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viernes, 10 de abril de 2026

LAS PROPUESTAS DEL CANDIDATO PROGRESISTA IVAN CEPEDA – PARTE 3 - MAURICIO IBÁÑEZ

 

LAS PROPUESTAS DEL CANDIDATO PROGRESISTA

 IVAN CEPEDA – PARTE 3


Queridos compañeros, amigos y oyentes de El Club de la Pluma, desde Colombia los saluda Mauricio Ibáñez, con un fuerte abrazo por la libertad de Palestina, la paz en Oriente Medio y la Unidad latinoamericana.

 

En nuestro programa de la semana pasada continuamos nuestro recorrido por las propuestas que ha presentado el candidato progresista Iván Cepeda Castro, como parte de su programa para la continuidad del gobierno de Gustavo Petro.

 

En mi columna pasada abordé la segunda de las llamadas “Tres Revoluciones para una Colombia Potencia Mundial de Vida”, que el candidato Cepeda llamó “La Revolución Socioeconómica: Una Economía al Servicio de la Vida”.

 

Para la realización del programa de hoy también me apoyaré en los documentos de la propuesta del Candidato Cepeda, y también haré uso de textos escritos por nuestro compañero, amigo y referente, el Historiador Carlos Medina Gallego.

 

La tercera propuesta programática de Iván Cepeda se llama “La Revolución Política Democrática: una propuesta para transformar la democracia en Colombia”.

 

En el debate político contemporáneo, un concepto que ha cobrado mucha fuerza es el de la revolución político-democrática: Sin aludir a rupturas violentas o cambios abruptos del orden institucional, esta propuesta conceptual se refiere a una transformación profunda, por la vía democrática, de la manera en que se ejerce el poder, se toman las decisiones públicas y se construye la legitimidad política. En el contexto colombiano, se plantea como una respuesta estructural a las limitaciones históricas del sistema político.

 

1. DE LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA A LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

 

Durante décadas, Colombia ha funcionado bajo un modelo de democracia representativa. Esto significa que la ciudadanía delega el poder en representantes elegidos, como congresistas, gobernadores o alcaldes, quienes toman decisiones en representación de la ciudadanía. Aunque este modelo es esencial para el funcionamiento del Estado moderno, actualmente está contaminado por el clientelismo y ha presentado dificultades en su aplicación.

 

La revolución político-democrática propone la ampliación de mecanismos de participación directa. Esto implica que los ciudadanos no solo voten cada cierto tiempo, sino que participen activamente en la deliberación y decisión de los asuntos públicos.

Herramientas como los cabildos abiertos, las consultas populares y los presupuestos participativos no serían elementos marginales, sino pilares centrales del sistema democrático. En otras palabras, se propone pasar de una democracia “delegada” a una democracia “vivida” sobre la base del diálogo constructivo y propositivo.

 

2. DEMOCRATIZAR EL PODER: superar la captura por las élites

 

El poder político en Colombia se encuentra históricamente capturado por élites económicas y políticas. Esta captura se expresa en prácticas como el clientelismo, el nepotismo y la influencia desproporcionada del dinero en la política. Hoy en día, la mayoría de las figuras políticas más destacadas de las élites son hijos o parientes cercanos de familias que han estado en el poder durante 200 años de vida republicana.

 

La revolución político-democrática propone reconfigurar el poder político mediante mecanismos de control ciudadano y transparencia. Esto implica, por ejemplo:

 

1. Mayor vigilancia y control social sobre la gestión pública

2. Acceso abierto a la información estatal

3. Fortalecimiento de veedurías ciudadanas

4. Rendición de cuentas obligatoria y permanente

 

El objetivo es que el poder deje de ser un privilegio de unos pocos y se convierta en un ejercicio verdaderamente público, controlado por la ciudadanía.

 

3. RECONOCER LA CRISIS DE LEGITIMIDAD DEL SISTEMA POLÍTICO

 

En Colombia hay una profunda crisis de legitimidad en el sistema político, que es inocultable. Amplios sectores de la población desconfían de las instituciones, perciben que no representan sus intereses y consideran que las reglas del juego están diseñadas para beneficiar a unos pocos. Esta desconfianza ha generado una gran apatía en la ciudadanía, la cual se ha expresado en abstencionismo electoral, especialmente en las elecciones legislativas y en las regionales.

 

Esta crisis estructural está vinculada a fenómenos como:

 

1. La corrupción sistemática

2. El clientelismo como forma de intermediación política

3. La exclusión de regiones enteras del desarrollo institucional

4. La desigualdad en el acceso al poder

5. La ausencia del Estado en los territorios rurales

 

La revolución político-democrática no busca simplemente “corregir” estos problemas, sino transformar las condiciones que los hacen posibles.

 

4. PARTICIPACIÓN DIRECTA COMO BASE DE LA DEMOCRACIA SUSTANTIVA

 

Una democracia no se mide únicamente por la existencia de elecciones, sino por la capacidad real de la ciudadanía para incidir en las decisiones que afectan su desarrollo y su vida.

 

La propuesta otorga un papel central a los mecanismos de participación directa. No se trata solo de consultar a la gente, sino de construir procesos colectivos de decisión donde las comunidades tengan poder efectivo.

 

Por ejemplo, los presupuestos participativos permiten que los ciudadanos definan en qué se invierten los recursos públicos en sus territorios. Esto no solo fortalece la democracia, sino que mejora la eficiencia y pertinencia del gasto público.

 

5. REFORMAR LA FINANCIACIÓN DE LA POLÍTICA

 

Uno de los factores que más distorsiona la democracia es la influencia de la inversión de recursos privados en las campañas electorales. Cuando el acceso al poder está ligado a grandes recursos económicos, se generan relaciones de dependencia entre los candidatos y sus financiadores, sean estos legales o ilegales.

 

La revolución político-democrática propone reformar los sistemas de financiación política para:

 

1.  Reducir el peso del financiamiento privado

2. Fortalecer la financiación pública de campañas

3. Establecer límites estrictos al gasto electoral

4. Garantizar transparencia total en el origen de los recursos

 

El objetivo es que la competencia política se base en ideas y propuestas, y no en la capacidad económica de los candidatos ni en sus campañas publicitarias.

 

6. LA SOBERANÍA POPULAR COMO PRINCIPIO RECTOR

 

Esta propuesta se fundamenta en el principio constitucional y normativo de la soberanía popular, es decir, que el poder político emana del pueblo y debe ejercerse en función de sus intereses.

 

Aunque este principio está consagrado formalmente en la Constitución, en la práctica muchas decisiones se toman al margen de la ciudadanía. La revolución político-democrática busca hacer efectivo este principio, convirtiéndolo en el eje real del orden institucional.

 

Esto implica repensar las relaciones entre Estado y sociedad, y reconocer a la ciudadanía no como un sujeto pasivo, sino como protagonista del poder político.

 

7. INCLUSIÓN POLÍTICA Y RECONOCIMIENTO DE LA DIVERSIDAD

 

Colombia es un país pluriétnico, multicultural y profundamente diverso. Sin embargo, amplios sectores de la población han sido históricamente excluidos de la participación política: comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinas, mujeres y habitantes de regiones periféricas siguen siendo minoritarias desde la perspectiva de la participación.

 

La revolución político-democrática enfatiza la necesidad de incluir a estos sujetos en la toma de decisiones, no como una concesión, sino como un derecho.

 

Esto implica entre otros aspectos:

 

1. Garantizar representación efectiva

2. Reconocer formas propias de organización política

3. Fortalecer la autonomía territorial

4. Eliminar barreras estructurales de acceso al poder

 

La democracia solo puede ser plena si incluye a todos los sectores de la sociedad.

 

8. DEMOCRACIA Y PAZ: una relación inseparable

 

Uno de los aportes más significativos de esta propuesta es la articulación entre democracia y paz. La idea central es que no puede haber una paz duradera sin una democracia amplia e incluyente.

 

El conflicto armado colombiano ha estado profundamente ligado a la exclusión política. En este sentido, ampliar las garantías democráticas no es solo una cuestión institucional, sino una condición para la superación estructural del conflicto. La revolución político-democrática plantea que la paz no se construye únicamente mediante acuerdos, sino mediante la transformación de las condiciones que generaron la violencia.

 

9. FORTALECER LAS INSTITUCIONES: independencia y control.

 

Aunque esta propuesta busca ampliar la participación ciudadana, no desconoce la importancia de las instituciones. Por el contrario, plantea la necesidad de fortalecerlas. Para ello se propone:

1. Garantizar la independencia del poder judicial

2. Fortalecer los organismos de control

3. Combatir la impunidad

4. Asegurar el cumplimiento efectivo de la ley.

 

Una democracia sólida requiere tanto participación ciudadana como instituciones fuertes y confiables. No se trata de reemplazar unas por otras, sino de articularlas.

 

10. UNA TRANSFORMACIÓN ESTRUCTURAL, NO SOLO PROCEDIMENTAL

 

Es fundamental entender que la revolución político-democrática no se limita a introducir reformas puntuales o cambios superficiales. Se trata de una transformación estructural del modelo democrático.

 

Esto implica pasar de una democracia centrada en procedimientos formales a una democracia orientada por:

 

1. La garantía efectiva de derechos.

2. La equidad social

3. La participación de la ciudadanía.

4. La transparencia y el control público.

 

En este sentido, la propuesta no busca simplemente mejorar el sistema existente, sino redefinirlo.

 


La revolución político-democrática es, en esencia, una invitación a repensar la democracia desde sus fundamentos. Propone devolver el poder a la ciudadanía, democratizar las decisiones públicas y construir un sistema político más justo, incluyente y transparente.

 

En un país como Colombia, marcado por profundas desigualdades, conflictos históricos y crisis de legitimidad institucional, esta propuesta representa un horizonte de transformación que combina realismo político con aspiración democrática.

 

Más que una consigna, se trata de un proyecto de país: uno en el que la democracia deje de ser un mecanismo formal y se convierta en una práctica viva, cotidiana y profundamente humana.

 

Hasta la próxima semana compañeros, un fuerte abrazo.

  

MAURICIO IBÁÑEZ – Desde Colombia -Biólogo

Especialista En Estudios Socio-Ambientales

 

“Las Propuestas Del Candidato Progresista Iván Cepeda - Parte 3”

 

 

 

PARA SABER MÁS

 

·         Iván Cepeda Castro: Las Tres Revoluciones para una Colombia Potencia Mundial de Vida (Enlace)

https://ivancepedacastro.com/wp-content/uploads/2025/10/000-Tres-revoluciones-libro-TdeER-2025-oct-25-2025-v11.pdf

 

·         Programa de Gobierno de Iván Cepeda Castro – Compilación de Propuestas y Discursos (Enlace)

https://www.movimientopactohistorico.co/docs/programa-gobierno-2026-2030.pdf

 

·         Concentración de Iván Cepeda en Medellín (Enlace)

https://www.youtube.com/live/5IS1lmwBeCE

 

·         Latinoamérica – Calle 13 (Enlace)

https://www.youtube.com/watch?v=DkFJE8ZdeG8

 

 

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