RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

viernes, 13 de febrero de 2026

DISCURSO DEL PRIMER MINISTRO DE CANADÁ, MARK CARNEY, EN EL FORO DE DAVOS 2026 – PARTE 3 - MAURICIO IBÁÑEZ

 

DISCURSO DEL PRIMER MINISTRO DE CANADÁ, MARK CARNEY, EN EL FORO DE DAVOS 2026 – PARTE 3




Queridos compañeros, amigos y oyentes de El Club de la Pluma, desde Colombia los saluda Mauricio Ibáñez, con nuestro acostumbrado abrazo por la unidad latinoamericana.

 

El programa de la semana pasada fue la segunda parte de la lectura completa del discurso  pronunciado por Mark Carney, el Primer Ministro de Canadá, donde hizo una descripción bastante completa de la forma en que su país estaba respondiendo ante los abusos del bully, con calma y contundencia, para llevar a su país a una cada vez menor dependencia comercial de los Estados Unidos, mientras sugiere cómo, en equipo con el resto del mundo, podemos encontrar alternativas comerciales y financieras para escapar de la presión de los poderosos. Su discurso en Davos concluyó de la siguiente manera:

 

“En materia de soberanía en el Ártico, apoyamos firmemente a Groenlandia y Dinamarca y respaldamos plenamente su derecho exclusivo a determinar su futuro. Nuestro compromiso con el artículo 5 es inquebrantable.

 

Colaboramos con nuestros aliados de la OTAN (incluido el grupo de los ocho países nórdicos y bálticos) para hacer más seguros los flancos norte y oeste de la Alianza, en particular mediante inversiones sin precedentes de Canadá en radares trans-horizonte, submarinos, aviones y el despliegue de militares sobre el terreno. Canadá se opone firmemente a la imposición de aranceles relacionados con Groenlandia y pide que se mantengan conversaciones específicas con el fin de alcanzar los objetivos comunes de seguridad y prosperidad para el Ártico.

 

En materia de comercio plurilateral, apoyamos los esfuerzos por tender un puente entre la Asociación Transpacífica y la Unión Europea, con vistas a crear un nuevo bloque comercial de 1.500 millones de personas.

 

En lo que respecta a los minerales críticos, estamos formando clubes de compradores arraigados en el G7 para permitir que el mundo se diversifique y escape a la concentración de la oferta.

 

En materia de inteligencia artificial, cooperamos con democracias que comparten nuestros puntos de vista para evitar vernos finalmente obligados a elegir entre potencias hegemónicas y proveedores a gran escala.

 

No se trata de un multilateralismo ingenuo. Nuestro enfoque tampoco se basa en instituciones debilitadas. Consiste en establecer coaliciones eficaces, en función de los retos, entre socios que comparten suficientes puntos en común para actuar juntos. En algunos casos, será la gran mayoría de los países.

 

Y consiste en crear una amplia red de conexiones en los ámbitos del comercio, la inversión y la cultura, en la que podamos apoyarnos para afrontar los retos y aprovechar las oportunidades que se nos presenten.

 

Las potencias medias deben actuar juntas, porque si no estás en la mesa, estás en el menú.

 

Las grandes potencias pueden permitirse actuar solas. El tamaño de su mercado, su capacidad militar y su poder les permiten imponer sus condiciones.

 

No es el caso de las potencias medias. Cuando negociamos sólo a nivel bilateral con una potencia hegemónica, lo hacemos desde una posición de debilidad. Aceptamos lo que se nos ofrece. Competimos entre nosotros por ser los más complacientes.

 

Eso no es soberanía. Es fingir ser soberano mientras se acepta la subordinación.

 

En un mundo marcado por la rivalidad entre las grandes potencias, los países intermedios tienen dos opciones: competir entre sí para obtener favores o unirse para crear una tercera vía que tenga peso.

 

No debemos permitir que el auge de las potencias duras nos impida ver que la legitimidad, la integridad y las normas mantendrán su fuerza si decidimos ejercerlas juntos.

 

Lo que me lleva de vuelta a Havel.

 

Para las potencias medias, ¿qué significa «vivir en la verdad»?

 

Es nombrar la realidad. Dejar de invocar el «orden internacional basado en normas» como si aún funcionara tal y como se nos presenta. Llamar al sistema por su nombre: un período de intensificación de la rivalidad entre las grandes potencias, en el que las más fuertes actúan según sus intereses utilizando la integración económica como arma de coacción.

 

Es actuar de manera coherente. Aplicar las mismas normas a los aliados y a los rivales. Cuando las potencias medias critican la intimidación económica por parte de unos, pero guardan silencio cuando proviene de otros, dejamos el cartel en el escaparate.

 

Es poner en práctica aquello en lo que afirmamos creer. En lugar de esperar a que se restablezca el antiguo orden, crear instituciones y celebrar acuerdos que desempeñen la función que se supone que deben desempeñar.

 

Y es reducir la influencia que permite la coacción. Todo gobierno debería dar prioridad a la creación de una economía nacional fuerte. La diversificación internacional no es sólo una cuestión de prudencia económica, sino también la base material de una política exterior honesta. Los países se ganan el derecho a adoptar posiciones de principio al reducir su vulnerabilidad a las represalias.

 

Canadá tiene lo que el mundo busca. Somos una superpotencia energética. Contamos con importantes reservas de minerales críticos. Tenemos la población más instruida del mundo. Nuestros fondos de pensiones se encuentran entre los inversores más importantes y sofisticados del mundo. Contamos con capital, talento y un gobierno con una enorme capacidad financiera que le permite actuar con determinación. Y nos adherimos a valores a los que muchos otros aspiran.

 

Canadá es una sociedad pluralista que funciona. Nuestro espacio público es ruidoso, diverso y libre. La población canadiense sigue comprometida con la sostenibilidad.

 

Somos un socio estable y fiable en un mundo que no lo es en absoluto, y que establece y valora las relaciones a largo plazo.

 

Canadá tiene algo más: la conciencia de lo que está sucediendo y la determinación de actuar en consecuencia.

 

Entendemos que esta ruptura exige algo más que una simple adaptación. Exige honestidad sobre la realidad del mundo tal y como es.

 

Retiramos el cartel del escaparate.

 

Sabemos que el antiguo orden no volverá. No deberíamos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia.

 

Pero a partir de esta ruptura, podemos construir algo mejor, más fuerte y más justo.

 

Esa es la tarea de las potencias medias, que son las que más tienen que perder en un mundo de fortalezas y las que más tienen que ganar en un mundo de verdadera cooperación.

 

Los poderosos tienen su poder. Pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de llamar a las cosas por su nombre, de reforzar nuestra posición en casa y de actuar juntos.

 

Este es el camino que ha elegido Canadá. Lo hemos elegido abiertamente y con confianza.

 

Y es un camino abierto a cualquier país que desee seguirlo con nosotros”

 

La próxima semana haremos un análisis de las tres partes de este discurso, ya que contiene elementos clave de lo que puede ser la respuesta colectiva de los países en esta coyuntura global. Hasta entonces, compañeros, un fuerte abrazo.

 

 

MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

Especialista En Estudios Socio-Ambientales

 

 

PARA SABER MÁS

 

Video discurso del PM Mark Carney en Davos 2026 - Enlace

https://www.youtube.com/live/uStuQ-TbL9k

 

Texto del discurso del PM Mark Carney en Davos 2026 - Enlace

https://legrandcontinent.eu/es/2026/01/21/construir-algo-mejor-el-discurso-completo-de-mark-carney-en-davos-x/

 

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