LA DERECHA COMO INSTRUMENTO
DEL CRIMEN
ORGANIZADO
Queridos
compañeros, amigos y oyentes de El Club de la Pluma, desde Colombia los saluda
Mauricio Ibáñez, con un fuerte abrazo por la libertad de Palestina, la paz en
Oriente Medio y la Unidad Latinoamericana.
En
nuestro programa de la semana pasada habíamos revisado cómo los medios de
comunicación han sido adquiridos y están siendo utilizados por las grandes
corporaciones para dictarnos como pensar y actuar, con base en tres estrategias
de manipulación: una eminentemente comercial, para hacer dinero; una segunda de
carácter político, para manipular nuestras opiniones, nuestros temores y
esperanzas, y una tercera de carácter netamente económico, para manipular los
mercados.
No
bien concluíamos este análisis, cuando surgió una nueva noticia sobre este
mismo tema: se descubrió un complot para la conformación de un equipo de
comunicación regional dedicado exclusivamente a lanzar una campaña de
desprestigio contra los mandatarios de México, Claudia Sheinbaum, y de
Colombia, Gustavo Petro.
En una
detallada investigación periodística del Diario Red América Latina, se
encontraron audios de WhatsApp, Signal y Telegram donde se escucha la voz del
ex presidente hondureño Juan Orlando Hernández conversando con las actuales
autoridades de su país sobre la configuración de un plan para desprestigiar a
los gobernantes de México y Colombia, así como afectar la campaña del candidato
progresista Iván Cepeda Castro para así, según sus palabras, “atacar y extirpar
el cáncer de la izquierda” mediante la “creación de un medio de comunicación
digital que sería manejado desde los Estados Unidos, y que ya había recibido
recursos de Israel y del presidente argentino Xavier Milei”.
En
este punto es importante recordar que Juan Orlando Hernández fue presidente de
Honduras en dos períodos consecutivos entre 2014 y 2022. A tres semanas de
terminar su mandato, fue detenido en Tegucigalpa y extraditado a los Estados
Unidos bajo cargos de narcotráfico. En 2024 fue condenado por una corte de
Nueva York a 45 años de prisión. Curiosamente, el 1° de diciembre de 2025,
Hernández recibió un indulto presidencial del presidente Donald Trump, y en
Abril de 2026 su sentencia fue revocada. El indulto presidencial coincidió con
la victoria de la derecha en las elecciones presidenciales el 30 de noviembre
de 2025 y generó sospechas sobre la injerencia del gobierno de los Estados
Unidos en el proceso democrático hondureño.
Recuerdo
que, en ese momento, el mundo quedó sorprendido con la noticia de que un
expresidente hallado culpable y condenado por narcotráfico a 45 años de prisión
fuese liberado mientras, sin pruebas suficientes, se asesinaba a jóvenes
lancheros en aguas internacionales con la sola presunción de culpabilidad en el
tráfico de cocaína, y se construía una narrativa que resultó ser falsa sobre
Venezuela y su supuesto “cartel de los soles” para acusar y posteriormente
secuestrar al Presidente Nicolás Maduro. En ese momento, el mundo se dio cuenta
de que la supuesta “guerra contra las drogas” del gobierno de los Estados
Unidos tenía, o un grave problema de inteligencia, o era una farsa con clara
intención política para la implantación de gobiernos títeres de ultraderecha en
todo el hemisferio sur de América.
Tanto
el presidente Petro como la presidenta Sheinbaum han demostrado, con datos
verificables y confirmados por la Oficina de las Naciones Unidas para la
Droga y el Delito (UNODC por sus siglas en inglés) y la misma Administración
de Regulación de Drogas (DEA) de los Estados Unidos, que los esfuerzos de
Colombia y México en la guerra contra las drogas los convierten en sus mejores
socios, de lejos, mientras que países como Ecuador, Perú y El Salvador han
mostrado una intensa actividad de tráfico de drogas hacia el país del norte,
Europa y África sin que hayan sido siquiera investigados. La interdicción y
captura, por ejemplo, de buques transportadores de banano relacionados con la
familia del actual presidente de Ecuador, Daniel Noboa, por parte de las
autoridades europeas, no ha recibido ninguna atención por parte del gobierno
norteamericano.
Esto ya pasa de ser una circunstancia simplemente
“sospechosa” a ser un hecho documentable, verificable y alarmante: a estas
alturas, queda claro que el crimen organizado y la derecha radical están
íntimamente ligados. Ahora es nuestra tarea descubrir y exponer cómo se ha dado
esta relación, porque trasciende lo político y lo ideológico y se sitúa en un
nivel más peligroso: el de la economía del mercado en sus caras legal y
criminal.
Existen tres conceptos que están ligados por una
tangente ideológica: el conservatismo, el capitalismo y lo que hemos conocido
como “la derecha”. Dado que el capitalismo es un sistema económico basado en la
propiedad privada de los medios de producción y el libre mercado, y el
conservatismo aboga por mantener ese sistema sin cambios, lo que hoy entendemos
por derecha adopta este sistema como su modelo natural.
El conservatismo, sin embargo, también defiende una
serie de principios morales que se consideran parte del modelo tradicional de
valores que tienen como plataforma la religión, la constitución y las leyes.
Sin embargo, aunque la llamada “derecha” en su expresión más radical dice
defender las ideologías del conservatismo, lo cierto es que las traiciona
totalmente, y sólo las usa como pantalla para mantener apariencias de moralidad
en un sistema donde el libre mercado se mantiene en conflicto con los
principios y valores que conforman la ética, ese atributo que nos impulsa a
hacer lo correcto por encima de lo conveniente.
La iglesia y los políticos conservadores viven en una
fuerte contradicción con los antivalores del libre mercado, pero los acogen
porque la economía es el perfecto sublimador del conflicto: si hay dinero, si
existe el arreglo económico, la barra moral disminuye y se puede llegar a
“acuerdos”. En palabras mas vulgares, “todos tienen un precio”.
Al entender esa relación de apariencias entre el
capital, la moralidad, la religión y la política, se aclaran muchas cosas y se
entienden varias de las situaciones que el mundo está viviendo en la
actualidad, especialmente cómo el conflicto entre “derecha e izquierda” parte
de una falsa narrativa en la que, quienes identificamos que este es un tema de
crimen organizado manipulando la opinión para poder continuar con sus negocios,
somos llamados “comunistas” y “guerrilleros” para asegurar, mediante el miedo,
su permanencia en una zona de confort oscura y perversa. Veamos algunos
detalles:
· El gobierno de los Estados Unidos no está interesado en ganar la guerra
contra el narcotráfico. Lo que desea es administrarlo, apropiarse de los
mercados, manejarlo directamente como se menciona en el libro de Seth Harp
sobre el Cartel de Fort Bragg y la participación de sus fuerzas armadas
en el tráfico de cocaína, heroína y fentanilo.
· La liberación de un narcotraficante de alto nivel como Juan Orlando Hernández,
el expresidente de Honduras, ligado a la ausencia de investigaciones en contra
de Alvaro Uribe (llamado el “narcotraficante numero 82” en un documento de la
DEA) o de Daniel Noboa, en contraste con las acusaciones contra Maduro, Petro y
Sheinbaum, muestran que hay un interés más político que penal en juego, y que
la supuesta “erradicación” que se busca de la izquierda persigue únicamente la
consolidación del narcotráfico en un mercado global dominado por el crimen
organizado con el atavío político de derecha radical, con todo y sus adornos
morales.
· Venezuela ni siquiera aparecía en los mapas de la Oficina de las
Naciones Unidas para las Drogas y el Delito: el secuestro de Nicolás Maduro
bajo la acusación de narcotráfico nunca tuvo bases, y sólo fue una pantalla
para apoderarse de los recursos de Venezuela y entregarlos a las corporaciones
norteamericanas. La aparente “preservación” del régimen en manos de la
presidenta interina Delcy Rodríguez sólo tuvo como objetivo prevenir el
levantamiento del pueblo hermano.
· El nacionalismo cristiano es la pantalla moral más perversa con la que
uno de los mayores capos del crimen organizado, Donald Trump, se hizo
republicano, se hizo elegir presidente, se proclamó salvador del mundo y hoy abusa
del planeta entero sin que nadie lo detenga. ¿Cómo es posible que alguien que
claramente ha tenido participación en violación de menores, escándalos de
prostitución, que mintió 30 mil veces documentadas en su primer período
presidencial y que rompió ese récord en este período, se mantenga campante en
el poder sin que el mundo haga nada por detenerlo? – la única explicación
posible es que tiene un entorno mafioso más sólido y organizado que el propio
Al Capone: todos sus colaboradores cercanos, los llamados “leales” son una
guardia pretoriana que mantiene su popularidad entre iglesias cristianas y
sinagogas judías. Tiene compradas las altas cortes, tiene mayorías en el
congreso, y una larga historia de cooptación de las organizaciones
internacionales mediante la inversión de recursos que generaron una dependencia
y una sumisión que ahora es muy difícil romper: el crimen organizado norteamericano
tiene de rodillas a la ONU, la OTAN, la OEA, la Corte Penal Internacional y
hasta la Unión Europea. Ninguna organización internacional, ni siquiera Rusia ni
China, se atreven a enfrentar al mafioso de mafiosos ni a su cohorte de
dominación global. Solo hacen discursos, pero no actúan.
¿Y toda esa dominación para qué? – para establecer, a
través del libre mercado, toda clase de economías legales e ilegales. Las
legales son controladas a través de las continuas guerras de aranceles: el gran
dictador dice una cosa y unas acciones suben, otras bajan. Dice otra y vuelven
a bajar y subir. Sus frases, que parecieran contradictorias o salidas de un cerebro
enfermo o esquizofrénico, son fríamente calculadas para hacer más ricos a sus
capos de ocasión y más pobres a los pobres. La Declaración Universal de los
Derechos Humanos, las normas internacionales, los tratados, los acuerdos sobre
cambio climático y los objetivos de desarrollo sostenible reposan, actualmente,
en el depósito de la basura. Mientras tanto, las economías criminales crecen en
todos los países sin control y mediante la corrupción.
¿Qué tipo de gobernantes y estados le sirven al crimen
organizado global? Los populistas, los payasos, los que obedecen ciegamente sus
mandatos, haciéndonos creer que se trata de la derecha moralista y capitalista
imponiendo sus reglas. Por eso tenemos personajes pintorescos y ridículos como
Xavier Milei, Jair Bolsonaro, Alvaro Uribe o Keiko Fujimori en América Latina.
Porque son manejables, carecen de independencia e iniciativa, y se arrodillan
ante el Dios del libre mercado que maneja la economía formal con la misma mano
con la que maneja la criminal, y ellos – y sus iglesias – se llenan del dinero
de feligreses incautos que esperan esa salvación que nunca llega.
Hoy, esta estructura criminal de dominación no parece
tener solución, especialmente porque la derecha moderada no cree que exista, y
el mundo está hipnotizado, drogado, por los medios corporativos. Pero es
necesario que despertemos. Yo no tengo la fórmula, pero creo que reconocer que
estamos ante un grave problema es el primer paso para comenzar a buscar su
solución.
Hasta la próxima semana compañeros, un fuerte abrazo.
MAURICIO
IBÁÑEZ – Desde Colombia
-Biólogo
Especialista
En Estudios Socio-Ambientales
PARA SABER MAS
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Insight Crime: Juan Orlando Hernández - Enlace
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La Base – Hondurasgate - Enlace
https://www.youtube.com/watch?v=xwrPRseSf4k
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“Hondurasgate”: Conspiración anti-izquierda de Trump y
Netanyahu - Enlace
https://youtu.be/xwrPRseSf4k?si=pWrvkLI0RhRvDzo0
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Xavier Milei aportó 350 mil dólares para plan de
desprestigio - Enlace
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A Nuestros Hijos – Opus Cuatro - Enlace
https://www.youtube.com/watch?v=iPyiP_ka7rA

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