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sábado, 20 de junio de 2026

EL LEJANO FUTURO DISTÓPICO YA ES PRESENTE - MAURICIO IBÁÑEZ

 

EL LEJANO FUTURO DISTÓPICO YA ES PRESENTE 



Queridos compañeros, amigos y oyentes de El Club de la Pluma, desde Colombia los saluda, como siempre, Mauricio Ibáñez, con un fuerte abrazo por la libertad de Palestina, la paz en Oriente Medio y la Unidad Latinoamericana.

 

En el año 1984, mientras cursaba mi maestría en ciencias Marinas en la Universidad de Puerto Rico, leí la novela “1984”, de George Orwell. Quería revisar qué tanto del futuro distópico descrito por el escritor británico un año antes de su muerte, se había cumplido justamente en ese año.

 


Bajo su seudónimo, el escritor Eric Arthur Blair (1903-1950) había plasmado en esta novela de ciencia ficción su desencanto con el imperialismo europeo, el americano y el soviético, y su mundo distópico describía una sociedad atrapada entre los tres, los cuales aseguraban el patriotismo fanático de sus pueblos mediante guerras constantes e imaginarias por un supuesto territorio en disputa, mientras los sometían a un férreo control social, político y psicológico.

 

Recuerdo que, en ese momento pensé que el escritor no le había atinado a nada. Justamente, en ese año las potencias estaban lidiando con los estertores finales de la guerra fría: la Unión Soviética se debatía en una profunda crisis interna, los Estados Unidos afianzaban su capitalismo con la reelección de Ronald Reagan, El Reino Unido estaba ocupado con una devastadora huelga minera, el conflicto en Irlanda y el intento de asesinato de Margaret Tatcher. Parecía que el mundo estaba retomando, no sin dolor, una vía que lo apartaba de los totalitarismos.    

 

Tal vez lo único que se asemejaba a la exacerbación del patriotismo como método de manipulación de la ciudadanía para sostener un gobierno totalitario e impopular, había ocurrido en Argentina en 1982, con la guerra de las Malvinas. Pero, por lo demás, todo parecía indicar que Orwell se había equivocado por completo. Recuerdo, incluso, que los opinadores de la época le dedicaron algunos de sus editoriales en la prensa: “Orwell se equivocó”.

 

Orwell se equivocó, pero de año.

 

Su novela distópica describe un régimen global totalitario donde la libertad individual ha sido completamente anulada. Tres superpotencias dominan el mundo: Oceanía, Eurasia y Asia Oriental. Si uno examina el mapa geopolítico de la novela, se puede encontrar alguna similitud entre estas y los sucesos de la historia contemporánea.

 

A estas alturas, podemos atrevernos a identificar, con algunos matices, que las tres superpotencias que se disputan el dominio mundial son los Estados Unidos, Rusia y China. En las tres hay un totalitarismo disfrazado de hegemonía mediática que mantiene manipulada a la población, y, aunque parezca inimaginable, vigilada.

 

En cada imperio hay un partido dominante o “interior” que gobierna, y un partido “exterior” que implementa las decisiones del primero, incluyendo el funcionamiento de un estado que simula una “oposición”, reescribe la historia (posverdad), controla la natalidad o programa la muerte colectiva según las necesidades de la economía, manipula a su población a punta de propaganda de odio y determina, a través de sus medios, lo que la gente debe pensar, hacer o consumir.

 

Al releer la novela, podemos ver de manera clara que, efectivamente, ya llegamos a ese futuro distópico que en 1984 creíamos improbable: ya somos vigilados por sistemas globales que colectan nuestros datos, nuestras opiniones, nuestros gustos, y los van modelando a conveniencia de los regímenes que alimentan la gobernanza de los imperios. No es una imposición tiránica ni violenta: damos nuestra información con gusto, permitimos a la inteligencia artificial que nos haga la tarea, que nos cree el dibujo, que nos construya el video y que piense por nosotros. Ya nos rendimos y estamos felices de haberlo hecho.

 

La manipulación mediática del odio, el miedo, la culpa y la incertidumbre son el instrumento con el que los electores estamos escogiendo, por una vía supuestamente democrática, gobernantes inútiles, ridículos, ignorantes y pintorescos que sólo sirven de instrumento para que, como en el imperio romano, la gobernabilidad se sostenga con la ayuda de las mafias locales.

 

Los tres imperios, el norteamericano, el ruso y el chino, nos dicen que son enemigos entre sí, que están dispuestos a luchar por nosotros, que nos representan. Se critican entre ellos y se lanzan amenazas vacías para que creamos que alguno de ellos saldrá en nuestro rescate si otro nos ataca, pero ya los vimos en Gaza e Irán, y lo estamos viendo en Cuba: no les importamos. Del “bla-bla-bla” no van a pasar.

 

Las organizaciones internacionales y sus montañas de papel también están al borde del colapso: a los imperios ya no les interesa la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ni los acuerdos globales contra el Calentamiento Global, ni los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Ahora la religión es la economía, el cielo es la banca, el infierno es el crimen organizado, ambos funcionan en paralelo y los gobiernos, con sus presidentes payasos, pintorescos y ridículos, están allí para darnos la impresión de que tenemos el control sobre algo. No es así: nos gobierna un club de ricos que dejó atrás la ética, la decencia y la honradez, y que funciona por igual en el mundo de lo ilegal y lo legítimo. Un club del que no somos miembros, ni lo seremos.

 

George Orwell crea, en 1984, un contexto distópico alrededor de una historia de amor entre dos protagonistas, donde uno de ellos termina absorbido por el sistema. Un final triste y desesperanzador para él, pero no narra qué sucede con el sistema que lo rodea. Al parecer, es un totalitarismo que ya se auto repara mediante la represión y la manipulación, y que ya constituye el inevitable futuro de la humanidad. Una novela sobre la desesperanza que describe un futuro en el que, con algunas inexactitudes, ya aterrizamos.

 

¿Qué nos deparará el futuro? Esta semana, la república islámica de Irán envió un mensaje interesante al mundo: no doblegó su cabeza y, sin la ayuda de Rusia ni China, fue capaz de resistir al invasor y dictarle sus condiciones (al menos eso es lo que parece). Quizás hay algo de esperanza en la resistencia, quizás se puede detener al abusador. La historia lo dirá.       

 

Hasta la próxima semana compañeros, un fuerte abrazo.

 

 

 

MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

Especialista En Estudios Socio-Ambientales

 

PARA SABER MÁS   

 

·           1984 – George Orwell - Enlace

https://www.philosophia.cl/biblioteca/orwell/1984.pdf

 

·           Explicación de “1984” de Orwell - Enlace

https://www.youtube.com/watch?v=g0afv-Ykc4o

 

·           El Manifiesto Palantir y la Dominación Global - Enlace

https://www.youtube.com/watch?v=SdNhMVffyAo 

 

·           Índice del Crimen Organizado Global - Enlace

https://globalinitiative.net/analysis/the-global-organized-crime-index-2025/?utm_source=copilot.com

 

 

TEMA MUSICAL DE LA SEMANA

 

Soles y Flores – Leon Gieco y Lila Downs - Enlace

https://www.youtube.com/watch?v=svLjSa5mvwI 

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