CAPITALISMO DE GUERRA II
Dijimos
en nuestra columna anterior: el desafío contemporáneo, el problema urgente que
la sociedad enfrenta hoy, es que el
capitalismo, en su fase actual, parece capaz de metabolizar la guerra y la
destrucción adoptándolas como fuentes de valor, lo que hace más urgente —y más
difícil— articular alternativas que vayan más allá de la mera gestión
humanitaria de las crisis. Es hora de que los pueblos enfrenten las políticas
guerreristas, porque jamás se han visto guerras que lo favorezcan. En nuestro
país, ver que un imbécil nos pone en la tesitura de ingresar a una guerra, o
mejor dicho, de ser ingresados sin que medien más que sus delirios y su
sometimiento a políticas imperiales, es ya lo que ni siquiera merece ser
analizado: ha ido demasiado lejos y los amos le han permitido que vaya
demasiado lejos. Esta demencia que vemos goberna el país está en consonancia
con lo que se ha dado en llamar capitalismo de guerra. ES LO QUE DECIMOS: ESTE
SISTEMA Y NO SÓLO SUS PERSONEROS ESTÁ DEMENTE: NOS LLEVA A LA MUERTE Y
LA DESTRUCCIÓN.
El "Capitalismo de Guerra" no es una circunstancia
lamentable ni un "error" de la clase en el poder, es una modalidad del capitalismo donde la violencia sistémica, la
militarización y la destrucción dejan de ser excepciones para convertirse en
motores permanentes de acumulación. No es simplemente "capitalismo
+ guerra", sino una reconfiguración estructural
donde la lógica militar penetra todos los ámbitos de la reproducción social.
Características distintivas:
1. Acumulación por destrucción (no solo por
producción) El
capitalismo de guerra metaboliza la destrucción masiva como condición de
renovación. Como señala el análisis marxista clásico: la guerra permite
"reemplazar los productos todavía útiles por un nuevo trabajo vivo",
restaurando las condiciones de rentabilidad mediante la aniquilación del
capital constante . Es lo que David Harvey conceptualiza como "acumulación
por desposesión" en su forma más extrema: no solo expropiar, sino destruir
para reconstruir .
2. Militarización de la economía civil No se trata solo del complejo militar-industrial
tradicional, sino de una penetración militar en funciones
sociales básicas. El caso mexicano es ilustrativo: mientras se
recortaban presupuestos de salud y ciencia, los fondos militares crecieron 121%
(2018-2024), con los ejércitos asumiendo funciones de seguridad pública,
infraestructura y hasta servicios civiles . Esto representa una fusión entre Estado, fuerzas armadas y acumulación.
3. El "Keynesianismo militar" permanente A diferencia del Keynesianismo social del siglo
XX (pleno empleo, welfare), aquí el gasto público se orienta exclusivamente a
capacidades destructivas.
4. Economía de excepción y apropiación El estado de guerra legitima la apropiación de activos, la suspensión de normas y la concentración
extrema. La guerra funciona como mecanismo de centralización
capitalista acelerada .
5. Tecnología y violencia El progreso técnico se subordina a la lógica
militar. Thomas Palley señala que el complejo militar-industrial "retuerce
el carácter del progreso técnico" y "retuerce la comprensión social
de la geopolítica para aumentar la demanda de servicios de guerra" . La
innovación ya no surge primariamente de necesidades civiles, sino de la competencia
armamentista.
La paradoja central
·
El
capitalismo de guerra resuelve temporalmente las
contradicciones del sistema (sobreacumulación, caída de la tasa de ganancia,
saturación de mercados) mediante la destrucción creativa a gran escala. Pero:
· Reproduce la crisis a mayor escala: cada ciclo requiere destrucción creciente
· Genera inestabilidad sistémica: fragmenta el mercado mundial en bloques
militares
· Corroe la legitimidad: expone la dependencia del capitalismo de la
violencia extrema.
El actual cuadro de situación internacional no
deja resquicio para ningún optimismo. Lo único que puede hacerse desde nuestro
campo es organizarse de todas las maneras posibles para que se oiga la voz del
pueblo, de los trabajadores, de los excluidos del sistema.
Es hora de juntarnos, compañeros, de llegar a acuerdos básicos para gestar unidad en la base, dejando de confiar en políticos que sólo se sientan a negociar beneficios personales (SUS beneficios personales). La hora es crítica, y lo primero a considerar, lo que urge hacer, es echar a los delincuentes que han tomado el poder en Argentina.
Desde Rosario- Militante Social

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