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viernes, 20 de febrero de 2026

VIVAS DONDE VIVAS, EL DIABLO ESTÁ ENTRE NOSOTROS. SIGNIFICACIÓN DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL. LA NORMALIZACIÓN ÉTICA DETRÁS DE EPSTEIN. - PROF. VIVIANA ONOFRI

 

VIVAS DONDE VIVAS, EL DIABLO ESTÁ ENTRE NOSOTROS. SIGNIFICACIÓN DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL.

LA NORMALIZACIÓN ÉTICA DETRÁS DE EPSTEIN.

 



 

          Un cálido abrazo a toda la querida audiencia de EL CLUB DE LA PLUMA. Otro día más, nos encontramos aquí en este espacio de reflexión compartida. ¡Quédate, que lo de hoy, también te va a interesar!

 

          Y en una inversión de urgencias, comenzaremos con Argentina, que, aunque no sea el ombligo del mundo, como dice el compañero Norberto Ganci, forma parte de este planeta tan complejo. Y como los archivos no resisten demasiadas contradicciones, recordemos lo dicho por el malvado Milei durante el gobierno de Macri. “Haga bien o mal el ajuste, va a caer la actividad económica, no va a haber aumento de inversión, va a caer el empleo y va a haber pérdida del salario real de los trabajadores, va a subir la indigencia y la pobreza y como todo esto es fruto de la estupidez de Marcos Peña, va a haber más inflación”. Milei sabe que está destruyendo al pueblo; es muy consciente de su crueldad y su maldad. Y aquí unimos la sentencia que hemos utilizado como metáfora desde la columna pasada: “El mejor truco del diablo ha sido convencer al mundo de que no existe, porque entonces así puede actuar con total impunidad y, sobre todo, está entre nosotros.

 

 Pero no olvidemos que Milei es un espejo de una buena parte de la argentinidad, siguiendo las líneas del libro de Adrián Cangi y Ariel Pennisi, “Diario de la Argentina de Milei”. Los dos filósofos y ensayistas hacen una lectura de las gramáticas del poder: cómo el lenguaje ha pervertido la mente de buena parte de los argentinos. Y así estamos como estamos... Todo empieza y termina con las palabras... Parece mentira que algo que parece tan sutil como el uso del lenguaje, las palabras que parecen tan inocentes, modela la sensibilidad y el raciocinio de los argentinos, ¿no? Y aquí traemos la idea que subyace a la Ventana de Overton, cómo las ideas y políticas públicas pueden ganar aceptación y volverse aceptables para las sociedades. Se representa como una ventana que se abre y se cierra, permitiendo que ciertas ideas y políticas entren o salgan de la discusión pública. La ventana se inicia en una etapa que comienza en lo inaceptable, hasta convertirse en lo inevitable. ¡Una ley de trabajo regresiva y esclavizante!¡Fuertísimo! La Ventana de Overton es un modelo útil para comprender cómo las ideas y políticas públicas pueden ganar aceptación y cómo influyen en el debate público y modelan y pervierten las mentes de los ciudadanos.

 

          Y continuamos con ciertas reflexiones sobre el caso Epstein en el cual esa desclasificación no es un lavado de conciencia de las élites. ¡Por favor! El poder que ha ocultado pruebas durante décadas, siglos, de repente, parece que despertó con una vocación de honestidad. Pero la pregunta no es quién o quiénes aparecen en esas listas, sino por qué ahora y, sobre todo, qué efecto produce entre los ciudadanos del mundo. Porque el verdadero campo de batalla está en nuestras mentes. Es otra guerra psicológica más. El concepto esencial es que lo que ayer parecía impensable, hoy se discute y lo que hoy se discute se normaliza y termina integrándose en la estructura moral de la sociedad.

 

 Y volvemos a Argentina: hoy se ha normalizado la quita de derechos conquistados por la clase trabajadora. Todo está relacionado con todo. Y el shock del primer momento termina integrándose y la indignación se transforma en combustible y el combustible principal del sistema contemporáneo es llamar la atención, porque la atención es energía psíquica y quien controla la atención, controla el sistema emocional de los habitantes. Pero, ¿qué queda fuera del foco? La mente se concentra en un estímulo y deja de permitir otras cosas. Nos sólo nos dan información, sino que nos direccionan emocionalmente. Pero el caso Epstein no deja de ser un espejo de nosotros mismos. Los archivos más allá de los nombres, muestran un espejo oscuro donde se mezcla con la perversión, el deseo de espectacularidad, donde la moral pública contrasta con prácticas privadas. Y esto no es un accidente, sino que es estructural. Y ese espejo no sólo los muestra a ellos, sino también algo de nosotros. Nos atrapa lo prohibido y la necesidad de encontrar monstruos para simplificar. Es un sistema complejo porque el ser humano necesita narrativas, porque si todo el mal puede concentrarse en ciertas figuras, se sacrifica a algunos. También puede ser un mecanismo para que el asombro desaparezca.

 

 Cuando el horror se vuelve cotidiano, la sensibilidad ni se inmuta, desaparece. Lo que antes provocaba náuseas, se convierte en tema de conversación. El ciudadano medio experimenta ansiedad y entonces busca protección y entonces estamos dispuestos a entregar nuestra libertad como el 11 de septiembre. Tienes que entregar todos tus datos. Son patrones muy antiguos del poder: caos, miedo y pedir control, vigilancia, más control y ahí, cedemos espacio El sistema nervioso social está agotado de información. La mente se satura y comienza a reaccionar, pero la reacción es muy fácil de manipular. ¿Qué hacen con nuestra percepción del mundo? Lo que hemos hablado tantas veces: dirigir nuestra atención como lo hace el Instituto Tavistock. Nosotros miramos el espectáculo que las élites quieren que miremos o no se dieron cuenta. Y aquí empieza el camino interior, porque lo que nadie puede quitarnos es la pérdida de nuestra humanidad.

 

 El sendero comienza por dentro. El morbo no eleva nuestra conciencia. Y ¿por qué ahora? Esa es una señal de fractura interna de las élites. Es una guerra interna del establishment. Se trata de corrientes estratégicas. La información se destapa por la moralidad. Aquí se muestra el debilitamiento civilizatorio. Cuando la moral pública se une con lo privado, el sistema entra en fase de desintegración. No lo hacen por ética, sino que están en lucha. El equilibrio de fuerzas de las élites se ha alterado. Y es evidente que las élites saben algo que nosotros desconocemos: siempre fue así. La respuesta es comprender la verdad histórica y cómo sobrevivir. Nuestra guía es la ética honrada por el bien de todos: la solución es la comunidad organizada, la organización consciente y no quedar atrapados en lo cotidiano.

 

          Y saltamos a algunas reflexiones sobre la Inteligencia Artificial, porque nos quieren vender que es el nuevo poder contemporáneo Como dijo Larry Fink: “El dinero deja de ser dinero, la economía deja de ser economía.” Y nosotros agregamos: y el ser humano deja de ser un ser humano. Pero el error de fondo no es la velocidad, los datos, los algoritmos, no es sólo una cuestión técnica ni geopolítica: es un acontecimiento antropológico, un espejo que refleja al ser humano. Es una pérdida de orientación metafísica, una pérdida de trascendencia en la que la clave es teológica y antropológica. La Inteligencia Artificial es un acontecimiento antropológico que ocurre en un momento histórico determinado de fragmentación, de pérdida de orientación metafísica, sin sed de trascendencia.

 

 La Inteligencia Artificial repite las estructuras profundas del pensamiento religioso, vaciándolo de su contenido moral, como la Torre de Babel en la cual el pecado fue creer que la trascendencia se podía alcanzar con la técnica. Babel no niega a Dios, sino que busca la transformación por la perfección del sistema. La Torre ahora es invisible. No es que el ser humano asciende a lo Divino, sino que lo divino es lo que desciende por el LOGOS que se hace carne. Un lenguaje técnico sin transformación moral no produce trascendencia, produce caos.

 

 La Inteligencia Artificial es una Babel reconstruida. Es algorítmica, global. Pero la redención ocurre con la transformación del ser humano, no por la perfección de los sistemas y la Inteligencia Artificial propone lo contrario. Nos promete una ascensión hacia una inteligencia casi divina, pero sin la transformación interior. Las máquinas no cargan con la responsabilidad moral, prometen eficiencia, pero no sabiduría. Reduce el ser humano a datos, patrones de conducta, probabilidades. Aísla la inteligencia humana como una función técnica y extrae el alma. No hay juicio, no hay distinción entre lo justo y lo injusto, entre la verdad y la mentira. No es que se ha perdido la ilusión en Dios o como deseen llamarlo, sino en la capacidad humana de transformación moral. La Inteligencia Artificial amplifica lo que somos. Una mente confundida se convierte en mente caotizada.

 

 El peligro no es que la máquina piense, sino que el ser humano renuncie a pensar. La inteligencia consiste en formular crítica, criterios, en distinguir el bien del mal. Y el recurso más escaso hoy es el ser humano pensante. Pensamiento sostenido, orientación metafísica, pero constantemente existe distracción constante, aceleración, agotamiento.

 La Inteligencia Artificial no es nuestro destino, sino que es nuestra prueba que debemos superar. La respuesta final es la humana. La Inteligencia Artificial no nos va a salvar, sino que refleja hoy quienes somos.

 

 Para concluir, reiteramos, el peligro no es que la máquina piense, sino que el ser humano renuncie a pensar.

       

  Me despido de nuestra querida audiencia, agradeciendo su amable atención e invitándola a otra nueva emisión de EL CLUB DE LA PLUMA el 15 de marzo.

 

¡Hasta la victoria siempre, compañeros! ¡Palestina Libre!

 

 

 

PROF. VIVIANA ONOFRI

 Desde Islas Canarias

 Profesora en Letras, ex catedrática de la Universidad Nacional de Mar del Plata

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