UN 24 de MARZO ALENTADOR
Hoy vamos a hablar del 24 de marzo. Lo usual en redes y
medios es hacerlo como efemérides, o sea como acontecimiento notable que se
recuerda en fecha coincidente. NO, queremos en cambio mirar lo que sucedió este
24 y las caracterizaciones que dominan en torno al hecho. En todo el país la
masividad fue una característica común, y en Rosario fue extraordinaria, entre
las más grandes vistas en su historia. Muchas familias, mucha gente «suelta»,
centenares y centenares de organizaciones de todo tipo se hicieron presentes.
Un ingrediente
distinto. Y de una calidad que habrá que reflexionar y mucho: la
presencia de jóvenes fue un sello revelador de que algo se está transmitiendo
en la historia de la lucha de clases en nuestro país, pibes y pibas en el canto de consignas
profundamente democráticas, reivindicando los derechos políticos en disputa hoy
contra lo más concentrado del capital,y CONTRA LOS INGENUOS QUE HABLAN DE
"DEMOCRACIA CONSOLIDADA" sólo por haber pasado 50 años sin golpes militares.
Una jornada que nació de lo más profundo de nuestro pueblo,
una jornada de conmemoración y a la vez de expresión del dolor, del dramatismo
que estamos soportando esa gran mayoría de explotados y oprimidos.
En ese sentir también hubo expresiones de lo nuevo que está
luchando por nacer. Hubo grupos de trabajadores y trabajadoras que -más allá de
«sus» sindicatos- dieron el presente en forma independiente y organizados en
pequeños grupos. Fue una jornada distinta, se olfateó un estado de ánimo con
más disposición a ir por las conquistas de derechos políticos.
¿Por qué una jornada
distinta? No fue un grito de «defensa de la democracia», a secas. Fue un sentimiento
profundamente democrático en el sentido más amplio de la palabra, muy lejos de
una idea electoral y mucho más lejos aún de una democracia burguesa ya
experimentada por nuestro pueblo.
Ese profundo sentimiento democrático fue el que caminó las
avenidas principales del país. Este 24 de marzo fueron cientos de
organizaciones de todo tipo marchando independientemente de las organizaciones
«instituidas», son fuerzas que practican
lo «nuevo» de la sociedad. Son organizaciones que aún, probablemente, no son
conscientes de lo que están haciendo por sí mismas.
La crisis política por
arriba del gobierno y «oposición» ha recibido otro duro golpe. Nada augura que la lucha
de clases aminorará su marcha. Por el contrario: ese ida y vuelta existente
está generando a la vez nuevas fuerzas en el abajo, aunque las condiciones de
vida se hacen cada vez más dolorosas.
Ahora bien: ¿cómo se ha caracterizado el suceso a lo largo de
los años y desde distintas posturas?
Veamos: "Golpe
cívico militar”. La afirmación conlleva un contenido
desclasado. La expresión esconde el hecho de clase detrás de un supuesto
contubernio entre civiles y militares indeseables dejando indemnes a los
verdaderos instigadores que dirigieron el golpe. No hubo golpe militar que no
respondiera a los intereses “civiles” de la clase, o sector de clase, burguesa.
El golpe fue parte de la lucha de clases entre la burguesía y
la clase obrera y demás sectores oprimidos a manos del capital. Fue concebido y
ejecutado por el sector más concentrado de la burguesía monopolista a través de
las Fuerzas Armadas para imponer un plan de acelerada vuelta en la concentración
de capitales, que por la vía institucional era imposible ejecutar, dados los
intentos fallidos del peronismo, en medio del cuestionamiento al sistema con la
existencia de vanguardias revolucionarias que lo ponían en peligro. Para ello
no sólo era necesario derrotar a estas organizaciones sino, fundamentalmente,
aplastar y disciplinar a la clase obrera que avanzaba en su organización y sus
luchas hasta poco más de medio año antes del 24 de marzo de 1976.
También se dice Golpe “contra la democracia”: lo
mismo que en el ejemplo anterior, se vuelve a desclasar el
tema. Cuando se habla de “democracia” hay que completarla con el carácter de
clase de la misma. La forma de gobierno democrática es la mejor forma de
dominación de la burguesía con la que combina engaño y represión. Pero cuando
las papas queman, recurre a los métodos más aberrantes y criminales. La
burguesía no se golpea a sí misma como clase cuando dirige todas sus armas
contra la clase obrera y sectores oprimidos. No hay tal golpe a la “democracia
burguesa”, la burguesía da un golpe contra la clase opuesta y los sectores que
la acompañan.
La democracia burguesa de aquellos años estaba siendo
desbordada por una ofensiva de masas y la participación de importantes
contingentes de avanzada de la clase obrera, la existencia de un partido
revolucionario con determinación de avanzar hacia la toma del poder obrero y
popular, con organizaciones armadas que sostenían tal objetivo socialista, lo
cual constituía un peligro para la subsistencia de una forma de gobierno
burguesa que comenzaba a resquebrajarse bajo la intensa movilización de masas
que la burguesía consideraba necesario frenar y, en lo posible, ponerle fin.
Con esta expresión pretende generarse la idea de que las
luchas durante los años de la dictadura fueron para restablecer la
“democracia”… burguesa perdida con el golpe.
Otross dicen: Golpe “contra una
generación que luchaba por un mundo mejor”. Otra expresión que niega el
protagónico papel de los trabajadores en la lucha de clases,
pretendiendo adjudicar la lucha a un sector de la sociedad compuesto por
jóvenes idealistas portadores de conceptos nobles, voluntaristas, románticos e
irrealizables, capaces de inmolarse por los mismos, dándole una pátina de
víctimas santificables (en el mejor de los casos), o de idiotas útiles llevados
por concepciones principistas y esquemáticas -en el peor de los casos.
Las nóminas de desaparecidos, presos, torturados y reprimidos
de diversas formas desmienten totalmente esa expresión mostrando en ellas la
mayoría proletaria y perteneciente a sectores oprimidos, a organizaciones
revolucionarias, de trabajadores y estudiantes o de otros sectores, de
distintas edades, pero, sin lugar a dudas, todos considerados como enemigos
activos o potenciales de los planes de los monopolios.
Sólo hemos citado algunas formas de presentar políticamente
al golpe del 24 de marzo de 1976. Todas estas expresiones políticas tienen un
punto en común: desclasar el enfrentamiento de la burguesía
contra el proletariado y demás sectores oprimidos.
Hoy a 50 años del crimen de masas más grande que hubo en
nuestro país, queremos enfatizar que el mismo fue motivado por la voracidad de
la burguesía monopolista, dueña del capital financiero ligado
transnacionalmente, en su intención de avanzar a sangre y fuego con los planes
de concentración y súper explotación de la fuerza de trabajo, disminución de
los ingresos de las demás capas oprimidas y la brutal transferencia de recursos
destinados a viviendas populares, educación, salud, jubilaciones, etc. y,
puntualmente, a la quita abrupta de libertades políticas, caldo de cultivo de
gérmenes clasistas y revolucionarios entre los obreros, trabajadores,
estudiantes y sectores oprimidos.
Levantar los verdaderos fundamentos que motivaron el golpe de
1976, combatir estas expresiones políticas que intentan vaciar de contenidos
los procesos sociales contradictorios entre clases antagónicas, nos da claridad
de que hay que profundizar la lucha de clases para resistir y combatir las
políticas actuales que ejecuta institucionalmente, con distintos medios, pero
con los mismos objetivos monopolistas, el actual gobierno de turno.
Desde Rosario- Militante Social

No hay comentarios:
Publicar un comentario