IRÁN
COMO GUERRA ESTRUCTURAL
EL
MÁS SIONISTA DE TODOS
Un
cálido abrazo a toda la querida audiencia de EL CLUB DE LA PLUMA. Otro día más,
nos encontramos aquí en este espacio de reflexión compartida.
¡Quédate,
que lo de hoy, también te va a interesar!
Sinceramente, desconocemos qué realidad geopolítica es la de hoy,
domingo 15 de marzo (esta columna fue escrita el jueves 12), porque quizás algo
de lo que estamos expresando ya forme parte del pasado. Es tal la celeridad, la
velocidad de los hechos que cambian hora a hora en un escenario geopolítico en
el que se hace casi imposible la actualización constante. Todo lo que ocurre
simultáneamente es tan abrumador; es tal la cantidad de acontecimientos que no
nos da tiempo para codificarlo.
¿Por qué la República Islámica de Irán debe desaparecer? Esta es la
batalla silenciosa por la nueva arquitectura monetaria global. Irán no es
solamente un problema geopolítico, sino que es una prueba viviente de que el
dólar no es inevitable. La guerra contra Irán no se libra por el uranio ni por
la religión: se libra porque un país solo está demostrando que se puede vivir
fuera del sistema financiero que encadena el planeta. Mientras el mundo discute
sobre misiles, la verdadera batalla ocurre por los cables invisibles por donde
circula el dinero, la energía y el control del futuro. En medio del ruido de
los misiles, sanciones y titulares sobre proliferación nuclear, se esconde una
realidad más profunda y silenciosa: la confrontación con Irán no es, en
esencia, un conflicto militar ni religioso, sino una “guerra estructural” por
el control de la arquitectura monetaria que organiza la economía mundial. Lejos
de las narrativas oficiales, el país persa representa hoy la excepción más
peligrosa para un sistema global que se cierra sobre sí mismo y que no puede
permitirse grietas. Irán no amenaza sólo con bombas, amenaza con demostrar que
otro mundo monetario es posible. Esta sería la síntesis conceptual sobre lo que
está viviendo Oriente Medio, pero ahora hondemos en otros aspectos puntuales de
esta semana.
Medianoche, sin advertencias, sin sirenas, sin alertas, sólo el cielo
sobre Israel abriéndose repentinamente con cientos de explosiones simultáneas y
para cuando alguien entendió lo que estaba ocurriendo, el daño ya estaba hecho.
Irán había acabado de ejecutar lo que los analistas militares están llamando
“el ataque sorpresa más sofisticado” de todo este conflicto y la palabra
“sorpresa” no lo capta en su total plenitud, porque lo que Irán llevó a cabo no
fue simplemente inesperado, sino que fue diseñado para ser incontenible desde
el momento mismo en que se lanzó. ¿Y por qué cambió todo desde ese momento en
adelante? Irán lanzó miles de misiles de racimo durante la medianoche, la hora
muerta, la hora cuando los tiempos de reacción son más lentos, cuando las
tripulaciones de defensa están en alerta mínima, cuando los civiles están en el
sueño más profundo. Un misil entró en el espacio aéreo de Israel. El sistema de
radar degradado lo detectó; una amenaza entrante, el protocolo de intercepción
se activó. Luego, el misil se abrió: cientos de ojivas individuales se
separaron en pleno vuelo y cayeron simultáneamente sobre múltiples objetivos.
Edificios, infraestructuras, áreas donde hay personal militar y de inteligencia
israelí. El sistema de defensa que estaba calibrado para detener un misil, ya
había comprometido su respuesta y para cuando ocurrió la misión, ya no quedaba
nada que hacer, excepto observar cómo caían las submuniciones. Pero Irán no
estaba sola: simultáneamente, Hezbollá ataca en la misma noche; coordinados,
sincronizados, golpeando a Israel desde dos direcciones al mismo tiempo. Israel
ya ha admitido que el sistema de alerta no está funcionando correctamente; la
red de radar está destruida en un 25 o 30% y no puede detectar, comunicar las
amenazas entrantes y no son lo suficientemente rápidas para que los civiles se
refugien o las defensas respondan. El país que construyó la red de defensa
civil más sofisticada del mundo le está diciendo a su población que “la
arquitectura está rota”. Ese es el reconocimiento militar más significativo de
este conflicto. Irán ejecuta un ciclo deliberado de ataque: por la mañana,
infraestructura de los estados del Golfo Pérsico e instalaciones petroleras;
por la tarde, Bahreim, Qatar, activos navales en el Mar Arábigo; por la noche,
instalaciones militares estadounidenses en Irak y el Golfo Pérsico en general;
por la medianoche, Israel. Esta no es una escalada aleatoria, sino una campaña
estructurada, diseñada para mantener objetivos simultáneamente bajo presión y
sin ninguna ventana de recuperación. La defensa aérea de Arabia Saudí comienza
su ciclo de restablecimiento, pero antes de que ese restablecimiento esté
completo, la próxima oleada se está lanzando. Ningún sistema de defensa tiene
tiempo adecuado para reabastecerse, reorientarse o repararse. La base de
Estados Unidos en Irak; almacenes, estructuras de mando y complejos logísticos
reducidos a escombros.
Y,
ahora, la realidad del almacenamiento de petróleo que ya ha superado el punto
de advertencia teórica. Cada país del Golfo Pérsico que produce petróleo está
almacenando actualmente la producción que no puede enviar, porque el Estrecho
de Ormuz está totalmente cerrado al tráfico comercial, pero el almacenamiento
tiene límites. Irak, el más vulnerable, tiene aproximadamente seis días de
capacidad de almacenamiento restante; Kuwai, catorce días; Emiratos Árabes
Unidos y Qatar, de quince a veinte días; Arabia Saudí, aproximadamente sesenta
días, pero ese reloj está corriendo. Cuando esos tanques de almacenamiento
alcancen su capacidad, la producción se detiene, no se ralentiza y ese día que
la producción de petróleo del Golfo Pérsico se detenga,el precio global del
petróleo no subirá gradualmente, subirá en vertical. Los analistas que estaban
discutiendo, ciento cincuenta o doscientos dólares por barrial, hace tres
semanas, ahora están modelando escenarios de más de doscientos dólares por
barril. Omán, el país más silencioso y cuidadoso diplomáticamente de toda la
región del Golfo, acaba de romper su silencio. Su gobierno pidió el fin
inmediato de la guerra. El daño ha alcanzado un umbral que la diplomacia pasiva
no puede manejar.
Y
sin solución de continuidad, miramos a Argentina, país que en manos de los
degenerados ya no nos sorprende de nada. Y el perverso Milei habló en la
Universidad de Yeshiva, comprometiendo al país en la guerra contra Irán y
aseguró: “vamos a ganar la guerra”; un presidente que juega a la guerra como si
fuera con soldaditos de plástico. Por si fuera poco, completó su discurso
diciendo que está “orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo”. Los
estudiantes lo aplaudieron y vitorearon al afirmar que tiene una alianza
estratégica con Estados Unidos e Israel. Y en un discurso en Nueva York dedicó
una parte a atacar a Paolo Rocca y Javier Madanes, tildándolos de empresarios
prebendarios y corruptos. Declaró también que Argentina es un “excelente caso
de negocios” y repitió que los despidos en algunos sectores generarán empleos
en otros. Textualmente dijo: “Rocca y Madanes en connivencia con políticos
ladrones atacaron a los argentinos, pero se terminó la Argentina corrupta”.
Según el malvado, con el cierre de FATE, Madanes intentó extorsionar a su
gobierno para mantener barreras arancelarias. “Nos tiró los 920 trabajadores a
la calle”. Sin embargo, el satánico minimizó el impacto de esos y otros
despidos porque según él, ahora, las personas van a poder ahorrar 300 y lo van
a poder gastar en el resto de los bienes de la economía y repitió que “los
empleos que se destruyen en un sector se van a reconvertir en otros sectores
con mejores salarios”. Sinceramente, nos negamos a realizar cualquier
comentario sobre los dichos del diabólico en Estados Unidos, para evitarnos el
vómito. Siguiendo la metáfora iniciada hace tres columnas diremos que el mejor
truco del diablo ha sido convencer al mundo de que no existe, porque entonces,
así, puede actuar con total impunidad y, sobre todo, está entre nosotros.
Me despido de nuestra querida audiencia, agradeciendo su amable atención
e invitándola a otra emisión más de EL CLUB DE LA PLUMA, el próximo domingo.
¡Hasta la victoria siempre, compañeros! ¡Palestina libre! ¡Irán, presente!
PROF.
VIVIANA ONOFRI
Desde Islas Canarias
Profesora en Letras, ex catedrática de la
Universidad Nacional de Mar del Plata

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