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jueves, 2 de abril de 2026

DESMITIFICANDO LA LEYENDA NEGRA RUSA. ¿STALIN FUE EL MONSTRUO “PINTADO POR LOS ANGLOSAJONES”? Primera parte - PROF. VIVIANA ONOFRI

 

DESMITIFICANDO LA LEYENDA NEGRA RUSA.

¿STALIN FUE EL MONSTRUO “PINTADO POR LOS ANGLOSAJONES”? Primera parte

 

 


 

   Un cálido abrazo a toda la querida audiencia de EL CLUB DE LA PLUMA. Otro día más, nos encontramos aquí en este espacio de reflexión compartida. ¡Quédate que lo de hoy, también te va a interesar!

 

   Como anticipamos el domingo pasado, la presente columna girará en torno a la creación de la leyenda negra rusa; cómo, históricamente, se fue construyendo un mito en torno a la Unión Soviética y, sobre todo, de Stalin, recordado como un demonio, a partir de la propaganda anglosajona. Como decía Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler: “Cualquier mentira repetida mil veces, acaba convirtiéndose en verdad”. La línea histórica de construcción de la leyenda negra rusa antisoviética se inicia con Hitler; luego, Goebbels; William Radolph Hearts, Robert Conquest y, finalizaremos con Aleksandr Solzhenitsyn.

 

   Los lineamientos conceptuales que seguiremos serán a partir del Dr. Mario Sousa, historiador sueco de origen portugués, en su artículo: “Mentiras de la Unión Soviética de Hitler a Robert Conquest y Aleksandr Solzhenitsyn”, publicado en 1998, reproducido en varios sitios en Internet. ¿Qué hay de cierto y de falso en los 100 o 150 millones de muertos del comunismo? Hemos escuchado acerca de los millones de personas que fueron encarceladas en los campos de trabajo de la Unión Soviética, en los Gulacs, también como consecuencia del hambre en la época de Stalin y los millones de opositores que fueron ejecutados. Una y otra vez, estas historias son repetidas por la radio, la televisión, la prensa, los libros y las películas y se ha ido incrementando en los últimos cincuenta años. Pero, ¿de dónde procede esa realidad en las historias de cifras? ¿Y qué información contienen los archivos de la Unión Soviética de los años secretos, pero desclasificados para la investigación historiográfica, archivos abiertos por Gorvachov en 1989? ¿Han confirmado los archivos esas historias?  El Dr. Mario Sousa investigó los archivos de la URSS y fue capaz de dar información en forma de datos concretos sobre el número auténtico de presos, los años que pasaban en prisión y el verdadero número de los que murieron y de los que fueron condenados a muerte en la época de Stalin. Vamos, que tampoco vamos a romantizar a la Unión Soviética. Sousa demostró que la verdad es bastante diferente al mito, es que, al liberalismo anglosajón, al capitalismo como modo de producción superior al socialismo, que es pobreza, miseria y mortandad, pues no le conviene que esta verdad salga a la luz. Para Sousa hay una conexión histórica que arranca con Hitler.

 

 El 27 de febrero de 1933 incendiaron el Parlamento en Berlín, el Reichstag, y acusaron a los comunistas de ser los responsables. Luego, los nazis ganaron con el 48% del electorado alemán. Se prohibió al partido comunista y surgieron los primeros campos de concentración. Esta es la época en la que aparecen los primeros mitos. Los anglosajones comienzan a apoderarse de la propaganda nazi con Goebbels. Para los nazis, Ucrania era una parte esencial de su espacio vital; el este de Alemania debía ser conquistada. Ucrania sería transformada en una región agrícola que alimentaría a todos; su población sería mano de obra esclava. La aventura imperial comenzaba: Alemania debía convertirse en un imperio colonial, como los anglosajones. Y comienza la campaña de mentiras de Goebbels, acciones cometidas en Ucrania por Stalin, por un hambre catastrófica provocada, para obligar al campesinado a aceptar la política soviética. Había que preparar a la opinión pública para la guerra en Ucrania. Esa campaña sobre el genocidio ucraniano no tuvo mucha difusión. Para entender de dónde vinieron los argumentos difamatorios sobre la Unión Soviética, la figura de William Radolph Hearts, magnate multimillonario de la prensa de Estados Unidos es decisiva; construyó todo un imperio mediático a través de la campaña depredadora que influyó poderosamente en la población de Estados Unidos de su tiempo. El 1935, fue el hombre más rico de los medios de comunicación. Creó diarios, semanarios, una empresa cinematográfica y años más tarde un canal de TV.

 

 Una tercera parte de la población de Estados Unidos absorbía su bazofia, que abarcaba todos los rincones del país y el resto del mundo recibía la prensa de Hearts a través de sus agencias. Influyó en la política estadounidense y mundial durante muchos años. En 1934, fue recibido por Hitler y se volvió más anticomunista todavía y también sirvió a los objetivos de la propaganda de Hitler. Terribles exageraciones inventadas sobre lo malo de la Unión Soviética. Asesinatos, torturas, esclavitud, hambre para el pueblo, casi a diario. El material de Hearts venía de la Gestapo. Comenzó a contar historias falsas. La prensa de Hearts era un gran megáfono de la Gestapo nazi y transformó las mentiras de la Gestapo en verdades. Ya hablaba que 120.000 campesinos ucranianos habían muerto de hambre. Por esos tiempos, hubo enfermedades epidémicas que se daban en todo el mundo, no sólo en Ucrania. Y las mentiras continuaban: hambrunas provocadas deliberadamente por el gobierno comunista en las que sus mentiras parecían verdades y consiguió la adhesión de la opinión pública de los países capitalistas que se volvieron en contra de la Unión Soviética. Este es el mito fabricado según el cual millones de personas morían de hambre.

 

 El filonazi Hearts murió en 1951 y una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, en 1945, la mentira fue alimentada por la CIA y el MI5 británico y la guerra de propaganda siempre tuvo un lugar primordial. La CIA tenía como informantes a los miembros de las SS, la organización paramilitar del Partido Nazi. Con el gobierno de Reagan, la campaña volvió a reactivarse. Y aquí aparece otra figura sumamente importante: el antiguo miembro del servicio secreto británico, Robert Conquest. El espía británico recibió 80.000 dólares de la asociación nacional de Ucrania para sus fines propagandísticos. En 1984, escribió el libro “La cosecha del dolor” y, en 1986, para la película “La cosecha de la desesperación” se usó el material del libro de Conquest. Y aquí el periodista canadiense Douglas Tottle lo desmintió categóricamente en su libro “Fraude, hambre y fascismo”, publicado en 1987, quien analizó la falsificación. Observó que las horrorosas fotografías de la prensa de los niños hambrientos habían sido tomadas de publicaciones del año 1922, durante la guerra civil rusa. Conquest fue el niño mimado por Estados Unidos y se convirtió en un oráculo de la verdad historiográfica. Fue el creador de todas las mentiras. Muchos de los héroes que mencionaba en sus libros habían sido nazis emigrados a los Estados Unidos, criminales de guerra que actuaron como espías o funcionarios de los servicios secretos de Estados Unidos o la OTAN. Su estilo era virulento fanático anticomunista.

 

 En 1964, ya escribió que los muertos en Ucrania no habían sido 6 millones, sino 14 millones. El periódico británico The Guardian, en 1978, desnudó a Conquest diciendo que usaba los servicios secretos para manipular la prensa y siguió escribiendo libros como “El gran terror” y había que asegurarse su difusión. Pero se necesitaba un ruso, imperiosamente, y fue así como el disidente Aleksandr Solzhenitsyn saltó a la fama en todos los países capitalistas con su libro “Archipiélago GULAC”, ganador del Premio Nobel en 1970. Representaba la derecha tradicionalista rusa. Él mismo había sido condenado por traición en 1946 a ocho años de internamiento. Lo acusaba a Stalin de haber sido peor que Hitler y Mussolini; vamos que, además, tenía grandes simpatías por el Führer. La prensa anglosajona lo convirtió en un adalid de la libertad, los derechos humanos y la democracia, cuando él mismo fue simpatizante de la Alemania nazi. Nunca fue demócrata. Comenzó a escribir en la URSS y, en 1962, con la ayuda y el consentimiento de Nikita Khrushchev, político soviético que lideró la Unión Soviética entre 1958 y 1964. Eso dio más fuerza a la leyenda negra rusa porque las propias autoridades la asumían como verdad. Solzhenitsyn se convirtió en estandarte muy valioso dentro del mundo capitalista y sus simpatías nazis fueron ocultadas para no interferir en la guerra de propaganda contra el socialismo en la Primera Guerra Fría. Su estilo quería provocar y suscitar la agitación violenta en la población estadounidense. Pidió al gobierno de los Estados Unidos que Vietnam fuera nuevamente atacada y hablaba sobre la intervención en el gobierno en Portugal, cuando los oficiales izquierdistas del ejército portugués asumieron el poder en la Revolución Popular de los Claveles de 1974.

 

 Si Estados Unidos no intervenía, Portugal se uniría al Pacto de Varsovia. Su motivación principal siempre fue la guerra sucia contra el régimen de la URSS e, insistía, sobre los miles de estadounidenses encarcelados y esclavizados en Vietnam del Norte durante la guerra. Esta idea de los estadounidenses como fuerza de trabajo esclavizada en Vietnam del Norte dio lugar a las películas “Rambo”. Pero su locura no se detuvo ahí. En una visita a España, en 1975, ya muerto Franco, apareció en Madrid y en un programa en Televisión Española, se mostró contrario a la reforma democrática y declaró que eran 110 o 150 millones las personas que habían muerto a consecuencia del socialismo y expresó que lo de Franco no había sido una dictadura, sino que la verdadera dictadura era la de la URSS. La idea fundamental fue la de acusar a los círculos progresistas de España porque para él, la democracia se podría convertir en totalitarismo.

 Para el disidente ruso, la democracia burguesa avanzada era la antesala del comunismo. Estados Unidos lo había considerado una joya, pero todo tenía sus límites porque la Rusia capitalista que se formó a partir de Boris Yeltsin en 1991, implicó el apoyo de Occidente y el ruso quería volver a la Rusia zarista. Estados Unidos ya no seguiría su estupidez. Y se acabó Solzhenitsyn.

 

        Y si nos preguntamos, ¿por qué la difusión de lo archivos secretos abiertos por Gorbachov que desmontan la leyenda negra soviética no han sido discutidos en el ámbito académico? Podríamos pensar que porque existe hoy una potencia comunista a la que todavía hay que destruir: China. ¿No?

       

  Me despido de nuestra querida audiencia, agradeciendo su amable atención e invitándola a una nueva emisión de EL CLUB DE LA PLUMA, el próximo domingo.

 ¡Hasta la victoria siempre, compañeros! ¡Palestina libre! ¡Irán, presente!

 

 


PROF. VIVIANA ONOFRI

 Desde Islas Canarias

 Profesora en Letras, ex catedrática de la Universidad Nacional de Mar del Plata

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