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sábado, 4 de abril de 2026

APERTURA EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 5-4-2026 - CÓMO SE EXTRAÑA EL OLOR A GOMA QUEMADA...

 

APERTURA EDITORIAL PROGRAMA EL CLUB DE LA PLUMA 5-4-2026

 

CÓMO SE EXTRAÑA EL OLOR A GOMA QUEMADA...




 

Los discursos y manifestaciones que describen las lamentables situaciones que se padecen, las expresiones enfervorizadas que "denuncian" un desastre ya advertido, terminan siendo sólo eso, palabras, gestos, discursos y descripciones que en nada cambian el panorama que se padece, ni brindan siquiera la esperanza de acciones inmediatas que puedan revertir semejante dolor social.

 

Una amiga en bluesky, Cali, expresa: “Me perdí en la cronología, pero fue algo así como que el 3% tapó Libra, Espert al 3%, Adorni a Espert, los créditos del Nación a libertarios a Adorni y unas cuantas corrupciones menores en el medio. O sea, saltamos de delito en delito para tapar la realidad, es el humo más tóxico que vi en mi vida.”

 

La historia argentina está atravesada por ya casi incontables, por lo recurrentes, situaciones en donde el pueblo de a pie ve frustrados sus sueños y esperanzas, donde las promesas de campañas electorales se diluyen y quedan mezcladas en el fango de mentiras, actos de corrupción, violaciones de derechos y garantías, crímenes de todo tipo cometidos por el mismo Estado que debería evitarlos.

 

La historia argentina tiene infinidad de heridas que cada tanto vuelven a sangrar. Pero, lo que se va perdiendo en el transcurso del tiempo es “la memoria”, ya que la inmediatez que imponen las nuevas tecnologías y medios van cercenando toda posibilidad de raciocinio, de análisis, de reflexión y búsqueda de mayor información.

 

A esa falta de memoria se suma la precarización de nuevas figuras políticas, modeladas de acuerdo a los intereses de sectores de aparente invisibilidad, y que condicionan cada acción, cada mensaje, a afirmar su nefasto poder, siempre en detrimento de la mayoría de las personas, pero en beneficio de ese inescrupuloso pequeño sector que arrasa con todo a su paso.

 

No en pocas oportunidades hemos señalado las deficiencias o errores cometidos en cuanto a la formación educativa, a la reestructuración de los medios de comunicación y la necesaria y urgente reforma del poder judicial, con lo cuál se ha abonado el terreno político para facilitar la aparición de supuestos mesías que, al igual que sectas estafadoras, enarbolaban discursos grandilocuentes prometiendo acciones cercanas a la venganza, venganza por los padecimientos originados en la desigualdad, en la pobreza, en la exclusión.

 

En algún tiempo esos padeceres recalaban en reacciones populares que se manifestaban cortando rutas, calles, quemando neumáticos, habilitando ollas colectivas y elaborando métodos de acción para que no sólo se haga ver el descontento, sino que llevara el mensaje del denominado “poder popular”.

 

Eso parece se ha perdido en el tiempo, se ha invisibilizado, se ha ocultado a las nuevas generaciones para que no se repita el crepitar de los reclamos y las acciones.

 

¿Cómo hacer para recuperar la memoria histórica de las gestas populares que sentaron los precedentes para ponerle un freno al abuso por parte de un Estado corrupto, estafador, coimero, genocida?

 

Se suma a la desinformación y manipulación la utilización de los denominados “planes sociales” que, en principio, eran destinados a paliar acuciantes situaciones de pobreza extrema y desamparo. A lo largo del tiempo algunos sectores políticos advirtieron lo ventajoso de la utilización de esos planes, dado que en lo inmediato se podía “calmar algo de hambre” y a la vez “cerrar la boca de la protesta”; compran silencio e inacción con unas monedas.

 

Repasemos un poco en el tiempo los distintos planes y resultados:

 

En los años 80 (Alfonsín): Nacen las "Cajas PAN" (Programa Alimentario Nacional) para cubrir la emergencia nutricional, marcando el inicio de la asistencia social focalizada tras la dictadura, y que llegaba a un promedio del 1.200.000 familias.

 

En los años 90 (Menem): Con la crisis del empleo, surge el "Plan Trabajar" en 1995–1996, enfocado en servicios comunitarios para desempleados, originando el movimiento piquetero. Éste plan llegaba a más o menos unas 800.000 personas.

 

Años 2001-2002: Ante la crisis social masiva, se implementa el "Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados", con más de 2 millones de beneficiarios.

 

Todos estos planes lograron en su momento paliar algo de la lamentable situación de las familias argentinas, pero no fueron suficientes para callar los reclamos que fueron en aumento hasta llegar a los fatídicos 19 y 20 de diciembre del 2001.

Luego, iniciado el año 2003, parecía flotar en el aire social y político algo de esperanza, no obstante continuar los reclamos por una gran parte del pueblo argentino.

 

Un trabajo del CONICET se destaca que “El Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados subsidió a los desempleados a secas y los caracterizó como sujetos inactivos. A partir de 2009, cuando nace el PRIST-Plan Argentina Trabaja, se cambia de fase porque el Estado retoma la otra faceta de los desempleados: su capacidad autoorganizativa y cooperativa. Este plan fue el único que incluyó en su nombre el término desocupados.” Para luego destacar que “desde 2009 a 2015, el plan rector fue el PRIST, cuyo principal requisito fue la creación de cooperativas para sus beneficiarios. Si en los noventa los movimientos de desempleados cortaban rutas para financiar los micro emprendimientos productivos que generaban a los fines de promover ingresos económicos y lazos colectivos, con el Plan Argentina Trabaja empezó a ser el Estado quien demandó a los desocupados e informales que se organizaran en cooperativas para financiarlas con planes.”

 

Como podemos comprobar la forma en que se implementaron los distintos planes sociales ha dependido de las intenciones políticas que, en el último destacado la orientación tuvo en sus efectos una importante generación de “trabajo genuino”, algo que los anteriores planes no buscaban.

 

Ante la realidad de estos tiempos, sería saludable que los sectores "beneficiados" por estos planes fueran capaces de analizar más allá de la realidad material cuantificable, el efecto desmovilizador que provoca entre sus filas, el achatamiento de sus aspiraciones y la malversación de sus sueños de contar con empleos formales, con salarios dignos y coberturas sociales. Esto es, impedir que el paliativo de las necesidades básicas se traduzca en una apatía acrítica de la realidad socioeconómica del país, por lo que sería muy saludable volver a sentir olor a goma quemada.

 

Que así sea.

 

Bienvenidas, bienvenidos, bienvenidas a otra emisión más de El Club de la Pluma por nuestra radio web y la red de Radios Compañeras y Amigas, que retransmiten el directo en diferido a quienes agradecemos con un abrazo enorme a la distancia, por la posibilidad que las voces de la patria, grande y fuerte de ella, se puedan escuchar en otras regiones, les damos los muy buenos días a la profesora Gabriela Fernández, ¿cómo le va?

 

Buenos días Norberto, buenos días a toda la audiencia de El Club de la Pluma. Y aquí estamos reflexionando acerca de esto de los planes sociales y uno que realmente fue un cambio estructural para los sectores vulnerados en la Argentina fue la Asignación Universal por Hijo.

La Asignación Universal por Hijo que iba destinada específicamente a mantener alimentados y educados y vacunados a los niños, cuidar a las generaciones que vienen. Todo un mensaje tan importante y tan a la vez contradictorio con la realidad que vivimos hoy, porque esta realidad de hoy atenta directamente contra los niños. Empezó atentando contra los discapacitados en particular, haciendo un berrinche público contra un niño con algo del espectro del TDAH y luego continúa con una realidad socioeconómica y discursiva que va dejando a los niños a la intemperie de la educación.

A la intemperie que en realidad nunca es intemperie porque lo que no cubre el estado con sus cuidados lo cubre el narcotráfico con su utilización de los jóvenes y ahora también los deja como ha sucedido en Santa Fe armados y asesinando a sus compañeros de escuela. También acabo de leer otra nota que tres jóvenes en su escuela iban portando armas blancas. Un panorama desolador que atenta contra la especie.

Hemos señalado en muchas ocasiones que no hay casi en la naturaleza especies que atenten contra su propia cría. En general la cría se cuida. Bueno, no está sucediendo ahora.

No brota la indignación. Así como no brota la indignación por los robos a gran escala que se están cometiendo desde los cargos del estado. Así como no brota la indignación por los múltiples casos de corrupción que usted numeró en su editorial.

Así como no brota la indignación por los desplantes que el primer mandatario hace a los héroes de Malvinas y como atenta contra los esfuerzos diplomáticos por recuperarlas. La indignación no brota, pero si no brota ahora cuando atacan a nuestros niños o cuando nuestros niños son forzados a atacarse entre ellos. No sé qué podemos esperar.

Me parece que todos esos jóvenes que estaban en las calles en las marchas del 24 tendrían que ser capaces de mirar también eso. Que esto que está sucediendo es el resultado de que finalmente y en democracia se aplica el plan económico que vinieron a aplicar los de la dictadura y que el resultado de ese plan económico es este. Este desamparo de las mayorías y este desamparo de las nuevas generaciones.

Cuando desamparamos las nuevas generaciones estamos desamparando a la esperanza misma. Me parece que es tiempo de que alguna indignación nos inunde y nos dé la posibilidad de salir de este oscuro horror.

 

 Sí, mientras estabas haciendo uso de la palabra estaba recordando que en varias oportunidades hemos mencionado que hemos perdido, venimos perdiendo la batalla cultural.

Desde aquí decimos no solamente la batalla cultural sino las batallas culturales, la batalla educativa y la batalla comunicacional. Cuando mencionas a la mayoría, a la maravillosa cantidad de jóvenes que participaron en las marchas en todo el país el último 24 de marzo y creo que entre líneas te preguntas qué pasa que no hay una reacción acorde a esa dimensión en relación a todo esto que se va padeciendo en la Argentina. Que no hay una reacción que contrarreste todo esto que se está padeciendo.

Bueno, en las guerras hay las contiendas bélicas, hay combates, hay batallas, hay escaramuzas y hay guerras concretamente dichas. Todo depende de la envergadura que cada una conlleve. Bueno, más allá de que nos vengan ganando las batallas comunicacional, educativa, judicial, cultural, creo que es hora de retomar el uso de las armas combativas para hacer frente y hacernos cargo de una resistencia activa, realmente activa.

Tal vez comenzando con las viejas prácticas de poner en el aire olor a goma quemada. Bienvenidas, bienvenidos a El Club de la Pluma.

 

 

NORBERTO GANCI –Dirección/Producción/Conducción

Prof. GABRIELA FERNÁNDEZ –Asistencia Técnica/Coconducción

 

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