CIERRE EDITORIAL
PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 14-6-2026
Así vamos llegando al final de otra emisión
más de El Club de la Pluma, nuestra trinchera comunicacional de integración y
resistencia que transmitimos por nuestra radio web y la red de radios
compañeras y amigas que lo hacen en directo, en diferido, a quienes volvemos a
agradecer con un abrazo enorme a la distancia por la posibilidad de poner las
voces de la patria grande y fuera de ella en otras regiones, Gaby, para la
despedida.
Como
siempre, convocamos desde esta trinchera a la resistencia, que solo será
efectiva si Cristina Libre. Ella es la única, creo, que encarna la posibilidad
de salvar, de salvarnos de esto que Rachid llama una democracia diluida, porosa,
debilitada, que nos lleva a preguntar si el voto democrático puede suicidar la
patria de la mano de la mentira, la manipulación, la inteligencia artificial,
la entrega, la sumisión, el colonialismo, la corrupción, el narco, expresado en
una claudicación nacional, gubernamental, que nos fragmenta y acorrala.
No solo nacional, agrego yo, sino también
latinoamericana.
Por eso, en esta oportunidad para el cierre
de nuestra emisión, queremos compartir con ustedes una carta que,
supuestamente, es de autoridad de alguien que nos dejó físicamente hace pocos
días. Bueno, ustedes ya sabrán de quién se trata...
Imagino que, más allá del homenaje que
pueda considerarse a través de esta carta, de esta misiva, también hay un
aliento necesario y urgente para despejar nieblas y alentar resistencias.
Una resistencia activa, una resistencia
efectiva, para poder cambiar esta triste historia que se está escribiendo en
estos tiempos.
Y
ojalá que podamos concretarlo, para tener un futuro con mucha más dignidad, con
mucha más libertad real, y no la que vendieron en esa miserable propaganda
proselitista que terminó siendo la condena para todo el pueblo.
Ojalá que así sea.
Fuerte abrazo revolucionario, hasta la
victoria siempre. Esto fue El Club de la Pluma.
*LA ÚLTIMA CARTA DEL INDIO (A CFK)
FUISTE RESISTENCIA
No te me vengás abajo ahora…
que la vida tiene esa costumbre turbia de apagarte las luces
justo cuando empezabas a encontrarle el ritmo al desastre.
A veces te deja sola en mitad de la madrugada, mirando el
techo como si ahí estuvieran escondidas todas las respuestas que nunca
llegaron.
Y duele, claro que duele.
Duele ver cómo algunas promesas se desarman.
Cómo la gente cambia de vereda cuando ya no brillás igual.
Cómo el corazón termina hecho una persiana golpeada por el
viento, toda chueca, toda cansada… pero todavía en pie.
Porque sí… aunque no lo creas, seguís en pie.
Y eso vale más que cualquier aplauso barato de esos que da
el mundo cuando te ve disfrazando las heridas para que nadie note el temblor.
Hay días donde una camina con el alma llena de tormenta.
Con recuerdos colgando como banderas gastadas en un
conventillo olvidado.
Con esa tristeza que no hace ruido, pero te mastica por
dentro igual.
Y encima los caminos… los caminos nunca esperan a nadie.
Te pasan por arriba con despedidas, cuentas sin pagar,
noticias podridas y gente actuando felicidad como extras de una película
barata.
Pero escuchame algo…
No naciste para convertirte en estatua del dolor.
No viniste hasta acá para terminar creyéndote todas las
mentiras que te dijeron cuando estabas en el piso.
Sos más brava de lo que pensás.
Aunque hoy te cueste mirarte al espejo sin sentir que algo
se perdió en el camino.
Aunque haya noches donde el silencio te haga preguntas que
no sabés contestar.
Aunque tengas cicatrices que nadie ve porque aprendiste a
maquillarlas con sonrisas de ocasión.
La vida no siempre avisa cuándo empieza la revancha.
A veces aparece callada…
como un sol pobre entrando por la persiana rota de una pieza
cualquiera.
Como una canción que vuelve a sonarte distinto.
Como esas ganas mínimas de volver a levantarte aunque sea
despacio, aunque sea arrastrando los pedazos.
Y ahí está la trampa hermosa,
seguir.
Seguir aunque el mundo ande repartiendo golpes a mansalva.
Seguir aunque haya gente que sólo aparecía cuando estabas
encendida.
Seguir aunque por dentro tengas un invierno haciendo ruido
en los caños.
Porque un día, sin darte cuenta, todo ese dolor que hoy te
aprieta la garganta…
se transforma en calle.
En carácter.
En mirada.
En cicatriz con dignidad.
Y vas a entender que no eras débil por caerte.
Eras humana.
Así que dejá que hablen los fantasmas si quieren.
Que murmuren las paredes.
Que el pasado haga su numerito barato desde algún rincón de
la memoria.
Vos seguí caminando.
Aunque haya días donde el mundo parezca una estación vacía
después del último tren.
Aunque el cansancio te apriete la espalda y la noche quiera
convencerte de bajar los brazos.
Porque hay gente que nace para apagarse despacio…
y hay otra que, aun hecha pedazos, aprende a incendiar la
oscuridad con lo poco que le queda adentro.
Y vos sos de esas.
De las que vuelven.
De las que se levantan con la dignidad sangrando pero
intacta.
De las que atraviesan el temporal mirando de frente, aunque
el miedo les mastique el pecho.
Porque todavía no llegó el día en que esta vida pueda
torcerte del todo.
Y cuando finalmente salga el sol sobre todas las ruinas que
quisieron dejarte adentro…
vas a entender que nunca fuiste derrota.
Fuiste resistencia.
C.A.S.
NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción
Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción
NUESTRA RADIO WEB
https://elclubdelapluma.esenvivo.com.ar/
https://elclubdelaplumaradio.blogspot.com/
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