CIERRE EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE
LA PLUMA 10-5-2026
Así vamos llegando al final de otra emisión
más de El Club de la Pluma, nuestra trinchera comunicacional de integración y
resistencia que transmitimos por nuestra radio web y la red de radios
compañeras y amigas que lo hacen en directo, en diferido a quienes agradecemos
a la distancia una vez más con un abrazo enorme por la posibilidad de poner las
voces de la Patria Grande y fuera de ella, en otras regiones, Gaby, para la despedida.
Para
la despedida he seleccionado unos fragmentos de un texto titulado “Fingir Coherencia” de un psiquiatra Luciano Rodríguez Costa.
Allá
por el periodo de pandemia y de gobierno progresista se popularizó una frase
fingir demencia o en su versión extendida fingir demencia y seguir, nos había
asediado a una pandemia inédita como no teníamos noticia a las generaciones que
hoy poblamos el planeta.
También un gobierno progresista que venía a
terminar con cuatro años de inmoralidad política no pudo avanzar en un proyecto
de país que marque la dirección de una utopía en el horizonte.
Fingir demencia y seguir es una expresión que
da cuenta de una pérdida de la capacidad de pensamiento como forma de poder
continuar con la existencia cotidiana sin tener que enfrentar una crisis,
crisis que conduciría hacia destinos que se quiere evitar arribar, no es perder
la capacidad de pensamiento sino fingir que no se la tiene, hacer de cuenta que
lo que sucede no sucede o al menos que no tengo modo de dejarme afectar por
ello si quiero seguir viviendo a pesar de todo, sin tener pesar por todo lo que
se vive.
El
asado no volvió ni como la propia consigna lo indica un proyecto de país que
nos marque un sentido común social que aunará los diferentes sectores sociales
marcando un horizonte por el cual valdría la pena unir fuerzas, tampoco pudimos
construirlo desde las bases y proponerlo sino imponerlo hacia las instancias de
gestión, las asambleas de discusión hasta el día de hoy suelen darse antes de
los momentos eleccionarios y no tanto después de ellos.
Lo que sucedió a este fracaso de la ilusión,
siempre agitada por los grandes monstruos corporativos imperialistas que
esfuerzan en la dirección del sufrimiento de los pueblos, en favor de sus
ganancias y de sus goces del poder.
Fue que el candidato con las actitudes más
demenciales como agitar una motosierra, como parte de su campaña, fuera
considerado la mejor elección posible como representación nacional
Las
remeras con la consigna no hay plata se vendían mientras, un musical cantaba
ese mismo estribillo por los medios masivos y lascivos ocasionando la diversión
de muchos que luego llorarían.
Se
decía entonces ¡“es un loco”!, pero sólo un loco puede hacer lo necesario… dice
que va a hacer todo eso pero no va a ser tan así… algo tenía que hacerse ya no
se podía vivir así… entre otros argumentos que ya anticipaban la etapa que
vendría de fingir coherencia.
¿Cómo fue posible que una persona con una
motosierra fuera elegida como presidente? ¿Cómo fue posible que alguien que
insultaba y gritaba a quienes lo contradecían fuera considerado una buena
opción?
En
una ocasión le pregunté a una persona, que defendía la motosierra, si él
consideraría dejar a aquello más querido para él, en ese momento sus nietos, al
cuidado de la persona que había elegido para cuidar al país… el resultado fue
un gesto: los labios redondearon una O sin voz mientras cabeza, hombros y
párpados se replegaban hacia atrás… cuando pudo reponerse del efecto de volver
a poner los pies sobre la tierra dijo que ese era un golpe bajo, pero admitió
que, claro que no le dejaría a sus nietos…
La
pregunta que faltó es ¿por qué entonces si no dejaría a tus nietos en sus manos,
si dejaría a tus semejantes, niños, jóvenes, adultos y ancianos?
En
el tiempo que siguió devino la devastación generalizada de las instituciones
públicas y tan importante como ello de las representaciones sociales sobre lo
público, sobre lo bueno y lo malo sobre la ley y la corrupción sobre los que
tienen que sacrificarse y los que merecen sufrir…
La crueldad adquirió autorización y
legitimidad nacional, lo cual en un país presidencialista se extendió hacia
muchos sectores sociales, adquiriendo sobre todo una materialización particular
en la virtualidad creando una doble realidad.
Fingir
demencia avaló una salida que devino demencial y ahora lo que queda es fingir
que lo que se vive, a pesar de la contradicción, a pesar de la pérdida de
sentido, es coherente con lo elegido…
Se
finge coherencia entonces cuando se comienza a ver que el afectado no fue un
otro demonizado sino uno mismo y sus seres queridos… se finge coherencia cuando
se padece que el otro ejecute lo que prometió… fingimos coherencia cuando
creemos que el odio y la crueldad van a mejorar un país, cuando creemos que
aliarse a otras naciones genocidas e impunes nos hará un mejor país a futuro…
Fingimos,
fingimos, pero sabemos y la pregunta es ¿qué pasará cuando dejemos de fingir?
El
bajo porcentaje de votantes de las últimas elecciones está dando cuenta de una
salida: la desidia y el abandono social producto de la descreencia y la
desesperanza, quedar relegados, regalados, ya sin fuerzas para cumplir un
movimiento, un grito como fue 2001…
Pero
quizás existan otras salidas que no sean ilusorias, que no sean
presidencialistas, que impliquen la agresividad suficiente para emanciparnos
del odio, la crueldad y la mortificación… que apelen al diálogo con las
realidades reales y virtuales y rechacen con firmeza el más mínimo gesto de
crueldad, por respeto hacia el semejante, pero también a uno mismo.
No
hay amor propio sin la agresividad suficiente para frenar la humillación del
engaño, el del otro y también el autoengaño.
Quizás
un grano de locura nos ayude a exorcizar la salida demencial, para convertirla
en la fuente necesaria para recuperar la capacidad de soñar y de operativizar
esos sueños que te limita ese de fingir demencia.
No
estamos viendo la demencia en nuestro país, estamos fingiendo o ejercitando la
demencia, la fingimos o la ejercitamos no solamente en la argentina sino en
varios países, una demencia que posibilita no mirar al otro a la otra, una
demencia que nos aliena para no darnos cuenta de lo que ocurre en otras partes
del planeta, de lo que ocurre en otros pueblos de cómo se violan los derechos a
la vida, a la existencia, de cómo se ejerce la violencia contra seres humildes
desprotegidos desarmados e invisibilizados, hasta que los ves, pero muertos o
desaparecidos…
Estamos
fingiendo la demencia o la estamos ejercitando y vamos a continuar así o vamos
a intentar despertar, renacer, pulverizar la demencia para ser conscientes de
todo lo que ocurre y asumir las responsabilidades para que dejen de ocurrir, al
menos esos desastres y tengamos la oportunidad de dignificar nuestra raza,
porque hasta ahora sí le ponemos el título que fingimos demencia, pero estamos
siendo peor que animales…
¡¡¡Fuerte abrazo revolucionario hasta la
victoria siempre!!! esto fue El Club de la Pluma.
NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción
Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción
NUESTRA RADIO WEB
https://elclubdelapluma.esenvivo.com.ar/
https://elclubdelaplumaradio.blogspot.com/
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