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sábado, 4 de julio de 2026

LA TRAMPA DE TUCÍDIDES - PEDRO RODRIGUEZ

 

LA TRAMPA DE TUCÍDIDES


 

Hoy nos metemos en un problema que usualmente no es pensado o trabajado lo suficiente por los sectores organizados, los más concientes, de la clase trabajadora. Lo hacemos porque pretendemos continuar, aunque no sea nítido en nuestros trabajos por separado, con el problema de la llamada subjetividad o condiciones subjetivas para abordar, planificar y organizar  una transformación de las actuales condiciones de trabajo y de vida que nos impone el enemigo. Y dirijimos nuestras palabras, en primer lugar, a los compañeros trabajadores. Tomamos, desde luego, desarrollos de otros compañeros y los vinculamos a observaciones propias. El problema que vamos apenas a nombrar es el del posible desencadenamiento de una guerra mundial.

Los analistas geopolíticos e historiadores apuntan a una acumulación de factores estructurales que hoy recuerdan fuertemente a los periodos previos a 1914 y 1939. Los elementos más relevantes que configuran este escenario actual son:

1. El colapso del orden multilateral y la "Trampa de Tucídides"

El sistema internacional diseñado tras la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría (ONU, tratados de no proliferación) está prácticamente inoperante. Estamos en una transición hacia un mundo multipolar donde una potencia emergente (China) desafía la hegemonía de una potencia establecida (Estados Unidos). Históricamente, este choque de fuerzas suele resolver la transición mediante un conflicto abierto.

2. Bloques de alianzas rígidos y polvorines regionales

Al igual que antes de la Primera Guerra Mundial, el mundo se ha fragmentado en alineaciones cada vez más firmes y hostiles:

· El bloque occidental: EE. UU., la OTAN, Japón, Corea del Sur y Australia.

· El eje euroasiático: La creciente cooperación militar y económica entre China, Rusia, Irán y Corea del Norte.

Cualquier chispa en los frentes de fricción actuales —la guerra en Ucrania, la soberanía de Taiwán y el Mar de la China Meridional, o la escalada crónica en el Medio Oriente— tiene el potencial de arrastrar automáticamente a los aliados de cada bando a una confrontación directa.

3. La carrera tecnológica y armamentista sin control

La disuasión nuclear tradicional se está desestabilizando por la aparición de nuevas tecnologías estratégicas que reducen los tiempos de respuesta y aumentan la tentación de un "primer ataque":

· Misiles hipersónicos: Capaces de evadir los sistemas de defensa actuales.

· Inteligencia Artificial aplicada al combate: Automatización de decisiones tácticas que podría escapar al control humano en momentos de crisis.

· Guerra cibernética y espacial: Capacidad de cegar satélites de comunicación o destruir infraestructuras críticas (redes eléctricas, sistemas financieros) en minutos, forzando respuestas militares inmediatas.

4. Nacionalismo, crisis de recursos y desglobalización

La globalización económica, que antes funcionaba como un freno al conflicto (porque la guerra arruinaba los negocios de todos), está en retroceso. El auge de nacionalismos agresivos, la lucha por el control de recursos clave (como los semiconductores avanzadísimos o las tierras raras) y el cambio climático están empujando a las potencias a buscar la autosuficiencia y la seguridad territorial por encima de la cooperación.

 

La "Trampa de Tucídides": veamos de manera suscinta esta noción.

El concepto fue acuñado por el politólogo estadounidense Graham Allison y se basa en los escritos del historiador griego Tucídides sobre la Guerra del Peloponeso. Tucídides concluyó que lo que hizo inevitable la guerra fue el crecimiento del poder de Atenas y el temor que esto infundió en Esparta (que era entonces la potencia establecida).

En la geopolítica moderna, la "Trampa de Tucídides" describe la grave tensión estructural que se produce cuando una potencia emergente (como China hoy) amenaza con desplazar a una potencia hegemónica (como Estados Unidos). Allison analizó 16 casos históricos  en los últimos 500 años: en 12 de ellos, la situación terminó en una guerra abierta.Como nos encargaremos de trabajar en futura columna, los problemas de comparación o cotejo de hechos históricos distintos, en muchas ocasiones dejan de valorar el contexto y, sobre todo, la ESCALA en que se da cada conflicto, pero por ahora sólo importa una mirada de sobrevuelo sobre la cuestión.

El eje China-Rusia-Irán: ¿Por qué se alían? ¿Lo hacen bajo las mismas condiciones en que se une occidente?

Esta alineación (a la que a menudo se suma Corea del Norte) no es una alianza ideológica formal como la OTAN, sino una alianza pragmática y estratégica nacida de una necesidad mutua.

Sus intereses comunes e interconectados se estructuran en tres pilares principales:

1. Antagonismo hacia Occidente y revisión del orden mundial

El interés superior que une a Pekín, Moscú y Teherán es debilitar la hegemonía global de Estados Unidos y erosionar el orden internacional basado en reglas occidentales. Los tres países perciben que el sistema actual (financiero, institucional y militar) está diseñado para contenerlos, sancionarlos o forzar cambios en sus regímenes políticos. Buscan un mundo multipolar donde cada uno tenga su propia "esfera de influencia" regional sin interferencias.

2. Complementariedad económica y evasión de sanciones

Las sanciones económicas de Occidente han empujado a estos países a crear un ecosistema financiero paralelo:

· Energía por tecnología y mercado: Rusia e Irán son gigantes energéticos aislados de los mercados occidentales. China es el mayor consumidor de energía del mundo. Rusia e Irán proveen petróleo y gas baratos a China, mientras que Pekín les suministra tecnología, microchips, maquinaria y sustento financiero.

· Desdolarización: Cooperan activamente para comerciar en sus propias monedas (yuanes, rublos, riales) y utilizan sistemas de pago alternativos al SWIFT occidental para inmunizarse contra futuras sanciones.

3. Cooperación militar y triangulación estratégica

Aunque evitan un tratado de defensa mutua que los obligue a ir a la guerra por el otro, su colaboración militar es profunda:

· Intercambio tecnológico: Irán ha suministrado miles de drones de ataque (como los Shahed) a Rusia para su uso en Ucrania. A cambio, Rusia facilita tecnología militar avanzada (como cazas Su-35 y sistemas de defensa aérea) a Teherán.

· Apoyo diplomático y estratégico: China y Rusia utilizan su poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para blindar a Irán de sanciones internacionales. Además, realizan ejercicios navales conjuntos periódicos (por ejemplo, en el Golfo de Omán), enviando una señal clara de disuasión a Washington y sus aliados.

En resumen, los une el principio de que "el enemigo de mi enemigo es mi amigo". Saben que, si actúan por separado, Occidente puede concentrar su presión sobre uno de ellos; si actúan en bloque, fragmentan la atención y los recursos de las potencias occidentales.

Para terminar: hay todo el mundo sabe que una 3° gm seríá también la última. El uso del término "última" responde a la paradoja de la Destrucción Mutua Asegurada (MAD). Un conflicto directo entre estas potencias involucraría arsenales nucleares que, según las proyecciones científicas de un "invierno nuclear", destruirían la civilización global tal como la conocemos. 

 


PEDRO RODRIGUEZ

 Desde Rosario- Militante Social

 

 

 

 

 

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