RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

viernes, 13 de febrero de 2026

VIVAS DONDE VIVAS, EL DIABLO ESTÁ ENTRE NOSOTROS. LUCHA ENTRE LAS ÉLITES: EL CASO EPSTEIN. - PROF. VIVIANA ONOFRI

 

VIVAS DONDE VIVAS, EL DIABLO ESTÁ ENTRE NOSOTROS. LUCHA ENTRE LAS ÉLITES: EL CASO EPSTEIN.

 



 

         Un cálido abrazo a toda la querida audiencia de EL CLUB DE LA PLUMA. Otro día más, nos encontramos aquí en este espacio de reflexión compartido. ¡Quédate, que lo de hoy, también te va a interesar!

 

          Quizás los oyentes no sean conscientes de la responsabilidad que tenemos al hablar con un micrófono y que nuestras palabras se expandan sin ningún límite. Por detrás de una columna, existe toda una tarea de estudio, de crítica, de lectura, de escucha que no es visible, pero que nos guía constantemente porque las palabras modelan y, a la vez, pervierten las mentes de los ciudadanos, configurando opuestos falaces, maniqueos, falsas alternativas, demonizando a quienes se oponen al relato oficial. Esta columna será el inicio de una serie que tendrá como título: Vivas donde vivas, el diablo está entre nosotros. La fuente de inspiración es el libro del Licenciado en Periodismo, Lorenzo Ramírez, “El diablo está entre nosostros”, con el cual coincidimos en los aspectos geopolíticos, aunque un abismo nos separa de su postura sobre economía. No todos los analistas responden a todas nuestras convicciones: vamos tomando de aquí y allá lo que nuestro intelecto, nuestro raciocinio y nuestra sensibilidad nos dicta.

 

          No es la primera vez que en nuestras columnas denunciamos y alertamos sobre los agentes del caos que manipulan procesos económicos y geopolíticos desde los órganos del poder para configurar un relato falaz, basado en una supuesta lucha de las sociedades libres contra los países totalitarios. En realidad, las fronteras ideológicas se borran cuando estudiamos a fondo las estructuras del sistema, que están más cerca de una plutocracia extractora de rentas que de un modelo que proteja los derechos y libertades ciudadanas. El papel de esos agentes del caos quiere salvaguardar el viejo orden acabando con la libertad de acción y de pensamiento. La lucha contra el cambio climático, la guerra de Ucrania y la pugna entre Estados Unidos y China por el trono de la hegemonía mundial están provocando una situación crítica en Occidente en la cual los gobernantes europeos son cómplices necesarios, pero no solamente los gobiernos europeos son cómplices necesarios: toda una red de vasallos a sueldo, impregnan de maldad a las sociedades.

 

        El Estado-nación, en la condición de representante soberano del pueblo, se tornó obsoleto y debe ser sustituido por un poder político transnacional, globalmente activo e inmune a los deseos de los gobernantes. La Unión Europea es la muestra más evidente de esta agenda y desde su génesis ha sido el proyecto piloto del globalismo. Recordemos que en España el proyecto ELISA, programa del Centro Nacional de Inteligencia español, se dio a la caza de brujas modernas para limitar el alcance de las críticas contra la agenda globalista, que establecía que su misión real era acabar con las narrativas antiglobalistas, porque tenían una marcada naturaleza antisistema contraria a las instituciones democráticas. Esto es una gran manipulación, ya que no hay nada más antidemocrático que la promoción del globalismo que persigue, precisamente, la destrucción de lo que queda de las democracias occidentales y acabar con las soberanías nacionales, para entregar la gestión a una serie de tecnócratas que se sientan en consejos de administración de multinacionales y en organismos supranacionales para determinar el rumbo de las sociedades. El globalismo es una política supranacional implantada por burócratas que trabajan en despachos gubernamentales, consultoras internacionales y grandes corporaciones que consideran el mundo entero como una esfera propicia para su influencia política y que tiene como objetivo controlar el proceso de la globalización.

 

          Existe una idea clave que es que las dictaduras, permanezcan ocultas o estén a la vista de todos, sólo pueden mantenerse con una cierta aclamación popular. Las masas son guiadas para que demonicen a todos los que cuestionen el sistema de control, en un sistema perverso. Se necesita un pequeño porcentaje de disidencia que legitime la ficción de permitir la decisión libre de los súbditos, ese enemigo del pueblo que se convierte en el blanco del odio y la justificación del terror, lo cual será imposible en un escenario de unanimidad. Al mismo tiempo, la propaganda se encarga de hacer creer a los rebeldes que se encuentran en soledad, frente al número y superioridad moral de los buenos ciudadanos. Un mecanismo de manipulación del pensamiento que las élites llevan décadas desarrollando a golpes, fraudes electorales, guerras a la carta, terrorismo de falsa bandera, catástrofes naturales... todos ellos elementos que está sirviendo a las grandes tecnológicas para, en colaboración con los estados profundos de los países occidentales, ir realizando experimentos sociales con los que modelar discursos y perfeccionar mecanismos para encontrar a los versos sueltos que no solo no creen las versiones oficiales, sino que tampoco se tragan las alternativas difundidas por las cloacas del sistema. 

 

         Estas columnas que hoy iniciamos no tendrán un contenido teológico, no hablaremos sobre Dios ni potestades espirituales, obviamente, pero el mejor truco del diablo ha sido convencer al mundo de que no existe, porque así entonces puede actuar con total impunidad y, sobre todo, está entre nosotros. Muchas personas no llegan a comprender la esencia y el fin del proceso de desintegración provocado, porque piensan que no se puede ser tan malvado como para promover una agenda contra la propia población. ¡Qué decir sobre la Argentina de Milei! La gran banca se prepara para un incremento de los disturbios civiles en un escenario de recrudecimiento sin precedentes de enfrentamientos en Estados Unidos y Europa, sociedades que no está acostumbradas al caos social y que llevan décadas viviendo en la ilusión de que todo funciona, aunque los políticos nos tomen el pelo y los empresarios saquen tajada de cualquier decisión gubernamental. Como consecuencia de esta previsión, los presidentes de los gigantes financieros están pidiendo a sus equipos directivos que preparen planes de contingencia. No son los únicos: organizaciones supranacionales y globalistas como el Foro Económico Mundial, el FMI, el Banco Mundial y la ONU llevan tiempo planteando este riesgo en sus informes y grupos de estudio. Lo que está en juego es la destrucción de la clase media occidental, el aumento de la pobreza y el hecho de que las herramientas adoptadas por gobiernos y bancos centrales para mantener la ilusión de estabilidad se han evaporado. En enero, se llevó a cabo la Novena Noche de la Solidaridad, en París, una iniciativa que buscaba comprender las necesidades de las personas sin hogar y transformar la percepción de la exclusión. En Francia, más de 350.000 personas viven en las calles en diferentes ciudades.

 

          Y como si esto fuera poco, las élites también luchan entre ellas, expuestas en el caso Epstein. El Mossad, el MI6 británico y otros servicios de inteligencia fueron puestos en marcha desde hace largo tiempo con unos objetivos todavía no muy claros y parece que llegó el momento de molestar un poco. Es una desclasificación interesada de documentos. Esta es una nueva operación psicológica de las élites de poder, consecuencia de una guerra intestina, son esas estructuras del estado profundo, sobre todo, en Estados Unidos; es una batalla que están enfrentando los servicios de inteligencia, el complejo militar-industrial, el lobby sionista y las facciones del Departamento de Estado y del Departamento de Justicia y la propia Casa Blanca, y hay un uso del chantaje como herramienta de control y una manipulación informativa para confundir a la opinión pública.

 

          Ante la exposición de esta cruda realidad, es humano caer en el derrotismo y el miedo siguiendo el argumento de que, si los movimientos de oposición al sistema actual, a este régimen de las élites, están dirigidos por los mismos ingenieros sociales a los que queremos derrocar, pues entonces no vale la pena oponerse. Esta es la gran trampa en la que los agentes del caos quieren que caigamos.

   

      Me despido de nuestra querida audiencia, agradeciendo su amable atención, e invitándola a otra nueva emisión de EL CLUB DE LA PLUMA, el próximo domingo.

 

 ¡Hasta la victoria siempre, compañeros! ¡Palestina libre!

 

PROF. VIVIANA ONOFRI

 Desde Islas Canarias

 Profesora en Letras, ex catedrática de la Universidad Nacional de Mar del Plata

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