RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

viernes, 17 de noviembre de 2023

EL CLUB BILDELBERG - Conspiración médica planetaria y despoblamiento - Parte XXIV - PROF. VIVIANA ONOFRI

 

EL CLUB BILDELBERG

LA ÉLITE QUE DOMINA EL PLANETA

RED TAVISTOCK

LAVADO DE CEREBROS A ESCALA PLANETARIA

Conspiración médica planetaria y despoblamiento

El cártel de la medicina

Parte XXIV

 

 Un cálido abrazo a la distancia a toda la querida audiencia de EL CLUB DE LA PLUMA. En una extensa y profunda reflexión, iniciada hace varios meses, continuaremos indagando sobre cuestiones ocultas y desconocidas, de la mano de los libros del Dr. Daniel Estulin: LA VERDADERA HISTORIA DEL CLUB BILDELBERG, EL INSTITUTO TAVISTOCK y METAPOLÍTICA.

 

 El tema de hoy será la conspiración médica planetaria: el cártel de la medicina.

 El sistema sanitario es un meganegocio al servicio del poder. Estados Unidos tiene el sistema de salud más peligroso y, al mismo tiempo, más caro del mundo. Es la causa del 60% de las bancarrotas del país. Para manejar el conjunto de la creciente población mundial, el plan a largo plazo es hacerlo a través de las autoridades médicas y psiquiátricas.

 

 En los últimos cien años, empezando por la dinastía Rockefeller, la medicina farmacéutica ha establecido el monopolio sobre la salud del planeta.

 La toxicidad de las drogas es tan grave que puede puede afirmarse que millones de personas están siendo asesinadas cada año y muchos millones más quedan afectados para siempre.

 

 A mucha gente le resulta difícil creer en la existencia de un cártel médico que se extiende desde Estados Unidos por todo el planeta. ¿Qué es y cuál es su objetivo?

 El objetivo global de las farmacéuticas y del cártel de la medicina es el control de las poblaciones. En otras palabras, debilitar la capacidad de la gente para pensar, para sentir, para tener experiencias vitales, para comprender lo que se le está haciendo y quién se lo hace. Evidentemente, es el sistema perfecto para hacerse con la gestión y control global del mundo. Porque el objetivo de la globalización es un sistema de gestión global. Políticamente hablando, lo que algunos llaman un Nuevo Orden Mundial.

 

 Pero, ¿cómo poner semejante venda a las personas, si son libres y están atentas, si son independientes? Lo que se necesita son poblaciones tan débiles como sea humanamente posible y resulta que la manera más eficaz de conseguirlo es drogándolas masivamente.

 Y esto es exactamente lo que está ocurriendo en todo el mundo. El medio para hacerlo es la medicina farmacéutica. Las estadísticas están ahí para demostrarlo: la cifra de muertos a causa de los medicamentos con receta en los Estados Unidos es de 225.000, pero si tuviéramos que contabilizar la cantidad de afectados o de personas que sufren reacciones adversas graves ante algunos medicamentos, estaríamos hablando de entre 30 y 40 millones de personas. Esa gente no puede pensar, no puede funcionar, se la engaña fácilmente, presta oídos a lo que le dicen las autoridades, sigue sus órdenes.

 

 Como siempre, la dinastía Rockefeller ha jugado un papel clave en la creación de un

monopolio médico global. La familia Rockefeller, alrededor de 1908, decidió que podía ganar mucho dinero con la incipiente industria farmacéutica. Es más, ¿por qué detenerse ahí? Lograron convertir la práctica de la medicina en su integridad, en Estados Unidos, en medicina farmacéutica basada en la industria petroquímica. Como ya estaban en el negocio del petróleo parecía lógico. De modo que encargaron un estudio, en cuyas conclusiones atacaban todas las formas tradicionales de medicina que se practicaban por entonces en el país, afirmando que carecían de valor y que no eran

científicas. Por supuesto, se trataba de un ataque comercial con el fin de reemplazarlas por la medicina farmacéutica de los Rockefeller.

 

 Esto hizo que las facultades de medicina homologadas desde entonces enseñaran únicamente medicina farmacéutica. Fue una conquista comercial del sistema médico.

 

 Otro de los elementos claves en el control de la población es el uso de las vacunas por parte de la élite. Se habla muy poco acerca de los efectos que tienen en la población. Un ejemplo: A mediados de los años setenta del siglo pasado, la Organización Mundial de la Salud, que pertenece a la ONU, anunció que había eliminado la viruela de África. Casi diez años después, obtuvimos información exclusiva de una fuente absolutamente fiable sobre una reunión secreta en Ginebra, que se dio poco después de que la Organización Mundial de la Salud anunciara su victoria. En ese encuentro se decidió que nunca se volvería a usar la vacuna de la viruela. ¿Por qué? La respuesta es evidente: porque en muchos casos provocaba viruela. Era una vacuna altamente peligrosa. De hecho, este ha sido un secreto a voces durante décadas. Recordemos que en los últimos años la Organización Mundial de la Salud pasó a ser una organización privada, o sea, que responde a intereses privados.

 

 Esto nos dejará pensando acerca de las acciones que tomaron los Estados con respecto a las vacunas durante la pandemia. Y me detengo aquí en esta cuestión que daría para muchas reflexiones.

 Lo cierto es que cuando les dieron esa vacuna contra la viruela a tantos millones de personas, ya no mostraban abiertamente ni los síntomas, ni las señales exteriores de la enfermedad, pero comenzaron a desarrollar nuevas enfermedades en el Tercer Mundo que carecían de nombre.

 

 Aparecían, por ejemplo, posibles meningitis. Incluso muchos a quienes les diagnosticaron sida en el Tercer Mundo habían recibido la vacuna contra la viruela, pero se le llamaba SIDA. Esta es la

tapadera que oculta el gigantesco crimen de la Organización Mundial de la Salud, en concreto, en África.

 

 El Estado global y el cártel de la medicina van tomados de la mano. Son una misma cosa, están en el mismo equipo, porque a los más altos niveles, ellos saben que el efecto general del imperio farmacéutico es destruir, debilitar y atrofiar la vida humana.

 El Estado global necesita poblaciones débiles. En 1974, Henry Kissinger lanzó un proyecto llamado Memorándum de seguridad nacional 200 cuyo objetivo era adoptar un plan de control drástico de la población mundial, con el objetivo de reducirla en 3000 millones de personas para el 2050. Estados Unidos lideró el esfuerzo, que funcionó de la siguiente forma: se hizo un control de la natalidad en los países en desarrollo, lo que era un requisito previo para recibir ayuda estadounidense.

 Kissinger lo resumió así: “Si estas razas inferiores se ponen en el camino de los recursos naturales y las materias primas, entonces tenemos que encontrar la manera de deshacernos de ellos”. Los nazis también apuntaban en esa dirección.

 

 La droga es poder. Sedantes, tranquilizantes: millones de personas que no son más que la cáscara de lo que eran.

 

 David Rockefeller en la reunión del CLUB BILDELBERG de 1991 expresó: “La soberanía

supranacional de una élite intelectual y banquera es absolutamente preferible a la autodeterminación nacional practicada durante los siglos pasados.” Tal estructura funciona mediante los mismos mecanismos financieros y comunicativos que pusieron a Tony Blair y George Bush Jr. en el poder dándoles la mayoría de los votos.

 

 Las corporaciones transnacionales han llevado a cabo una publicidad muy potente y han financiado a estos líderes políticos para asegurarse la cautividad de los Estados. Los gobiernos ya no pueden gobernar para el interés común sin infringir las nuevas leyes de comercio e inversión que sólo benefician a las corporaciones transnacionales, como se lee en WHY IS THERE A WAR IN AFGHANISTAN?, de John McMurtry, en el Forum sobre cómo debería responder Canadá al terrorismo y a la guerra, en diciembre de 2001.

 Lo que sorprende es por qué los demás no ven este peligro, si existe un poder mucho más potente que la presidencia, que el Papa, un poder invisible que controla el aparato militar mundial y el sistema de inteligencia, que controla el sistema bancario internacional, que controla el sistema de propaganda más eficiente de la historia; entonces debemos concluir que la democracia es, en el mejor de los casos una ilusión y,

en el peor, el preludio de una dictadura que se conocerá como el NUEVO ORDEN MUNDIAL y que nos conducirá a una esclavitud total.

 

 Si los miembros de EL CLUB BILDERBERG parecen ahora más discretos que nunca es, entre otras cosas, porque sus propuestas, llevadas a cabo por sus serviles agencias, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, han causado más devastación en los últimos años que todos los desastres de la Segunda Guerra Mundial juntos.

 

 Con toda la evidencia en sus manos, la mayoría aún cree que tiene demasiados problemas personales para molestarse con teorías conspirativas. Eso es exactamente lo que el Instituto Tavistock de lavado de cerebros a escala planetaria perseguía y continúa persiguiendo.

 

 Me despido de nuestra querida audiencia, agradeciendo su amable atención y deseando que volvamos a encontrarnos en otra edición más de EL CLUB DE LA PLUMA.

 


VIVIANA ONOFRI

Profesora en Letras

ex catedrática de la Universidad Nacional de Mar del Plata

 

domingo, 12 de noviembre de 2023

LINK'S DESCARGA PROGRAMA "EL CLUB DE LA PLUMA" DOMINGO 12 DE NOVIEMBRE 2023

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PROGRAMA 

"EL CLUB DE LA PLUMA" 

DOMINGO 12 DE NOVIEMBRE 2023 


  

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OPCIÓN  1 EN DRIVE

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OPCIÓN  2 MEGA

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OPCIÓN  3 ACAST

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PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 12-11-2023

 

ARRANCAMOS CON EL POEMA

 

“LLEGARÁ EL DÍA”

 

DE FLAVIO JIMENEZ

 

NUESTRA EFEMÉRIDE

 

“BAIROLETTO”

 

Y, POR SUPUESTO NUESTRO EDITORIAL… ¿PICANTE?

 

¡¡¡NO RECOMENDADO PARA OIDOS SENSIBLES…!!!!

 

DIALOGAMOS CON

 

BRUNO LIMA ROCHA – Desde Brasil –Politólogo-Internacionalista-Prof CS. Política y Rels. Internacionales Periodista “Análisis Político De La Realidad Brasileña” –

 

“Milei y sus disparates: Argentina sin relaciones diplomáticas, ¿como va a vender granos a Brasil y a China?”

 

CARLOS ALBERTO MASCIOCCHI –Desde Villarica Chile - Militante y Comunicador Social

“Política, Memoria y Actualidad”

 

“Los verdaderos chilenos v/s el Pueblo de Chile”

 

JAIRO ALBERTO MERLO PINZÓN – Desde Colombia - Filósofo

“Reporte…”

 

“¡El legado de Enrique Dussel!”

 

PEDRO MARTINEZ PIREZ- La Habana –Cuba- Periodista, Diplomático, Legislador, Internacionalista y Prof titular Universidad de La Habana

 

“Reporte”

 

VIVIANA ONOFRI Desde Islas Canarias – Profesora en Letras, ex catedrática de la Universidad Nacional de Mar del Plata

 

“El Club Bildelberg: La Élite Que Domina El Planeta - Red Tavistock: El Lavado De Cerebros a Escala Mundial - El Instituto Tavistock y lo que esconde la ciencia ficción- Parte XXIII”

 

PROF. FERNANDO LIZAMA VADODesde México- Profesor – Comunicador Social

 

“Reporte”

 

YULER ABONO SANCHEZDesde Perú– Médico Cirujano Cardiovascular–

“Realidades Peruanas…”

 

“Paren La Masacre en Palestina”

 

CARLOS MEDINA VIGLIELM Desde Montevideo Uruguay - Profesor – Maestro de música, compositor, escritor, periodista, fotógrafo y escultor.

 

“Uruguay: A Manifestar Contra La Corrupción”

 

JOSE GILBERTO DIAZ MEZA Desde Caracas, Venezuela -Periodista – Egresado en Comunicación Social Universidad Bolivariana Venezuela –

 

“Que Es Guyana”

 

VÍCTOR SONGO QUINTERO Desde Caracas, Venezuela -Periodista – Músico - Productor Comunitario De Radio y Tv, Camarógrafo - Locutor

 

“Reporte”

 

LIC. CHRISTIAN CIRILLI– Analista Internacional - Licenciado en administración UBA De ciencias económicas

 

“Occidente Puede (Pero No Quiere) Forzar a Israel a Un Alto Al Fuego”

 

EDUARDO GONZALEZ OLGUINEconomista- Docente Universitario-

 

“En La Elección Del 19 Hay Proyectos De Poder Mundial”

 

JORGE ARIEL VASALOPeriodista

 

“¿Como Hace Un Argentino Cuerdo Para Votar a Un Loco Como Milei?”

 

MANOLO LAFUENTEPeriodista

 

“¿Cambio y Fuera?”

 

KAMILO CENTOFUOCOMilitante Social y Poeta Popular

 

“Al Padre Paco Olveira”

 

CACHO KACHOMilitante Social

CUANDO LA MENTIRA ES LA VERDAD…

 

“Déficit y Superávit”

 

LIDIA INÉS RODRIGUEZ OLIVES –Profesora de Historia - Posgrado en Ciencias sociales por FLACSO

 

UN ESPACIO PARA LA MEMORIA

 

“Señalando Al Enemigo”

 

PEDRO RODRIGUEZ– Desde Rosario- Militante Social

 

Narcotráfico – Narcomenudeo – Narcocriminalidad

 

“La Mano Invisible Tira La Primera Piedra”

 

BASHE NUHEM – Periodista-

“Identidad Ancestral…” Reporte de las Comunidades Originarias

 

“Malón de la Paz marchó para exigir que no se traten proyectos de la reforma constitucional”

 

LIC. CARLOS PEREYRA MELE –Lic. En Ciencias Políticas – Responsable de Dossier Geopolítico

Panorama Geopolítico Mundial

 

“A dos meses de los BRICS11”

 

 

El Club de la Pluma

TODOS LOS DOMINGOS

DESDE LAS 10 HS.

 APOSTANDO A LA MEMORIA, LA HISTORIA Y LA PARTICIPACIÓN, EJERCIENDO PLENAMENTE LA LIBERTAD…

AQUELLAS EMISORAS QUE QUIERAN RETRANSMITIR EN DIRECTO Y/O EN DIFERIDO NUESTRO PROGRAMA, ROGAMOS NOS LO HAGAN SABER A elclubdelapluma@gmail.com CON EL ASUNTO: “PARA RETRANSMITIR”.

LA RETRANSMISIÓN TOTAL O PARCIAL DE NUESTRO PROGRAMA ES TOTALMENTE LIBRE.

EN CASO DE RETRANSMISIÓN EN DIFERIDO, SOLICITAMOS NOS INDIQUEN MEDIO, PÁGINA, DÍAS Y HORARIOS PARA PODER ANUNCIARLOS…

ESTÁN TODOS INVITADOS A PARTICIPAR…

NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción 

Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción

El Club de la Pluma 

ABRIENDO EL MICRÓFONO A LA DIVERSIDAD



viernes, 10 de noviembre de 2023

EL CLUB BILDELBERG - El Instituto Tavistock y lo que esconde la ciencia ficción - Parte XXIII - PROF. VIVIANA ONOFRI

 

EL CLUB BILDELBERG

LA ÉLITE QUE DOMINA EL PLANETA

RED TAVISTOCK

LAVADO DE CEREBROS A ESCALA MUNDIAL

El Instituto Tavistock y lo que esconde la ciencia ficción

Parte XXIII 

 

Un cálido abrazo a la distancia a toda la querida audiencia de EL CLUB DE LA PLUMA.

 

 En una extensa reflexión acerca de diferentes temáticas que lleva más de cuatro meses, continuaremos con los lineamientos conceptuales del Dr. Daniel Estulin, en sus libros LA VERDADERA HISTORIA DEL CLUB BILDELBERG, EL INSTITUTO TAVISTOCK y METAPOLÍTICA.

 

 Nuestra columna de hoy se referirá a la ciencia ficción.

 

 Muchos especialistas en ciencia ficción o ficción literaria, para nombrarla con más propiedad, afirman que la primera novela de ciencia ficción fue Franskenstein, de Mary Shelley. Más adelante, estas ideas se transformaron en películas de ciencia ficción que a menudo expresaban el poder de la tecnología para destruir a la humanidad por medio de catástrofes como la película Armaggedon, guerras entre mundos, situaciones que ponen a la Tierra en peligro o desastres, como ocurre en las producciones de Hollywood: Ultimatum a la Tierra (1951), Cuando los mundos chocan ((1951) y los tres éxitos de taquilla: Deep Impact (1998), Armageddon (1998) y El libro de Eli (2010).

 

 Todas presentan un futuro siniestro, una visión distorsionada del mundo en una fase de avanzado declive, como la película Metrópolis, rodada en 1927, donde la población está esclavizada, vive bajo tierra y la industrialización ha tenido efectos desastrosos para la sociedad. Si observamos detenidamente, los temas tratados por la ciencia ficción, veremos que dicho género no es la fuente de iluminación colectiva ni el corpus de literatura imaginativa que pretende ser, sino que está orientado hacia algo mucho más siniestro que es preciso deconstruir. Todo forma parte de un conjunto de ataques psicológicos a la idea de la gente de que las leyes del universo son racionales y, por lo tanto, cognoscibles por la mente humana. Dichos relatos suelen retratar lo peligroso y siniestro que es el conocimiento.

 

 “Hay ideas que el hombre no ha de saber”, idea que se repite continuamente en incontables películas. Y la amenazante existencial pérdida de la individualidad personal, como en la Invasión de los ladrones de cuerpos (1956), la hecatombe nuclear en un mundo postapocalíptico de La hora final (1959). Todas son afirmaciones de la impotencia humana ante el inmenso cosmos, imposible de conocer y de controlar. Tal como dicen los propios escritores de ciencia ficción, sus relatos están diseñados para “manipular las mentes”, es decir, destruirlas.

 

 La ciencia ficción no es un simple género literario, sino una herramienta sofisticada, diseñada para atrapar, desorientar y destruir la prometedora mente creativa de la generación joven. Una vez que ha desaparecido la fe en el poder de la razón humana, queda destruido todo el potencial de un trabajo científico futuro. La actual explosión de medios visuales ha desempeñado un papel decisivo en las películas de ciencia ficción modernas, como El señor de los anillos y Avatar.

 

 Pocas personas son conscientes de que el género de la ciencia ficción fue diseñado en un laboratorio e inoculado en las mentes de los jóvenes norteamericanos por los mismos políticos y financieros que antes habían patrocinado el comercio de las drogas y más tarde el movimiento contracultural de los años sesenta.

 

 Herbert George Wells, polifacético escritor de ciencia ficción, jefe de la Inteligencia Exterior británica durante la Primera Guerra Mundial fue un protegido del gran darwinista Huxley, fundador de la organización de inteligencia británica Mesa Redonda. La Mesa Redonda es una de las sociedades secretas “abiertas” vinculada con la Casa de Windsor. Su miembro más importante fue el barón Harold Anthony Caccia, cuya familia es una de las más antiguas de la llamada Nobleza negra.

 A su vez, la Nobleza Negra veneciana estaba relacionada con una organización secreta llamada Organizational Consul, controlada por la Sociedad Thule. Las “mayores” creaciones de la Sociedad Thule fueron el partido nazi y su líder, Adolf Hitler.

 

 Herbert George Wells, el novelista, era miembro de un grupo elitista de la oligarquía británica, el Club de los Coeficientes. Tanto la Mesa Redonda como los miembros del Club de los Coeficientes tenían como objetivo establecer un “imperio feudal dirigido por una aristocracia que controlase los conocimientos y la tecnología y los utilizaría para gobernar a una población de ignorantes y drogadictos”.

 

 El grupo BILDELBERG era, de hecho, una extrapolación natural del Club de los Coeficientes. Milner (alto comisionado de Sudáfrica) expuso su visión del futuro durante un encuentro celebrado en 1903, más de medio siglo antes de que se fundara el CLUB BILDELBERG, en 1954. “Debe haber una aristocracia con determinación, si no la humanidad fracasará.

 La solución no reside en la confrontación directa. Podemos derrotar a la democracia porque comprendemos cómo funciona la mente humana”. La idea de que las masas estén educadas es horrible, porque significaría la muerte de la oligarquía. Las naciones que fomentan el desarrollo de la mente creativa de su población, consiguen que su pueblo no esté dispuesto a tolerar indefinidamente gobiernos oligárquicos, no así los pueblos analfabetos y atrasados tecnológicamente.

 

 Sin duda alguna, uno de los autores más famosos es Isaac Asimov. Firme partidario de la doctrina de Malthus, según la cual se están agotando los recursos naturales y, por lo tanto, hay que reducir la población mundial, comenzó a trabajar con Heinlein, gran escritor prolífico de ciencia ficción, que había sido destinado al proyecto MK-PLUS ULTRA de proliferación de drogas en el Laboratorio de Experimentos Navales. Ambos grupos siguen el modelo británico del INSTITUTO TAVISTOCK de lavado de cerebros a escala mundial.

 

 No nos olvidemos de Carl Sagan, casi la única persona de la que se fiaron los medios de comunicación de la clase gobernante para que hablase de los ovnis, de la astrología y de las sectas.

 En 1980, se creó la serie Cosmos, todo un referente que la han visto más de mil millones de personas de todo el planeta. No hace falta ver los trece episodios de la serie Cosmos para ver que no es ciencia pura, sino que nos adentra en el misticismo.

 Cosmos nos propone una versión acuariodionisíaca de la ciencia basada en el irracionalismo existencialista, sentimentalista y ecologista. En vez de hacer preguntas pertinentes referidas al lugar que ocupa la humanidad en el universo, Sagan nos lleva a un universo de la mano del poder alquímico de la televisión. No es de sorprender que ese gran espectáculo fuera financiado por personas y organizaciones estrechamente vinculadas a los mismos locos de la Conspiración de Acuario, del Instituto Aspen que creó el movimiento ecologista por medio de instituciones como el Club de Roma, Amigos de la Tierra, el Fondo Mundial para la Vida Salvaje y el Word Watch Institute.

 

 No olvidemos que la Conspiración de Acuario tiene como finalidad ir minando la sociedad por medio de movimientos contra la guerra, ecologistas y de la contracultura de las drogas. Quienes lanzaron a Carl Sagan fueron los capitalistas financieros que promovieron sus políticas anticientíficas que vende su serie Cosmos. Los servicios prestados por Sagan forman parte del intento consciente de erradicar el progreso científico, porque la idea de un avance incesante a favor de un futuro mejor es algo prohibido para los oligarcas que operan en secreto.

 

 La auténtica soberanía no radica en la opinión popular, sino en el poder creativo de la mente humana individual. La única defensa que tenemos contra quienes intentan lavarnos el cerebro es desarrollar nuestras capacidades mentales, de forma individual, para que hagan de cortafuegos contra la guerra psicológica y el colonialismo cultural.

 

 Me despido de nuestra querida audiencia, agradeciendo su amable atención, deseando que volvamos a encontrarnos una vez más en EL CLUB DE LA PLUMA. Antes de dejarlos, introduciré algo del tema musical que elegí: Jerusalema. Jerusalén es mi casa, sálvame, no me dejes aquí, mi reino no está aquí. No me dejes aquí, sálvame, sálvame, sálvame.

 La letra de Jerusalema habla de Jerusalén como la ciudad soñada en la que estar en comunión con Dios, un canto a la vida. 

 


VIVIANA ONOFRI

Profesora en Letras

 ex catedrática de la Universidad Nacional de Mar del Plata

jueves, 9 de noviembre de 2023

OCCIDENTE PUEDE (PERO NO QUIERE) FORZAR A ISRAEL A UN ALTO AL FUEGO - LIC. CHRISTIAN CIRILLI

 

OCCIDENTE PUEDE (PERO NO QUIERE)

 FORZAR A ISRAEL A UN ALTO AL FUEGO

 

 

 Estamos siendo testigos de una campaña de bombardeos y una avanzadilla de tanques e infantes israelíes sobre Gaza que no hace ninguna distinción entre civiles y combatientes.

 

 Esto no es producto de la casualidad ni de la “legítima defensa”, tal como nos quieren hacer ver los medios de comunicación masivos de Occidente.

 

 Es, por el contrario, la consecuencia natural de una ideología extremista que nació, allá a lo lejos, en el llamado “sionismo revisionista” esgrimido por Vladimir “Zeev” Jabotinsky, en Europa conjuntamente con los movimientos fascistas. De hecho, las ideas de Jabotinsky se basaban y se estructuraban en las del fascismo italiano, con verticalidad e ideas no negociadoras para conseguir los objetivos. Benzion Netanyahu, el padre del actual primer ministro, fue asistente de Jabotinsky, y fue parte del Partido Herut (que significa “Libertad”), fundado por el también primer ministro, ya fallecido, Menájem Beguín. Este partido llamaba a apoderarse de toda la tierra de la Palestina histórica.

 De hecho, el Partido Herut era la facción política del Irgún, un grupo paramilitar, terrorista dirían algunos, que se dedicaba a aterrar a las poblaciones palestinas para inducirlos al éxodo, o a cometer directamente asesinatos, sabotajes y atentados, aun cuando Palestina todavía estaba al mando de los británicos. De hecho, los británicos mandaron a la horca a ocho miembros del Irgun y a dos miembros entre 1938 y 1947 por realizar acciones terroristas. Hoy existe un monumento a esos caídos en Tel Aviv, especialmente a Moshe Barazani (Lehi) y a Meir Feinstein (Irgun) quienes se suicidaron en la prisión para evitar la ejecución, como lo hicieran los judíos de Masada para no caer prisioneros de los romanos. Lo cierto, es que no puede haber ninguna reacción “emocional”, ni legítima defensa, ni sentido de la justicia, ni mucho menos pretensión de liberación de rehenes (que lo más probable es que caigan bajo las mismas bombas hebreas) que justifique la acción brutal israelí sobre los palestinos de Gaza, que ya se han llevado al paraíso a más de 10.000 personas, con una escalofriante cantidad de niños, ancianos y mujeres.

 

 La justificación está en el sesgo ideológico supremacista de la dirigencia actual israelí, herederos del sionismo revisionista, que es, a la vez, aprendiz del fascismo más recalcitrante, y también, de su vertiente sesentista, el Kahanismo del rabino Meir Kahame. Todos ellos están ahora sintetizados en el Likud, quien tiene mayoría parlamentaria. Son ellos quienes están orquestando este verdadero genocidio en Gaza; sus declaraciones y su iconografía, son absolutamente acordes al extremismo racista, clasista y el sentido de superioridad, que reduce a eso – indebidamente - la identidad judía y el nacionalismo judío.

 

 Incluso, las referencias bíblicas que el mismo Netanyahu hizo para con los palestinos, asimilados a los amalecitas, una tribu nómada que pululaba por el Sinaí que estuvo en constante estado de guerra contra los israelitas, brinda un aura de legalidad divina a las acciones israelíes actuales. Pero si algo faltaba para confirmar esta desvergonzada ideología fue la aparición de un documento de 10 páginas del Ministerio de Inteligencia israelí con fecha del 13 de octubre que admite un plan de traslado forzoso y permanente de los 2,3 millones de residentes palestinos de la Franja de Gaza a la península egipcia del Sinaí…. Sí, donde pululaban los amalecitas. Es por ello que Egipto se niega a abrir las fronteras. No es un acto inhumano, aunque lo parezca. Es un acto de resistencia al plan israelí de exterminio o de éxodo inducido (o ambos). Y a la vez, es una posición coherente de Egipto con lo dispuesto por la Liga Árabe en 1969, según la cual acoger nuevos refugiados palestinos sería hacerse cargo de una limpieza étnica y contradecir los derechos soberanos palestinos sobre esos territorios.

 Ahora bien… ¿Sería posible esas temerarias acciones israelíes con el simple uso y abuso de la voluntad de sus ideólogos? ¿Tienen realmente la total independencia de criterio y libertad de acción como para sobrellevar en solitario este “oscuro deseo”? Por supuesto que no. Sin la anuencia política, el tremebundo apoyo mediático, el veto en el consejo de seguridad para impedir propuestas de alto al fuego humanitario, las estrategias dilatorias de conversar con “las distintas partes” para no llegar nunca a nada (mientras la matanza continúa), y el despliegue de dos inmensas flotas estadounidenses al Mediterráneo Oriental, con el puente aéreo logístico de armamento avanzado, por parte de Occidente Colectivo, con Estados Unidos a la cabeza, no sería posible entonces “liberar” esas pulsiones.

 

 De hecho, por ejemplo, Menagen Beguin, quien fuera un gran promotor del sionismo revisionista y reivindicador del Irgun, fue quien firmó la paz de Camp David con el presidente egipcio Moamed Anwar al Sadat, tras haberse masacrado ambos países en la gravísima guerra del Yom Kippur en 1973. Se preguntarán… ¿Cómo es posible que Beguin, un fundamentalista sionista, haya firmado la paz con sus enemigos egipcios, y que Israel devolviese el Sinaí y la Franja de Gaza a cambio del reconocimiento de su existencia y fronteras? ¿Acaso dejó de ser un “halcón”? No, nada de eso. Lo hizo por imposición de los Estados Unidos de América, que tenía OTROS objetivos mucho más importantes y estratégicos que apoyar los sueños teocráticos israelíes. EL mismo Isaac Rabin había sido un militar implacable.

 

 Y de joven fue parte de la Legión Judía, llegando a Palestina en 1917 para contribuir a expulsar a los otomanos e imponer una Palestina Británica. Conseguido ese objetivo, en 1941 se unió a la Haganá, un ejército clandestino hebreo que luchaba por la instauración de una nación judía en Palestina, lo cual le costó unos meses de prisión. De hecho, Rabin llegó a convertirse en un combatiente de la Guerra de Independencia de 1948, conquistó Jerusalén y firmó la orden de expulsión de 50.000 palestinos residentes en Lod y Ramla, contribuyendo a la Nabka. Es más; Rabin fue el jefe del Estado Mayor que decidió el ataque preventivo durante la Guerra de los Seis Días, la mayor guerra de conquista israelí donde tomó de un saque los Altos del Golán, Franja de Gaza, Jerusalén este, Cisjordania y el Sinaí. La foto del comandante en Jefe, Isaac Rabin, junto al Ministro de Defensa, Moshé Dayán y el general a cargo de la Zona Centro, Uzi Narkis, entrando en Jerusalén es icónica.

 ¿Pero quién fue el firmante de los Acuerdos de Oslo de 1993 con el archienemigo Yasser Arafat? Nada menos que el “halcón” Rabin, que era primer ministro y ministro de defensa, a la vez. ¿Y por qué ocurrió eso? Porque había una situación geoestratégica en Medio Oriente que presionaba al acuerdo, más allá de situaciones de recapacitación de la dirigencia laborista israelí y del abandono de la fase de atentados en la OLP. Estados Unidos y occidente colectivo – en ese momento – presionaban por una salida negociada que a la vez era conveniente para Israel porque lo legitimaba en sus fronteras “de hecho” obtenidas tras 1967 y renegociadas en 1978.

 

 Recordemos que apenas 2 años antes había sucedido la masacre de los iraquíes en la Primera Guerra del Golfo, y las naciones árabes estaban compungidas. Estados Unidos necesitaba un acto de paz que le diera cierta legitimidad como interlocutor en el mundo árabe. Ahora bien… entonces Si Menájem Beguin e Isaac Rabin, habiéndose demostrado ideológicamente inflexibles y consistentes con sus ansias de un Gran Israel, llegaron a firmar pactos de convivencia, ¿por qué ahora Benjamin Netanyahu se muestra inquebrantable en su idea punitiva y expansionista? Pues porque la dirigencia estadounidense, y la occidental en general, así lo desea. No puede ser casual que este foco de tensión – que por supuesto tiene dinámica propia – haya sucedido a apenas meses de la inclusión de Egipto, Etiopía, Arabia Saudita, Emiratos Árabes e Irán al BRICS… o poco después de la paz irano-saudita, o seguidamente a la membresía iraní en la Organización de Cooperación de Shanghái… o mientras sucede el III Foro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Un conflicto con vistas a expandirse en el Levante impide la apertura de las rutas comerciales de Oriente Próximo, fundamentales para la interconexión entre Eurasia y África, el tándem geográfico del «nuevo orden mundial». Irán, por supuesto, es la pieza clave y hacia allí apuntan las provocaciones; las directas, como el despacho de submarinos atómicos al Golfo, o indirectas, como el nuevo empantanamiento en las negociaciones del programa nuclear pacífico persa.

 

 Que Israel tuviese el inmediato apoyo de las potencias occidentales, apostando a un desborde irracional que «incendie» la zona, y que no haya, como en otras épocas, como la paz egipcio-israelí de 1978 o los acuerdos de Oslo de 1993, llamados al raciocinio, sino más bien todo lo contrario, puede indicar que estamos ante una nueva línea de fractura, provocada, manipulada o explotada, como quieran verlo, en la puja por la formación de una nueva estructura de poder internacional o el mantenimiento de un statu quo por la preeminencia del mundo unipolar.

 

 Les habló Christian Cirilli, espero hayan disfrutado de esta columna, y los espero, la semana entrante, en otra entrega, en el Club de la Pluma 

 


LIC. CHRISTIAN CIRILLI

 Analista Internacional

 Licenciado en administración UBA De ciencias económicas

 

SEÑALANDO AL ENEMIGO - PROF. LIDIA INÉS RODRIGUEZ OLIVES

 

SEÑALANDO AL ENEMIGO

 

 

Saludo a los oyentes de El club de la Pluma. Soy Lidia Rodríguez Olives

 

 Hace 40 años, el 30 de octubre de 1983, Raúl Alfonsín ganaba las elecciones presidenciales. Terminaba así la Argentina de los secuestrados, torturados y desaparecidos; de las cárceles clandestinas y los vuelos de la muerte; de las listas negras y los exiliados; del robo de niños, el cambio de identidad, el “algo habrán hecho”, la picana y el Falcon verde. Con el 52% de los votos había conseguido, también, exorcizar la historia: por primera vez el partido Radical derrotaba al peronismo en elecciones limpias y sin restricciones.

 

 Su campaña electoral, que capturó un apoyo que excedía con creces al de sus votantes tradicionales, estuvo basada en un conjunto diverso de propuestas. Fuertemente estructurada en torno al liderazgo de Alfonsín, valorizó la vigencia de un Estado de Derecho, la voluntad de cambio y la necesidad de orden, el respeto a la ley y el sometimiento irrestricto a la Constitución Nacional como principios unificadores de la sociedad. Planteó con claridad los que serían sus objetivos de gobierno: reducir la inflación, aumentar la producción y mejorar la distribución del ingreso.  Al mismo tiempo, señaló la importancia de la movilización popular como base de la democracia y colocó en el centro de la escena aquello que la daña irreparablemente: la inconducta de los gobernantes y la corrupción.

 

 De cara a la sociedad, el liderazgo de Alfonsín se fue consolidando en los primeros años de gobierno. En junio de 1985, con el inicio del Plan Austral, su imagen positiva alcanzó el punto más alto: 75% de aprobación. Y en noviembre del mismo año, las elecciones para la renovación del Congreso Nacional ratificaban el fuerte apoyo popular: con una participación del 83,77%, la UCR obtuvo el 43,58% de los votos, frente al escaso 24,49% del peronismo.

 

 Pero 2 años después, las cosas habían cambiado. El 6 de septiembre de 1987, la segunda renovación del Congreso significó una derrota aplastante para el oficialismo. Un peronismo renovado se impuso con el 41,29% de los votos, ganando también 16 gobernaciones, mientras la UCR, con el 37,34%, sólo pudo retener dos provincias: Córdoba y Río Negro. Y en 1989, el estallido de una fenomenal crisis económica producía la voladura total del sistema, llevándose puesto al que pretendió ser el “Tercer movimiento histórico”. Con una inflación que no bajó del 300% mensual e hizo subir la pobreza por encima del 20%, sin reservas en el Banco Central ni financiamiento externo, con una conflictividad social creciente que se manifestó en saqueos y otras expresiones de violencia, un gobierno ya sin rumbo dispuso el adelantamiento de las elecciones primero y del traspaso del mando después. Finalmente, el 8 de julio, Raúl Alfonsín entregaba el gobierno al recientemente electo Carlos Saúl Menem. El acto estuvo cargado de simbolismo institucional: la última sucesión democrática había ocurrido en 1952. Pero ese simbolismo no alcanzaba para ocultar la hecatombe económica en que se hundía el país. Y, frente a esto, la Historia se pregunta ¿qué pasó?

El gobierno militar dejó a la naciente democracia una herencia económica catastrófica. La desocupación crecía mientras el ingreso de los asalariados acumulaba varios años de retroceso. La inflación se acercaba al 400% y el Banco Central no disponía de reservas. La deuda externa, que se había multiplicado por 5 desde 1976, representaba el 70% del PBI: 46.200 millones de dólares. Además, al momento de asumir Alfonsín, se debían 20.000 millones de dólares por atrasos en los pagos. También recibía un país desindustrializado, con una economía controlada por un puñado de poderosos actores que concentraban la producción.

 

 Frente a esta situación, el radicalismo mostró un poco de ingenuidad y bastante desinformación. Prueba de ello es la gestión de Bernardo Grinspun en el Ministerio de Economía. Intentó aplicar políticas redistributivas de corte keynesiano que, según sostenía, permitirían recuperar el desarrollo industrial y el crecimiento. Así se había hecho en todas las crisis del modelo industrialista. El problema fue que ese modelo ya no existía. Porque la Dictadura produjo rupturas y cambios en el funcionamiento de la economía de los que no eran conscientes las nuevas autoridades. Álvaro Alsogaray sí lo sabía y en diciembre de 1983 afirmaba: “El Ministro de Economía de Alfonsín no está lo suficientemente informado sobre la realidad que va a recibir y procede según creencias del pasado. Cuando se entere, se verá obligado, probablemente, a adoptar otras medidas”. En este sentido 1976 representa, en la Argentina, un corte histórico. Porque el golpe de ese año no estuvo dirigido, como los anteriores, contra un gobierno o contra una situación social particular. Estuvo dirigido hacia la destrucción total del modelo industrialista desarrollado desde 1930, donde el protagonismo tanto de los trabajadores como de sus poderosas organizaciones sindicales, erosionaron el poder económico, social y político de la elite económica local. En una sociedad donde las empresas y los trabajadores tienen la misma cuota de poder, resulta imposible para las primeras aumentar sus ganancias bajando salarios, quitando derechos o aumentando la tasa de explotación. Para una máxima rentabilidad, el modelo debía ser destruido y la sociedad disciplinada, asegurando no sólo la tasa de ganancia sino el control mismo del aparato estatal, que impediría volver atrás. Esa captura del Estado fue agudamente percibida por Juan Aleman, que en marzo de 1983 escribió: “El próximo gobierno estará tan inhibido de actuar que, virtualmente, estará condenado al fracaso”.

 

 El modelo surgido de este contubernio cívico- militar, que requería para su instauración de la violencia y el terrorismo de Estado, fue el de la valorización financiera, con endeudamiento y fuga de capitales. La industria dejó de ser el motor del crecimiento y el sector financiero, hasta entonces marginal y subsidiario de otras actividades productivas, ocupó el centro de la escena como principal forma de reproducción del capital y obtención de ganancias.

 

 Al abrir la economía al comercio mundial, pequeñas y medianas empresas quebraron frente a la competencia. Creció entonces la desocupación y cayó drásticamente el salario real. Pero también se produjo una profunda concentración de la producción. Pocas, pero poderosas empresas, pasaron a dominar un porcentaje muy alto del mercado, situación que se profundizó con cada gobierno neoliberal y sobrevive en la actualidad ¿Y qué significa esto para el ciudadano de a pie? Significa que el precio que pagamos por los productos no resulta de sus costos de producción sino de lo que fijan a su antojo las empresas. Significa también que, cuando sienten amenazados sus privilegios por las políticas de un determinado gobierno, pueden generar procesos inflacionarios desestabilizantes, como le hicieron en 1988 a Alfonsín para voltear el Plan Austral, en 1989 para sacarlo de la presidencia o como lo están haciendo ahora. Y si la sociedad está cautiva, no lo está menos el Estado Nacional. Porque la existencia de pocos proveedores deriva en los sobreprecios que el Estado paga por las compras que realiza, como sucede hoy con Techint en Vaca Muerta.

 

 Los grandes grupos económicos consolidados durante la Dictadura, recibieron de ésta ventajas impositivas. Entre ellas, la eliminación de los aportes patronales con la excusa de reducir sus costos y mejorar la competitividad. Esta reducción de los ingresos percibidos por el Estado fue compensada con la generalización del IVA, impuesto regresivo que impacta sobre los sectores más vulnerables. Desde su implementación, en 1975, medicamentos, alimentos, bebidas, materiales de construcción, libros y artículos de limpieza estaban excluidos del pago de ese tributo. Pero la dictadura los incluyó y, de este modo, toda la sociedad terminó financiando el ahorro y los privilegios de unos pocos. Otro gobierno neoliberal, el de Menem, incluyó los servicios en el universo imponible y elevó la alícuota del 13% al 21%.

 

 La Ley de Entidades Financieras liberó el mercado de cambio, facilitando tanto el endeudamiento masivo como la fuga de divisas al exterior. Así, las empresas y el Estado iniciaron un ciclo de endeudamiento inédito en la Historia Argentina. Las primeras, para obtener ganancias especulativas; el segundo, para asegurar la disponibilidad de divisas con que las empresas especulaban. Sucedió en la Dictadura, pero también con Macri en 2018. Cuando la disponibilidad de créditos de agotó y los acreedores reclamaron el pago, un Estado cautivo se hizo cargo de las deudas contraídas por los privados, condenando a toda la sociedad y a las futuras generaciones. La Ley de Entidades Financieras sigue hoy en vigencia.

 

 Transcurridos más de 40 años desde esa experiencia, el desafío para la sociedad argentina sigue siendo el mismo: conocer el modelo impuesto por la Dictadura, su funcionamiento y su persistencia. La experiencia alfonsinista nos dice que el poder destructivo de los que fueran socios civiles de la Dictadura es grande; que su lógica y sus formas de operar son destructivas para la sociedad porque, dueños de la economía y del poder, edifican su fortuna sobre la miseria de la mayoría. En este sentido, no son adversarios: son enemigos. Alfonsín no percibió esta diferencia y eso le impidió llevar adelante una estrategia adecuada: frente a una crisis profunda, con el adversario se acuerda, pero al enemigo se lo combate. Sólo el consenso político convierte el apoyo electoral en una coalición dominante capaz de enfrentar y cambiar el modelo. Y sólo una sociedad que conoce podrá movilizarse y dar el apoyo necesario. Quien no conoce, no comprende. Y entre la ignorancia y la incomprensión, hoy corremos el riesgo de profundizar un modelo destructivo (como hemos hecho otras veces) ya no con las botas sino con la fuerza de los votos. Militemos la Historia porque no hay espacio para el error. 

 


LIDIA INÉS RODRIGUEZ OLIVES

Profesora de Historia

Posgrado en Ciencias sociales por FLACSO