EL UMBRAL DE LA DECISIÓN
En
cada ocasión en que lanzamos planteos, preguntas o propúestas, atendemos a
"la forma" cuidadosamente. Es decir, a los modos en que se formulan,
porque el contenido tiende a ser el mismo, o en el peor de los casos, agravado
con el accionar del enemigo, nunca por el mero paso del tiempo. La discusión de
ESTE tiempo pasa por el sentido mismo de la sociedad, es decir, de la vida
humana, que no es pensable sin sociedad. El desafío del presente es pensar una
humanidad donde producir no signifique destruir, donde trabajar no sea
sobrevivir y donde una vida digna deje de ser un privilegio para MUY pocos. Ningún
orden basado en la injusticia durará para siempre, y toda épocaque parece
eterna termina cambiando cuando los pueblos deciden ponerse de pie. Recodaremos
a continuación estas palabras, que cualquiera puede tener presente si leyó algo
de historia argentina:
“Las masas obreras que no han sido organizadas presentan un
panorama peligroso, porque la masa más peligrosa, sin duda, es la inorgánica.
La experiencia moderna demuestra que las masas obreras mejor organizadas son,
sin duda, las que pueden ser dirigidas y mejor conducidas en todos los órdenes.
La falta de una política social bien determinada ha llevado a formar en nuestro
país esa masa amorfa”: esto decía Perón en el famoso
discurso del 25 de Agosto de 1944 en la Bolsa de Comercio.
Varios meses
después, el 17 de octubre del ’45, la clase obrera irrumpía políticamente por
fuera de todo tipo de institucionalizacón de la época. En su discurso, Perón lo
anticipó, y advirtió sobre el accionar
independiente del proletariado y su intervención directa en la lucha de clases.
Antes y después del 17 de octubre la clase obrera iba a seguir acumulando
la experiencia necesaria para sortear los complejos procesos que se le habían
impuesto.
Recorrer o
sintetizar en esta nota los fundamentos de esta idea central sería erróneo,
pero sí podemos reflexionar las conductas políticas revolucionarias cuando de
lo que se trata es de batallar en el plano político, ideológico y orgánico
contra el poder de la clase burguesa.
Asumiendo ese hilo
conductor de protagonismo del proletariado en la situación en la que
actualmente nos encontramos como clase, se nos plantea lidiar en el plano
ideológico contra una ofensiva anticomunista del gobierno, y contra el
reformismo que tiñe a todo el actual arco electoral del país.
Hoy la clase
dominante está envalentonada y avanza contra
el proletariado en todos los planos, más allá de todo enfrentamiento
interburgués, la clase burguesa acuerda y se unifica en su ofensiva clasista.
Los «pro» gobierno y los «contra» gobierno solo pelean por ocupar un sitio de
administración de lo más concentrado del capital.
Al igual que en
otros momentos de la historia la burguesía atacó con la misma furia los planos
políticos, ideológicos y organizativos independientes de la clase. La
actual situación así lo reafirma. A decir verdad este gobierno avanzó sobre los
derechos políticos de la clase obrera y seguramente apresurará la marcha para
garantizar a toda la clase burguesa los beneficios que producen la
superexplotación y opresión hasta aquí logradas.
Pero la
resistencia actual que venimos observando le está poniendo piedras en el zapato
a toda la institucionalidad. Y es aquí en donde un arco de
la clase dominante está advirtiendo que en las masas laboriosas, en las masas
oprimidas, la no existencia de «interlocutores válidos» podría acarrear serios
dolores de cabeza al poder instaurado. Las ansias de las
ganancias, la subestimación al pueblo y la soberbia del poder son ingredientes
que juntos manifiestan una verdadera grieta por donde la resistencia puede
acumular fuerzas para cambiar la correlación de fuerzas entre explotadores y
explotados.
La clase burguesa ha tenido logros
en el campo de la institucionalidad, su legalidad la intenta imponer bajo el
lema de la constitucionalidad, es cierto y eso pesa en el abajo.
Pero existe el
otro campo y es el de la vida cotidiana del explotado y el oprimido, es la vida
de casa por casa que está padeciendo el dolor y la bronca de una vida indigna y
plagada de injusticias, ese campo se ha ensanchado, la institucionalidad que
incluye a sindicatos está por el piso, se ha roto todo tipo de
representatividad.
Perón
lo advirtió en su discurso, hoy algunas voces de la burguesía lo
están advirtiendo, pero la ceguera que les da el poder implica que para los
revolucionarios el camino de la rebeldía, de la acción política independiente
en este marco de definición de resistencia, es el único camino que puede dar
respuesta en los marcos de un sistema capitalista nauseabundo y de un grado de
anarquía supelativo.
Desde Rosario- Militante Social

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