RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

viernes, 13 de marzo de 2026

CAPITALISMO DE GUERRA --PEDRO RODRIGUEZ

 

CAPITALISMO DE GUERRA

 


Compañeros: los trabajadores nos encontramos ante una situación de transformaciones dramáticas, atravesando en estos años una crisis fenomenal en todo ámbito: internacional, nacional y local, y hasta en el ámbito vecinal, familiar e individual. La CRISIS que venimos reconociendo desde hace décadas (y me permito recordar aquí, por ejemplo,  la entrañable e inolvidable revista con ese nombre, surgida en 1973, que fue dirigida por Eduardo Galeano y financiada por Federico Vogelius, que vendió un cuadro de Marc Chagall para iniciar ese proyecto editorial... ese monumento de la cultura argentina merece que alguna vez se dedique un espacio para su estudio), esa crisis que tuvo en su progresión hasta un genocidio, es una crisis en constante profundización y extensión: lo que buena parte de la población en el país y el mundo creía lejano (el empobrecimiento material y espiritual, en primer lugar), los que tomaron al capitalismo como "el sistema natural en que una sociedad se organiza", los que creyeron que nada había que discutir sobre la democracia , los derechos humanos, las instituciones o las libertades supuestamente garantizadas, todos hoy, aún sometidos a la propaganda del sistema y creyendo ¡todavía! en las mentiras permanentes del poder, descubren, inevitablemente, la fragilidad del presente y el preocupante abismo del futuro.

 

Ni siquiera es necesario nombrar la Guerra, hoy propagada en cada vez más amplios territorios como realidad o como amenaza inminente. La guerra, esta guerra, aparece como el último recurso de un sistema hegemónico occidental. Este sistema, con el que amplísimas masas de población se han identificado con tanto embelesamiento, hoy muestra su verdadero rostro. Citamos brevemente al compañero Cirilli: "Bajo narrativas simplificadoras que oponen “democracia” y “teocracia”, o “seguridad” y “amenaza nuclear”, se ocultan intereses estructurales vinculados al control de recursos, rutas comerciales y monedas de atesoramiento, vale decir, el dominio real. En el trasfondo de las tensiones en Medio Oriente se dirime, en realidad, una disputa por el futuro del sistema internacional: si continuará dominado por un orden unipolar sostenido por la fuerza, o si dará paso a una arquitectura multipolar en la que nuevos actores reclaman un lugar propio." Hasta aquí la cita, que pone suficientemente claro el carácter de la crisis en el plano global, las condiciones bajo las que se desarrolla y crece y las perspectivas que abre para cada una de nuestras humildes vidas.

 

Ahora bien, quienes reflexionamos desde una perspectiva marxista debemos preguntarnos: ¿Permite vislumbrar esta crisis una salida anticapitalista?

Las crisis demuestran que el capitalismo requiere cada vez más violencia, desigualdad y destrucción para reproducirse

 

· Crisis de legitimidad: El "doble rasero" occidental en los conflictos (Ucrania vs. Gaza) erosiona la narrativa democrática del capitalismo liberal

·  

· Necesidad de alternativas planificadas: La transición energética y la reconfiguración productiva requieren planificación que el mercado no puede proporcionar.

·  

· Pero tambièn es cierto que hay una Ausencia de sujeto histórico claro: A diferencia de crisis anteriores, no hay un bloque social organizado con proyecto alternativo hegemónico

Las crisis actuales, entonces, están poniendo en cuestión la forma específica de capitalismo neoliberal globalizado que conocíamos desde los 90, pero no necesariamente al capitalismo como modo de producción.

 

Lo que observamos es una transformación hacia formas más autoritarias, militarizadas y regionales del capitalismo —lo que algunos llaman "capitalismo de guerra" o nueva fase imperialista.

 

El desafío contemporáneo es que el capitalismo, en su fase actual, parece capaz de metabolizar la guerra y la destrucción como fuentes de valor, lo que hace más urgente —y más difícil— articular alternativas que vayan más allá de la mera gestión humanitaria de las crisis.

 

El "Capitalismo de Guerra" es una modalidad del capitalismo donde la violencia sistémica, la militarización y la destrucción dejan de ser excepciones para convertirse en motores permanentes de acumulación. No es simplemente "capitalismo + guerra", sino una reconfiguración estructural donde la lógica militar penetra todos los ámbitos de la reproducción social.

 

Características distintivas

1. Acumulación por destrucción (no solo por producción) El capitalismo de guerra metaboliza la destrucción masiva como condición de renovación. Como señala el análisis marxista clásico: la guerra permite "reemplazar los productos todavía útiles por un nuevo trabajo vivo", restaurando las condiciones de rentabilidad mediante la aniquilación del capital constante . Es lo que David Harvey conceptualiza como "acumulación por desposesión" en su forma más extrema: no solo expropiar, sino destruir para reconstruir .

 

2. Militarización de la economía civil No se trata solo del complejo militar-industrial tradicional, sino de una penetración militar en funciones sociales básicas. El caso mexicano es ilustrativo: mientras se recortaban presupuestos de salud y ciencia, los fondos militares crecieron 121% (2018-2024), con los ejércitos asumiendo funciones de seguridad pública, infraestructura y hasta servicios civiles . Esto representa una fusión entre Estado, fuerzas armadas y acumulación.

 

3. El "Keynesianismo militar" permanente A diferencia del Keynesianismo social del siglo XX (pleno empleo, welfare), aquí el gasto público se orienta exclusivamente a capacidades destructivas. Rusia ejemplifica esto: crecimiento económico en 2023-2024 impulsado por la reconversión bélica, donde la guerra "revitalizó el capitalismo ruso al crear nuevos mercados para la violencia" . La demanda efectiva se genera mediante armamento, no consumo social.

 

4. Economía de excepción y apropiación El estado de guerra legitima la apropiación de activos, la suspensión de normas y la concentración extrema. En Rusia, la confiscación de activos extranjeros y el retorno del capital offshore generaron beneficios bancarios récord, mostrando cómo la guerra funciona como mecanismo de centralización capitalista acelerada .

 

5. Tecnología y violencia El progreso técnico se subordina a la lógica militar. Thomas Palley señala que el complejo militar-industrial "retuerce el carácter del progreso técnico" y "retuerce la comprensión social de la geopolítica para aumentar la demanda de servicios de guerra" . La innovación ya no surge primariamente de necesidades civiles, sino de la competencia armamentista.

 

La paradoja central

·                                  El capitalismo de guerra resuelve temporalmente las contradicciones del sistema (sobreacumulación, caída de la tasa de ganancia, saturación de mercados) mediante la destrucción creativa a gran escala. Pero:

 

· Reproduce la crisis a mayor escala: cada ciclo requiere destrucción creciente

 

· Genera inestabilidad sistémica: fragmenta el mercado mundial en bloques militares

 

· Corroe la legitimidad: expone la dependencia del capitalismo de la violencia extrema

 

Distinción crucial: No es una "etapa" del capitalismo (como el imperialismo clásico), sino una tendencia latente que se actualiza en momentos de crisis orgánica.  "El imperialismo no es una fase nueva, imprevista o diferente del capitalismo... es simplemente la fase extrema, en la que los caracteres presentes desde su nacimiento se afirman de modo más neto y virulento" . Y el capitalismo de guerra es la forma que adopta el sistema cuando la acumulación pacífica ya no puede sostenerse, revelando que la violencia es siempre su lógica oculta, no una aberración externa.

 

 

PEDRO RODRIGUEZ

 Desde Rosario- Militante Social

 

 

(el texto ha sido sintetizado en el audio)

 

 

 

No hay comentarios: