CIERRE EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 5-7-2026
Estamos llegando al final de otra emisión
más del Club de la Pluma, nuestra trinchera comunicacional de integración y
resistencia que transmitimos por nuestra radio web y la red de radios
compañeras, amigas que lo hacen en directo, en diferido, a quienes volvemos a
agradecer con un abrazo enorme a la distancia por posibilitar que las voces de
la Patria Grande y fuera de ella se puedan escuchar en otras regiones.
Gaby, para la despedida…
Para
la despedida comparto La Mujer del Balcón de Susana Elías…
(fragmento
de un evangelio apócrifo de la intemperie)
Era el momento del día en que las ventanas encienden su
propio sol.
Y ella salió. Como se sale de una caverna, o de una duda.
Se apoyó en la baranda como quien acaricia el filo de una
frontera.
La había llamado.
O quizá no:
la habían llamado los días, las derrotas,
el murmullo del pueblo,
o esa hora exacta en que todo espera que alguien aparezca.
Ahí estaba ella,
no como heroína, no como mártir,
sino como las mujeres que sostienen la historia
mientras los otros escriben el manual.
El balcón no era un decorado.
Era un altar precario.
Una trinchera sin paredes.
Un poema vertical.
Abajo, el mundo seguía su curso de cables y árboles secos.
Arriba, la noche aún no decidía si nacer o esperar.
Ella alzó el brazo.
No fue un saludo.
Fue una señal.
Una invocación.
Una forma de decir: “Estoy. A pesar de todo. Todavía.”
Y durante unos segundos,
una quietud religiosa cayó sobre la ciudad.
Como si alguien hubiera soplado la vela del tiempo.
Hay gestos que no se repiten.
Hay balcones que no son parte de un edificio.
Hay personas que no bajan: se elevan.
Y en su condición arquetípica de mater, en su inoculacion de
amor, en su estoicismo, altruismo, coraje, entereza, fortaleza, en su
radicalización memoriosa, está lo que pone por delante, a nosotros el sujeto.
Tal vez como una invocación, tal vez como
un señalamiento de cuáles son las características de quienes saben dirigir, de
quienes dirigen, a pesar de los ninguneos, a pesar de las detracciones, a pesar
de las impugnaciones, de los encarcelamientos, de las proscripciones.
A veces tenemos que tener algún tipo de
claridad en nuestros análisis, en nuestras observaciones, en nuestras críticas
y en nuestras búsquedas de responsabilidades.
Porque hay quienes, a lo largo de la
historia de la humanidad y en nuestro país, a lo largo de la historia política,
siempre ha habido responsabilidades, responsables, ejecutores y quienes han
cometido actos deshonestos, han tenido actitudes reprochables.
Y tenemos que saber distinguir cada una de
esas cosas, cada una de esas categorías… endilgarle responsabilidad a una líder
o a un líder por aquello que no hemos sabido conseguir o no hemos sabido hacer…
Y bueno, es fácil echarle la
responsabilidad o la culpa a otra persona.
Echarle la culpa o la responsabilidad por
una decisión y tal vez si no hubiese tomado esa decisión los resultados
hubiesen sido mucho más catastróficos.
Imaginemos, simplemente imaginemos, una
líder indiscutible, aunque la quieran discutir, innegable, aunque la quieran
negar, tomó una decisión en una oportunidad, sabiendo que podía ocupar
nuevamente la primera magistratura, hizo un paso al costado, designando a quien
ella creía en ese momento que podía, de alguna forma, aglutinar una oposición
en ese momento histórico para recuperar algo de todo lo que nos venían robando.
Y yo les pregunto y me pregunto, ¿si no
hubiese tomado esa decisión y no hubiese designado quien designó?, ¿se habrían
salvado tantas vidas en la pandemia?
Solamente pregúntense esto, porque quienes
habían estado antes en la administración nacional habían desarmado todo el
entramado sanitario de protección del país, y se tuvo que, inmediatamente,
recuperar el control de esa área tan vital e inclusive antes de que llegase la
pandemia, que, si no se hubiese hecho, tal vez hubiésemos lamentado muchísimas
más víctimas.
Hay decisiones que tal vez puedan parecer
equivocadas, pero hay que hilar un poquito más a fondo, ¿cuáles han sido los
acontecimientos y los resultados?
No le podemos endilgar la responsabilidad
de quienes no escucharon los señalamientos oportunos para cambiar el rumbo, por
ejemplo, económico.
No podemos endilgarle responsabilidad para
quienes no escucharon advertencias que eran necesarias tomar en cuenta para no
cometer los errores que después se cometieron.
No es culpa de quien ha señalado un camino,
a una persona, una estrategia.
Las responsabilidades creo que están en
otro lugar.
Es muy fácil condenar a quien ya está
condenada. Es muy fácil despreciar y ningunear a quien quieren correr hacia el
olvido, pero con el tiempo veremos que eso será imposible.
Recuperemos un poquito más de cordura si es
que tenemos algo.
Recuperemos un poquito más la memoria, si
es que podemos rescatar algo de ella para entender que estos tiempos que están
transcurriendo no serán fáciles de remontar, si no entendemos que hay que
recurrir indudablemente a una necesaria unidad para poder enfrentar a un
enemigo que no es un nombre, que no es alguien que solamente está ocupando un
cargo en el gobierno nacional… Va más allá de todas nuestras fronteras.
Si no lo entendemos, no estamos viendo con
claridad el peligro al que nos han expuesto y que ya estamos padeciendo.
Ojalá recuperemos la cordura.
Fuerte Abrazo Revolucionario. Hasta La
Victoria Siempre.
Esto fue El Club de la Pluma.
NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción
Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción
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