busca describir el mundo para transformarlo; busca PRODUCIR la realidad política. Por eso el giro confuciano no es una traición al marxismo, sino una continuación de su lógica interna: La doctrina es SIEMPRE un medio de gobierno, nunca un fin cognitivo.

 

### 2. La destrucción sistemática como prueba, no como contradicción.

La magnitud del caso chino —destruir templos, perseguir intelectuales, romper genealogías— no es un error que luego se corrige. Es una demostración de soberanía: el Partido demostró que podía aniquilar la tradición, y al resucitarla demuestra que puede redefinirla a voluntad. No es arrepentimiento histórico; es monopolio hermenéutico. El cinismo implicaría que hay algo "auténtico" que se traiciona. Aquí no hay exterior auténtico: el Partido es el único árbitro de lo que la tradición "significa verdaderamente".

 

### 3. La "falta de fin en sí" de la teoría

Esto es clave. En el leninismo, la teoría no tiene valor de verdad proposicional independiente; su valor es organizativo. Marxismo, nacionalismo, confucianismo: son momentos de una misma gramática donde lo importante no es el contenido sino la función de articulación del cuerpo político. El giro confuciano no es cínico porque no hay sujeto individual que "engañe": es el sistema mismo operando según sus propias reglas; no hay un "Antes auténtico" que se traicione, ni un sujeto que mienta, ni una teoría que se venda. Es algo más profundo y más frío, si lo prefieren: una maquinaria ideológica donde todas las doctrinas son intercambiables porque ninguna es verdadera en sí misma — solamente es útil a determinados fines.



PEDRO RODRIGUEZ

Desde Rosario- Militante Social

 

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