RADIO "EL CLUB DE LA PLUMA"

lunes, 1 de julio de 2013

ORÍGENES, DESCENDENCIAS Y NEGACIONES…

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ORÍGENES, DESCENDENCIAS Y NEGACIONES…

Desde 1492 la cosa comenzó muy mal para quienes habitaron y, a pesar del tiempo, habitan estas tierras, las de la Patria Grande.
Desde 1492 el exterminio se instaló para no retirarse. Desde desconocidas enfermedades en esos tiempos a las armas, desde el sometimiento esclavo a la martirización por el rezo y la cruz, desde el saqueo a la contaminación, de todo han padecido y probablemente hoy padezcan quienes han heredado saberes ancestrales.

Hubo una parte de la historia de nuestros pueblos que fue distorsionada, manipulada convenientemente en beneficio de intereses muy alejados de los sentimientos de Patria, País, Nación, etc.
Una historia que negó la existencia de pueblos establecidos desde mucho tiempo atrás, antes de la conquista, al punto de ignorarlos al titular alguna pretendida gesta como conquista del desierto, cuando pueblos enteros poblaban esos territorios.
La discusión de si eran muchos o pocos es muy miserable y hasta ridícula cuando nos referimos a genocidios…

Bien vale recordar el lugar que le dieron en la construcción de la Patria Grande, hombres como Monteagudo, Castelli, Belgrano, San Martín, quienes consideraban de suma importancia el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios. Ello fue suficiente motivo para descartar en el relato histórico conceptos como los que rescata Osvaldo Bayer al comentar: “…Hay que leer estos increíbles documentos de Manuel Belgrano sobre los pueblos originarios. Cómo los defiende, como retrata en sus escritos la esclavitud terrible que sufrieron bajo los españoles. La mita, la encomienda, el yanaconazgo, esas tres formas de esclavitud. Cuando él hace la expedición al Paraguay señala que se le van a devolver las tierras comunitarias, se les va a dar la libertad y terminar para siempre la esclavitud. Y dice que recurría a la Junta de Mayo para que se le den préstamos para la compra de elementos para la agricultura y la cría de ganado, dice Belgrano en Diciembre de 1810. Hay que ver también los textos de Bernardo de Monteagudo, Juan José Castelli y Mariano Moreno sobre la defensa de los pueblos originarios. En 1813 la asamblea termina con la esclavitud de los de acá y de los africanos que habían sido traídos por los españoles porque no les alcanzaba los que tenían…” 1

Ya hemos expresado algunas ideas respecto del recorrido histórico que ha marcado a nuestros pueblos, en relación al derrotero de los pueblos originarios. No obstante vale recordar, por ejemplo, que quienes no fueron sometidos por las armas, lo fueron por “el designio divino” que portaban jesuitas con sus misiones.
Roca no fue el primero en asesinar a originarios en el inexistente desierto, ya lo había comenzado Juan Manuel de Rosas que, a pesar de otras aristas, digamos nacionalistas, “negociaba” con aquellos que se sometían y reconocían un poder superior. Los otros, pasaban a degüello…

Al respecto, en otra ocasión Bayer rescata de los documentos del Consejo Asesor Indígena: “…"Con la llegada del hombre blanco a nuestras tierras comienza el proceso más violento de la desarticulación de la armonía del hombre con la naturaleza. Junto a las pestes, a las enfermedades, llegaron valores y principios desconocidos para nuestros pueblos: la avaricia, el individualismo, la acumulación de poder y riqueza a costa del sufrimiento de muchos. De la mano de la espada y la cruz, nos impusieron dioses e idiomas desconocidos que nada tenían ni tienen que ver con la cosmovisión de los pueblos originarios". Y agrega: "De la mano del Remington, la cruz, el alcohol, se masacró a millares de mapuches, se arrasó e incendió tolderías, se apropiaron de nuestras mujeres y niños para trofeos de las familias ricas, se puso precio a las tetas de nuestras hermanas y a las orejas de nuestros hermanos. Se condenó a nuestro pueblo a refugiarse entre los pedreros cordilleranos, mientras nuestro territorio quedaba en manos del conquistador". Y luego se expresa la esencia de lo que hubiera sido un encuentro, que no fue: "Como parte de la naturaleza, sabemos que en la diversidad está la fuerza, en la unión y el respeto de lo diferente está el futuro, pero no sobre la base del olvido y la mentira"…” 2

Hoy el tema originario parece reflejar viejas estrategias con las que se pretendían justificar situaciones de desigualdad, en algunos casos de abuso y otras, tal vez más lamentables de persecuciones y muertes…
Desde los decesos por causas evitables a las torturas y violaciones, desde la usurpación territorial a los asesinatos, son situaciones que, podríamos considerar, se experimentan a diario en las diferentes comunidades; salvo, tal vez, en aquellas que “negocian” ante el poder superior…

Si tenemos que hacer una gran distinción en el tratamiento de estos temas, podríamos acordar en que hay dos grandes fracciones: una que defiende y promueve la defensa de los pueblos originarios, y la otra que “hace como que” atiende el tema pero sin resolver los complejos problemas de fondo.
En estos últimos tiempos pareciera que se pretende referir a otra versión de la teoría de los dos demonios, en relación al tema originario. Hay un cierto tufillo entre reaccionario y fanático que desvía la atención de lo que en realidad deberíamos ocuparnos: conocer concreta y conscientemente la realidad de nuestros pueblos originarios…

Tan bajo se ha caído al respecto que se ha ridiculizado y minimizado el tema a si se es opositor u oficialista. Se ha politizado tan mezquinamente este tema, que mueve a tremenda preocupación.

Que violaciones a los derechos humanos hubo y hay, no caben dudas. Las mismas violaciones a los derechos humanos producidas a partir de 1492, son casi las mismas que se producen en estos días. La miserabilidad del género humano no ha cambiado, muy a pesar del paso del tiempo.
Olvidar que no sólo fueron excluidos sociales de la vieja Europa los que arrasaron estas tierras, que también fueron responsables quienes con las excusas de la evangelización, individuos pertenecientes a la iglesia católica, los que hoy bajo el discurso y sermón de la confraternidad, pretenden “lavar la cara” de una institución que siempre apareció como aliada de los grandes genocidios cometidos en nuestro planeta. Olvidar todo ello nos haría perder conocimiento sobre lo que en realidad nos ha atravesado como pueblo…

En los últimos tiempos los enfrentamientos entre grupos diferenciados, indigenistas-anti indigenistas, oficialistas-opositores, exacerba los humores en relación a temas que, a pesar de siglos transcurridos, no han cambiado de manera sustancial. Las persecuciones, torturas, asesinatos y despojos contra grupos etarios continúan y, al parecer, no se observan posibilidades de cambios…

La inclusión social que, afortunadamente ha cubierto y solucionado gravísimas situaciones ignoradas por mucho tiempo, gracias a oportunos y necesarios planes sociales, incremento del empleo, mejoramiento en los niveles adquisitivos, etc. debería inexorablemente incluir al sector de nuestra sociedad que aún, a pesar de haber transcurrido mucho más de quinientos años, continúan siendo ignorados, desmembrados, avasallados, perseguidos, sometidos, violados, asesinados. Ello está muy lejos de “el ser oficialista u opositor”. Cualquier instancia de violación a los derechos humanos debe ser condenada. Cualquier situación de injusticia, de desigualdad, de discriminación debe ser condenada.
Y más aún, deben ser reparadas. Las deudas históricas  y las actuales.

El tema originario no es un tema que sólo esté vinculado a la cuestión territorial que, si bien es de suma importancia no es el único; el tema originario debería plantearse desde las raíces mismas de nuestros pueblos ancestrales, desde sus saberes y costumbres milenarias. El respeto, consideración y la necesaria asignación del lugar que le corresponde en nuestra sociedad es urgente.
Perder nuestra memoria ancestral, es perder la parte más importante de nuestra identidad.
De lo contrario, nos habremos de quedar con una identidad importada, asentada en el siempre mezquino puerto que condicionó gran parte de nuestra historia, imponiendo dominación y control más allá de discursos integracionistas.

Es urgente y necesaria una profunda madurez social que privilegie la integración de nuestros pueblos, reconociendo sus derechos avasallados y devolverles todo lo que por naturaleza han heredado.
No podremos tener conciencia social si ignoramos una parte importante de ella.
Y más allá de disputas estériles y mal intencionadas respecto de liderazgos, entreguistas y otras miserias, hagamos honor a nuestros predecesores que visibilizaron la necesidad del respeto por nuestros orígenes…

Que así sea.
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NORBERTO GANCI –DIRECTOR-El Club de la Pluma
elclubdelapluma@gmail.com –elclubdelapluma@hotmail.com

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