LOS LÍMITES DE LA ECONOMÍA POLÍTICA
EN LAS TEORÍAS SOBRE EL IMPERIALISMO
Hoy continuando con la Columna: LA DESCOLONIZACIÓN DEL SABER EUROCENTRICO saludo a la audiencia
del Club de la Pluma y a sus conductores Norberto Ganci y Gabriela Fernández.
La
columna de hoy lleva por título: Ampliar
la teoría crítica del imperialismo
Subtítulo: Los límites de la economía política en las teorías sobre el
imperialismo
La propia
disciplina, la economía política, pone límites a la teoría y crítica al
capitalismo y el imperialismo. Al incorporar la antropología cultural y política se incorpora otro enfoque multilateral, con otros conceptos instrumentales que
permiten explicar los sentimientos, creencias, actitudes, prejuicios, racismo,
religiosidad y costumbres de superioridad, que la economía política no trata
por estar fuera de su campo de estudio. Además, los propios imperialistas naturalizaban estas creencias de
superioridad, de racismo, la propiedad privada, incluso la violencia como
mecanismo de resolución de conflictos. Se justifican todavía hoy diciendo que
es natural y siempre fue así. Roland Barthes planteó la necesidad de distinguir entre naturaleza y cultura. Nada
hay de natural en las creencias religiosas, racistas, sentimientos de
superioridad, el lenguaje, la propiedad privada y otras formas de propiedad,
son todas construcciones socioculturales. En el contexto de cada cultura
podemos encontrar patrones culturales o modelos que ordenan la vida interna de un pueblo. Cuando unos
pueblos entraban en contacto externo
con otros, es el momento en que surgen las diferencias
culturales, por tener patrones culturales o matrices distintas con los otros, que antiguamente llamaban
barbaros, extranjeros o salvajes, allí es cuando se manifiesta el etnocentrismo costumbre cultural y fundamento de los imperios, ya que no tienen
nada de natural someter a un pueblo al colonialismo, o a la esclavitud. La
cultura se aprende socioculturalmente y no se trasmite biológicamente. Por lo
tanto, el etnocentrismo como tema para la ciencia antropológica está claro hace
más de cien años, pero, los dirigentes políticos y los pueblos todavía no se
han instruido para entender que es el etnocentrismo y luego superarlo, hay que
poner el concepto al alcance de la gente y las naciones, como un acto liberador,
pues para eso se investiga.
Los imperialismos
son construcciones socioculturales y para justificar su accionar elaboran su
propia ideología o doctrina, que les sirve para dar unidad interior y para
presentarse al exterior como superior a los otros, a los demás pueblos. El
fundamento de su ideología supremacista es el etnocentrismo. Es aquí donde
podemos apreciar la importancia de la antropología cultural y política aplicada
a los imperios, para entender porque actúan como actúan los imperios, es decir,
la forma de pensar, de accionar y de sentirse por encima de los otros, pero
dijimos en otra parte que el etnocentrismo era común a la mayoría de los
pueblos, en este sentido al proponer la superación de todos los etnocentrismos,
la antropología está cumpliendo un rol de liberación, tanto para opresores,
como para oprimidos, ambos se liberan. En consecuencia, se abre la factibilidad
de un trato simétrico de dialogo, con derecho a la diferencia, a lo distinto.
El reconocimiento y valoración de las diversas culturas, modos de vida, ya no
barbaros, es lo que reemplaza al etnocentrismo que generaba conflictos y
genocidios. Así la antropología aporta otra base de reflexión a la filosofía.
Otra cosa que no
relacionan las teorías económicas del imperialismo, es el etnocentrismo cultural como
fundamento de los imperios, su
profunda razón de ser, tanto de los imperios anteriores al capitalismo,
como de los imperios capitalistas, resultó que en los imperios anteriores, las
guerras, los tributos, y los esclavos, eran los mecanismo que utilizaban para
saciar su afán de riqueza y ambición de poder, mientras, que el imperialismo
capitalista utiliza además de la guerra y la conquista, el modo de producción capitalista como instrumento, medio y método para obtener riquezas y poder de
dominación sociocultural sobre los demás, destruyendo los modos de producción
ajenos y sus identidades culturales. Ningún imperio ha carecido de
etnocentrismo.
Con lo expresado,
quiero decir que la economía no es el
fundamento primero que explica la existencia de los imperios capitalistas,
sino su método, instrumental, que le permitió la expansión europea por el
mundo. Fue entonces cuando los imperios de Europa construyeron la contradicción
cultural: Civilización y Barbarie, donde los europeos eran los civilizados
y el resto del mundo los barbaros, este enunciado es etnocéntrico,
eurocéntrico, porque, manifiesta un sentimiento, creencia y prejuicios de
superioridad cultural, racista, religioso, direccionado, hoy sabemos que no hay
culturas superiores, ni inferiores, sino, distintas con derecho a la diferencia
y a existir.
Los imperios
quieren ser libre de toda dominación, al igual que todas las naciones
existentes, pero por creerse superior
a los demás, se imponen por la fuerza, voluntad
de poder y por todas las artimañas posibles a otros pueblos y
civilizaciones. Esta contradicción cultural más amplia que la económica y
social, como mayor inclusor, permite entender porque los imperios no fueron ni son necesarios, pues ninguna
nación necesita ser conquistada, ni esclavizada. Las naciones no necesitan
dominadores y dominados, sino, respeto mutuo para convivir, intercambiar, y
cooperar para superar problemas de la vida socioculturales de todo tipo. La
fuerza militar y tecnológica que justifica de hecho y hace factible la
dominación, es solo una ventaja sobre el otro, temible sí, pero que no es
aceptable éticamente.
La superación del
etnocentrismo es un proceso necesario que abre posibilidades de dialogo
intercultural, posibilidades de cooperación, donde la economía sea un
complemento de la vida, y la vida no esté al servicio de la economía, ni de los
imperios, para que otros vivan mejor, al mismo tiempo que se destruye el
ecosistema.
Si entendemos a
cada cultura como un sistema y sus componentes como partes de los universales de la cultura, tales como
lengua, religión, educación, jerarquía política, arte, derecho, tecnología,
economía, estructura social, forman un todo cultural, un mundo. En este
contexto conceptual, la economía es un subsistema del sistema cultural, cuando
este subsistema se desplegó por el mundo formando el mercado mundial y enlaza a
los pueblos de todos los continentes con el modo de producción capitalista, así
se convirtió en un sistema económico hegemónico en el planeta, simultáneamente,
esa expansión destruye todo otro modo de producción ajeno, y fue acompañada o
dirigida por el supuesto de sentirse y creerse superior a los demás, esto es el
etnocentrismo, que se plasmó con la instauración de sus instituciones, difusión
de su lengua, adoctrinamiento religiosos, como proceso para aculturar a los pueblos conquistados y
colonizados.
Podemos afirmar
que simultáneamente a la conducta etnocéntrica, le acompañó el accionar aculturativo procesal de los imperios
planificando instalando escuelas que enseñaban su lengua, iglesias que
reemplazaban a los dioses nativos, e instituciones de gobierno sobre las formas
nativas. El mundo colonial es testigo de los siglos de aculturación, o
colonialismo cultural, que ata sin cadenas a las personas cambiando sus
identidades para que los imperios puedan explotarlas en las plantaciones, las
minas, en las instalaciones de ferrocarriles. Las culturas de los pueblos
conquistados en muchos casos quedaban reducidas a una mínima expresión en pocas
décadas.
En este caso la
antropología cultural y política se combina y complementa con las teorías
elaboradas desde la economía política, ampliando el entendimiento sobre los
fundamentos, las actuaciones de los imperios, desde sus causas culturales, que
se complementan con las observaciones sociológicas e históricas.
El método de la
filosofía de la liberación es teórico analéctico
por eso hablamos de diversidad cultural, del otro, la alteridad, y al expresar
que el etnocentrismo es fundamento de los imperios, señalo la metafísica de la alteridad, que es
incluyente donde la totalidad abarca
la exterioridad de los otros. No pretendo agotar el tema, solo abrir
posibilidades de sentipensar distinto.
Bien me despido hasta el próximo domingo, en que continuaremos hablando desde la perspectiva de la descolonización del saber y el sentir, y así seguir compartiendo con la audiencia un pensar alternativo e inclusivo para el cambio civilizatorio en curso.
PROF.
FRANCISCO “PACO” BAUER
Docente de la
Escuela de Historia de la Facultad de Filosofía y Humanidades –Universidad
Nacional de Córdoba
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