DESMITIFICANDO
LA LEYENDA NEGRA RUSA ANTISOVIÉTICA. ¿STALIN FUE EL MONSTRUO “PINTADO POR LOS
ANGLOSAJONES”? Tercera parte
Un cálido abrazo a toda la querida
audiencia de EL CLUB DE LA PLUMA. Otro día más, nos encontramos aquí, en este
espacio de reflexión compartida.
Esta nueva columna será la
continuidad de una temática que comenzó hace unas semanas: iremos desmontando
la leyenda negra anticomunista, para lo cual utilizamos el artículo escrito por
el Dr. Mario Sousa, publicado en 1998: “Mentiras de la Unión Soviética de
Hitler a Robert Conquest y Aleksandr Solzhenistsyn”. Sousa investigó los
archivos secretos de la Unión Soviética, abiertos por Gorvachov en 1998, antes
de la caída de la URSS que fue en 1991 y fue capaz de dar información en forma
de datos concretos sobre el número auténtico de presos, los años que pasaban en
prisión y el verdadero número de los que murieron y de los condenados a muerte
en la Unión Soviética de Stalin. Como recordarán, la creación de la leyenda
negra rusa antisoviética, comienza con Hitler, continúa con Goebbels, William
Radolph Hearts, Robert Conquest hasta llegar a Aleksandr Solzhenistsyn y como
diría Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler: “Cualquier mentira
repetida mil veces, acaba convirtiéndose en verdad”. La apertura de los
archivos secretos de la URSS mostró la falsedad de los datos que forman parte
de la guerra sucia contra la Unión Soviética.
En la columna pasada, desmontamos la idea de
Solzhenistsyn de que 66 millones de muertos fueron el resultado desde la
colectivización de la agricultura hasta la muerte de Stalin, en 1953 y 44
millones de rusos habían muerto en la Segunda Guerra mundial, algo que no se
sostiene de ninguna manera. Y aquí llegamos a los 110 millones de personas,
víctimas del socialismo soviético. El impacto de todas esas falsedades,
manipulaciones y mentiras fue tan grande que hoy en día, gran parte de la
población de los países capitalistas, sigue creyéndose esas cifras fabulosas,
después de más de 30 años de la caída de la Unión Soviética, no sea cuestión de
que resucite el inmenso torbellino rojo. Estamos en la Segunda Guerra Fría y
China que sufre su propia leyenda negra, también es el enemigo a abatir, por
eso, hay que recuperar los 100 millones de muertos de la época de Stalin y hay
que seguir manejando la idea del fracaso económico de la URSS. Recordemos que,
una vez abiertos los archivos de la URSS, de repente, quienes especulaban que
confirmarían esas cifras desmesuradas, se quedaron mudos y ocurrió algo
extraño: perdieron todo interés en los archivos secretos. No convenía al poder
político mediático capitalista que se conozcan los datos verdaderos. Hubo
muchas investigaciones tanto en Estados Unidos, como en Francia, de
catedráticos de prestigio, no comunistas, no socialistas, no marxistas, pero
ese contenido no se hizo público, quedó prácticamente desconocido en el ámbito
de las universidades y para el público en general. Y así estamos como estamos.
Y la semana pasada, llegamos al
momento de explicar que en la Unión Soviética había dos bandos antitéticos: el
representado por Stalin y el que representaba Trotsky dentro del Partido
Comunista, que fue obligado a exiliarse en 1929, pero que continuó saboteando
el proyecto soviético desde el exterior. Recordemos que la URSS en 1930 se
hallaba sumamente amenazada por potencias extranjeras y que, además de tener
que desarrollar sus fuerzas productivas, estaba inmersa en los preparativos de
defensa. En 1941, la Alemania nazi y sus aliados, la invadieron, con un saldo
de entre 25 y 27 millones de muertos. Y volvamos a Trotsky, el principal papel
de la oposición a Stalin y la acción de los contrarrevolucionarios, es decir,
quienes querían subvertir el régimen soviético. Los años 1937 y 1938, conocidos
como el Gran Terror, es el período de las purgas de Stalin. La década de 1930
coincidió con los planes quinquenales que convirtieron a la Unión Soviética en
el Estado de mayor crecimiento económico, porcentual, anual de toda la historia
de la humanidad, en menos de 15 años y, paralelamente, comenzó el sabotaje
industrial de los contrarrevolucionarios: traición, terrorismo, corrupción de
oficiales y todo se dirigía desde el extranjero: querían ganar el poder con la
violencia organizada contra el Estado y esperaban el momento propicio para un
Golpe de Estado y asesinar a Stalin. ¿De dónde se obtenía el dinero para esas
actividades contrarrevolucionarias? Algunos generales y oficiales pasaban
presupuestos inflados de obras de personas extranjeras, utilizando materiales
de menor categoría y ese dinero lo enviaban a la organización de Trotsky.
Utilizaban los cargos dentro del Partido Comunista para robar el dinero del
Estado y, en 1938, hubo un acuerdo entre la oposición trotskysta y la Alemania
nazi, por la cual los rusos entregarían a los nazis territorios de la URSS y
Ucrania: ese era el precio a cambio del apoyo a los contrarrevolucionarios.
El peligro nazi crecía, ya incendiando Europa
desde 1939 y Stalin tenía que ganar tiempo, de ahí el pacto Ribbentrop-Mólotov,
entre la Alemania nazi y los comunistas, pacto de no agresión mutua que fue
quebrado por los nazis y las purgas de 1937 y 1938 para aniquilar a los
contrarrevolucionarios que no habían renunciado nunca a su ideología
prozarista, y sólo esperaban la oportunidad para luchar. Quizás si no hubiera
sido por ese pacto y las purgas, la Unión Soviética jamás hubiera ganado la
Segunda Guerra mundial. Y aquí siguen las mentiras de Conquest, hablando de las
purgas del ejército rojo, diciendo que el 50% fueron detenidos y ejecutados o
encarcelados de por vida en campos de trabajo. No hay un ápice de verdad
histórica. El número de oficiales era de 144.300 en 1937 y de 283.000 en 1939.
Durante las purgas del 37 y 38 muchos fueron expulsados por motivos políticos,
no ejecutados y 11.596 ya habían sido rehabilitados y vueltos a sus puestos de
trabajo y 22.705 fueron despedidos. Sólo el 7,7% de todos los oficiales y
comisarios fueron condenados a muerte y muchos fueron devueltos a la vida
civil; no era el 50% como afirmó Conquest.
La Unión Soviética era un
Estado cercado externamente y, en su interior, tenía enemigos contra el propio
poder soviético que conspiraba con la Alemania nazi para entregarle lo que
querían: Europa oriental sería el granero del Imperio nazi, teniendo como
modelo a la India de los siglos XVIII y XIX del imperio inglés. Acerca del
sistema penal soviético se tejieron libros con cientos de mentiras y Hollywood
es la mayor fábrica de leyenda negra de la historia. Deberían considerarse
falsas todas las afirmaciones, mientras no se demuestre lo contrario. Y la
derecha liberal sigue con su leyenda histórica falsa y aparecieron, nuevamente,
libros con nuevos formatos que apoyan la leyenda negra antisoviética, libros
astutamente preparados, llenos de la primera hasta la última página de mentiras
sobre el comunismo, para combatir a los comunistas que quedan hoy en día. Los
mismos embustes de antaño se reproducen una vez más para que los trabajadores
no tengan ninguna alternativa al capitalismo y al liberalismo. Continúan con
las mismas falsedades, refutadas por la desclasificación de los archivos
secretos del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética.
A ver si nos enteramos un poco y
dejamos de considerar a la Unión Soviética como un territorio de genocidio y
podamos llegar a comprender desde lo geopolítico, lo histórico, lo económico y
lo social, las circunstancias que la rodearon tanto desde el exterior, como en
su interior. Como habíamos dicho: no romantizamos a la URSS, pero intentamos
abrir una mirada más justa de la mano del Dr. Mario Sousa a partir de la
apertura de los archivos secretos y, así, también, desnudar la mentira.
El tema musical que hemos escogido no
es casual; su nombre es: “Llamas de Stalingrado”, que recuerda la resistencia
de los soviéticos durante el sitio nazi, resistido ferozmente por el pueblo y
el ejército rojo. La defensa más brutal y heroica de la Segunda Guerra mundial.
Esta canción no sólo narra una batalla: reconstruye la resistencia humana
llevada al límite, cuando retroceder no era opción y cada calle se convertía en
trinchera. Los ecos de tanques, pasos sobre la nieve, disparos entre ruinas y
voces de soldados se mezclan con una explosión sonora que celebra la fuerza, el
sacrificio y el espíritu indomable de quienes defendieron la ciudad hasta el
último aliento. Esta canción es un recordatorio de que incluso en los momentos
más oscuros, una chispa humana puede iluminar el mundo entero y que la historia
está escrita por aquellos que se negaron a caer. Que esta melodía te acompañe
cuando sientas que no quedan fuerzas, porque igual que Stalingrado, tú también
puedes resistir.
Me despido de nuestra querida audiencia,
agradeciendo su amable atención e invitándola a una nueva emisión de EL CLUB DE
LA PLUMA, el próximo domingo.
¡Hasta la victoria siempre, compañeros! ¡Palestina libre! ¡Irán, presente!
Desde Islas Canarias
Profesora en Letras, ex catedrática de la
Universidad Nacional de Mar del Plata

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