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LONDRES: LA INVISIBILIDAD DE LOS JUDÍOS
“LA SEGUNDA CRUCIFIXIÓN DE JESÚS”
LAS “PELEAS DE PERROS”
Un cálido abrazo a toda la querida
audiencia de EL CLUB DE LA PLUMA. Otro día más, nos encontramos aquí en este
espacio de reflexión compartida.
Es innegable que, más allá de los
contenidos que ofrecen los medios de comunicación, vivenciar una realidad
geopolítica en las calles de una ciudad, nos otorga la dimensión exacta de cómo
la geopolítica se hace palpable y evidente. Cuando viajamos, los turistas vemos
lo que nuestra percepción y sensibilidad quieren ver. No hay nada de inocencia,
sino de observación, análisis e interpretación de lo que los espacios nos
ofrecen. Obviaremos la gran mendicidad en las calles, sobre todo, de los
ancianos; las tiendas de acampada sobre las aceras, en algunos barrios, con sus
habitantes excluidos del sistema al mejor estilo de la India; la minúscula y
minuciosa compra en los supermercados, porque los alimentos tienen precios
prohibitivos. Sin contar, tampoco, que millones y millones de británicos tienen
que elegir entre la calefacción y comer, porque perciben salarios de hambre y
el costo del transporte es tan caro, que la bicicleta se ha masificado
increíblemente. Esto es Europa.
Y volvamos a la temática específica de hoy,
porque resultaba evidente que los judíos, ya desde los aeropuertos, siempre se mostraban
antes de octubre de 2023, orgullosos de su pertenencia a ese colectivo,
visibilizando la kipá, hablando hebreo en público, mostrando la estrella de
David, sombreros y peinados particulares, mostrando mezuzot en las casas, que
es un pequeño estuche que se ve en la jamba derecha de las puertas en casas
judías, pero nos encontramos, la semana pasada, con la ausencia de judíos por
las calles de Londres. Ah, el mezuzot simboliza que esa casa está bajo la
protección de Dios. ¿Dónde están los judíos?, fue nuestra pregunta. Pues los
judíos no emigraron del Reino Unido, sino que tienen que invisibilizarse por su
propia supervivencia física. Esta realidad no te la contarán los medios.
Los judíos pasaron de ser las víctimas del
Holocausto, para convertirse en la encarnación misma de lo demoníaco en la
Tierra, en los victimarios con mayúscula del mayor genocidio, sobre todo, en
estos últimos tiempos. No entraremos en cuestiones teóricas acerca del
judaísmo, el sionismo, el Estado de Israel, los asquenazí, es decir, los judíos
de Alemania y de toda Europa del este y, los sefardíes, los judíos de España y
Portugal, porque no es la intención de esta columna, pero es muy claro que
hemos olvidado el Holocausto y los judíos se han transformado en una fuerza
oscura, inhumana, despiadadamente cruel, para millones de habitantes en el
mundo. Y Londres es un espejo de esa percepción. Vamos, que sabemos que usar el
Holocausto como marco moral para criticar la política israelí en Gaza,
Cisjordania y el Líbano, es algo sesgado, pero la compasión y la conmiseración
de los ciudadanos hacia los pueblos oprimidos, hambreados y masacrados, no sabe
de cuestiones teóricas, sino de profundo dolor, desesperación y sentido de
justicia.
A partir de este momento, aportaremos
algunos datos sobre la realidad “judía” en Gran Bretaña. Nuestra intención es
mostrar los actos de antisemitismo en Londres, en particular. Dejamos de lado
los juicios sobre los hechos que está sufriendo la comunidad judía. Las
cuestiones éticas son, en muchas situaciones, algo absolutamente personal e
íntimo y tienen que ver con nuestra propia conciencia. ¿Ha habido agresiones en
Gran Bretaña? En 2023, hubo 4103 incidentes antisemitas en el Reino Unidos, el
66% en Londres. Comparado con 2022, hubo una subida del 147%. Los tipos de
agresiones van desde insultos de “judío”, “sionista” en la calle, en el bus y
en el metro. En cuanto a agresiones físicas, hubo 266 asaltos violentos en el
Reino Unido. Golpes, escupitajos, arrancar la kipá. Daños a sinagogas, pintadas,
ventanas rotas. En las escuelas judías, han puesto seguridad privada. En
Stamford Hill, se reportan gritos desde los coches y les arrojan objetos. Pero
vayamos más allá. ¿Qué ocurre en Francia? En París, sobre todo, pasa lo mismo
que en Londres, pero más marcado. Los judíos también se están “invisibilizando”
por miedo. Las agresiones en París: En 2023-2024, hubo pintadas de estrellas de
David en casas de judíos, como en los años 30. En París, los judíos viven,
sobre todo, en determinados barrios, y no salen del barrio con vestimenta
visible, si pueden evitarlo. En París, hay más violencia física histórica y más
emigración; en Londres, no hay ese nivel de emigración a Canadá, por ejemplo.
Los judíos de París se invisibilizan e, incluso, familias enteras se mudaron a
barrios o zonas más “neutras” y hay más seguridad en las sinagogas.
Y el comportamiento anticristiano y
anti musulmán de la mayoría de los israelíes, está profundamente arraigado en
la cultura asquenazí; es una cruda realidad que se hizo patente y que salió
bruscamente a la luz durante el genocidio de Gaza y que hoy vuelve a mostrarse
con toda crudeza durante la agresión de Israel contra el Líbano. Durante la
reciente -y enésima- invasión de Israel contra el Líbano, uno de sus soldados
talmúdicos usó un mazo para destruir la cara de la estatua de Cristo
crucificado. Ya que las guerras que emprende Netanyahu son escatológicas, se
puede aducir teológicamente que se trata de la “segunda crucifixión de Cristo”,
de acuerdo cn las respetables creencias de los cristianos en el planeta. ¡2600
millones, casi un 33% de la población global! Católicos: 1300 millones;
protestantes: 1100 millones y ortodoxos, 300 millones. Llamó la atención que
Larry Johnson, exagente de la CIA, sentenciara que Israel “odia a los
cristianos” como también “odia a los musulmanes” que representan un 26% de los
habitantes del planeta. Suena muy suicida que una de las más pequeñas
religiones del mundo, con 16 millones de adherentes, alrededor del 0,2% global,
se atreva a insultar al 59% que representan las religiones cristiana y
musulmana, de no ser por su supuesto control de las financias y los multimedios
de Occidente, además de las como mínimo 90 ojivas nucleares de Israel, pero
Pakistán, país musulmán ostenta 170 bombas nucleares y forma parte del “Gran
Oriente Medio”.
La “segunda crucifixión de Cristo”
fue perpetrada en Dabel, una villa católica en el Líbano Sur, cuyos habitantes
conviven con los perseguidos chiítas, tildados por la poderosa maquinaria de propaganda
israelí de “terroristas”, vinculados con la guerrilla libanesa de Hezbollah y a
Irán. El ejército israelí confirmó que la foto del soldado talmúdico
descuartizando la estatua de Cristo, que ya se viralizó, es genuina. El
“palestino cristiano” John Munayer comentó en el rotativo israelí Haaretz,
diario antagónico a Netanyahu, que la desfiguración del rostro de Jesús, “no es
la excepción”, sino que es un “patrón de conducta israelí”, cuyo ejército y
colonos escupen al rostro de las monjas e impidieron la celebración del domingo
de Ramos en el Santo Sepulcro, al cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca
Latino de Jerusalén. En su reciente libro “Israel, ¿qué salió mal?”, el
historiador estadounidense Omer Bartov sentencia que el “sionismo ha desembocado
en el genocidio” por lo que “debe desaparecer”.
Las atrocidades de Israel se
condensaron en el punto de inflexión del genocidio en Gaza, que ahora pretende
emular en el Líbano Sur con sus usuales métodos, una de cuyas principales
etiologías radica en el concepto FAKE del Gran Israel, algo que nunca ha
existido y que pretende imponer en todo el “Gran Oriente Medio”, incluyendo a
Irán y Pakistán.
Y ahora penetramos en las confesiones
inconfesables de Trump, en una entrevista telefónica con Fox News, en la cual
se felicitaba anticipadamente del avance hacia un acuerdo con Irán, y dijo
abiertamente que “Washington armó grupos opositores kurdos iraníes durante las
manifestaciones de enero en Irán”. Eso significa que se orquestó en las calles
iraníes algo que la CIA llama, desde los años 1990, “pelea de perros”, una
estrategia concebida para provocar guerras civiles en cualquier lugar del
mundo. Se trata de posicionar en lugares altos a algunos francotiradores que
disparan a la vez sobre manifestantes y policías para hacer creer a cada bando
que el otro lo agrede. Ese tipo de manipulación se aplicó exitosamente tanto en
Yugoslavia, como en Libia y en Ucrania. Ahora se ve claramente que eso fue lo
que sucedió en Irán durante las manifestaciones de enero pasado. En otras
palabras, elementos armados al servicio de Washington convirtieron en un baño
de sangre las manifestaciones pacíficas de personas perjudicadas económicamente
por la quiebra del banco Ayandeh.
Me despido de nuestra querida
audiencia, agradeciendo su amable atención e invitándola a una nueva emisión de
EL CLUB DE LA PLUMA, el próximo domingo. ¡Hasta la victoria siempre,
compañeros! ¡Palestina libre! ¡Irán, presente!
Desde Islas Canarias
Profesora en Letras, ex catedrática de la
Universidad Nacional de Mar del Plata

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