VIVAS
DONDE VIVAS, EL DIABLO ESTÁ ENTRE NOSOTROS. SIGNIFICACIÓN DE LA INTELIGENCIA
ARTIFICIAL.
LA
NORMALIZACIÓN ÉTICA DETRÁS DE EPSTEIN.
Un cálido abrazo a toda la querida
audiencia de EL CLUB DE LA PLUMA. Otro día más, nos encontramos aquí en este
espacio de reflexión compartida. ¡Quédate, que lo de hoy, también te va a
interesar!
Y en una inversión de urgencias,
comenzaremos con Argentina, que, aunque no sea el ombligo del mundo, como dice
el compañero Norberto Ganci, forma parte de este planeta tan complejo. Y como
los archivos no resisten demasiadas contradicciones, recordemos lo dicho por el
malvado Milei durante el gobierno de Macri. “Haga bien o mal el ajuste, va a
caer la actividad económica, no va a haber aumento de inversión, va a caer el
empleo y va a haber pérdida del salario real de los trabajadores, va a subir la
indigencia y la pobreza y como todo esto es fruto de la estupidez de Marcos
Peña, va a haber más inflación”. Milei sabe que está destruyendo al pueblo; es
muy consciente de su crueldad y su maldad. Y aquí unimos la sentencia que hemos
utilizado como metáfora desde la columna pasada: “El mejor truco del diablo ha
sido convencer al mundo de que no existe, porque entonces así puede actuar con
total impunidad y, sobre todo, está entre nosotros.
Pero no olvidemos que Milei es un espejo de
una buena parte de la argentinidad, siguiendo las líneas del libro de Adrián
Cangi y Ariel Pennisi, “Diario de la Argentina de Milei”. Los dos filósofos y
ensayistas hacen una lectura de las gramáticas del poder: cómo el lenguaje ha
pervertido la mente de buena parte de los argentinos. Y así estamos como
estamos... Todo empieza y termina con las palabras... Parece mentira que algo
que parece tan sutil como el uso del lenguaje, las palabras que parecen tan
inocentes, modela la sensibilidad y el raciocinio de los argentinos, ¿no? Y
aquí traemos la idea que subyace a la Ventana de Overton, cómo las ideas y
políticas públicas pueden ganar aceptación y volverse aceptables para las
sociedades. Se representa como una ventana que se abre y se cierra, permitiendo
que ciertas ideas y políticas entren o salgan de la discusión pública. La
ventana se inicia en una etapa que comienza en lo inaceptable, hasta
convertirse en lo inevitable. ¡Una ley de trabajo regresiva y
esclavizante!¡Fuertísimo! La Ventana de Overton es un modelo útil para
comprender cómo las ideas y políticas públicas pueden ganar aceptación y cómo
influyen en el debate público y modelan y pervierten las mentes de los
ciudadanos.
Y continuamos con ciertas reflexiones
sobre el caso Epstein en el cual esa desclasificación no es un lavado de
conciencia de las élites. ¡Por favor! El poder que ha ocultado pruebas durante
décadas, siglos, de repente, parece que despertó con una vocación de
honestidad. Pero la pregunta no es quién o quiénes aparecen en esas listas,
sino por qué ahora y, sobre todo, qué efecto produce entre los ciudadanos del
mundo. Porque el verdadero campo de batalla está en nuestras mentes. Es otra
guerra psicológica más. El concepto esencial es que lo que ayer parecía
impensable, hoy se discute y lo que hoy se discute se normaliza y termina
integrándose en la estructura moral de la sociedad.
Y volvemos a Argentina: hoy se ha normalizado
la quita de derechos conquistados por la clase trabajadora. Todo está
relacionado con todo. Y el shock del primer momento termina integrándose y la
indignación se transforma en combustible y el combustible principal del sistema
contemporáneo es llamar la atención, porque la atención es energía psíquica y
quien controla la atención, controla el sistema emocional de los habitantes.
Pero, ¿qué queda fuera del foco? La mente se concentra en un estímulo y deja de
permitir otras cosas. Nos sólo nos dan información, sino que nos direccionan
emocionalmente. Pero el caso Epstein no deja de ser un espejo de nosotros
mismos. Los archivos más allá de los nombres, muestran un espejo oscuro donde
se mezcla con la perversión, el deseo de espectacularidad, donde la moral
pública contrasta con prácticas privadas. Y esto no es un accidente, sino que
es estructural. Y ese espejo no sólo los muestra a ellos, sino también algo de
nosotros. Nos atrapa lo prohibido y la necesidad de encontrar monstruos para
simplificar. Es un sistema complejo porque el ser humano necesita narrativas,
porque si todo el mal puede concentrarse en ciertas figuras, se sacrifica a
algunos. También puede ser un mecanismo para que el asombro desaparezca.
Cuando el horror se vuelve cotidiano, la
sensibilidad ni se inmuta, desaparece. Lo que antes provocaba náuseas, se
convierte en tema de conversación. El ciudadano medio experimenta ansiedad y
entonces busca protección y entonces estamos dispuestos a entregar nuestra
libertad como el 11 de septiembre. Tienes que entregar todos tus datos. Son
patrones muy antiguos del poder: caos, miedo y pedir control, vigilancia, más
control y ahí, cedemos espacio El sistema nervioso social está agotado de
información. La mente se satura y comienza a reaccionar, pero la reacción es
muy fácil de manipular. ¿Qué hacen con nuestra percepción del mundo? Lo que
hemos hablado tantas veces: dirigir nuestra atención como lo hace el Instituto
Tavistock. Nosotros miramos el espectáculo que las élites quieren que miremos o
no se dieron cuenta. Y aquí empieza el camino interior, porque lo que nadie
puede quitarnos es la pérdida de nuestra humanidad.
El sendero comienza por dentro. El morbo no
eleva nuestra conciencia. Y ¿por qué ahora? Esa es una señal de fractura
interna de las élites. Es una guerra interna del establishment. Se trata de
corrientes estratégicas. La información se destapa por la moralidad. Aquí se
muestra el debilitamiento civilizatorio. Cuando la moral pública se une con lo
privado, el sistema entra en fase de desintegración. No lo hacen por ética,
sino que están en lucha. El equilibrio de fuerzas de las élites se ha alterado.
Y es evidente que las élites saben algo que nosotros desconocemos: siempre fue
así. La respuesta es comprender la verdad histórica y cómo sobrevivir. Nuestra
guía es la ética honrada por el bien de todos: la solución es la comunidad
organizada, la organización consciente y no quedar atrapados en lo cotidiano.
Y saltamos a algunas reflexiones sobre la
Inteligencia Artificial, porque nos quieren vender que es el nuevo poder
contemporáneo Como dijo Larry Fink: “El dinero deja de ser dinero, la economía
deja de ser economía.” Y nosotros agregamos: y el ser humano deja de ser un ser
humano. Pero el error de fondo no es la velocidad, los datos, los algoritmos,
no es sólo una cuestión técnica ni geopolítica: es un acontecimiento
antropológico, un espejo que refleja al ser humano. Es una pérdida de
orientación metafísica, una pérdida de trascendencia en la que la clave es
teológica y antropológica. La Inteligencia Artificial es un acontecimiento
antropológico que ocurre en un momento histórico determinado de fragmentación,
de pérdida de orientación metafísica, sin sed de trascendencia.
La Inteligencia Artificial repite las
estructuras profundas del pensamiento religioso, vaciándolo de su contenido
moral, como la Torre de Babel en la cual el pecado fue creer que la
trascendencia se podía alcanzar con la técnica. Babel no niega a Dios, sino que
busca la transformación por la perfección del sistema. La Torre ahora es
invisible. No es que el ser humano asciende a lo Divino, sino que lo divino es
lo que desciende por el LOGOS que se hace carne. Un lenguaje técnico sin transformación
moral no produce trascendencia, produce caos.
La Inteligencia Artificial es una Babel
reconstruida. Es algorítmica, global. Pero la redención ocurre con la
transformación del ser humano, no por la perfección de los sistemas y la
Inteligencia Artificial propone lo contrario. Nos promete una ascensión hacia
una inteligencia casi divina, pero sin la transformación interior. Las máquinas
no cargan con la responsabilidad moral, prometen eficiencia, pero no sabiduría.
Reduce el ser humano a datos, patrones de conducta, probabilidades. Aísla la
inteligencia humana como una función técnica y extrae el alma. No hay juicio,
no hay distinción entre lo justo y lo injusto, entre la verdad y la mentira. No
es que se ha perdido la ilusión en Dios o como deseen llamarlo, sino en la
capacidad humana de transformación moral. La Inteligencia Artificial amplifica
lo que somos. Una mente confundida se convierte en mente caotizada.
El peligro no es que la máquina piense, sino
que el ser humano renuncie a pensar. La inteligencia consiste en formular
crítica, criterios, en distinguir el bien del mal. Y el recurso más escaso hoy
es el ser humano pensante. Pensamiento sostenido, orientación metafísica, pero
constantemente existe distracción constante, aceleración, agotamiento.
La Inteligencia Artificial no es nuestro
destino, sino que es nuestra prueba que debemos superar. La respuesta final es
la humana. La Inteligencia Artificial no nos va a salvar, sino que refleja hoy
quienes somos.
Para concluir, reiteramos, el peligro no es
que la máquina piense, sino que el ser humano renuncie a pensar.
Me despido de nuestra querida audiencia,
agradeciendo su amable atención e invitándola a otra nueva emisión de EL CLUB
DE LA PLUMA el 15 de marzo.
¡Hasta la victoria siempre,
compañeros! ¡Palestina Libre!
PROF.
VIVIANA ONOFRI
Desde Islas Canarias
Profesora en Letras, ex catedrática de la
Universidad Nacional de Mar del Plata

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