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viernes, 17 de abril de 2026

DESMITIFICANDO LA LEYENDA NEGRA RUSA ANTISOVIÉTICA. ¿STALIN FUE EL MONSTRUO “PINTADO POR LOS ANGLOSAJONES”? Tercera parte - PROF. VIVIANA ONOFRI

 

DESMITIFICANDO LA LEYENDA NEGRA RUSA ANTISOVIÉTICA. ¿STALIN FUE EL MONSTRUO “PINTADO POR LOS ANGLOSAJONES”? Tercera parte

 

 


         


Un cálido abrazo a toda la querida audiencia de EL CLUB DE LA PLUMA. Otro día más, nos encontramos aquí, en este espacio de reflexión compartida.

 

          Esta nueva columna será la continuidad de una temática que comenzó hace unas semanas: iremos desmontando la leyenda negra anticomunista, para lo cual utilizamos el artículo escrito por el Dr. Mario Sousa, publicado en 1998: “Mentiras de la Unión Soviética de Hitler a Robert Conquest y Aleksandr Solzhenistsyn”. Sousa investigó los archivos secretos de la Unión Soviética, abiertos por Gorvachov en 1998, antes de la caída de la URSS que fue en 1991 y fue capaz de dar información en forma de datos concretos sobre el número auténtico de presos, los años que pasaban en prisión y el verdadero número de los que murieron y de los condenados a muerte en la Unión Soviética de Stalin. Como recordarán, la creación de la leyenda negra rusa antisoviética, comienza con Hitler, continúa con Goebbels, William Radolph Hearts, Robert Conquest hasta llegar a Aleksandr Solzhenistsyn y como diría Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler: “Cualquier mentira repetida mil veces, acaba convirtiéndose en verdad”. La apertura de los archivos secretos de la URSS mostró la falsedad de los datos que forman parte de la guerra sucia contra la Unión Soviética.

 

 En la columna pasada, desmontamos la idea de Solzhenistsyn de que 66 millones de muertos fueron el resultado desde la colectivización de la agricultura hasta la muerte de Stalin, en 1953 y 44 millones de rusos habían muerto en la Segunda Guerra mundial, algo que no se sostiene de ninguna manera. Y aquí llegamos a los 110 millones de personas, víctimas del socialismo soviético. El impacto de todas esas falsedades, manipulaciones y mentiras fue tan grande que hoy en día, gran parte de la población de los países capitalistas, sigue creyéndose esas cifras fabulosas, después de más de 30 años de la caída de la Unión Soviética, no sea cuestión de que resucite el inmenso torbellino rojo. Estamos en la Segunda Guerra Fría y China que sufre su propia leyenda negra, también es el enemigo a abatir, por eso, hay que recuperar los 100 millones de muertos de la época de Stalin y hay que seguir manejando la idea del fracaso económico de la URSS. Recordemos que, una vez abiertos los archivos de la URSS, de repente, quienes especulaban que confirmarían esas cifras desmesuradas, se quedaron mudos y ocurrió algo extraño: perdieron todo interés en los archivos secretos. No convenía al poder político mediático capitalista que se conozcan los datos verdaderos. Hubo muchas investigaciones tanto en Estados Unidos, como en Francia, de catedráticos de prestigio, no comunistas, no socialistas, no marxistas, pero ese contenido no se hizo público, quedó prácticamente desconocido en el ámbito de las universidades y para el público en general. Y así estamos como estamos.

 

          Y la semana pasada, llegamos al momento de explicar que en la Unión Soviética había dos bandos antitéticos: el representado por Stalin y el que representaba Trotsky dentro del Partido Comunista, que fue obligado a exiliarse en 1929, pero que continuó saboteando el proyecto soviético desde el exterior. Recordemos que la URSS en 1930 se hallaba sumamente amenazada por potencias extranjeras y que, además de tener que desarrollar sus fuerzas productivas, estaba inmersa en los preparativos de defensa. En 1941, la Alemania nazi y sus aliados, la invadieron, con un saldo de entre 25 y 27 millones de muertos. Y volvamos a Trotsky, el principal papel de la oposición a Stalin y la acción de los contrarrevolucionarios, es decir, quienes querían subvertir el régimen soviético. Los años 1937 y 1938, conocidos como el Gran Terror, es el período de las purgas de Stalin. La década de 1930 coincidió con los planes quinquenales que convirtieron a la Unión Soviética en el Estado de mayor crecimiento económico, porcentual, anual de toda la historia de la humanidad, en menos de 15 años y, paralelamente, comenzó el sabotaje industrial de los contrarrevolucionarios: traición, terrorismo, corrupción de oficiales y todo se dirigía desde el extranjero: querían ganar el poder con la violencia organizada contra el Estado y esperaban el momento propicio para un Golpe de Estado y asesinar a Stalin. ¿De dónde se obtenía el dinero para esas actividades contrarrevolucionarias? Algunos generales y oficiales pasaban presupuestos inflados de obras de personas extranjeras, utilizando materiales de menor categoría y ese dinero lo enviaban a la organización de Trotsky. Utilizaban los cargos dentro del Partido Comunista para robar el dinero del Estado y, en 1938, hubo un acuerdo entre la oposición trotskysta y la Alemania nazi, por la cual los rusos entregarían a los nazis territorios de la URSS y Ucrania: ese era el precio a cambio del apoyo a los contrarrevolucionarios.

 

 El peligro nazi crecía, ya incendiando Europa desde 1939 y Stalin tenía que ganar tiempo, de ahí el pacto Ribbentrop-Mólotov, entre la Alemania nazi y los comunistas, pacto de no agresión mutua que fue quebrado por los nazis y las purgas de 1937 y 1938 para aniquilar a los contrarrevolucionarios que no habían renunciado nunca a su ideología prozarista, y sólo esperaban la oportunidad para luchar. Quizás si no hubiera sido por ese pacto y las purgas, la Unión Soviética jamás hubiera ganado la Segunda Guerra mundial. Y aquí siguen las mentiras de Conquest, hablando de las purgas del ejército rojo, diciendo que el 50% fueron detenidos y ejecutados o encarcelados de por vida en campos de trabajo. No hay un ápice de verdad histórica. El número de oficiales era de 144.300 en 1937 y de 283.000 en 1939. Durante las purgas del 37 y 38 muchos fueron expulsados por motivos políticos, no ejecutados y 11.596 ya habían sido rehabilitados y vueltos a sus puestos de trabajo y 22.705 fueron despedidos. Sólo el 7,7% de todos los oficiales y comisarios fueron condenados a muerte y muchos fueron devueltos a la vida civil; no era el 50% como afirmó Conquest.

 

La Unión Soviética era un Estado cercado externamente y, en su interior, tenía enemigos contra el propio poder soviético que conspiraba con la Alemania nazi para entregarle lo que querían: Europa oriental sería el granero del Imperio nazi, teniendo como modelo a la India de los siglos XVIII y XIX del imperio inglés. Acerca del sistema penal soviético se tejieron libros con cientos de mentiras y Hollywood es la mayor fábrica de leyenda negra de la historia. Deberían considerarse falsas todas las afirmaciones, mientras no se demuestre lo contrario. Y la derecha liberal sigue con su leyenda histórica falsa y aparecieron, nuevamente, libros con nuevos formatos que apoyan la leyenda negra antisoviética, libros astutamente preparados, llenos de la primera hasta la última página de mentiras sobre el comunismo, para combatir a los comunistas que quedan hoy en día. Los mismos embustes de antaño se reproducen una vez más para que los trabajadores no tengan ninguna alternativa al capitalismo y al liberalismo. Continúan con las mismas falsedades, refutadas por la desclasificación de los archivos secretos del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética.

 

          A ver si nos enteramos un poco y dejamos de considerar a la Unión Soviética como un territorio de genocidio y podamos llegar a comprender desde lo geopolítico, lo histórico, lo económico y lo social, las circunstancias que la rodearon tanto desde el exterior, como en su interior. Como habíamos dicho: no romantizamos a la URSS, pero intentamos abrir una mirada más justa de la mano del Dr. Mario Sousa a partir de la apertura de los archivos secretos y, así, también, desnudar la mentira.

 

          El tema musical que hemos escogido no es casual; su nombre es: “Llamas de Stalingrado”, que recuerda la resistencia de los soviéticos durante el sitio nazi, resistido ferozmente por el pueblo y el ejército rojo. La defensa más brutal y heroica de la Segunda Guerra mundial. Esta canción no sólo narra una batalla: reconstruye la resistencia humana llevada al límite, cuando retroceder no era opción y cada calle se convertía en trinchera. Los ecos de tanques, pasos sobre la nieve, disparos entre ruinas y voces de soldados se mezclan con una explosión sonora que celebra la fuerza, el sacrificio y el espíritu indomable de quienes defendieron la ciudad hasta el último aliento. Esta canción es un recordatorio de que incluso en los momentos más oscuros, una chispa humana puede iluminar el mundo entero y que la historia está escrita por aquellos que se negaron a caer. Que esta melodía te acompañe cuando sientas que no quedan fuerzas, porque igual que Stalingrado, tú también puedes resistir.

 

          Me despido de nuestra querida audiencia, agradeciendo su amable atención e invitándola a una nueva emisión de EL CLUB DE LA PLUMA, el próximo domingo.

 

 ¡Hasta la victoria siempre, compañeros! ¡Palestina libre! ¡Irán, presente!

 

 

PROF. VIVIANA ONOFRI

 Desde Islas Canarias

 Profesora en Letras, ex catedrática de la Universidad Nacional de Mar del Plata

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