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viernes, 28 de noviembre de 2025

FUERA DEL PODER TODO ES ILUSIÓN (2) - PEDRO RODRIGUEZ

 

FUERA DEL PODER TODO ES ILUSIÓN (2)

 



 

En la columna anterior hablamos del poder refiriendo una entrevista a Foucault. En ella termina diciendo que "El bien no existe en un cielo intemporal, con personas que sean como los astrólogos del bien y puedan decir cuál es la coyuntura favorable de los astros. El bien se define, se practica, se inventa. Pero es un trabajo, es un trabajo no sólo de muchos, [sino] un trabajo colectivo." Foucault sabía dar con las palabras necesarias, sin lugar a dudas. Hoy intentaremos explicitar el problema del poder desde una perspectiva clásicamente marxista.

 

Para el marxismo, el dominio no se sostiene solamente por la coerción económica, sino también por la hegemonía: el consenso cultural, ideológico, simbólico. En Argentina están en juego varias dimensiones clave:

 

· Narrativa del “ajuste necesario”: La constante apelación a la “normalización”, “orden económico”, “equilibrio fiscal” sirve para legitimar políticas de austeridad. Esa narrativa busca naturalizar el sacrificio popular como un mal inevitable para “salvar” al país.

 

· Desmoralización de las viejas identidades políticas: El declive del tradicional peronismo, la crisis de representatividad, la fragmentación del “campo nacional-popular” puede abrir un vacío ideológico, que puede ser aprovechado por discursos de derechas o liberales.

 

· Un nuevo reordenamiento de alianzas políticas y sociales: El triunfo electoral de partidos “nuevos” no implica  una transformación de las estructuras de poder. Más bien, puede representar una reorganización de élites, en un contexto de crisis, sin alterar la lógica de acumulación ni la subordinación internacional.

De ese modo, la lucha real — desde una perspectiva marxista — no es meramente electoral o institucional, sino también cultural, de clases: redefinir la conciencia de clase, la solidaridad obrera, la organización colectiva, la resistencia popular.

La lucha política no es la lucha electoral. La lucha política es la que se sostiene en cada
conflicto donde el objetivo es la derrota del plan del gobierno

 

Contexto reciente: coyuntura política y económica

 

· En las elecciones legislativas de octubre de 2025, el gobierno de Javier Milei — a través de su coalición La Libertad Avanza (LLA) — obtuvo un triunfo contundente: más del 40 % de los votos según los conteos, asegurando un número importante de escaños en la Cámara de Diputados y el Senado.

· Esa victoria amplía su capacidad para aprobar reformas de fondo, incluidas políticas de liberalización del mercado, ajuste fiscal y cambios en el mercado laboral.

 

· Una inflación que sigue siendo muy alta, lo que anticipa tensiones estructurales.

· A su vez, aunque la inflación parece haber bajado algo respecto de los extremos más críticos, los precios siguen siendo muy elevados, erosionando el poder adquisitivo y afectando especialmente a las capas populares y asalariadas.

 Desde la perspectiva marxista, la realidad argentina actual puede entenderse como la cristalización de varias contradicciones propias del capitalismo periférico o dependiente:

 

· Dependencia externa y deuda. Las elecciones recientes y el giro hacia políticas promercado, en medio de ayuda financiera extranjera, muestran cómo el Estado argentino continúa subordinado a los flujos de capital internacional. Esto reproduce la lógica del “centro y la periferia”: las decisiones de política económica terminan condicionadas por instituciones y actores foráneos, reduciendo la soberanía económica.

 

· Precariedad del proletariado y desposesión social. La inflación, el ajuste fiscal, la devaluación y las reformas laborales degradan el salario real, precarizan condiciones de trabajo, y desarticular conquistas sociales. Estas dinámicas debilitan las bases materiales del proletariado, mientras aumentan las desigualdades.

 

· Crisis del Estado burgués-nacional. El Estado, tradicional mediador de ciertas tensiones sociales (redistribución, pensiones, servicios públicos), se ve convulsionado: recortes presupuestarios, subejecución del gasto público, y restricciones al financiamiento estatal. Así, su capacidad de amortiguar los efectos negativos del capitalismo queda comprometida.

 

· Polarización electoral como efecto de deslegitimación de los partidos tradicionales. El auge de opciones “anti-sistema” muestra una pérdida de legitimidad de las estructuras políticas tradicionales (partidos históricos, alianzas tradicionales). Pero este viraje no implica necesariamente una redistribución real del poder, sino un cambio de élite. La lucha de clases no se suspende — solo se transforma.

 

Desde esta lectura, la “estabilidad” que algunos sectores proclaman — recupero de crecimiento, moderación temporal de la inflación, etc. — es en realidad una estabilidad inestable: una tregua coyuntural que no resuelve las contradicciones estructurales profundas.

 

 La Argentina contemporánea —en su coyuntura reciente— evidencia con claridad las contradicciones estructurales del capitalismo dependiente: crisis económica recurrente, endeudamiento externo, ajuste, precariedad social, recomposición de élites. La clave no está en esperar redenciones políticas, sino en articular una fuerza social organizada que confronte las bases materiales del poder capitalista: propiedad de los medios de producción, subordinación al capital internacional, lógica de plusvalía, explotación laboral. La emancipación popular exige no solo reformas, sino transformación estructural.

 

Así, compañeros, la tarea no es solamente entender la realidad actual. Es prepararse para transformarla.

 

PEDRO RODRIGUEZ

 Desde Rosario- Militante Social

 

 

 

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