RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

domingo, 10 de mayo de 2026

LA DISTOPÍA MATERIALIZADA PALANTIR ES LA PROLONGACIÓN DE LA COMISIÓN TRILATERAL - PROF. VIVIANA ONOFRI

 

LA DISTOPÍA MATERIALIZADA

 PALANTIR ES LA PROLONGACIÓN DE LA COMISIÓN TRILATERAL

 



 

          Un cálido abrazo a toda la querida audiencia de EL CLUB DE LA PLUMA. Otro día más, nos encontramos aquí en este espacio de reflexión compartida.

 

          Históricamente, hubo advertencias de escritores, de diferentes épocas, de distintos países, creadas por George Orwell, Aldous Huxley y Ray Bradbury, que mostraban cómo sus mundos imaginados reflejaban control, manipulación y pérdida de libertad. Esas historias advirtieron sobre la vigilancia y la censura. En particular, la novela “1984” de George Orwell, quien vivió en los límites del imperio británico, en una remota isla de Escocia, escribió sobre un mundo donde la verdad se fabrica, donde el pasado se reescribe para adaptarlo al presente, donde la vigilancia es total y el pensamiento mismo es un crimen. Estaba escribiendo sobre lo que ocurre cuando el poder elimina toda limitación y llama a ese resultado “paraíso”. Su novela nos dará palabras y expresiones que antes no existían como “crimen de pensamiento”, “agujero de la memoria”, “Gran Hermano”, “neolengua”, “doble pensamiento”. George Orwell observaba, desde dentro, y aprendió cómo el poder oprimía a la gente y escribía lo que veía, con una claridad tan precisa e incómoda que tanto la derecha como la izquierda, pasaron a intentar apropiarse de la figura, desacreditándola o minimizando lo que realmente decía.

 

           Como arquetipo de vigilancia, mencionaremos la ciudad de Londres, pero esto es sólo la parte visible de algo más grande y profundo. ¿La gente se da cuenta hacia dónde nos dirigimos, realmente? Es una cosa que no hace ruido y cuando los ciudadanos se den cuenta, será tarde. La vigilancia masiva ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en el nuevo estándar de seguridad, en Londres y, desde Bruselas, en la Unión Europea. Existe un inquietante control que combina reconocimiento facial, identidad digital y algoritmos predictivos, aceptada ya por una mayoría silenciosa. Hoy, no es sólo tecnología, sino el fin del anonimato tal como lo conocemos y la implementación de un sistema de seguimiento total bajo el pretexto de la eficiencia. ¿Podremos protegernos antes de que el silencio sea obligatorio?

 

 Mientras discutimos sobre la corrupción política, el aumento del precio de la energía o sobre la última ocurrencia del totalitarismo de Bruselas que emula el Tercer Reich, porque en la Unión Europea la democracia no existe; vamos, una misma realidad que se vive en Argentina porque parece que ahí la Constitución está de adorno y se está llevando puesta a la población que se siente indefensa ante tanta infamia e inhumanidad. Porque en la Unión Europea y Argentina, todo es mentira y los ciudadanos estamos indefensos cuando el poder es una mascarada de buenas intenciones y hacen con nosotros lo que quieren, tildándonos de todas las maneras imaginables a quienes vemos lo que ocurre, realmente, “terroristas” es lo más suave, y no existe una institución que nos defienda y proteja de la fábrica de la verdad, ni de un pasado que se reescribe para adaptarlo al presente, ni de una censura acumulativa.

 

 Recuerden que en Rumanía se anularon las elecciones porque el candidato que las ganó iba en contra de los tecnócratas de Bruselas. Y ahora nos llevan de narices hacia una guerra contra Rusia. Alemania se está rearmando. Y lo que hace Alemania no es un ajuste menor del estado de bienestar, sino que es el desmantelamiento del gasto social en décadas. Y esto que ocurre en Berlín es sólo el primer síntoma de lo que viene para el resto del continente. Claro, el canciller Merz sale de las filas de BlackRock. ¿Qué más decir? Otro globalista más, porque hablar de izquierda y derecha, no deja de ser una dicotomía burguesa: la disyuntiva es entre globalistas y soberanistas. Y soberanismo es lo que también está perdiendo Argentina de una manera visible y escandalosa y, sinceramente, como vivimos en Europa, desconocemos si la población argentina se da cuenta de lo que ocurre, porque sigue inmersa en la dicotomía peronismo-antiperonismo. Y en las discusiones de la Comisión Europea, todas las leyes que se aprueban están elaboradas por los lobbys. Todas. Cuando aparece una normativa sobre protección de datos, eso lo elaboraron las tecnológicas. Cuando hay una directiva sobre energía, eso lo elaboraron compañías de energía. Siempre ha sido así. Ellos son los especialistas, dicen, claro, pero ellos son parte. El interés general es el interés particular de los que determinan cuál es el interés general. Parece una broma, ¿no? Y el asalto pirata a los barcos que llevaban ayuda humanitaria a Gaza fue en aguas del Mediterránea, entre Grecia e Italia, pero las autoridades europeas no dijeron ni una palabra, por lo que resulta evidente que Israel tiene un control absoluto y total sobre la soberanía europea, y pueden entrar armados hasta los dientes y a pocos kilómetros de nuestras costas, atacar una embarcación con banderas europeas, raptar a ciudadanos europeos y que no haya ningún tipo de reacción, de nadie. Europa es un territorio ocupado o Europa es un cliente político del aparato israelí. Con otras particularidades ocurren hechos similares en Argentina.

 

          Y ahora medio mundo habla sobre Palantir, pero eso mascarada no es más que la prolongación de la Comisión Trilateral, creada en 1973, por David Rockefeller y Brzezinski, el asesor de seguridad del presidente estadounidense Carter. Comisión Trilateral prolongada por el G7, el G20, el Club Bildelberg, el Foro de Davos y toda esa mafia globalista. Esto comenzó hace más de 50 años en el mundo: no es ninguna novedad. Es la continuidad de los factores de poder y el control es lo que siempre han hecho. Palantir es una fase más en el mundo y Peter Thiel es el Pentágono en Argentina u otro país. ¿Y saben quién pertenece a la Comisión Trilateral desde sus inicios como miembro fundador? Domingo Cavallo. ¿Les suena, no?

 

 El orden en Argentina sería: Videla, Brzezinski-Milei. Y ya Cavallo había planteado que el único problema en el mundo era Argentina, de ahí el ataque a los desarrollismos, pero no solamente en Argentina. La consigna es que la deuda externa sea impagable, porque como escribió Nietzsche en “La genealogía de la moral”, la única relación que existe en economía es la del deudor y la del acreedor; todas las teorías económicas son flatus vocis (palabras vacías). Todas. Y a la deuda externa, había que sumarle la desindustrialización y los Estados-nación que son un obstáculo para los tecnócratas. Endeudamiento, desindustrialización, desaparición de los Estados-nación y su soberanía. Pero esto no es un error de Argentina, sino que es una misma situación planetaria con ligeras variantes particulares. Que hablen de esto en la Unión Europea, por favor. No, es un tabú. ¿Y en qué lugar quedamos los ciudadanos trabajadores y jubilados del mundo, dentro de este tecnofeudalismo de tres o cuatro ricos y todo el resto, pobre? Alinear a los Estados con las tecnológicas es estar del lado correcto de la historia y si no quieres entrar en ese “juego” eres un enemigo. Es la Teología de la tecnología totalitaria. Que no te vendan un buzón.

 

          Me despido de nuestra querida audiencia, agradeciendo su amable atención e invitándola a otra nueva emisión de EL CLUB DE LA PLUMA, el próximo domingo.

 

 ¡Hasta la victoria siempre, compañeros! ¡Palestina libre! ¡Irán, presente!

 

 


PROF. VIVIANA ONOFRI

 Desde Islas Canarias

 Profesora en Letras, ex catedrática de la Universidad Nacional de Mar del Plata

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