LOS MEDIOS Y
SUS DISTORSIONES
Queridos compañeros, amigos y
oyentes de El Club de la Pluma, desde Colombia los saluda Mauricio Ibáñez, con un
fuerte abrazo por la libertad de Palestina, la paz en Oriente Medio y la Unidad
Latinoamericana.
En nuestro programa de la
semana pasada analizamos un proyecto de manipulación electoral llamado “el
Plan Júpiter” con el que empresarios, políticos y medios de la oposición
pretenden afectar las elecciones presidenciales del 31 de mayo en Colombia en
un escenario donde, a un mes de su celebración, el candidato progresista Iván
Cepeda castro encabeza la intención de voto con un 44% según las encuestas más
recientes.
La existencia de un plan creado
con el objetivo de “sembrar miedo, indignación e incertidumbre” en la
clase trabajadora colombiana y en el público en general, nos trajo a la memoria
una estrategia mediática que los medios privados más influyentes del país
vienen aplicando desde que el Economista Gustavo Petro asumió la presidencia
hace cuatro años: estrategia de promoción de odio y desesperanza programada a
la que dedicamos uno de los programas transmitidos por esta página.
La necesidad biológica de
transmitir la información, la cual nació con la capacidad humana de
comunicarse, fue evolucionando en dos direcciones: la transmisión de información
real y verificable que contribuía al aprendizaje, y la propagación del chisme y
la mentira como mecanismos de dominación y poder. La búsqueda de formas para
transmisión de información de manera formal u “oficial” se inició con el
sistema de mensajeros, como el Angarium de los persas o los Chasquis
de los Incas, pasando por publicaciones rudimentarias en Grecia y las “Actas
Diurnas” romanas que se colocaban en lugares públicos.
En 1440, la invención de los
tipos móviles y la imprenta por parte de Johannes Gutemberg permitió reproducir
textos en forma rápida y barata, rompiendo el monopolio que la aristocracia y
la iglesia tenían sobre la comunicación. Desde entonces empezaron a surgir toda
clase de documentos públicos conocidos como panfletos informativos, hasta que
en 1605 apareció en Estrasburgo, el que se considera el primer periódico
impreso de la historia, el “Relation”.
Los medios de comunicación
pasaron a tener varias categorías, entre ellas lo que llamamos “medios
oficiales”, que se producían para informar al pueblo sobre decisiones y leyes
gubernamentales, los “medios noticiosos” o “prensa” que se encargaba de
informar sobre los acontecimientos y prestar algunos servicios sociales, y los
medios “críticos” que se encargaban de denunciar abusos de poder, criticaban aspectos
de la sociedad y proponían movilizaciones políticas.
El grado de influencia de estos
periódicos creció en varias direcciones y se dispersó con todas las tendencias
y escuelas de la discusión política, generando el concepto del “medio
influyente” según su capacidad de inducir reacciones sociales o políticas. Al
principio, los Estados intentaron monopolizar la comunicación de masas, creando
medios oficiales, pero para esos tiempos los grupos políticos, las
universidades, los centros de pensamiento y los grupos revolucionarios ya
contaban con herramientas masivas de comunicación. Una tendencia que no hizo
sino crecer sin control, facilitada por la evolución tecnológica de los
mecanismos de transmisión de información.
Aunque los medios habían
llegado a convertirse en herramientas muy poderosas y, gracias a la revolución
industrial, se habían convertido también en emporios comerciales, sus dueños
eran, en su mayoría, magnates individuales con un interés netamente económico.
Sólo a principios del siglo 20 surgieron las tesis de que los medios deberían
ser propiedad exclusiva del sector privado y las corporaciones: Millonarios
como Rupert Murdoch, dueño de Fox News, políticos como Silvio Berlusconi,
filósofos y economistas del neoliberalismo como Milton Friedman y Friedrich
Hayek y tanques del pensamiento como la Escuela de Chicago fueron los artífices
de que las corporaciones se hicieran con la propiedad y el manejo delos medios
más influyentes y mejor posicionados comercialmente, con tres propósitos
principales: El primero, sentar posiciones y canalizar la opinión de las
personas frente a políticas y programas del gobierno (esto les daba la
capacidad de crear una atmósfera de apoyo o de oposición según sus intereses
económicos); el segundo, netamente comercial: asegurar ingresos económicos
mediante el manejo de noticias de impacto y publicidad, para obtener el mayor
número posible de consumidores, y el tercero y más peligroso, influir sobre la
sique colectiva generando impacto emocional y creando escenarios como el que
les describía de “miedo, indignación e incertidumbre” en la población,
lo que la hace vulnerable a la manipulación.
El tercer elemento del manejo
de los medios es el más perverso y el que más daño le ha hecho a la humanidad
en la actualidad, porque los medios son capaces de robarse la esperanza de la
población y generar miedos colectivos que pueden manejarse para obtener
resultados políticos, crear pánico financiero, quebrar negocios o afectar el
valor de los mercados, según el fin que se persiga. Hoy en día, si no fuera
porque el internet y las redes sociales abrieron una brecha comunicacional que
ellos no han sido capaces de controlar (hasta ahora), todos seríamos robots al
servicio de un establecimiento que tendría el dominio completo de nuestras
vidas.
Este fenómeno del poder y la
conspiración mediática que estamos padeciendo en el escenario político de
Colombia es universal, y está haciendo metástasis en la invasión de contenidos
falsos y manipulaciones que actualmente inundan las redes sociales con la ayuda
de herramientas de inteligencia artificial, capaces de generar imágenes y
videos falsos que es casi imposible de distinguir de lo real, y creando una
generación de personas que, en su grado de desorientación, acaban creyendo
cualquier cosa y reaccionando ante cualquier información, sin verificarla
siquiera.
Es tan grave la situación, que
ahora los medios hegemónicos divulgadores de noticias supuestamente “formales”
se ofrecen como la herramienta de comprobación de “fake news”, que manipulan
incluso los procesos de verificación con los que tratamos de mantener la
cordura en este manicomio de chismes y mentiras, como nos ocurrió con el portal
“La Silla Vacía” en Colombia.
La lucha entre la verdad,
debilitada, vulnerable a ataques, subestimada y la mentira, engrandecida,
atractiva, adornada y adictiva, es tremendamente desigual. Somos como David
contra Goliat, con todo en contra, incluyendo la población misma hipnotizada
por sus atavíos y sus colorines. Los que defendemos la verdad somos los
oscuros, los aburridos, pero guardamos en nuestro morral la esperanza de ver la
luz y mostrársela a los demás, contra todas las posibilidades. Debemos
persistir.
Hasta la próxima semana
compañeros, un fuerte abrazo.
MAURICIO
IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo
Especialista
En Estudios Socio-Ambientales
PARA SABER MAS
·
El
Plan Júpiter: Miedo, Indignación e Incertidumbre – Enlace
https://www.youtube.com/live/MfuK8amrMMY?si=sen5fv97ijhD4nzg
·
El
Plan Júpiter Capítulo 2: borrando evidencias - Enlace
https://www.youtube.com/live/UhXP7TJtyak?si=eYwGEHC07j3XZOAC
TEMA MUSICAL DE HOY
·
Lástima
– María Cristina Plata - Enlace
https://www.youtube.com/watch?v=EJRNak_RF98&feature=youtu.be

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