RADIO EL CLUB DE LA PLUMA

domingo, 14 de diciembre de 2025

CIERRE EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 14-12-2025 “Diario De Un Extranjero En Argentina 2025”

 

CIERRE EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 14-12-2025

 

“Diario De Un Extranjero En Argentina 2025”






Estamos llegando al final de otra emisión más de El Club de la Pluma, por nuestra radio web y la red de radios compañeras y amigas que retransmiten en directo un diferido a quienes agradecemos a la distancia, una vez más, por la posibilidad de poner las voces de la patria grande fuera de ella en otras regiones, Gaby, para la despedida. He tomado de las redes para compartir con ustedes una publicación de nuestro amigo, ya histórico, Sergio Orestes Guiñanes, que comparte este genial escrito de un extranjero, porque es bueno saber cómo nos miran y cómo nos ven desde otras miradas ajenas, nos enseñan mucho sobre nosotros mismos. El texto se titula Diario de un extranjero en Argentina 2025 y es de Gabriel Eduardo Vigal, inspirado en Gombrowicz y en la mirada de un extranjero que observa la Argentina de hoy.

Llegué con la idea romántica de encontrar una nación despierta, rebelde, vibrante y encontré un país agotado por su propia memoria, un lugar donde el futuro se promete como espejismo y el pasado se repite como castigo. Los argentinos hablan de libertad, pero parecen más prisioneros que nunca, del dólar, del algoritmo, de la bronca. Las redes sociales les dieron voz, pero se la devoraron enseguida.

Ahora todos gritan, nadie escucha. El mate sigue pasando de mano en mano, pero ya no une, es apenas una excusa para hablar mal de otro. ¿Cómo entender que un pueblo que venció dictaduras, que llenó las plazas, que inventó el tango y el asado como actos de comunión, hoy se arrodilla ante las mismas recetas que siempre lo traicionaron? Repiten las políticas neoliberales como si fueran novedad, como si esta vez la mentira fuera a salvarlos.

No recuerdan o no quieren recordar que cada vez que confiaron en los mercados, el pueblo terminó más pobre, más endeudado, más solo. Camino por Buenos Aires y veo una melancolía disfrazada de modernidad. Los edificios brillan, pero las almas están opacas.

En las veredas la gente se esquiva como si el otro fuera una amenaza. La sonrisa se volvió sospechosa, la empatía una antigüedad. El nosotros murió en silencio, mientras los medios y las redes se encargaron de dividirlos como quien parte una pizza fría.

Y lo más triste es que muchos celebran esa división. Aprendieron a odiar como antes sabían abrazar, a desconfiar como antes sabían creer. Miran a sus dirigentes con desprecio, pero los imitan.

Critican la corrupción, pero buscan la trampa. Se quejan del poder, pero se arrodillan frente a cualquier influencer que les promete éxito fácil. El país se volvió un reality.

Cada uno actúa para las cámaras invisibles del Instagram nacional. Sin embargo, bajo esa costra de cinismo, todavía late algo que me conmueve. Lo siento en la mirada de un pibe que le da su asiento a una vieja.

En el abrazo de los que no tienen nada, pero igual comparten el vino. Siento que hay una nobleza escondida, una memoria emocional que se resiste a morir. Argentina está dormida.

Y si algo aprendí observando a este pueblo, es que cuando se despierta, tiembla la historia. Quizás aún puedan redescubrir la fe en ellos mismos. No en los slogans, no en los discursos, sino en la verdad simple de mirarse al espejo y reconocerse.

Mientras sigan repitiendo los errores de los que los arruinaron, seguirán siendo esclavos de su propia estupidez colectiva. Pero el día que se animen a pensar por sí mismos, a volver a sentir en vez de reaccionar, el país renacerá como después de una tormenta. Yo me voy a ir con la certeza de haber visto una tierra maravillosa en su miseria, heroica en su decadencia.

Porque Argentina es una tragedia que aún sueña con ser epopeya. Hasta aquí el texto de Gabriel Eduardo Vidal. Un texto que nos debería provocar una reacción.

Siempre decimos, no? Siempre hay de mucho, mucho, mucho para que nos incline a reaccionar. Quedarnos en la pasividad de observar cómo se va destruyendo la patria. Bueno, vuelvo a repetir aquella frase que habían tratado de instalar, que los pueblos no se suicidan.

Tengo mis serias dudas, pero también tengo dudas de que la pasividad continúe. Y es preferible aferrarse a la esperanza de la reacción, de la acción y de revertir todo el desastre. La Argentina ha pasado por distintas situaciones en lo largo de su historia, donde ha sido sometida, castigada, vilipendiada, entregada, regalada y después venía la recuperación, el alzamiento de los pueblos para rescatarla de tanto oprobio.

La esperanza me lleva a pensar que ese momento puede repetirse y rescatemos a la patria como corresponde. Y que no sea una simple reacción para tapar el desastre, sino para que recuperemos esa libertad que nos han cercenado, que nos han mancillado, que nos han manipulado y la vienen ensuciando. Recuperemos la libertad por nuestras acciones, para que nuestra descendencia se sienta orgullosa de que luchamos por un país para todos y para todas.
 

Y que así sea. Fuerte abrazo revolucionario y hasta la victoria siempre.

 

 


NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción

Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción

 

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