RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

viernes, 20 de marzo de 2026

LOS LÍMITES DE LA ECONOMÍA POLÍTICA EN LAS TEORÍAS SOBRE EL IMPERIALISMO - PROF. FRANCISCO “PACO” BAUER

 

LOS LÍMITES DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

 EN LAS TEORÍAS SOBRE EL IMPERIALISMO

 


 Hoy continuando con la Columna: LA DESCOLONIZACIÓN DEL SABER EUROCENTRICO saludo a la audiencia del Club de la Pluma y a sus conductores Norberto Ganci y Gabriela Fernández.

 

 La columna de hoy lleva por título: Ampliar la teoría crítica del imperialismo

Subtítulo: Los límites de la economía política en las teorías sobre el imperialismo

           

 La propia disciplina, la economía política, pone límites a la teoría y crítica al capitalismo y el imperialismo. Al incorporar la antropología cultural y política se incorpora otro enfoque multilateral, con otros conceptos instrumentales que permiten explicar los sentimientos, creencias, actitudes, prejuicios, racismo, religiosidad y costumbres de superioridad, que la economía política no trata por estar fuera de su campo de estudio. Además, los propios imperialistas naturalizaban estas creencias de superioridad, de racismo, la propiedad privada, incluso la violencia como mecanismo de resolución de conflictos. Se justifican todavía hoy diciendo que es natural y siempre fue así. Roland Barthes planteó la necesidad de distinguir entre naturaleza y cultura. Nada hay de natural en las creencias religiosas, racistas, sentimientos de superioridad, el lenguaje, la propiedad privada y otras formas de propiedad, son todas construcciones socioculturales. En el contexto de cada cultura podemos encontrar patrones culturales o modelos que ordenan la vida interna de un pueblo. Cuando unos pueblos entraban en contacto externo con otros, es el momento en que surgen las diferencias culturales, por tener patrones culturales o matrices distintas con los otros, que antiguamente llamaban barbaros, extranjeros o salvajes, allí es cuando se manifiesta el etnocentrismo costumbre cultural y fundamento de los imperios, ya que no tienen nada de natural someter a un pueblo al colonialismo, o a la esclavitud. La cultura se aprende socioculturalmente y no se trasmite biológicamente. Por lo tanto, el etnocentrismo como tema para la ciencia antropológica está claro hace más de cien años, pero, los dirigentes políticos y los pueblos todavía no se han instruido para entender que es el etnocentrismo y luego superarlo, hay que poner el concepto al alcance de la gente y las naciones, como un acto liberador, pues para eso se investiga.

           

 Los imperialismos son construcciones socioculturales y para justificar su accionar elaboran su propia ideología o doctrina, que les sirve para dar unidad interior y para presentarse al exterior como superior a los otros, a los demás pueblos. El fundamento de su ideología supremacista es el etnocentrismo. Es aquí donde podemos apreciar la importancia de la antropología cultural y política aplicada a los imperios, para entender porque actúan como actúan los imperios, es decir, la forma de pensar, de accionar y de sentirse por encima de los otros, pero dijimos en otra parte que el etnocentrismo era común a la mayoría de los pueblos, en este sentido al proponer la superación de todos los etnocentrismos, la antropología está cumpliendo un rol de liberación, tanto para opresores, como para oprimidos, ambos se liberan. En consecuencia, se abre la factibilidad de un trato simétrico de dialogo, con derecho a la diferencia, a lo distinto. El reconocimiento y valoración de las diversas culturas, modos de vida, ya no barbaros, es lo que reemplaza al etnocentrismo que generaba conflictos y genocidios. Así la antropología aporta otra base de reflexión a la filosofía. 

           

 Otra cosa que no relacionan las teorías económicas del imperialismo, es el etnocentrismo cultural como  fundamento de los imperios, su profunda razón de ser, tanto de los imperios anteriores al capitalismo, como de los imperios capitalistas, resultó que en los imperios anteriores, las guerras, los tributos, y los esclavos, eran los mecanismo que utilizaban para saciar su afán de riqueza y ambición de poder, mientras, que el imperialismo capitalista utiliza además de la guerra y la conquista, el modo de producción capitalista como instrumento, medio y método para obtener riquezas y poder de dominación sociocultural sobre los demás, destruyendo los modos de producción ajenos y sus identidades culturales. Ningún imperio ha carecido de etnocentrismo.

           

 Con lo expresado, quiero decir que la economía no es el fundamento primero que explica la existencia de los imperios capitalistas, sino su método, instrumental, que le permitió la expansión europea por el mundo. Fue entonces cuando los imperios de Europa construyeron la contradicción cultural: Civilización y Barbarie, donde los europeos eran los civilizados y el resto del mundo los barbaros, este enunciado es etnocéntrico, eurocéntrico, porque, manifiesta un sentimiento, creencia y prejuicios de superioridad cultural, racista, religioso, direccionado, hoy sabemos que no hay culturas superiores, ni inferiores, sino, distintas con derecho a la diferencia y a existir.

           

 Los imperios quieren ser libre de toda dominación, al igual que todas las naciones existentes, pero por creerse superior a los demás, se imponen por la fuerza, voluntad de poder y por todas las artimañas posibles a otros pueblos y civilizaciones. Esta contradicción cultural más amplia que la económica y social, como mayor inclusor, permite entender porque los imperios no fueron ni son necesarios, pues ninguna nación necesita ser conquistada, ni esclavizada. Las naciones no necesitan dominadores y dominados, sino, respeto mutuo para convivir, intercambiar, y cooperar para superar problemas de la vida socioculturales de todo tipo. La fuerza militar y tecnológica que justifica de hecho y hace factible la dominación, es solo una ventaja sobre el otro, temible sí, pero que no es aceptable éticamente.

           

 La superación del etnocentrismo es un proceso necesario que abre posibilidades de dialogo intercultural, posibilidades de cooperación, donde la economía sea un complemento de la vida, y la vida no esté al servicio de la economía, ni de los imperios, para que otros vivan mejor, al mismo tiempo que se destruye el ecosistema. 

           

 Si entendemos a cada cultura como un sistema y sus componentes como partes de los universales de la cultura, tales como lengua, religión, educación, jerarquía política, arte, derecho, tecnología, economía, estructura social, forman un todo cultural, un mundo. En este contexto conceptual, la economía es un subsistema del sistema cultural, cuando este subsistema se desplegó por el mundo formando el mercado mundial y enlaza a los pueblos de todos los continentes con el modo de producción capitalista, así se convirtió en un sistema económico hegemónico en el planeta, simultáneamente, esa expansión destruye todo otro modo de producción ajeno, y fue acompañada o dirigida por el supuesto de sentirse y creerse superior a los demás, esto es el etnocentrismo, que se plasmó con la instauración de sus instituciones, difusión de su lengua, adoctrinamiento religiosos, como proceso para aculturar a los pueblos conquistados y colonizados.

           

 Podemos afirmar que simultáneamente a la conducta etnocéntrica, le acompañó el accionar aculturativo procesal de los imperios planificando instalando escuelas que enseñaban su lengua, iglesias que reemplazaban a los dioses nativos, e instituciones de gobierno sobre las formas nativas. El mundo colonial es testigo de los siglos de aculturación, o colonialismo cultural, que ata sin cadenas a las personas cambiando sus identidades para que los imperios puedan explotarlas en las plantaciones, las minas, en las instalaciones de ferrocarriles. Las culturas de los pueblos conquistados en muchos casos quedaban reducidas a una mínima expresión en pocas décadas.

           

 En este caso la antropología cultural y política se combina y complementa con las teorías elaboradas desde la economía política, ampliando el entendimiento sobre los fundamentos, las actuaciones de los imperios, desde sus causas culturales, que se complementan con las observaciones sociológicas e históricas.

           

 El método de la filosofía de la liberación es teórico analéctico por eso hablamos de diversidad cultural, del otro, la alteridad, y al expresar que el etnocentrismo es fundamento de los imperios, señalo la metafísica de la alteridad, que es incluyente donde la totalidad abarca la exterioridad de los otros. No pretendo agotar el tema, solo abrir posibilidades de sentipensar distinto.

           

 Bien me despido hasta el próximo domingo, en que continuaremos hablando desde la perspectiva de la descolonización del saber y el sentir, y así seguir compartiendo con la audiencia un pensar alternativo e inclusivo para el cambio civilizatorio en curso.


PROF. FRANCISCO “PACO” BAUER

Docente de la Escuela de Historia de la Facultad de Filosofía y Humanidades –Universidad Nacional de Córdoba

 

 

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